Libro VI El Aeda Mago
Capítulo 1
- ¡Buenos días! Transmitiendo desde San
Cristóbal, cuna de la nacionalidad, ¡éste es su programa “Neomar en vivo”, aunque
debería llamarse Neomar y Dina, porque mi asistente sigue practicando aquí
conmigo, y seguirá hasta que se gradúe de comunicadora popular y comience en su
propio espacio. Pero hoy tenemos un invitado muy especial. Estamos
entrevistando al poeta Guillermo Cóndorcan, que actualmente se encuentra
haciendo, por todo el país, su gira por la paz. Con ustedes, ¡Dina y nuestro
personaje del día!
- Dilo, poeta: ¿Qué es lo
que andas haciendo con ese cuatro por ahí? –pregunta Aladina-.
- Paseo y predico:
entrego herramientas para la paz –dice Cóndorcan.
- ¿Y por qué escogiste
San Cristóbal?
- Es un buen lugar para
correr aventuras: es la frontera, estamos conjurando una guerra imperial y una
guerra civil, del lado allá de la línea están los reptilianos acechantes, y vienen
las elecciones para gobernador en un momento crucial: será la patria o su
destrucción....
- Razones no te faltan.
Me contaste que, al llegar al terminal de pasajeros, agarraste un bus a ciegas,
para un barrio cualquiera, ¡saliste, sin saber adónde llegarías! ¿Es cierto?
Cuéntanos qué pasó.
- Llegué al barrio La
Fortaleza y empecé a caminar por las calles. Unos niños me rodearon y me
pidieron que les cantara un ballenato. No me sé ninguno, así que les canté una de
la Trova Feliz.
- ¿Puedes cantarla ahora?
- ¡Claro! Ahí les va
–comienza a sonar en el cuatro algo mezclado entre danza oriental y merengue
criollo bastante acelerado, y enseguida la voz cantante: “La patria de oro –
corazón de plata – voluntad de acero –lealtad de diamante – para en la amistad
– venirte adelante”.
En el barrio los muchachos
aplauden y gritan dando muestras de agrado y animando. El poeta sigue.
“La patria de oro –
lealtad de diamante – corazón de plata – voluntad de acero – para en la amistad
– venirnos de primero”
“Para compartir – y
resucitar – para revivir – y recomenzar”
El locutor está
apreciando con gestos afirmativos. Su asistente habitual está complacida. El
aeda comienza la segunda estrofa.
“Jardín del Edén –
ambición dormida – que está despertando – fanal de la vida – que alumbra los pasos – que hoy estamos dando”.
“Jardín del Edén – luz de
los caminos – que estamos andando – sueños y utopías – que gracias a todos – se
nos están dando”.
“Para compartir – y
resucitar – para revivir – y recomenzar”.
Después de dos estrofas
más, los muchachos le piden otra, interesados en dibujarse los paisajes
maravillosos que les suscitan los versos y la música. Dos hombres jóvenes se
suman a la celebración. “El San Juan de Aquí”, protagonista de la nueva
canción, es un personaje que resuelve, con todo éxito, los problemas que, por
lo regular, se quedan sin solventar en las comunidades.
- ¿En qué andas? Suena
bonito. Tienes un encanto, pero, ¿qué traes detrás? -le pregunta uno de los hombres.
- Canto desde el paraíso.
Llamo a la unión y la alegría –dice el poeta y sabe que escogió esa frase en
vez de “llamo desde la revolución verdadera”, porque no sabe dónde está, si los
del lugar son renos, ninicos o demonos.
Los hombres invitan al
poeta a una casa donde los reciben mujeres amigables y sonrientes. Los
muchachos le piden que repita la primera, para que las damas reciban lo que
ellos ya percibieron, y él la canta. Pero de segunda toca la canción del Barrio
Feliz, en que le solicita a la revolución que abandone la impronta burocrática
y ese truquito de cambiarle los nombres a los colegios y dejar que los niños
repitan como norma, se sometan mutuamente y vivan sin deducir ni comprender. Al
final, la canción propone que se vayan todos a un primer barrio feliz.
- ¡Tú eres de la oposición! ¡Estás en un
montaje del imperio! –lo incrimina José Félix.
- No. Alégrate. Los
indiferentes están aquí –el poeta sonriente pone una mano abajo, a nivel de sus
rodillas-. Los fascinados por el imperio, o por la revolución, están en éste
nivel –sube la mano a la altura de su cintura-, y pelean entre sí. La Nueva
Sociedad está en este otro nivel –eleva la mano a la altura de las cabezas de
todos-. Ésta es la conciencia suprema, y aquí ya no hay pelea, sino alegría,
soluciones para todos, paz. Por eso la canción celebra a todos los que se han venido
para acá arriba de primeros, e invita a los demás.
Lo miran incrédulos, pero le pasan esa primera
perorata.
- En la Nueva Sociedad
hay conocimiento sobre el futuro y herramientas para llegar. Yo vivo ahí, pero
para allá vamos todos. Ando ayudando a ambos bandos a llegar.
- Bueno. Si por mí es,
hay buen tema para rato –dice, buscando consenso, José Félix, el caballero que
lo trajo a su casa-. Aquí hay miche. ¿Quién quiere café? Dale refrescos a los
muchachos, Hortensia.
- Entonces me animé a
desplegar el pendón –dice Guillermo en el estudio de radio de Neomar- y les
mostré la página de internet donde están las herramientas, y donde registro el
día a día de esta campaña.
- ¿Tú sabes lo que
hubiera ocurrido si, en vez de llegar a un barrio chavista, hubieses llegado a
un enclave paramilitar, en un barrio de los opositores? –le preguntan los
vecinos en medio de la conversa.
- La oposición quiere
este estado anexionado a Colombia. O convertido en una madriguera de
terroristas que balcanicen el país, que es lo mismo. Ya les desmantelamos un
barrio guarida en que imponían su ley: juergas, drogas, vacunas, todo el mundo
se les tenía que bajar de la mula, las mujeres sometidas, a las que se
resistían las violaban: poder malandro. Donde quieren aterrorizar a la gente,
montan una casa de pique –dice José Félix.
- En Ureña cortaron en
pedacitos a la jefa del Consejo Comunal –dice la dama de mayor edad.
- En la Batalla de los
puentes, si no nos fajamos, ya hubiesen convertido todo el estado en un barrio
del terror –dice Sergio, el que llegó con José Félix.
- Pero, la mayoría de
este estado votó por ella. Me pregunto hasta qué punto han influido en eso los
errores de la revolución –maquina Guillermo-. El sectarismo crea opositores.
- Creen todo lo que les
mandan por los medios. No saben que con esa costumbre están alimentando una
guerra civil –dice Hortensia, la más joven de las damas.
- Y una invasión
–completó la madre.
- O sí lo saben, pero no
les importa –dice Sergio-. Quieren acabar con nosotros.
- No podemos creer que
sólo ellos crean la guerra y son los malos, ¡porque lo mismo piensan ellos de
nosotros!: ¡es una trampa, hay que desarmarla! Y el paso inicial es ver losw
dos lados a la vez, comprender la situación a fondo, entender el papel del
sectarismo: verlos como enemigos crea más opositores, igual que negar su parte
buena, o no reconocer nuestros errores. ¡Todo eso debe ser entendido!
- Me gustaría saber qué
llamas “su parte buena” y cuáles son nuestros “errores” –interroga la madre de Hortensia.
- El error principal es
no ver que tienen miedo y que están envenenados: reciben veneno por los medios
todos los días. Si en vez de ver que están enfermos los atacas, se vuelven más agresivos
e incomprensivos. Si en vez de resolver los problemas de alimentación,
medicina, agua, gas, luz y transporte, les dices traidores, se atrincheran más en
la oposición. La alternativa es irlos a buscar, agradecerles las críticas: todo
lo que sea desarmar la trampa.
- ¿Y cómo piensas desarmar
esa trampa? –dejó oír Hortensia.
- Hay que amarlos en vez de
separarlos y atacarlos. Hay que
emplear una estrategia de paz, así ellos actualmente crean en la guerra. Hay
que salirse primero, subir a la conciencia primero y atraerlos. Apoyar lo bueno
que traigan: su prédica de libertad y democracia. Mostrarles su libertad y su democracia
perfeccionadas. Demostrarles que sabemos dónde quedan sus sueños y que nos
apasionan tanto como a ellos. Irlos a buscar con eso, amorosamente, y unirlos a
esa patria. Ése es el primer paso –le respondió Guillermo Cóndor.
- En vez de matarnos,
ascender a la conciencia y encontrarnos –sopesó Neomar-. Construir en el nivel
más alto. ¡La belleza celestial!
- ¿Y qué te dijeron?
-inquirió Aladina.
- Echa para afuera el
plan completo –lo animó José Félix.
