Programa 18
Sobre la corrupción
Mientras no se modifica la estructura,
la base de las operaciones psicilógicas de la sociedad, nada de lo que se haga
por encimita –la ley de Talión, las promesas fascistas o las promesas
socialistas, el asesinato selectivo de choros del gobierno-, nada de eso
acabará con la corrupción. Si en un salón de clases, el niño está sometiéndose
a los rebeldes anárquicos para que no lo consideren “sapo”, y en las barriadas
se somete a los pistoleros que bajan echándose tiros, y en su casa se somete a
los abusos de poder del hermano mayor o a los gritos irrespetuosos del padre
-que, pese a todo su gigantesco esfuerzo, con alguna frecuencia explota echando
el amor por tierra-, y si luego en la universidad revolucionaria finge para
no defraudar a los activistas, o para no
chocar con ellos, ese personaje en la oficina donde vaya a trabajar se
someterá, cuando vea a su jefe robando -o a algún vivo que roba a espaldas del jefe-, no hará
nada. Recurrirá a la ley del menor esfuerzo. Hará lo que aprendió: se quedará
calladito para ser más bonito.
Pero si en su casa, un día la familia
pone la relación sobre base analítica y, en adelante las rabietas son
erradicadas concienzudamente, y en el salón de clases también hay una hora cero en que se acuerda que no habrá
sometimientos ni de parte de la escuela autoritaria ni de parte de ningún
anarquista libertario, sino normas voluntarias salidas de la comunidad y sabrosas conversas para regular
amorosamente a los desviantes; y si en el barrio se está adelantando un
proyecto que deja fuera de juego todo desliz autoritario, y en la universidad
se lleva a cabo una profunda reestructuración metódica, y el ella todos los
simulantes, la mayoría, avanza hasta una
posición noble y se vuelve una aristocracia de la acción feliz, sabia y madura,
si esos son los ambientes en que el ciudadano crece y se forma, entonces cuando
trabaje en una oficina, al ver cualquier corruptela, activará sus instrumentos
de poder, será capaz de exponer su puesto, seguro de que ganará todo cuanto
consagre a la utropía, no dejará solos a los que reclamen, se unirá a los demás
mutantes avanzadores, armarán la estrategia local para detener la trampa entre
todos, participará en las campañas, armará ese movimiento, esa vuelta a la patria y enderezará el
entuerto. Y si no puede, al menos se irá para no ser cómplice, pero dejará en
la prensa o en internet una estela que sirva para ayudar a que algún día se
resuelva satisfactoriamente el problemita.
Por eso el barrio feliz es el lugar
idóneo para comenzar a revertir radicalmente en un país la corrupción. El
ciudadano que se forme allí y en los colegios de ese barrio, y en las empresas
de esa comunidad, a lo largo de su formación habrá resuelto centenares,
millares de casos donde la viveza fue detenida y regresada: alguien que se
quería colear fue enviado al último puesto, uno que quería estacionar la moto
atravesada sobre la vereda molestando fue alertado, y el que, al reparar su
vehículo, quería regar el aceite en la calzada por donde pasan los ancianos,
fue encaminado a tiempo hacia el respeto y la protección de los débiles. Y la
que jorungaba las cajas del clap y llamaba “muertosdehambre” a los escasos
vecinos que le reclamaban, fue declarada fuera de juego. Pero lo importante no
es el número de exacciones rechazadas. Sino el aprendizaje de que toda
infracción puede ser devuelta, de que nada ilegal debe pasar, la seguridad de
que hay técnicas precisas, procedimientos afectuosos, toda una coherencia
tecnológica y poética en la vida de las comunidades. Eso es lo importante. La
dotación espiritual completa, el andamiaje ético adquirido durante la vivencia
le fundamente y garantiza una actitud ante la vida: la seguridad de que la
gente es un poder. Se opondrá al delito, arriesgará cualquier comodidad mediana
para lograr el nivel estético, en que todos quedan bien parados. No dejará
nunca que nadie quede atrás del delincuente, humillado u ofendido. Será honesto
por conciencia, con argumentos, pero a la vez vivirá ayudando a que su ambiente
regenere o se conserve sano, por armonía con sus propias vísceras, su cuerpo
estará acondicionado para sentirse contento solamente cuando las cosas
funcionan bien para todos, en el nivel superior de vida. En la inteligencia. En
el cielo. No se calará guaidonadas de nadie, no amparará caciques, no acatará
complicidades automáticas. Participará, protagonizará, ejercerá la dignidad del
Ciudadano Libre.
