Sobre Antimperialimo
Golpear a los opositores famosos –a
los más provocadores, a los que han declarado que desean a la mitad de los
venezolanos muertos para ellos ganar- que vengan al centro de la ciudad, es ponernos
pueblo contra pueblo, hacer lo que quiere el imperio, una guerra civil. Y sabemos
que la salida universal del lío en que estamos metidos es el amor. Que unos
dirigentes revolucionarios hablen de diálogo y amor, y otros deseen golpear a
los opositores que vengan al centro provocativamente, demuestra una
contradicción que nos puede ayudar a entender a fondo. ¿Cuántos están
preparados para calmarse y no explotar frente al “enemigo”? ¿Cuántos están
dispuestos a entender al otro y ser tan diferentes como para irlo a buscar? No tener
temor significa deshacerlo en toda la serie de imágenes que se mueven en las operaciones
cotidianas: preocupación, angustia, duda, presentimiento, espera, culpa, crítica,
nuestra reacción ante los rumores, ante los dispositivos elaborados en la
metrópolis imperial a sangre fría para producir indignación y ataque ciego.
Todo lo que es temor puede ser trascendido y reemplazado por el sustituto unido
universal: el amor a la vida, el perdón instantáneo, por comprensión del proceso
del otro, un resultado de la calma, que llega después que eliminamos las
propias imágenes que demandaban defensa ciega, ataque inmediato, guerra. Resolver los pequeños percances da la preparación
para enfrentar los de mayor escala.
¿En qué se parecen estas escaramuzas
menores a las grandes? ¿En qué se parecen lo revolucionarios más novatos a los
bandidos imperiales? Temen a un enemigo, se defienden de su amenaza, atacan -o contraatacan-
en defensa propia. ¿No es eso lo que hacen los bandidos reptilianos? Ambos
operan con acción dividida y generan la guerra. Ambos culpan al otro de toda la
culpa. Ninguno ve que son un mecanismo armado para la destrucción. O para la
comprensión y la elevación espiritual. Ambos conforman la misma Estructura de
la muerte. De manera que, aunque nos guste decir que en las metrópolis están
los bandidos reptilianos y en la periferia los revolucionarios novatos, la
verdad es que unos y otros actúan principalmente con el cerebro reptil, y es
erróneo decir “el imperio”, refiriéndose a los magnates adinerados y su
maquinaria de depredación y muerte: todos somos el imperio. Hasta que mutamos.
Asimismo, se puede decir, con
propiedad, que antimperialismo es el movimiento que destruye todo lo viejo, la
estructura completa, allá y aquí. Y que esa destrucción antiimperial empieza
aquí. Destruirlo aquí, entre nosotros, deshaciendo la tradición de liderar
formando seguidores –en vez de liberando-, amando a nuestros hermanos envenenados
y enfermos de odio -en vez de golpeándonos cuando vienen al centro-, uniendo al
país en vez de dividiéndolo y masacrándolo en una guerra civil, desmontar el
imperio aquí es lo que nos va a entrenar y posicionar para desmantelar toda la
estructura imperial global.
Igual que los rev de la plaza temen
ante los opositores desperdigados por el centro (sienten el peligro, advierten
la ventaja, se dejan envolver por las emoción que los inunda y obedecen a las
imágenes que pululan en el núcleo de esas emociones: atacan), asimismo los magnates
imperiales nos temen. temieron la América Meridional, que era más grande que Usa
-al principio, antes de que se cogieran México-, y estaba comandada por líderes
militares victoriosos contra el mayor imperio de la época. Temieron la Gran
Colombia y ayudaron a separarla, y temieron (aún temen) a los negros, que en
Haiti fundaron la primera nación libre del continente. Hoy temen que las
democracias participativas se expandan como un nuevo incendio libertador, y
están dispuestos a sabotear todo intento de innovación cultural de los pobres,
para mantener las ventajas que han logrado. Hace décadas temieron a Checoeslovaquia porque
eran los soldados de Tito y hoy temen a Rusia y la tienen rodeada. No quieren
que nadie crezca, porque en la historia, los que crecen desplazan y exterminan a
los que están decayendo. Ellos no quieren que nadie crezca. Según su
imaginario, mantener sometidos a todos a su alrededor es una cuestión de simple
sobrevivencia. Y como tienen armas gran cantidad de armas, amenazan con ellas y
las usan donde pueden.