- Hay que fundar barrios
felices que nos gusten a todos, a lo largo de la frontera. De lado y lado. En
un Barrio Feliz hay la mayor suma de democracia, libertad y felicidad. Si
tenemos éxito de este lado, podremos convencer a los muchachos que pelean en
las calles de Cali y Bogotá, para que se vengan a construir aquí cerca, del
lado allá.
- En vez de seguir entregándoles
sus ojos a los buitres solicitándoles que se comporten como gente y los traten
como a ciudadanos –dijo Neomar en la emisora.
- ¿No te parece que es
mucho pedir? –inquirió la dama mayor.
- Sí, pero ya en muchas
partes lo están haciendo, mira –les abre las páginas de internet que muestran barrios liberados-, podemos hacerlo
aquí también: solicitar observadores internos y del exterior: no Almagros ni
Bachelets, sino Ángeles Terrenos, para que testimonien lo que hacemos –dice el
poeta en medio de la reunión improvisada.
- También les dije que lo
de amar a los opositores, empieza por los vecinos del barrio. Hay que superar
el espíritu de partido. Eso de fascismo contra socialistas sólo beneficia a los
que quieren que el imperio venda armas y gane.
- La verdad es que le
metes al loco –le dice Neo-. No por la estrategia, que apoyo totalmente. Sino por creer que ellos lo van a entender de
una, y que lo van a hacer en estos días. Y por arriesgarte a perder la vida.
Eres un desquiciado.
- Se hace lo que se puede
–dice Guillermo.
- ¿Y cuál fue su
respuesta cuando les dijiste que había que superar el espíritu de partido?
–pregunta Aladina, la asistente de Neomar, aprendiz de comunicadora popular.
- Se desconcertaron, se
sintieron criticados injustamente, atacados. Algunos hablaron de profundizar la
revolución yéndose a la guerra.
- Esa es una respuesta
natural desde el miedo –determinó Aladina.
- Estoy de acuerdo en que
no podemos vivir viendo sólo lo malo de ellos. Pero, ¿quién va a dar el primer
paso para hacer ese barrio? –preguntó Hortensia.
- Los primeros que
quieran desarmar la guerra. Los que más amen el país y más quieran sacarlo del
barranco. Los que más recapaciten y vean que somos hermanos. Los que más amen al contrario envenenado y aprendan a ir
a buscarlo. Y cuando lo hagamos bien en un lugar, podremos llevarle el ejemplo
a los alrededores, a los que estén rezagados y aún en el caos.
- Y al final, te
rebotaron lo del barrio, pero te mandaron para acá –cierra el relato Neomar.
- Así fue. Me dijeron “Esos
piensan igual a ti. Dilo allá para todos”. Me albergaron en la noche, después
de la parranda, y esta mañana me trajeron en moto hasta la puerta de la
emisora. ¿Qué tal?
- Saliste bien. En
verdad, ¿tú sabes lo que hubiese pasado si llegas a un barrio de los sicarios?
–le pregunta la aprendiz.
- Sí. En la madrugada lo
soñé. No llegué a un barrio totalmente tomado, sino a uno intermedio, donde la
gente cree de buena fe que la oposición tradicional es una opción válida para
la patria.
- ¿Y qué es los que estás
esperando para contarlo todo?
- ¡Date!
- ¡El gobierno no hace
sino sabotear a la Gobernadora! –dice encolerizado un vecino en el barrio La
Pica-. ¡Nombraron un Protector del Estado para
atarle las manos, para desviar los recursos, para quitarle la plata y tratar
de dejarla en ridículo!
- Trancan los puentes
para poder comerciar por las trochas y se están enriqueciendo a costillas del
hambre del pueblo –dice otro. Ya escucharon las canciones. Ahora están
entregándole al viajero su versión de los acontecimientos.
- Aquí no se puede comprar comida.
- Antes podíamos
rebuscarnos y ahora no. Pero ellos sí. ¡Son unos maleantes con carnet!
- ¡No hay medicinas!
- El agua nos llega
racionada, la luz se va a cada rato, igual que internet, no hay nada por culpa
de esos desgraciados.
- Arruinaron el país.
- Pero es por su
perversidad, tienen la mente enferma.
- Un trabajador no puede
vivir de su sueldo porque el salario no alcanza.
- Ninguno dijo que el
gobierno está siendo saboteado –les advierte Guillermo Cóndor-. Eso es ver sólo la mitad de los
acontecimientos: andar medio ciegos.
- Inventan lo del bloqueo
para esconder su ineficiencia. ¡No saben gobernar! –gritaron varios.
Entonces el aeda sacó de
internet un video donde aparecen Abhrams, Bolton, Pompeo, Bromfield y otros
magnates saurios asegurando que están bloqueando al país y que en cada nueva fase
harán más daño.
- Ellos mismos declaran públicamente que nos
están bloqueando, y ustedes asegura que no hay bloqueo: ¿qué es eso? ¿Seriedad,
picardía? No podemos seguir en ese jueguito de la oposición contra el gobierno,
actuando con malevolencia y deseos de venganza, al estilo de las montoneras de
hace más de un siglo –les dice Cóndorcan.
- La Gobernadora es de
ellos –comenta Neomar en la emisora refiriéndose al imperio reptiliano-. Y en
los juegos de futbol, se iba con la franela del equipo colombiano. Ella les
alimenta ese estilo montonero, esa forma parcial de ver las cosas.
- Los que apuestan a la
oposición, siguen el esquema de los partidos del siglo pasado, que se
saboteaban como niños, y no se dan cuenta del nuevo contexto: hay una guerra
imperial, los reptilianos buscan recursos baratos, y sus agentes manipulan para
que estalle un conflicto interno dónde sacar provecho –dijo Aladina bastante
apasionada.
- Critican al que falla,
sin ver al que lo sabotea ni sus motivos –les dice Guillermo a los furibundos vecinos
del barrio La Pica-. Ver sólo la mitad es esconder la otra parte, y es
entrenarse para no ver la guerra ni al que está detrás. El que repite lo que le
mandan, queda disparando para uno de los bandos, sin ver su lado bueno ni quién
manda a disparar, ni con cuál motivo.
- Y se gradúa de muñeco
manipulado –dijo Neomar.
- Y menos podemos estar
repitiendo y creyendo lo que envía cualquier desquiciado por las redes. ¡Esa insensatez
es mortífera! –asevera Aladina.
- No podemos estar
negando lo evidente: hay un ataque al país y gente interesada en que estalle
una guerra interna, pero nosotros somos hermanos y lo que nos conviene es
ponernos de acuerdo para convivir en una sola patria. Enamorarnos de un modelo
de patria. –dijo Cóndorcan-. Aprender a convivir y, para empezar, podemos
construir un primer barrio que nos guste a todos.
Los del barrio contrarevolucinario
se interesan por el diseño del Barrio Feliz. El aeda muestra los planos, las
herramientas, pone las ventajas: todos los vecinos dueños de las empresas,
nadie trabajando en lo que no le gusta, todos desarrollados como empresarios
nobles, ningún bandido se va a beneficiar de los tráficos, todo irá a un fondo
de la comunidad. Se trata de un sitio especial donde cada uno hace lo que prefiere
para sí mismo y para todo el país.
- Yo les hablaba sabiendo
que, en medo de aquella buena gente, había delincuentes entrenados para matar
contrarios –cuenta Guillermo en la emisora-. Pero no me importaba arriesgarme.
Justo en el momento en que les decía que, con la contraloría lograríamos que no
hubiera maleantes en ningún bando, ni de parte del gobierno ni de la oposición,
descubrí cuál era el paraco. El tipo se levantó de repente y vino hacia mí
sacando tranquilamente su arma. Entonces me desperté.
- Menos mal que fue un
sueño. Pero, andando por esos barrios, te lo vas a conseguir –le advierte
Aladina.
- Vivir es un riesgo. Hasta
los más inocentes están en ese peligro. Pero uno vive donde cuenta y canta.
¿Quieres oír otra? –responde Cóndorcan.
- Sí –le dice la
locutora-, canta otra.
-¿Cuál es la que más te
gusta? –lo invita Neomar.
Él los complace y pulsa las
cuatro cuerdas de la viola. Su voz gesta una gaita donde se alaba un lugar, flor
de los campos de América, que perfuma para todos, y es estrella brillante que brinda
su luz en los caminos. Tras el elogio, continúan.
¿Por qué escogiste andar por
ahí? –le pregunta Aladina.
- Siempre me gustó esto.
Andar libre, confiar en la vida. Demostrar que la gente es bella, que puedes
ser como los pájaros.
- Pero, predicas algo que
la gente no está viendo. ¿No te sientes como un Don Quijote, como un orate que
ve cosas que la gente cree imposibles? –pregunta Neo.