En el film de animación “La república
contraataca”, se desarrolla una trama que insiste una y otra, muchas veces en
que la comunidad (barrio, oficina, ciudad, país) que alcahuetea por costumbre o
por falta de organización, tiene que pasar a hacerse responsable de lo que
hace, en vez de culpar solamente al corrupto. La falta de consciencia del
propio poder, no elimina la cuota de participación de una comunidad en los
vicios y corruptelas que permite en su territorio. El film pone coloridos ejemplos donde la gente, luego de
acceder cada cual a su poder personal y unificarse, demuestra ser una potencia
universal, la mayor fuerza que se pueda imaginar. Y llega un momento (en el
film) de madurez de las poblaciones avanzadoras en que los vecinos desatan una ”Campaña de los Cien Días para acabar con
la corrupción”, y al final de esos tres meses, después de moverse diestramente
en abundantes escaramuzas, dejan de protagonizar la corrupción, acometen contra
ella, apoyados en un instrumental novedoso -la TM-, ganan todas las batallas y
establecen finalmente la República.
Los postulados de una República no se
cumplen si no hay poder popular. Son letra muerta, esperando al pueblo que la
resucite. Si no hay poder popular es porque lo tienen las élites, no es poder
de la gente sino poder de los consorcios, del partido, de los gerentes. Y no es
que los consorcios, el partido, o los gerentes sean malos, sino que no se ha
perfeccionado suficientemente la Tecnología de la Mutación, la gente no ha
desarrollado su poder y lo tienen los factores aislados, los intereses
privados. Si no hay poder popular es porque los individuos no tienen poder
personal, conocimiento de sí mismos, conciencia de la situación en que están
involucrados. No manejan su realidad, ésta los maneja. Tiene cada cual que
crecer, entender, hacerse cargo. Entonces el poder podrán tomarlo las
comunidades creciendo, organizándose, y no será bajo el mando de los
burócratas, que mantienen un escaso (lo comparten con las mafias de la comida o
de la droga, los pistoleros, los anarquistas realengos, las corporaciones)
dominio en sus manos, en manos del partido. Las comunidades no pueden ponerse
bajo el mando de nadie. Tienen que ser el poder ellas. Y no es tomar el mando,
porque no se trata de mandar a nadie, sino de activar que cada quien use su
conciencia. La comunidad consciente, elevada de rango y entendedora de
procesos, sí puede hacer el trabajo, en vez de obedecer intereses ajenos puede
desarrollarse, descubrir, producir una lógica del fin de las dominaciones,
tener sus empresas, acabar con el desempleo y con los partidos. Meterse a los
partidos en el bolsillo, donde no molesten.
