Sobre Antimperialimo    Programa 19      

 

Golpear a los opositores famosos –a los más provocadores, a los que han declarado que desean a la mitad de los venezolanos muertos para ellos ganar- que vengan al centro de la ciudad, es ponernos pueblo contra pueblo, hacer lo que quiere el imperio, una guerra civil. Y sabemos que la salida universal del lío en que estamos metidos es el amor. Que unos dirigentes revolucionarios hablen de diálogo y amor, y otros deseen golpear a los opositores que vengan al centro provocativamente, demuestra una contradicción que nos puede ayudar a entender a fondo. ¿Cuántos están preparados para calmarse y no explotar frente al “enemigo”? ¿Cuántos están dispuestos a entender al otro y ser tan diferentes como para irlo a buscar? No tener temor significa deshacerlo en toda la serie de imágenes que se mueven en las operaciones cotidianas: preocupación, angustia, duda, presentimiento, espera, culpa, crítica, nuestra reacción ante los rumores, ante los dispositivos elaborados en la metrópolis imperial a sangre fría para producir indignación y ataque ciego. Todo lo que es temor puede ser trascendido y reemplazado por el sustituto unido universal: el amor a la vida, el perdón instantáneo, por comprensión del proceso del otro, un resultado de la calma, que llega después que eliminamos las propias imágenes que demandaban defensa ciega, ataque inmediato, guerra.  Resolver los pequeños percances da la preparación para enfrentar los de mayor escala.

¿En qué se parecen estas escaramuzas menores a las grandes? ¿En qué se parecen lo revolucionarios más novatos a los bandidos imperiales? Temen a un enemigo, se defienden de su amenaza, atacan -o contraatacan- en defensa propia. ¿No es eso lo que hacen los bandidos reptilianos? Ambos operan con acción dividida y generan la guerra. Ambos culpan al otro de toda la culpa. Ninguno ve que son un mecanismo armado para la destrucción. O para la comprensión y la elevación espiritual. Ambos conforman la misma Estructura de la muerte. De manera que, aunque nos guste decir que en las metrópolis están los bandidos reptilianos y en la periferia los revolucionarios novatos, la verdad es que unos y otros actúan principalmente con el cerebro reptil, y es erróneo decir “el imperio”, refiriéndose a los magnates adinerados y su maquinaria de depredación y muerte: todos somos el imperio. Hasta que mutamos.

Asimismo, se puede decir, con propiedad, que antimperialismo es el movimiento que destruye todo lo viejo, la estructura completa, allá y aquí. Y que esa destrucción antiimperial empieza aquí. Destruirlo aquí, entre nosotros, deshaciendo la tradición de liderar formando seguidores –en vez de liberando-, amando a nuestros hermanos envenenados y enfermos de odio -en vez de golpeándonos cuando vienen al centro-, uniendo al país en vez de dividiéndolo y masacrándolo en una guerra civil, desmontar el imperio aquí es lo que nos va a entrenar y posicionar para desmantelar toda la estructura imperial global.

Igual que los rev de la plaza temen ante los opositores desperdigados por el centro (sienten el peligro, advierten la ventaja, se dejan envolver por las emoción que los inunda y obedecen a las imágenes que pululan en el núcleo de esas emociones: atacan), asimismo los magnates imperiales nos temen. temieron la América Meridional, que era más grande que Usa -al principio, antes de que se cogieran México-, y estaba comandada por líderes militares victoriosos contra el mayor imperio de la época. Temieron la Gran Colombia y ayudaron a separarla, y temieron (aún temen) a los negros, que en Haiti fundaron la primera nación libre del continente. Hoy temen que las democracias participativas se expandan como un nuevo incendio libertador, y están dispuestos a sabotear todo intento de innovación cultural de los pobres, para mantener las ventajas que han logrado.  Hace décadas temieron a Checoeslovaquia porque eran los soldados de Tito y hoy temen a Rusia y la tienen rodeada. No quieren que nadie crezca, porque en la historia, los que crecen desplazan y exterminan a los que están decayendo. Ellos no quieren que nadie crezca. Según su imaginario, mantener sometidos a todos a su alrededor es una cuestión de simple sobrevivencia. Y como tienen armas gran cantidad de armas, amenazan con ellas y las usan donde pueden.