- Sí, a veces. Pero eso
es un pensamiento. Igual a cuando pienso que soy un ángel y que es bueno darle
a la gente noticias de los mundos posibles. Esas veces me digo que éste es el
cielo –dice el aeda-. Y que voy por sus veredas.
- Yo no sé si es el cielo, pero me gusta como
poética, como propuesta y teatro, como campaña publicitaria del porvenir –dice
Adelina bastante entusiasmada.
- Los invito a ver cosas
que ya están ocurriendo en algún lugar. Siempre es bueno que llegue alguien con
una visión de lo diferente y diga que la vida puede transformarse a sí misma
hermosamente.
- ¿Ya estás vacunado? –le
pregunta Neomar.
- Fui cuando me llegó el
mensaje, pero no me vacunaron porque no llevé el teléfono. No era mío, sino de
un pana que envió mi número de cédula para hacerme la segunda.
- ¿Y cómo es eso?
–pregunta ella.
- No tengo teléfono.
- ¿Por qué? –pregunta Neo.
-
Ando cuadrado con los indigentes. Apuesto con ellos. No ando con teléfono desde
hace varios años, para militar con ellos. –dice Guillermo Cóndorcan.
-
¿Un acercamiento al origen, al misterio, a la aventura, una protesta? –quiere
saber el joven comunicador.
- Todo eso. A ti te parezco un Don Quijote o
un loco, para mí, a veces soy un ángel, pero en realidad soy un indigente.
-
¡Eres un aeda! ¡Propagas la imagen de la libertad y la poesía –se exaltó Aladina
refutándolo-. Cantas, alegras los ambientes.
- Eres un trabajador
cultural, un servidor público –agrega Neo.
-
Sí. Pero, sólo mientras no me roban el cuatro. Si eso ocurre, aparecerá lo que
está en el fondo: seré un indigente hasta que consiga trabajo, quién sabe
cuándo, y pueda comprarme otro instrumento.
- ¡Pero, entonces, en ésa
estamos todos! ¡Cualquiera puede perder su empleo, sus bienes en un terremoto!
–se alarmó Aladina.
- ¡Y, cuando se le acaben
los ahorros, vivirá de la solidaridad! Ésa es la verdad, eso somos: indigentes
–ratificó Cóndor.
- ¿Y
por qué te gusta tanto aceptarlo, o, por qué te cuesta tan poco? ¿Por qué
disfrutas asimilarte a ese grupo cuando todos quieren huir de ahí? –se lanza Neomar
a fondo.
-
Porque hay belleza en ese segmento. La vida los rechaza, los culpa, nadie
quiere parecérseles, pero son la verdad, el origen. La precariedad, la
indefensión: la vulnerabilidad ante el universo.
- ¿Criaturas indefensas en la mano de un Dios
Todopoderoso? –pregunta Aladina.
-
Un indigente puede a veces trabajar, o envidiar al que tiene, o robar, si lo
ponen donde hay y no ha aceptado su situación con total entrega. Pero, en
esencia es alguien que, en la disputa social, o económica, quedó alejado de los
bienes y obligado a apelar a la solidaridad. Y cuando escoge no robar por un imperativo
ecológico, para no ser enemigo, es un ser amoroso que trabaja por la paz. Es
alguien cercano a los ángeles –dijo el aeda Guillermo Cóndorcan.
-
Mucha gente se considera más porque tiene un trabajo de esclavo contento: realizado
por el dinero, no por la labor en sí, ni por su valor social ni su
trascendencia ética o artística –dijo Neomar.
-
Sí la cima de la vida laboral es el trabajador contento libre, que se ocupa
feliz de algo que hace falta socialmente, entonces el indigente no está más
lejos de la meta que el trabajador esclavo contento, los choros, los corruptos
o los artistas locos –dijo Guillermo.
-
Eso no lo veo muy claro –confesó Aladina-. ¿Podemos establecerlo con una
escalerita?
- El escalón más bajo es
del que depreda, roba, trampea y es desconfiable, sea un gerente o un mendigo
–se anotó enseguida Guillermo.
- En el segundo escalón,
subiendo hacia la armonía social, está el que trabaja esclavo, por dinero –se
anotó Neomar-. Respeta a los demás, pero no se conoce a sí mismo, y por tanto
no se respeta como debe.
- El que trabaja feliz en
algo socialmente necesario, y es dueño de su empresa, estará en un escalón más
arriba, pero antes están otros: el que vive del juego, odia el trabajo, pero
sobrevive sin depredar –dice Aladina-. Y, por encima de éste, yo pondría al que
asume su indigencia como un pacto de paz con la gente, y lo cumple.
- El indigente con
conciencia de su posición es un nómada recolector ecológico, como los humanos
de antes de la agricultura y el pastoreo –la ayuda Cóndor-. Vive de lo que
recolecta, pero en estos días del comienzo de la fundación.
Los escuchas están
percibiendo algo inusual en el ambiente de la emisora. Las voces de Aladina y
Guillermo se entrecruzan como en un abrazo cálido. Es como que se acariciaran.
Incluso la de Neomar se ha suavizado y participa de la inusitada calidez.
- El comienzo no es ahora
–puntualiza Neomar-. El cielo siempre estuvo comenzando y siempre ha habido
gente que asciende a vivir en el paraíso. Ahora, lo que está aconteciendo es que
comienza el poblamiento masivo, multitudinario del Edén.
- Bueno, valga la
corrección. Sigamos con el indigente genérico: si a veces roba, o trabaja sin
ganas, o juega, depreda o trampea, en esos lapsos regresa a los escalones de
abajo –completa su idea Aladina.
- Pero el que se asume
como indigente y se niega a regresar, porque no gusta ni de trabajar para
otros, ni de depredar, cumple un pacto de amistad con la sociedad y asume una
protesta social: ejerce un clamor por el fin de los tiempos oscuros –acuña
Guillermo.
- Y el que se rescata del
caos y se vuelve un trabajador feliz, dueño social, no depredador y no
sufriente, ése vive en la cumbre ética, en el cielo de la tierra y es ahí
adonde tenemos que llegar todos –dice Neomar.
- ¿Se podría decir que
ese nivel sólo se puede lograr en los Barrios Felices? –preguntó un
radioescucha.
- No –respondió presto
Aladina-. Los de la Red Transparente vivimos establecidos en el cielo de la
tierra, y eso no depende de que habitemos o no un Barrio Feliz, aunque nos
hemos desarrollado fundándolos y apoyándonos en esa mitología real.
- Es hora de otra
canción, Cóndorcan. ¿Estás listo, aeda? –le preguntó Neo.
Dijo claro y se lanzó la
del holocausto armenio, que habla de los niños, que en sus juegos se están
ejercitando para la guerra, pero no impiden que cualquiera, tú u otro, pueda ir
eliminando enemigos en su mente, que es donde más cerca están. Al final, el
coro repite que lo que vale no es pensar, sino Estar, es mutar, no matar, es
amar.
- Los artistas se acercan
al nivel superior. Pero están por debajo de los ángeles, porque sus obras son
prescindibles, mientras que los Barrios Felices no –dice Guillermo.
En el barrio La Fortaleza,
Hortensia se ríe y sigue haciendo las arepas. Su madre arruga la cara.
- Y los aedas como tú, ¿en
qué lugar de la escalera viven? –le preguntó Aladina a Cóndorcan.
- Los poetas cantantes,
que viajan con su instrumento promoviendo las instituciones celestiales, son
ángeles, por supuesto. Ahí no cabe la menor duda –dijo Neo sin dudar.
En el barrio La Pica, uno
de los paracos se rasca la cabeza con preocupación.
- Eso es sifrinería del
gobierno –dice el impetuoso Neomar.
- ¿Qué, no vacunarte si
no llevas un teléfono? Estoy de acuerdo –se suma Aladina-. Es decirse: “Todos
en Venezuela tienen teléfono: ya entramos en la era digital”. Y, sí entramos…..
- Pero, hay mucha gente
sin teléfono. Y la campaña vacunadora debería pedir la cédula de identidad y no
un teléfono, ya que hasta los indigentes tienen la suya. ¡Yo ando con la mía!
–dice Guillermo Cóndorcan.
- Y eso se resuelve fácil
–dice el joven Neo- Llegas a la puerta, antes de hacer la cola, le voceas tu
número de cédula a la Jefa de Calle, ella recibe el mensaje en su teléfono y
verifica que sí estás citado para ese día, y listo. ¡Yo he visto que lo
resuelven así!
- Y no tienes que andar llevando
encima ese requisito pequeño burgués caro, robable, perdible –dice Cóndor aceptando
la solución.
- Pero, eso es cuando el
Jefe de Calle no tiene prejuicios contra la pobreza –dice Aladina.