Si la comunidad tiene poder, entonces
no acepta corruptelas en su territorio, pero tampoco en sus cercanías. Y así
como hace contraloría en su territorio, luego hace contraloría en las empresas
que van a hacer un trabajo en su área o en su espacio físico. Van los tipos de
una empresa a reparar por quinta vez en el año el mismo tubo de agua que
siempre se rompe, y averiguan por qué no lo hacen bien, cuál es el truquito,
quién es el beneficiario, y lo erradican para siempre. Y después de regular
eficientemente todo en su espacio se van más allá. Y supervisan los
alrededores: Ven a los que proveen el clap, que no les entregan cuenta a las
comunidades, porque éstas no están organizadas como para pedirle esas cuentas a
nadie. Si la gente en la comunidad está acoquinada y no reclama que le jorungaron
la caja para que no le digan ”muerto de hambre” o para que no la saquen de la
lista y seguir recibiendo su caja, si la gente en la comunidad está amedrentada
y no reclama adentro, entonces menos va a reclamarle a las empresas que van de
vez en cuando a hacer un trabajo, ni a supervisar a las empresas
fuera de su comunidad. Pero a medida que el poder popular se constituye,
empezando por el poder personal de cada vecino que ya sabe superar la lucha con
sus propias imágenes que antes lo dominaban -y que ya no gasta su energía
peleando con los otros vecinos-, ese ciudadano que ya salió vencedor en la
guerra psi íntima y social; ahora se constituye en poder del barrio piloto, del
barrio que se libera del caos. Y en la medida en que el barrio se transforma en
un lugar de poder auténtico, en esa misma medida se hace capaz de supervisar lo
que ocurre en sus alrededores hasta pedirles cuentas a los policías que están
encompinchados en Pérez Bonalde con los bachacos. Y, si alguien va a reclamar
que le cobraron dos veces un kilo de queso con la tarjeta de débito, y los
vendedores le dicen que compre el otro kilo de queso y él insiste que no quiere
más queso sino su dinero de vuelta, y entonces los vendedores llaman a los
policías y estos amenazan al comprador con llevárselo preso. la comunidad está
organizada, puede deshacer esa trampa y hacer que liberen al buen hombre que no
se dejó esquilmar, el buen hombre que se
apoyó en el poder de todos. Y de esa manera pueden amonestar o meter en
cintura, bajo observación, a la banda policial y a sus compinches. Sólo cuando
la gente no está organizada existe la corrupción.
Si la comunidad está organizada, puede
ser una instancia de poder cada vez más extensa y efectiva y meterse en las
corruptelas de los alrededores, y caerle a los que llegan en camiones a P
Bonalde con los productos del clap robados (o distraídos, aunque los distraídos
son los barrios donde dejan hacer eso), y expropiarles esos productos a los
bachacos mayores. Y conseguirles un trabajo serio y hermoso a los muchachos que
mantienen a sus familias con ese tráfico ilícito, pero necesario mientras
vivimos en el nivel de sobrevivencia o comodidad simple y onerosa para
todos.
Esos muchachos, por ejemplo, podrían
ser asesorados para que monten una empresa que, directamente desde el
importador –no un importador mafioso por supuesto, sino gente salida de los
barrios felices y súper honesta, entrenada
en las lides de vencer en esta guerra multiforme, pero más que todo psicológica,
en el sentido de que necesitamos una mutación psicológica para ganarla: si no
hay mutación psi, los hakers nos gananrán sin remedio- esos muchachos podrían
montar una empresa que, directamente desde el importador mutante, les lleve
alimentos a precio justo a las comunidades organizadas (para que nadie compre
para revender). Montar ese tipo de empresa seria, es un trabajo idóneo para la
gente de la oposición noble.
Es decir, en vez de andarse quejando y
dejando todo igual de corrompido, en vez del lamento impotente o mal
intencionado, en vez lamentarse uno con ganas de hacer daño, frustrado o
desengañado, creyendo que no hay salidas contra la corrupción, y en vez culpar
a un solo factor, al gobierno, de lo que todos hacemos -alcahuetear, quejarnos
lamentarnos, criticar impotente-, en vez de eso, las Nuevas Creaturas, la
criatura humana elevada por sobre su infierno personal, pone soluciones que
acaban con el caos y fundan una Nueva Sociedad. La única solución válida y
disfrutable es mudarnos a la Nueva Sociedad. Este programa de radio pertenece a
ella y, claro que tiene defectos, pero está en la puertica y puede ser mejorado
para que entre. Todos estos programas están diseñados desde la nueva sociedad
porque no se quejan, no se lamentan, ni alcahuetean, se ríen porque tienen
confianza en la gente, y aportan las soluciones que ya la gente está haciendo o
que están a punto de ser acometidas.
Programa 19
Corrupción II
La solución a la corrupción es
estructural. Comienza con cambiar uno. Dejar de quejarse y de conspirar, a
propósito o sin culpa, desde la derecha, desde la izquierda o desde el centro.