Dentro del paradigma animalesco ya
sabemos la salida, una o varias guerras mundiales cada siglo hasta que el
planeta aguante, que sería muy pronto. La alternativa es que apliquemos la
Ciencia de Uno y su método. Si actuamos desde la calma, y, en vez de intentar
ganar -vencer a otro, derrotar a un enemigo, siguiendo la tradición europea-,
intentamos la locura de los latinoamericanos, sobre todo Bolívar y Simón
Rodríguez, y nos dedicamos a resolver el problema del hombre en libertad, no
intentaremos someterlos. Sino liberarlos. Nos mantenemos unidos a ellos por la
comprensión de su temor, abrimos la posibilidad de que se establezca otro
juego. Con nuestra práctica interna
demostraremos que existe otro accionar: que los conflictos tienen solución no
traumática, que la guerra es ceguera, que el que entiende se sale y da fin
técnico a la confrontación. Si nos dedicamos a fortalecer esa nueva cultura y
desde hace tiempo avanza impertérrita (independencia de la India, fin del
apartheid), si nos empeñamos en crear, en inventar, en sacarle frutos a esa
nueva cultura de la solución tecnológica y a la vez poética de las
confrontaciones, entonces lograremos que aparezca cada día con más claridad el
nuevo mundo.
Si nosotros demostramos que no
queremos salirnos de su cárcel para dominarlos, sino para ser libres, plenos,
luminosos, realizados, y recalcar que existe una forma de crecer que no es para
apabullar al otro sino para compartir el poder y, que eso significa que las
guerras de dominio pueden llegar a su fin. Si nosotros demostramos que queremos
liberarnos porque siendo libres estaremos conformando un bloque capaz de compartir
el poder en paz y equilibrar el mundo, si demostramos que ya hay un nuevo
paradigma y tecnología de la relación humana para sustentar y construir el
desarrollo armonioso en paz, y que en ese nuevo orden todos cabemos, si
demostramos eso, quizá no movamos al pueblo norteamericano para qué le ponga
freno a sus locos y nos apoye, pero sí estaremos generando un consenso mundial
que, a la larga, o a la corta, garantizará el triunfo de la utopía, la
instauración del paraíso. Eso es lo que
hemos estado haciendo.
Ese consenso mundial sí podría influir
en la población norteamericana. Allá hoy nos apoyan los socialistas y una parte
progresista de la población, pero hay muchas dudas. Y, la mayoría del pueblo norteamericano
aún teme, y es ávidamente manipulado par que se mantenga amenazado por nosotros.
Hasta que trabajemos a fondo ese tema de la nueva cultura, esa ruptrura con el
pasado de dominaciones, hasta que nos hagamos especialistas de hacer películas,
comics, eventos, marchas, cartas referéndums, pero también uniéndonos internamente
y resolviendo de manera ejemplar nuestros conflictos internos y regionales,
estaremos lejos de convencer a nuestro peor adversario, la opinión pública
mediatizada. Sólo si nos unimos y no peleamos entre nosotros, pero a la vez
arremetemos culturalmente con una batería de filmes y telenovelas, canciones,
trovas y poemas de amor, estaremos dando un ejemplo en que el problema del poder
se resuelve sin muertos. Eso será una carta contra el uso de armas para
solucionarlos. Por eso, el amor ha sido una estrategia adecuada. Me refiero a no masacrar a los golpistas de
abril, ni a los asaltantes de la carlota en en 2020, ni a los manifestantes
violentísimos de 2017, y soltarlos a cada ratico para que vuelvan a intentar
derrocar al gobierno. Y no haber
explotado contra Colombia hasta enrredarnos en una guerra con esos vecinos a
pesar de sus provocaciones, y lo de
si demostramos dominio, control sobre
la estructura, entonces la población norteamericana que está en la retaguardia
dudando, que no quiere la guerra pero no está segura de nosotros y sigue
considerándonos amenaza por rebeldes, por socialistas, por audaces, por no
sometidos, ese pueblo se convencerá sidemostramos ser artífices de unanueva era
de las relaciones humanas. Ese es es papeldelamor,que no es una
palabravana,sino unametodología,una tecnología surgida de un saber raxcional,
de un conocimiento rpeciso de las dominacioners y el sufrimiento.
Así como los burgueses destronaron a
los reyes y a sus nobles porque había un poder superior, que era el dinero,
ahora el dinero será derrocdo por un poder superior, la alegría, la unión, el
espíritu de la fiesta terrenal
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