- ¡Y con ésa, puedes vacunar
a todos los indigentes, que no sé cuántos son en el país. Pero, yo tengo
bastantes amigos que no les da la gana tener teléfono. Se la están jugando con
los indigentes, y andan a esa buena de dios sin celular, y no les va tan mal
- Sino a la hora de
vacunarse –bromeó Neomar.
- Háblanos de la poesía
de los caminos –lo incitó ella-. Me gustó eso que dijiste de una libertad y una
confianza, de entregarte en los brazos del universo, de invocar a la
Providencia y la vida de los pájaros que no atesoran comida.
- Andar por ahí así es
demostrar que el planeta ya es habitable por los ángeles. Que se ha vuelto un
lugar más divino –convino el locutor en apoyar la incursión hacia la poética de
los caminos.
- ¿Y cómo combina esa
entrega a la Providencia con el ascenso definitivo de los indigentes a la Nueva
Sociedad?
- Con cada aeda, un
indigente arriba al lugar del encuentro. Es la conquista del Reino de los
Cielos, aunque me gusta más la expresión, Reina de las Repúblicas -o Reina de las
Naciones- que es de Bolívar, y hoy la usan los chavistas.
- Pero, podemos llamarlo
también el asalto al paraíso, de los marxistas, que es lo mismo que la llegada
de Cristo y del reino de los cielos, de los evangélicos y de los testigos de
Jehová –dijo Aladina.
- El mendigo logra su ascenso
humano cuando, gracias a su voto de amistad irrenunciable con la gente, tras la
aceptación de su condición vulnerable en las manos del Todopoderoso, y gracias
a la intermediación de los ángeles fundadores, se instala en un trabajo que le
gusta, que hace falta, que lo realiza como artista de embellecer la vida, como
poeta de la vivencia cotidiana –dijo el Cóndor.
- Nada que ver con el
trabajo asalariado de los pequeño burgueses, que quisieran ser ricos y no
trabajar, o cambiar de ramo –insertó Aladina.
- Nada de eso. Una vida
full poesía. Belleza desde donde la veas. Amor desde donde lo veas.
- ¿Y tú, cuándo piensas
dar ese paso? Te establecerías en un Barrio Feliz si lo encontraras por el
camino y te necesitara, si te dijeran ven? –preguntó Neomar.
- ¡Si me dicen ven, yo voy!
Es parte de la aventura. Aspirar a que surja un lugar tan maravilloso, que te
permita dejar los estadios intermedios, la precariedad de la indigencia
azarosa, la esclavitud asalariada, el trabajo a disgusto por dinero, la
delincuencia….
- Y arribar a una
ocupación plenadora. ¿Y, en tu caso, cuál sería esa ocupación? –preguntó
Aladina.
- Eliminarle la obsolescencia a las lámparas de
todo tipo. Reparar luminarias. Intervenirlas para que se recuperen y duren por
siempre, o, algo así -respondió el aeda.
- Nombra algunos de los
“algo así” –le solicita ella.
- Aderezar aparejos de
luz solar a los carros para bajar las emisiones –enumeró Cóndorcan.
- ¿Te enteraste de que ya
nuestros científicos descubrieron cómo impulsar los vehículos todo terreno con
energía magnética? –le preguntó Neo-. Esto es una cuña de publicidad, pero
también una pregunta a nuestro poeta invitado.
- Me encantará crear una
franquicia que difunda esa tecnología –se emociona Guillermo-. Desde siempre he
formado parte de esa empresa. Vendería con gusto carros de esos. Se los metería
por los ojos a los que se dejaran convencer. Usaría las canciones para ese fin
como instrumento al servicio de la difusión. ¡Ésa me gusta!
- ¿En un Barrio Feliz o
no importa?
- Preferiblemente en un
Barrio liberado. ¿Para qué andar brincando tanto por ahí, si ya encontraste lo
que más quieres?
- ¿Y, por qué no comienzas
aquí, en San Cristóbal, y te quedas con nosotros? –le pregunta Aladina muy
interesada.
- Aquí está sembrada la
semilla, pero no la estoy viendo crecer. No quiero involucrarme en una cosecha
de tan imprecisa culminación. Prefiero vagar. Pero, ¿por qué no te vienes tú
conmigo a vagabundear? –le pregunta Guillermo a Aladina-.
- ¿Quién, yo? –casi grita
Aladina.
- Sí, tú. A probar un
acercamiento a la verdad de los ángeles viajeros. Aprender de los caminos. Crecer
deprisa.
- La respuesta la
sabremos después de nuestro próximo paseo musical. Siente, vibra, disfruta y
sigue con nosotros, que no nos moveremos de aquí mientras nuestro poeta
invitado le dedica una composición a Aladina, para tratar de convencerla –dijo Neomar
y cedió el silencio a Cóndorcan.
No fue una canción de
amor a una persona sino de aprecio por la vida en el planeta, de arribo a sus
mejores playas, a sus perfumes y secretos, después de milenios andados por
turbios senderos. De deslumbramiento por el encuentro con los otros invitados,
de alegría por lo inusitado de la fiesta, por sus colores y reflejos, por el
esplendor de la celebración.
Pero, al regreso, los
sorprendió una llamada: “Ven a nuestro programa de radio. Te esperamos”. Guillermo
dice que asistirá. Los dos comunicadores le informan: se trata de una emisora de
los paracos. Después de un corto cruce de palabras que no salió al aire, quedó
fijado el destino. Él sí acudirá a la cita, y sólo después de ella se abrirán
los caminos del porvenir.
Otros radioescuchantes siguen
enviando mensajes:
- Te puedes quedar aquí
con ellos. Juntos se les oye bien.
Capítulo 2
- ¡Estamos transmitiendo
“El cielo de esmalte”, su programa vespertino desde Mérida! Hoy con dos
invitados de lujo, los poetas Guillermo Cóndorcan y Aladina Hidalgo, quienes
andan haciendo una gira por todo el país promoviendo la paz en el presente y
las fundaciones precursoras del Edén. ¿Por qué insisten en que estamos en un tiempo
de flores, canciones y un sinfín de embriagantes delicias? –preguntó Arena Luna.
- Siempre hemos estado en
este tiempo. Sólo que uno a veces no se da cuenta, por estar pensando infiernos
–dijo Guillermo.
- O construyéndolos
–completó Aladina-. Pero nos referíamos a que está apareciendo la esencia de
cada territorio particular. La Guaira es ya una tierra de redención, con su
Zona Especial de Desarrollo Paradisíaco.
- Ahí ya no dará marcha
atrás la expedición –completó Cóndor.
- Ya los Roques se
declararon primer territorio completamente libre de caos. Y sus servicios
turísticos ofrecen una visita al mismo cielo de la tierra –dijo Aladina
- Por eso hoy nos
gustaría indagar sobre la verdadera identidad de Mérida –apuntó Guillermo-. Sus
montañas y la cercanía a las alturas, han atraído invasiones tras invasiones de
poetas de la existencia, que han venido atraídos por sus sueños.
- Nos consta que tienen
décadas recibiendo oleadas de utopistas, enamorados perdidos de la ciudad y del
estado, viajeros que, desde todos los rincones del país, no resisten la fuerza
de los mitos y leyendas de esta región del mundo –relata Aladina.
- Muchos eran viajeros
inexpertos, mendigos choros, que alternaban la errancia con la depredación
mutua –agrega Guillermo Cóndor.
- Otros venían en pos de
ciertos hongos –completa Arena-, trajeron la hierba, y deambularon enredados en
sus propias fantasías de la vida diferente, sin ciencia de uno y sin plan
definido de cómo catalizar los cambios. Pero la ciudad siempre supo cribar lo
nuevo y mantener vivo ese imán para convocar los mejores presagios.
- También han contado con
el influjo de la gente joven de la Universidad. Los estudiantes, esa presencia
mágica, esa prenda del alma, la savia de la nueva vida corriendo por las calles
de la ciudad.
- ¿En qué ha parado todo eso?
¿Cuál ha sido el saldo de tantas incursiones en pos de lo alto, sobre todo las
que vinieron buscando directamente el
Edén, qué ha quedado en claro, qué puede ofrecer este arcón de los prodigios?
–pregunta el poeta.
- Cuando Bolívar vino con
sus pocos soldados y su enorme ambición republicana, le fundieron las campanas,
le entregaron a sus hijos para la tea de la guerra, le reunieron oro –rememora Aladina lo que leyó en la plaza-.
Hoy no hacen falta sacrificios sino el ascenso a una vida sin enemigos y sin sangre
derramada.
- La pregunta es para ti
que nos escuchas –refleja Arena Luna la interrogante-. Tienes la palabra. A
partir de ahora, el programa es todo tuyo.
- Es la hora del cómputo
de barrios maravillosos, si alguno alcanzó la drogadicción cero, de los liceos felices
y los colegios sin dominación, de las comunidades prescolares donde no se
incube la cruel separación. Envíen sus noticias del Edén –insiste Guillermo
Cóndorcan-. Los que escuchan, lo recibirán como premio por todas sus proezas y
desvelos.