Los chavistas que se salieron y andan criticando impotentes, son conspiradores,
quiéranlo o no. Sépanlo o no. Y su quehacer no le agrega nada nuevo a la vieja
sociedad: pertenecen a la vieja sociedad. Nadie va a ganarle a la corrupción,
ni siquiera los exchavistas arrepentidos con su crítica impotente. Ni siquiera
los opositores salvajes, lanzando potes de humo. El gobierno está haciendo lo
que puede y va a seguir haciéndolo, pero el gobierno con sus errores está
mostrándonos el camino para que podamos hacerlo mejor. Son nuestros hermanos,
nuestros opuestos dialécticos: juntos formamos una unidad dialéctica. Somos
uno. Las dos caras de una misma moneda. Ellos aciertan en unas cosas y erran en
otras, y si aprendemos de ellos (en vez de quejarnos o conspirar) si aprendemos
podremos hacerlo mejor y avanzar la rueda de la Historia. Lo mejor no es
conspirar sino organizar. Así que nuevamente queda todo el mundo invitado a
fundar el nuevo país comenzando por un primer barrio feliz. ¿Cuántos chavistas
arrepentidos se van a venir a esta fundación? ¿Cuántos poetas locos, cuantos
opositores renacidos, cuántos lanzadores de botellas incendiarias contra las
ventanas de la revolución bolivariana? Realmente me enternecen esos muchachos,
con la cabeza toda loca y su energía de sobra. Yo los oí y los vi diciendo: “Ya
estamos cansados de que nos ganen las elecciones, ahora los vamos a tumbar en
tres días. Y luego vamos a ir contra nuestros jefes, que tampoco sirven para
una carajo”. ¿No es belleza pura eso, no es como para morirse de asombro y de
alegría tanta inocente locura? Me muriera de tristeza si no asumiera que esas
escenas que nos da la Maestra Vida, sirven para que aprendamos. ¡Por supuesto
que metí ésa y otras respuestas en mi cómic, y luego esos muchachos se
transforman en Avanzadores de la Luz. Nuestra vida es realmente bella y sabia.
Sólo hay que saber leerla para apreciarla. Cuando la aprecias bien estás en el
cielo. Ya todo está maduro para que esos muchachos se vengan a derribar todo lo
que no sirve para un carajo. Pero no con potes de humo sino con ciencia de Uno,
con tecnología de construir un paraíso sin matar a nadie. Bendita la rabia redentora,
bien encaminada sea por los caminos de la paz y la armonía. Bendita esta tierra
mía, este planeta tierra donde cabemos todos. Todavía. Vamos a hacer lo
extraordinario. Vénganse todos. Vamos a asombrar al mundo uniéndonos y dándole
de ganar a la vida por primera vez. En vez de separarnos en dos, debilitados y
dejar que nos quiebren, vamos a querernos bien, a querernos más. Lo más que
podamos. Entonces seremos invencibles.
Vamos a vencer a la hasta hoy
indestructible Estructura de la Muerte. Vamos a dejar atrás a Europa y a Usa y
su vieja cultura del exterminio humano y la ineficiencia social. Vamos a
decirles que sus trampitas para terminar de dividirnos y asesinarnos no
funcionaron. Vamos a asombrarlos y hacer que nos admiren y nos respeten. Los
espero por aquí, en la entrada del paraíso. Vamos a entrar y a fundar aquí
nuestra legión extranjera. Nuestra nueva época de los combates rientes. Y
nuestro ejército increíble que combate danzando y levanta preguntas de asombro:
¿De dónde salieron ustedes, que los atacan y se mueren de la risa y ganan sin
matar? Salimos del cielo. Esta gozadera es el paraíso. Vamos a defenderlo con
todo. Vamos a defenderlo todos juntos. No seamos como los que no saben lo que
tienen hasta que lo pierden. Sepamos muy bien dónde estamos parados. Estemos
bien parados aquí. Donde la vida es bella.
La forma como la prensa trata a los
ministros tiene que ver mucho con el encubrimiento. ¿Cómo es posible que un
ministro que ayer era una estrella como las demás del tren ejecutivo y posaba junto
a los honestos héroes de la revolución, de pronto hoy es removido y resulta que
era tremendo corrupto? Por qué sus cercanos en el mando no lo execraron antes.