Dentro del paradigma animalesco ya sabemos la salida, una o varias guerras mundiales cada siglo hasta que el planeta aguante, que sería muy pronto. La alternativa es que apliquemos la Ciencia de Uno y su método. Si actuamos desde la calma, y, en vez de intentar ganar -vencer a otro, derrotar a un enemigo, siguiendo la tradición europea-, intentamos la locura de los latinoamericanos, sobre todo Bolívar y Simón Rodríguez, y nos dedicamos a resolver el problema del hombre en libertad, no intentaremos someterlos. Sino liberarlos. Nos mantenemos unidos a ellos por la comprensión de su temor, abrimos la posibilidad de que se establezca otro juego.  Con nuestra práctica interna demostraremos que existe otro accionar: que los conflictos tienen solución no traumática, que la guerra es ceguera, que el que entiende se sale y da fin técnico a la confrontación. Si nos dedicamos a fortalecer esa nueva cultura y desde hace tiempo avanza impertérrita (independencia de la India, fin del apartheid), si nos empeñamos en crear, en inventar, en sacarle frutos a esa nueva cultura de la solución tecnológica y a la vez poética de las confrontaciones, entonces lograremos que aparezca cada día con más claridad el nuevo mundo.

Si nosotros demostramos que no queremos salirnos de su cárcel para dominarlos, sino para ser libres, plenos, luminosos, realizados, y recalcar que existe una forma de crecer que no es para apabullar al otro sino para compartir el poder y, que eso significa que las guerras de dominio pueden llegar a su fin. Si nosotros demostramos que queremos liberarnos porque siendo libres estaremos conformando un bloque capaz de compartir el poder en paz y equilibrar el mundo, si demostramos que ya hay un nuevo paradigma y tecnología de la relación humana para sustentar y construir el desarrollo armonioso en paz, y que en ese nuevo orden todos cabemos, si demostramos eso, quizá no movamos al pueblo norteamericano para qué le ponga freno a sus locos y nos apoye, pero sí estaremos generando un consenso mundial que, a la larga, o a la corta, garantizará el triunfo de la utopía, la instauración del paraíso.  Eso es lo que hemos estado haciendo.

 

Ese consenso mundial sí podría influir en la población norteamericana. Allá hoy nos apoyan los socialistas y una parte progresista de la población, pero hay muchas dudas. Y, la mayoría del pueblo norteamericano aún teme, y es ávidamente manipulado par que se mantenga amenazado por nosotros. Hasta que trabajemos a fondo ese tema de la nueva cultura, esa ruptrura con el pasado de dominaciones, hasta que nos hagamos especialistas de hacer películas, comics, eventos, marchas, cartas referéndums, pero también uniéndonos internamente y resolviendo de manera ejemplar nuestros conflictos internos y regionales, estaremos lejos de convencer a nuestro peor adversario, la opinión pública mediatizada. Sólo si nos unimos y no peleamos entre nosotros, pero a la vez arremetemos culturalmente con una batería de filmes y telenovelas, canciones, trovas y poemas de amor, estaremos dando un ejemplo en que el problema del poder se resuelve sin muertos. Eso será una carta contra el uso de armas para solucionarlos. Por eso, el amor ha sido una estrategia adecuada.  Me refiero a no masacrar a los golpistas de abril, ni a los asaltantes de la carlota en en 2020, ni a los manifestantes violentísimos de 2017, y soltarlos a cada ratico para que vuelvan a intentar derrocar al gobierno.  Y no haber explotado contra Colombia hasta enrredarnos en una guerra con esos vecinos a pesar de sus provocaciones, y lo de

si demostramos dominio, control sobre la estructura, entonces la población norteamericana que está en la retaguardia dudando, que no quiere la guerra pero no está segura de nosotros y sigue considerándonos amenaza por rebeldes, por socialistas, por audaces, por no sometidos, ese pueblo se convencerá sidemostramos ser artífices de unanueva era de las relaciones humanas. Ese es es papeldelamor,que no es una palabravana,sino unametodología,una tecnología surgida de un saber raxcional, de un conocimiento rpeciso de las dominacioners y el sufrimiento. 

 

Así como los burgueses destronaron a los reyes y a sus nobles porque había un poder superior, que era el dinero, ahora el dinero será derrocdo por un poder superior, la alegría, la unión, el espíritu de la fiesta terrenal

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

    Vocabulario mínimo:   CI : Conflicto Interior, estado de división interna. Base del sufrimiento. CS: Conflicto Social, estado d...