- ¿Qué misterio, que
hondo augurio nos ha estado preparando el destino desde estas montañas durante las
décadas de resistencia, para lanzarlo al blanco del destino de esta ciudad? –instiga
Aladina-. Danos la respuesta, para que todos vean, en pleno presente, el brillo
del cielo, el resplandor del porvenir.
- Mientras nos llegan las
respuestas, cántanos una de esas cancines que andas haciendo y regando por ahí.
¡Con ustedes: El poeta Cóndorcan!
El aeda cantó la que incita
el regreso de los exiliados que más pestes y mentiras arrojaron sobre la fama
de la República, sin saber que era la cuna del cielo: “Ven, el perdón es
infinito - sólo faltaba entender - La
nueva vida no espera - hállala entre nosotros - Llega desde donde estés”. Y
después el locutor hizo una cuña donde solicitó empresarios nobles para la
franquicia de reconversión de autos, de gas a energía solar.
- ¡Esperamos sus
llamadas, mensajes, sugerencias, acotaciones! Éste es su favorito de las tardes
“El cielo de esmalte”, hoy con Guillermo Cóndorcan y Aladina, que nos están
trayendo el influjo de los nuevos tiempos, la necesidad de escalar a la Reina
de la Patrias ...
- Necesitamos saber qué
hemos forjado y hasta dónde podríamos llegar con lo que tenemos, para
ofrecérselo a los que esperan proezas para animarse a superarlas, en este
esfuerzo por alcanzar la poesía máxima de la vida en un primer país que rompa
el cerco de la vida escindida, opresiva e indigente.
- Necesitamos señalar la gloria
de la existencia y mostrar caminos que digan: amo infinitamente este lugar, en
él construyo sólo edenes, troto océanos hasta llegar, soy capaz de todo por
abrir esos senderos que rediman el planeta tierra de su era del vacío, la esclavitud y el hundimiento en vida.
- Necesitamos mostrar todas
las rosas para nuestro Edén.
Entonces comenzó la
avalancha de ofrendas, mensajes, entrega de obras cumplidas, homenajes.
- Tenemos la mayor cantidad de aldeas
ecológicas, “Los Nevados” es la principal. En ellas abundan los mayores
experimentos agroecológicos del país: allí se ha eliminado por completo el uso de agrotóxicos.
- Tenemos los pueblos con
la mayor cantidad de adultos longevos que, gracias a sus prácticas alimentarias
sanas, compiten para mantenerse cada cual más saludable.
- Con ello estamos dando
nacimiento a dos nuevos mitos: el de la salud cien por ciento natural, y el de
la eterna juventud.
- Somos campeones
fundadores de una nueva tradición: no necesitar fármacos, no necesitarlos, no
enfermarse, curarte mediante la sanidad natural.
- Nuestros campesinos
rescataron la semilla de la papa, y gracias a ese prodigio ya no tenemos que
importarlas, con lo cual estamos ganando la soberanía alimentaria.
- Hemos rescatado gran variedad
de siembras antes despreciadas por la invasión de las modas gringomanas.
Toda la tarde estuvieron
llegando ofrendas, ramilletes y coronas floridas que adornaban del jardín que
desde tiempo atrás tenían plantado. Había un desarrollo secreto que ahora
dejaba su vida subterránea. Entonces se supo que el mito jamás se había
detenido. Existía la mayor cantidad de cooperativas, experimentos comunitarios,
aldeas ecológicas, crías emergentes.
- Tenemos a Gracián
Rondón, que no ha peleado con la medicina mercante, porque gana apenas blandir
contundentemente la verdad de las plantas medicinales y otros lugares de la
vida sencilla triunfante.
Pero se hizo patente que
las iniciativas aisladas no habían cuajado en un solo Barrio Feliz consolidado,
ni iban, dirigidas conscientemente por el afán unificatorio, a fundar una
primera ZEDP. Entonces comenzó esa otra vertiente de la magia.
- Bueno, es hora de
reunir esa fuerza, los logros y todo el espíritu creador y lanzarnos a cosechar
el fruto requerido. Vamos a consolidar lo que le falta a cada barrio para que
sea un bastión de la nueva sociedad. Vamos a sistematizar todas las
experiencias. Vamos a coordinar, a robustecer, a…..
- Envíen ideas sobre
dónde y cómo terminar de fundar la primera Zona.
- En nuestro barrio ya
hicieron la encuesta –envía un escucha-, pero habíamos perdido el estímulo y
todo estaba decaído. Gracias por revivirnos el espíritu de la victoria.
- Bueno, esa es la
consigna: ¡Avanzar, ya sabemos para donde! –dijo el Arena.
- Por hoy, le cambiamos
el nombre a este programa y se llamará “El cielo sin límites! –dijo Dina.
Aparecieron mociones para
articular las aldeas ecológicas. Se supo que había soluciones alternativas,
novedosas, en marcha para la recolección del tomate y el transporte del
plátano, se activó la cría de cabras en frío, siguiendo la experiencia de otros
estados.
Ya estaba avanzando un
cronograma para rescatar la Universidad de manos de los grupos activos
excluidores. Así, la Casa Magna daría fin a la formación sistemática de
ciudadanos novatos y respaldaría totalmente, sin más ambigüedades, la
democracia profunda y la república erguida.
Con la anuencia de toda
la Red Transparente, se formaron asociaciones empresariales nobles, surgieron
franquicias, se vitalizó la red de distribución popular. La emisora se
transformó en el centro generador, en la central energética que movía los hilos
de la revuelta social y desplegaba las estrategias hacia la meta común: dar fin
a toda dominación y a todo sufrimiento en cada espacio, club, barrio, colegio
hasta alcanzar la vida plena, la felicidad expansiva que llamara a todos los
estados y elevara al conjunto a quedar coronada como la Reina de las Naciones.
La jornada se prolongó
por toda la semana. Fueron tantos los negocios que agarraron brío esos días,
que los poetas se vieron urgidos a canalizar con mayor precisión la avalancha
emprendedora.
- Cada empresa que se
cree, debe albergar solo gente que es feliz y ama lo que hace –recordaba de vez
en cuando Arena.
- Si alguien quiere que
otro lo contrate, le controle la producción según su política personal, le
dicte las normas éticas y lo vigile, debe ser despertado de su sueño y extraído
del pasado –la apoyaba Aladina-. Lo realmente imprescindible es promover la
liberación de todos.
- Trabajar para otro no
transforma esta realidad en que todos somos indigentes o estamos a punto de
serlo –dijo Guillermo en un momento de la contienda.
- ¿De dónde viene eso de
que todos somos indigentes? -prendió la nueva mecha la grácil Arena Luna.
- De que en realidad
estamos indefensos en el universo, dependiendo de que no caiga un meteorito o
cualquiera otra calamidad espacial -dijo Guillermo Cóndorcan-. Estamos en las
manos de las fuerzas todopoderosas, llámalas Dios, Universo, Providencia.
- Pero también de que la
mayoría no tiene recursos, tierras, bienes o máquinas, ni líderes a su servicio,
y eso coloca al planeta prácticamente en la indigencia –agregó Dina.
- Yo lo sabía, pero no lo
había visto así, tan rotundo. Sé del hambre de los que comen piedras
desmenuzadas. Mo Yan, cuando infante, y sus compañeritos de juego comían las
cortezas de los árboles, y una vez le entraron a una carga de carbón que llegó
a su escuela, sin saber qué era, del hambre que siempre tenían. ¡Y, cuando los
maestros vinieron a reprenderlos, primero probaron y se pusieron a comer
también!
- ¿Y quién es Mo Yan?
- Un chino, premio Nobel
en 2012. Pero el problema no es que la mayoría sea indigente, sino que el
número viene en un crecimiento escandaloso –informa Cóndor.
- Nada más la pandemia está
creando millones de nuevos desempleados –dijo Ala.
- Pero los empleados siempre
han sido una minoría, junto con los ricos. Los que tienen que recibir ayuda son
la mayoría.
- Y está el calentamiento
global con sus inundaciones, incendios, huracanes y además los terremotos y los
volcanes lanzando gente para el montón principal.
- Y los desastres
sociales, las guerras, las invasiones, los refugiados, los desplazados por la avaricia
de los ricos, que codician sus tierras para monocultivos, y los migrantes.
Todos esos son indigentes.
- Casi la humanidad toda
es indigente, no potencial sino en pleno ejercicio –dijo Aladina.
- Y los ricos son cada
vez menos. Yo creo que lo sensato es asumir que el planeta está sumido en la
indigencia –Aceptó Graziela.