Hay un sistema de cómplices y una costumbre de no sacar la pata que podría
derrumbar la mesa. Esa trampa es fácil desarmarla.
En mi film eso se acaba cuando una
mayoría de votos, de la Oposición Noble, apoya al gobierno en lo bueno, pero
dentro de un pacto anticorrupción estricto, realmente serio. Y entonces, con el
40% de la Oposición Noble y el, supongamos 30% de los revolucionarios novatoss,
el 70% de apoyo hace estable el gobierno y entonces se acaba la coyuntura
débil. Bicho que no sirve va directo para el pote de la basura. Eso ocurre en
mi film.
Pero en la vida de ahora tiene que
aparecer un escaneo más severo con los altos funcionarios: la prensa debe
jorungar mejor, hacer ver cuáles son las premisas del funcionario, sacar a la
luz si ama los bienes más que la gente. Hallar y mostrar los indicios de que
realmente ama más a la patria y desprecia el dinero lo suficiente. Quizá se
pueda elaborar un cuestionario imprescindible para abordar el tema. ¿Cuál fue
la última vez que lo invitaron a delinquir con los bienes públicos? ¿Qué lo
decidió a ser exactamente incorruptible? Díganos una anécdota al respecto, algo
que erice la piel por lo emocionante y lo dramático. ¿Qué haría con quinientos
millones de dólares en Miami? ¿Se compra cosas caras? ¿Tiene un carro nuevo, le
gusta impresionar a sus amigos con objetos de lujo? ¿Se considera un
consumista, o es un ser del futuro? Y después de abordado el tema y entrar en
confianza, entonces ya todo será más sencillo.
Sabemos que el antídoto universal es
la contraloría desde abajo. La primera y más eficaz medida anti corrupción es
que el pueblo haga contraloría. Para ello, que esté organizado firmemente, en
comunidades que a lo interno ya sean eficientes enderezando sus entuertos y los
manejos dolosos que ocurran cerca de su territorio. Los vecinos del central
azucarero tal, tienen que saber, encompinchados con los obreros y una red de
información veraz, que el Presidente que les están mandando a dirigir el
central viene de ser rechazado por corrupto en otra institución, de Agropatria,
por ejemplo, y rechazarlo de plano. De una. Sin rodeos. Y rechazar de paso a
los que le den largas al asunto o quieran reengancharlo en otro lado. Mientras el pueblo en la base no hace
contraloría, es imposible que la haga en los alrededores y menos hacia arriba.
El segundo antídoto gerérico es que
los altos funcionarios vivan con poco, que se alejen del estilo de vida de la
alta burguesía, que dejen de ponerse ropa cara para distinguirse de sus
subalternos, ni más ni menos, que vivan en los urbanismos de la gente, en
barrios felices que ellos hayan ayudado a liberar para después mudarse a vivir
allí, bien protegidos por el pueblo, con sus familias. Mientras no es así, no se sabe a quién tienes enfrente. O sí,
tienes a un ser educado por el imperio, que
en sus menores motivaciones
ocultas tirará hacia allá.
La tercera medida universal anti
corrupción es que, apenas llegar al cargo, los funcionarios que no vengan de
barrios felices, se pongan a liberar uno, para que se muden apenas terminar la
emersión. Eso indicará para donde deben ir, hacia el pueblo y no a conformar
una oligarquía del partido o de los cargos y la gerencia de la revolución.
Pero mientras estas medidas
estructurales no se ponen en práctica, tenemos que trabajar con las uñas y
recurrir a procedimientos intuitivos y de sentido común. Hay que encontrar una
fórmula estratégica sencilla hoy mismo, para determinar si un funcionario está
en malos pasos o destinado a darlos. Como la que inventó Iris Varela:
“Presidente, no confíe en nadie que tenga una visa americana”, lo cual es una
excelente guía, podríamos encontrar las guías equivalente para saber quien
está del lado de la revolución pero
pertenece emocionalmente al lado de allá. ¿Que declaren y juren sus bienes
todos los meses?, eso ya existe. ¿Que hagan votos de honestidad y juramentos
públicos? Ya se usa. Los estados pontificios confesaban a sus súbditos, pero ya
no se puede creer en ese tipo de confesiones voluntarias. Y quizá pueda uno
guiarse por los indicios evidentes: alguien que engorda en el cargo; alguien
que se compró una casa gigante o un jate nuevecito.
Más seguro y técnico es basarse en los
principios de la Ciencia de Uno: si alguien no se conoce a sí mismo, está
viviendo en una ilusión, en un mar de pensamientos superficiales (la intención
que no basta, la determinación, la buena voluntad), que colide con su realidad
profunda, con su ego (la contradicción permanente, la duda obligatoria, la
dictadura emocional, por ejemplo), es decir, con su miedo profundo. El que es
en el fondo un troglodita que teme morir de hambre o sin comodidades, que está
preso de sus imágenes que le dicen que debe dominar a todos, aunque se cubra de
buenas intenciones y deseos de trascendencia, está siempre, es decir, todos los
días, propenso a actuar como una rata. Pero hay quien se plantea ser un ángel
para cambiar la sociedad a partir de él, y lo demuestra con una serie de actos
cotidianos. Y hay ministros ogerentes públicos que no han defraudado, podemos
asumir que pertenecen a una categoría superior, que están fundando una especie
mutante. En el mejor de los casos, cruzaron un umbral y ya existe esa especie
de superhombres y supermujeres y, gracias a ellos, se está poblando la Nueva
Sociedad. Quizá por eso el imperio no pudo captarlos y su existencia es una
prueba más de que éste es el paraíso ya. La Nueva Sociedad. Bueno, eso deben
sacarlo a relucir los medios. Hé aquí más preguntas para el cuestionario: ¿A
qué debe usted su ser diferente, qué experiencias lo hicieron venirse a la
legión angélica? ¿Por qué cree que no va a defraudar nunca al pueblo? Las entrevistas
deben darle más importancia y espacio a esa parte de la vida de los
revolucionarios. A lo espiritual. Al heroísmo, al valor de volverse y ser
diferente.
Pero, lo más preciso para estar
seguros de lo la pulcritud en los movimientos de los funcionarios, es
mantenernos supervisando los procesos en que operan, y no hacerlo policialmente,
sino desde la contraloría afectuosa por parte de la comunidad involucrada. Si
se establecen los parámetros para que el ojo de la comunidad esté pendiente y
sean devueltas a tiempo todas las perturbaciones, el ambiente, la determinación
de la mayoría prevalecerá. En la medida en que preponderan indefinición, ética
burguesa, doble moral, complicidad automática y aislamiento de los ciudadanos,
ese ambiente apoyará las corruptelas.
Volviendo al papel de la prensa. ¿Por
qué nadie –ni del gobierno no de la oposición salvaje- entrevistó a RR un año o
dos antes de su huida, para preguntarle sobre sus tráficos? Quizá eso habla de
una complacencia, de un nivel de acuerdo para delinquir. La prensa debe
meterse, no en la vida personal, pero sí en la vida ética de los personajes
públicos y aportar para que, cuando salgan echados por la ventana, encontrarse
entre los que colaboraron en la defenestración y no entre los que encubrieron. Una
medida pudiera ser que a la hora de cada entrevista con un alto funcionario
haya un teléfono abierto para que caigan las posibles denuncias. Y solventarlas
de inmediato. Entonces los corruptos van a salir de ahí investigados, y los
héroes van a poder elevar su carisma al punto en que brille por lo alto la
Nueva Sociedad, y esta luz lleve aliento a los ciudadanos honestos del país,
generando confiabilidad y sentido de patria. La patria es lo contrario a una
guarida y hay que construirla. No fomentarla es destruirla. No avanzar hacia
ella es alejarse de la meta, traicionarse.