- Lo sensato es declararnos
en estado de indigencia –concretó Aladina
- Incluso los que
trabajan, si lo hacen por dinero, es para huir de la indigencia.
- ¿Y los ricos, por qué
acumulan? ¡Para huir de la indigencia! ¿Acumular resuelve el problema? No. Lo
resuelve para algunos pero la mayoría sigue indigente. ¿Y qué significa repetir,
copiar, imitar a los que corren? ¿No es salir corriendo porque los otros
corrieron? ¿Y qué significa imitar a los ricos, o querer imitarlos, o
envidiarlos? –agitó la agitadora cultural.
- Otra cosa es dejar la
huida y aceptar la indigencia de la mayoría y ponerse a entenderla y a
solucionarla de raíz. Sólo si la entiendes, en vez de correrle, puedes
solucionarla de raíz y te pones a rescatar, uno por uno, todos los puntos de la
tierra, barrio por barrio, desde la inteligencia, con la conciencia superior por
delante –agitó el poeta Cóndor.
- Pero, ahora que he
asumido la realidad, que los indigentes somos la humanidad casi toda, entonces
me siento como más cerca de necesitar una solución seria, que no sea echar a
correr despavorida ante el problema –declara Arena Luna con total sinceridad-.
Y me imagino que eso ocurrirá con los otros: ya no querrán huir a la
acumulación particular, ni buscar un empleo para aparentar lo que no son ni
correr a remediar la catástrofe con pañitos calientes, como la caridad.
- La beneficencia, dar
empleo, ofrecer caridad, emprender asustado todo eso es huir del problema.
Remedias, pero el problema queda ahí, creciendo –agita Aldina.
- Pero, cuando dejas de
huir, entonces es cuando cobra sentido la solución universal que estamos
aplicando en los Barrios Felices y las Zonas de Desarrollo Paradisíaco –dice
Cóndorcan.
- Se trata de aprovechar
que somos tantos y actuar como una fuerza poderosa –dice Ala.
- Se trata de crear
enclaves de otra sociedad, de otro mundo, partiendo de otra forma de
relacionarnos los seres humanos: una que no fabrica indigentes –vuelve
Guillermo.
- Aprovechar que casi todos estamos
desempleados, y darnos empleos que nos gusten, fundar sin miedo, desde la
conciencia, desde la inteligencia, otra sociedad que no excluya a nadie.
- Por eso es tan
importante desarrollar el modelo. Por eso mostramos los barrios ya
independizados del caos, con sus trabajadores
felices, dueños y contralores. Ésa es la
forma ideal para invitar a todos los demás a
mudarse a la nueva vida –dice la locutora y mira a Cóndorcan-. Pero,
¿sabes algo? es hora de cantar.
Él canta una y después la
Red T envía promociones al turismo total, la gastronomía alternativa, la
empresarialidad noble, el traslado al país del futuro. Y luego una propaganda
dicha con música: “¡Hay un barrio lindo que te va a gustar - queda en Pampatar,
ven a visitarlo y yo allí estaré - para recibirte y cantarte otra vez”.
- Saber que estamos mal
todos lleva a la unión, a saber que estamos metidos juntos en esto y que
debemos ayudarnos –insistió Cóndorcan, ya al final de la jornada ese día.
- Me gustó esa de
aprovechar que estamos desempleados y darnos empleos de calidad total, que nos
gusten –comenta Arena.
- Yo le agregaré, “Darnos
barrios que nos gusten, en los cuales haya empresas que provean trabajo de
calidad total para todos los vecinos” –redundó Aladina.
- Yo le pondré: “Darnos
un país que nos guste, y un planeta” –redundó el poeta.
- Atacar el asunto como
una oportunidad. Aprovechar que somos desempleados para volvernos productores
independientes del caos –recomentó la Luna.
- ¡Claro! Porque el
asunto es que los ricos no se van a ocupar de los indigentes. Esos están en una
sola carrera. Se les ocurrirá matar a todos los que les estorben, a los que no
puedan explotar. Pero, nosotros, que estamos en calma, podemos ocuparnos
eficientemente del asunto -dijo el poeta Cóndorcan.
- ¡Esa gente, la mayoría
indigente, no puede ponerse a trabajar para enriquecer a otros! ¡Eso sería una burla
atroz, una catástrofe encima de otra catástrofe! –vociferó a propósito la de la
lámpara.
- ¡Y perder la
oportunidad! –redundó Arena.
- ¡La explotación debe
cesar para que el problema cese! La mayoría indigente debe trabajar para
enriquecer sus comunidades. Emprender con criterio sereno social, no con
interés temeroso individual. Eso sí solucionaría el desempleo y la delincuencia
y todo lo demás –glosa Ina.
- Y por eso hacen falta
emisoras que se ocupen del asunto y que cada locutor se vuelva un mensajero
divino y conozca los avances de los barrios pioneros y los difunda y haga
concursos para que la gente la gente sepa que debe formarse, prepararse,
capacitarse y unirse y liberar…..
- En vez de echar a correr
huyendo, y repetir, copiar, imitar, o seguir la huella y trabajar en lo que no
le gusta y arar en el mar.
- Hablando de la emisora,
vamos a música y a los mensajes de la Red Transparente. Después regresamos.
Fueron y vinieron. Ahora
están jugando con el tiempo.
- Me gusta ver el
planeta, la humanidad toda como una gran rebelión de los indigentes. Están las
migraciones, sus desplazamientos. Los refugiados son una especie de invasores, pero
hacen su acometida en paz, sin armas –dice Guillermo Cóndor-. Los reclamos de
los sin tierra y las protestas de los indígenas despojados, o en lucha contra
los intentos de despojo, se inscriben en ese amplio panorama de una revuelta
mundial bastante silenciada, pero que está teniendo las más hondas
repercusiones en la conciencia del planeta.
- Me han hecho ver esa
vasta rebelión de los desposeídos del planeta rumbo al Edén Terreno. Vienen en
camino. Ellos no son agresivos, pero el hambre los obliga a forzar barreras y
se están moviendo. No me queda más remedio que pensar que van hacia donde los
lleva el plan del universo, a un buen lugar. Ya, a mí, me ayudaron a entender
que debo ayudar más.
- A todos los héroes
lúcidos nos toca encauzar toda esa enorme potencia hacia el fin amoroso: hacia
la redención -dice él.
- Una vez que asumimos
que, aunque tengamos empleo, somos la indigencia encubierta o en puertas, es
más sencillo solidarizarnos con los que comen barro o restos sacados de la
basura –dice la locutora-, y es más sencillo generar respuestas más verdaderas
que criticar o humillar a los harapientos. Asumir lo que somos nos hace más
hermanos.
- Una cosa es criticar y
otra muy distinta comprender y hermanar –dice Ina.
- El gobierno financia y
apoya a una sola empresa de la harina de maíz, en vez de empoderar a todas las
comunidades organizadas para que la produzcan –trae Grazia a colación-. Eso nos
dice dónde está parado. No tiene ni una idea lejana de lo que hay que hacer
para detener la fábrica de indigentes.
-
Una cosa es criticar y otra comprender –advierte Cóndorcan.
-
Por eso no vamos a perder el tiempo criticándolo, cuando nosotros sí sabemos lo
que hay que hacer –dice Ina-. Ver a los recogelatas como iguales me ayuda a
estar en paz. De la misma forma en que, estar separados nos predisponía a
criticarlos, culparlos y condenarlos desde el desprecio, desde el prejuicio, a
humillarlos y ofenderlos, asimismo verlos sin el miedo, y aceptar que cayó el
velo, me trae a morar cerca de la verdad y a ser solidaria, más compasiva y
creativa a la hora de las soluciones.
-
Y aplicarlas en la raíz del problema.
-
Todo el que no entiende, los ve y quiere alejarse, para no ser así de
miserable, para ser lo más pudiente que pueda. Mutar y venir a ser compasivos y
eficientes fundadores, es una de las ventajas de habitar en el cielo –dice Arena.
-
¿Ahora que nos propusimos sacar a toda la humanidad de la indigencia, la misión
más importante pasará a ser la Misión Negra Hipólita? –preguntó la locu.
-
¡Vale como símbolo!
-
¡Y su tarea será convertir en Héroes del Trabajo Feliz a todos los mendigos e
indigentes del país!
-
Héroes del Trabajo no. Un héroe sufre. Los héroes pertenecen al paradigma de la
tragedia.
-
Mejor que sean ángeles terrenos y no sufran, casi.
-
Bueno, como sea. Me gusta esa misión en que los últimos pasan a ser los
primeros.
-
Lo asombroso de esta invasión de los indigentes son sus marchas migratorias, su
aparición forzosa…..-
- Y su capacidad para mostrar el desempleo
masivo, multitudinario.
-
¿Y las guerras y las otras devastaciones y pestes productoras de miseria no te
sorprenden?
-
Claro, pero eso ya no asombra. Lo bueno de esta insurrección multimillonaria es
que ahora tendrán que tomarnos en cuenta.
-
Acepto lo de que ya es un escándalo y que no nos podrán esconder –se asimila la
otra- ni ignorar, pero, ¿de quién hablas cuando dices que “ya no nos podrán
esconder ni ignorar?
-
¡No te estarás refiriendo a los ricos! ¡Esos se esconderán a disparar en
defensa propia!
-
Tratarán de matar a todo el que proteste, como en los países fascistas de
ahora, con apoyo de la Oea y la Otan.
-
Quien tiene que hacer algo somos los pobres, vueltos ángeles –amorosos, no
vengadores.
-
Tienen razón. Somos nosotros mismos. La conciencia. La inteligencia suprema.
-
La organización suprema.
-
Somos un desastre descomunal con una solución hermosísima.
-
¿Puedo cantar para celebrar que somos el problema y la oportunidad de la más
hermosa solución?
-
¡Date!
Y
cantó la de que “Esto es perfecto”, que en todo el programa no la había cantado
y Arena no la había puesto.
-
¿Recoges cosas del piso? –le preguntó Arena al poeta.
-
Sí. Este tapabocas me lo encontré ayer en el suelo, en una avenida. ¡Pero,
estaba nuevecito! A alguien se le cayó y no lo quiso recuperar. Yo sí. Soy recolector
nómada ecológico, y a la vez ave del paraíso, que protege la tierra y el cielo
de la tierra.
-
Lo metió medio día en agua con jabón, lo guindó a secar y se lo puso –comenta Aladina
y bromea-. Yo no me le acercaré mucho a su boca por cuatro días. Lo tengo en
cuarentena, por si acaso.
-
¿Y tú? –le preguntó a ella la honorable anfitriona.
-
Hace dos días vi un paquetico enrollado y eran cinco billetes de a doscientos
mil. ¡Un millón! Me devolví a ver si
había más –dice ella.
-
Deseaste que a esa persona se le hubiese perdido más dinero –sondea la Romano.
-
Sí. Deseé el mal ajeno. La mente está acostumbrada a ese grado de separación e
indigencia. El horror a la precariedad la pone en pie de guerra –o en plan de
apropiación- contra todo lo que se mueve.
-
Empezando por nuestros semejantes.
-
Pero, si hubiera aparecido el dueño…..
-
O la dueña.
-
¿Se lo hubieses devuelto sin problemas?
-
Sí. Después de una mínima duda, por supuesto. La mente es así de aferrada. Pero
no me hubiera costado mucho desprenderme de la alegría de hallar y del
sentimiento de seguridad que da tener –confesó Aladina-. Ni del sentimiento de
pérdida.
-
Pero desprenderte es establecerte en el cielo, vivir en la dimensión mágica
–dice la locu.
-
Es restituirte a la vida sin penuria. A la vida feliz, como en el origen –dice
él.
-
Vivimos sin pensamientos temerosos excesivos por milenios. Recibiendo todo del
cielo. Sin acumular. En la pertenencia al universo y unidos a todo lo que había
–dice Ina-. Sin idea de una separación con lo que nos rodeaba.
-
El pensamiento nos separó, pero ya empezamos a caminar sobre sus aguas y a
regresar –agrega Cóndorcan.
-
Estamos regresando a nuestro hogar en el cosmos -envía un mensajero divino.
--
¿Y qué han sacado en claro?
Al
final sacaron el cómputo de los barrios que habían acelerado su liberación y
contaron las empresas felices que se habían creado, y las redes que se habían
articulado y las verdades develadas y las bellezas redescubiertas.
-
Hay aquí la mayor de las disposiciones a hacer las cosas bien, en el nombre del
señor. Igual que cuando llegó Bolívar con su extraordinaria campaña por la
guerra, ahora, esta campaña por la paz será apoyada desde miles de corazones
despiertos –dijo Alita.
-
Gracias por acogernos en tu casa por toda esta semana. Ha sido una deliciosa
estadía. Podemos sumar la hospitalidad entre las bellezas que ofrece la ciudad
para el cambio al régimen amoroso.
-
¿Qué es lo más notable de todo lo que han vivido, o lo que más les gusta?
-
Mérida combatirá por mantenerse como el principal bastión de la Oposición Noble.
-
Será la primera que no hundirá la patria
de oro con un sobrepeso de divisiones, enemistades, rencores, venganzas y demás
bajas pasiones.
-
Antes era la Ciudad de los Caballeros, ahora será la Ciudad de los Caballeros
Mutantes.
-
¿Qué tal si elevamos más el tono lírico con esta canción? –ofreció el poeta y
comenzó a rasgar su viola, y cantó otra vez la que más le gustaba esos
días.
Capítulo
3
-
¡Esta es Radio Jardín, desde Boconó –se identifica la emisora mediante una
grabación-, transmitiendo para toda la Red Transparente Occidental: radio
fortaleza en San Cristóbal, radio Mérida, en Mérida, radio Brisas del Torbes
en…..
-
Okey. Seguimos. ¿Qué es lo mejor que les ha ocurrido durante este viaje? –les
pregunta Alberto Romano, el presentador del programa.
-
La vivencia –responde ella-. La magia del encuentro con lo desconocido y volver
cotidiano lo extraordinario. En Valera, un estudiante nos llevó para su casa y
nos dijo: “Aquí se pueden quedar por quince días”, y nos dio una habitación
vacía con vista a las montañas.
-
¿Así de fresco?
-
Así de fresco. Sólo nos quedamos cinco. Tenía rato escuchándonos y haciendo
preguntas. Luego resultó que estudiaba medicina comunitaria y quería practicar
el lado humano de su futura ocupación.
-
Y aquí en Boconó pasamos dos noches durmiendo en un gimnasio cubierto que
cuidan los bomberos. Los que estaban de guardia nos albergaron. Por la noche se
presentaban con arepas y comíamos de más.
-
Pero, al tercer día apareció un antiguo vecino de Ina, que ahora vive aquí y
nos llevó para una casa que está en esa colina ahí enfrente, desde donde vemos toda
la ciudad, bellísima acostada abajo, y nos dejó allá. Él vive abajo. Nos dejó la
casita de nuestra cuenta.
-
A veces nos viene a buscar para llevarnos a alguna fiesta en casa de sus
amigos.
-
¿Y en qué gastan los días?
-
Nos vamos a las plazas, a cantar. Bueno, Guillermo canta y yo aplaudo haciendo
el ritmo, o lo acompaño en los coros. Y luego damos el parte de la rebelión de
los indigentes, infirmamos cómo va el ascenso de los pobres al paraíso.
-
Les decimos que todos pueden componer canciones, pero lo mejor es mudarse del
todo, sin esperar, fundando barrios y aspirando a ganar los concursos de llegar
primero, para darle ánimo a los que están despistados todavía.
-
A veces nos invitan a comunidades emergentes, y vamos a aprender y a asesorar
en lo que se puede. Sobre todo las empresas. Eso es lo más delicado –dice él.
-
¡Todo es lo más delicado! –dice ella-. Cada detalle cuenta. Me gusta cuando los
instigamos a asociarse a la red popular de distribución, para no depender ni
del gobierno ni de los empresarios asociados al caos, pendientes de manipular
para rendir a la población.
-
A veces nos invitan a comer de la olla comunal. Esas son las papas más
sabrosas. Un día un muchacho nos dijo, después de la cena en común, “Gracias
por comer con nosotros”. ¿Tú sabes lo que eso significa? Te digo que me llegó
al alma. Compartir es el arte más sagrado que hay –dice ella.
-
Ayudamos agilizando la transferencia de energía fósil a la solar en las
vecindades. Encontramos unos que están investigando luz química. Hay mucha
invención con miras a la independencia total.
-
Donde veo vehículos de espectro total, aire-tierra-mar, movidos por magnetismo,
me clavo a familiarizarme con ellos y a servir de propagandista.
-
Ya tenemos prácticamente una franquicia de esa rama.
-
Donde les falta algo del conocimiento, les llevamos resuelto lo que ya otros
maduraron.
-
Y donde no hallamos nada, les mostramos las coordenadas para que se pongan al
día al respecto.
Mientras
él canta con su cuatro, Ina recuerda la primera toma de decisiones, aquel
lejano día, en San Cristóbal.
-
¿Cuál va a ser nuestro futuro? –le reclamó ella antes de la partida, asustada
por su deseo irrefrenable de partir con Guillermo.
-
No te estoy invitando para ningún futuro. Te convido a nuestro presente eterno.
A la aventura de vivir penetrando en lo desconocido con cada paso.
Era
ser el impacto de lo insólito, asumir la rebelión de los Ángeles Terrenos.
-
¡Yo no dejaré mi programa en Radio Fortaleza: es lo que más me gusta hacer!