También puede la prensa instigar que
el tema aparezca en su cariz más humano: preguntar para que los mismos
entrevistados digan cuál es su terapia para no caer en corruptelas, cuál es su
ídolo ético, su paradigma. ¿Qué hace
usted cuando se le acercan los antiguos conocidos a buscar cobijo de
“compadrea” y no para ofrecer su hombro de patriotas? Mencione casos (sin decir
los nombres por supuesto) de gente que Ud. ha sacudido. Nombre tres tentaciones
de las que se ha librado. Lisonjas que ha despreciado. Diga cuál fue la última
vez que lo intentaron sobornar.
Otra forma es que los mismos
entrevistados digan cuál es su terapia para no caer en corruptelas. Cada
interpelado debería tener su rutina de disuadir sospechas. Demandar
judicialmente a los que difaman ha dado buenos resultados, la demanda de Correa
contra sus difamadores fue ejemplar. Podría ayudar que los magnates de la
revolución hicieran ejercicios de ayuno voluntario, votos de pobreza,
ejercicios de sobrevivir con menos, de regalar sus capas. Todo ese esfuerzo
para alejarse del prototipo del funcionario del estado burgués, ayudaría a
sanear y embellecer la praxis del alto funcionariado de la Nueva Sociedad y
acercarlo a la gente, a la cultura
popular noble.
Lo importante es que se ponga el tema
en el tapete y se dejen abiertas las puertas para que los poderes creadores del
pueblo lo profundicen. Que el tema de las corruptelas no sea un tabú alcahuete.
Que la gente vea que el problema es de su incumbencia, que así como antes había dos mundos, el de los jefes intocables y el pueblo obligado a
someterse, ahora hay un solo mundo, el de los contralores eficaces en todos los
niveles, que es el mismo de los héroes todo terreno, y el del compromiso para
embellecer la patria librándola de manejos divididos, de los manotazos de los
sobrevivientes que recuerdan el temor y creen que se están ahogando de verdad,
cuando en realidad estamos rodeados de la gente más generosa y cálida del universo,
en medio de las cuales podemos vivir sin dudas, temores ni trampas.
La estrategia general es crear un
cónclave sagrado, recuperar la fe en el país y en el estado, crear una buena
reputación para la patria, especialmente a lo interno, entre nosotros, y sacar
de ese círculo de oro a los que no pertenecen, a los que dudan. Generar la fama
del estado paradisíaco y defenderla, para que cuando alguien se acerque a ella,
sepa que llega a servir. De que creemos esa zona de excelencia, depende que
nuestra V República se fortalezca y no siga la ruta contraria hacia el total
descrédito, como ha ocurrido con las más emblemáticas repúblicas, que
autotraicionadas, se volvieron imperio, y como está ocurriendo a nuestro
alrededor, con las repúblicas inmaduras inclinadas, alimento de las hienas del
fascismo.
La nueva cultura tiene que popularizar
con ejemplos en vivo, que las funciones públicas son un servicio para ser
ejercido por privilegiados del Poder Moral, que saben vivir en el mundo
alternativo que estamos fundando. Cuando la normalidad era ser rata, era más
fácil corromperse, era lo normal. Pero ya comenzó la reversión. Con la
Oposición Noble comenzamos a devolver todo lo ruin. A medida que sean más los
líderes, los adalides que se lancen a ser héroes, con seguridad en el triunfo,
con ciencia del quehacer rehabilitardor, a medida que el país crezca
espiritualmente, lo normal será sanarse, regresar al hogar, rehabilitarse.
Estamos en un punto de inflexión, el
de la aparición de líderes decididos a transformar la vida en poesía, gente
convencida dispuesta –para comenzar- a no corromperse y capaces de devolver las
costumbres seculares. Y esos líderes generalmente son intuitivos, poetas,
sabios que la sociedad tuvo la suerte de producir. Señalarlos en entrevistas es
una tarea necesaria, para fundar la leyenda de los diferentes, de los Ángeles
Terrenos, de los Hijos del Cielo. Y el primer Barrio Feliz será una instancia
para reunir un buen contingente de los que no son conocidos aún, aunque ya
fueron paridos por el pueblo y están listos para emprender el camino, armados
con la ciencia del fin de las dominaciones y los sufrimientos, apertrechados
con la precisión tecnológica y la garantía del triunfo definitivo.
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