-
Lo iremos grabando por el camino. Neomar te mantendrá al aire. Te presentarás
en conferencia.
-
Esa idea me gusta. Estar y no estar. Ser de ahí y de más allá. El poder de la
ubicuidad, el dominio de la distancia. El programa ganará variedad. Jugaremos
con esas nuevas dimensiones.
-
Pasaremos un tiempo andando y otro estacionados en la ciudad que escojas. En la
vía podrás andar metida en un estudio de grabación, edición o montaje, si es
que no puedes alejarte de esos ambientes.
-
Okey. ¡Pero yo no seré mendiga. Tendré mi cuenta de ahorros a mano y, a la hora
de cualquier percance, pelaré por ella.
-
Como quieras. Eso es lo que hacían los antiguos mendigos de China. Tenían su
reserva monetaria, unas cuantas monedas encaletadas, pero ellos sí pedían para
no gastarlas. Y sólo las sacaban en los momentos de mayor apremio, ya verás por
qué.
-
¡Yo no pediré! ¡Tampoco dormiré en la calle!
-
Decretado.
La
canción de Guillermo, suavemente dispensada, transfigura todo acoso o provocación
en descanso repentino y tenue oleaje del devenir.
Luego
en Mérida, él reconoció que andando con ella todo se hacía más fácil, porque la
presencia de una fémina suscitaba más empatía y deseos de que ambos estuvieran
protegidos.
-
Tú tampoco serás nunca un mendigo -le dijo Aladina.
-
¿Por qué lo dices?
-
Porque andas conmigo, y porque, si no yo, cualquier otro ángel terreno, al
verte, sabrá de qué amor estás hecho y te protegerá. Nunca estarás desamparado.
-
¿Igual que los pájaros del monte?
-
¿En verdad crees que la inteligencia del universo nos protege? –le preguntó
ella.
-
Una de las teorías de los milagros llega a esa conclusión: Hay seres
inteligentes invisibles para nosotros, que ayudan los procesos edenizantes. Si
eso es cierto, solo tienes que poner rumbo al cielo y todo lo que necesites se
te dará.
Pueden
ser personas parecidas a nosotros, pero pueden ser formas de inteligencia muy
diferente, seres impenetrables, por ahora, por nuestros sentidos. El asunto es
que los fenómenos que llamamos milagrosos ocurren. Y me place sentirme flotando
en esa anuencia divina, Cristo, Providencia, Say Baba, Infinito, el nombre es
lo de menos.
-
¿En realidad crees eso?
-
Creerlo sería entrar a pelear con las otras creencias. Yo prefiero estar con
los ojos abiertos y no chocar con ningún zombi. Pero dejo las puertas también
abiertas: cada vez que llegue el misterio podrá entrar y podremos recibirlo.
-
Cuando te entregas al camino, confías que te ayudarán. Eres un creyente.
-
Sí. En definitiva, creo en los poderes creadores del universo amigo.
-
Nuestro viaje es como un retorno a la niñez, un tributo a la indigencia, un
regreso furtivo al origen.
-
Una vuelta voluntaria y controlada a la era en que éramos errantes y vivíamos
de lo que la vida nos deparaba.
-
¿Y qué has aprendido –le pregunta Graziela Romano a ella.
-
He podido ver mi síndrome de abstinencia cuando me falta la sombra de los ojos
o el labial.
-
¿Sabes que muchas mujeres usan labial debajo del tapabocas? –le pregunta Alberto.
-
Sí. Esas también están en la prisión mental. La gente no sabe, que hacerle o no
caso al pensamiento es de vital importancia
-
De primordial importancia. –corroboró Ina-. He podido ver, y he dejado pasar
sin pesar alguno, todos mis antojos desechables –antes impostergables- y he
tenido acceso a la libertad correspondiente en cada caso bien resuelto.
-
¿Qué delicia! No todos podemos decir lo mismo. Casi nadie descabeza a sus
verdugos interiores –dijo Graziela.
-
Veo la vida fluir en sus volutas mágicas, llegar y desaparecer en mis imágenes
más queridas, y en las más aborrecibles, todas transformadas en la misma fiesta
de despedida, adornada de un esplendor ininterrumpido –dice ella.
-
Uhm….
-He
aprendido a no envidiar a los que tienen, y ya sé que no necesito alcanzarlos
para ser feliz. Ya sé no amargarme por lo que no tengo. Me sorprendió ver que
vivía en esa carrera de imitar para ser.
-
¿Y qué te hizo detener la carrera?
-
No es que mi mente no envidie, o no se compare. ¡Ella sí se entrampa en ésa
cada vez que no encuentra otro remedio!, pero ya no le presto mi consentimiento
para quedarse ahí. La dejo sola cada vez que se lanza, sé que no tiene remedio,
¡y entonces se deshace como un encantamiento!
-
¿Algún truquito? –le pregunta Alberto, prácticamente olvidado de Cóndorcan.
-
Tienes poco, pero sabes que hay otros que tienen menos, y decides acompañar a
estos y no a los que tienen más. La respuesta inmediata es agradecer lo poco
que tienes y hasta sentir que es mucho y eres capaz de compartirlo, para no
tener tanto.
Guillermo
les sigue el ritmo muy tranquilo, acostumbrado a que los varones se enamoren de
su compañera y a no desarrollar enormes celos por eso.
-
Y el sabor de las comidas más sencillas es más grato cuando no lo comparas con
otros saberes quizá más ricos –acompaña Alberto la vivencia-. Quedan sazonadas sólo con la alegría de
vivir.
-
El amor es un sazonador fabuloso –confiesa Aladina-. En su seno, la vida es un
estado de gracia. Saber que surcas los acontecimientos. Dejar a la gente
deslizándose ajena a que están siendo mirados desde el cielo.
-
Tener tiempo para acariciar perros callejeros –recuerda Graziela Romano la
primera vez que la vio, en una plaza de la ciudad.
-
Cantarles la cartilla a los que quieren cantar con el cuatro –se incorpora el
poeta-. “¿Tienes el código: sin llorar, sin criticar ciego, ser sincero y ver
parte y parte, desde la alegría?” Si no, no puedes tocar este instrumento.
-
La gira es para protestar, dándole sentido, valor y fuerza a la rebelión de los
indigentes. Para mostrar la belleza de los últimos viniendo a ocupar su lugar
en el comando de la expedición.
-
Para comandar esa epopeya, esa parte de la Epopeya General del Amor.
Nos
vamos a música –dice Alberto y lo hace. Al regreso, saluda diciéndoles a los
escuchantes- Es grato saber que están aún ahí.
-
Pero también es para prepararnos para resistir el acoso. Los enemigos de la
República no cesan de intentar atormentarnos y tenemos que prepararnos para
reírnos de sus intentos fallidos de rendirnos a fuerza de crearnos carencias –dice
Guillermo.
-
Saber que muchas cosas no hacen falta, te pone a salvo durante las penurias.
Los que carecen habitualmente, soportan mejor estos ataques –lo acompaña
Adelina-. Sufren más los que han tenido y ven disminuido su provisión de
placeres.
-
Estamos aprendiendo a ser pobres para no molestarnos durante las vicisitudes.
No es para quedarnos ahí, sino para ser libres de los automatismos de la mente
que te exige productos, marcas y repeticiones que realmente no son
imprescindibles –dice Guillermo Cóndor.
-
Cuando los tenemos, los disfrutamos. Pero si no, no sufrimos. Nos reímos con
otra cosa. Eso es libertad. Y así dejamos a los acosadores con las ganas de ver
a una víctima vencida, arrodillada pidiendo clemencia y dispuesta a claudicar,
negociar y venderse por un mendrugo.
-
Cada día me convenzo más de que mi mejor papel será cuando pase de mendigo
latente, y mientras tanto cantor errante, y ascienda a ser uno que trabaja en
una empresa de energía limpia, en un Barrio Feliz. Un día aportaré esa luz del
paraíso en medio de la oscuridad.
-
¿Cómo te definirías hoy, Ina, en el campo laboral? –le preguntó Graziela Romano.
-
Tengo todo el abanico de las ocupaciones productivas: soy trabajadora de la
comunicación. Mando puntualmente mi programa y sale por Radio Fortaleza en San
Cristóbal; soy recolectora nómada, como ya te expliqué, cuando me gusta lo que
puedo levantar de por ahí; además, soy recicladora, agarro cosas que tenían su
tiempo de uso vencido y las resucito dándoles otra función, y soy sembradora.
-
¿Cómo puedes ser sembradora, si vives transhumando? –pregunta Graziela.
-
Allá en la casita de la colina, encontramos aguacates y mangos. Pero yo dejaré
sembrados todos los tallos de ajo porro y cebollín que hemos usado Guillermo y
yo. Cuando nos vayamos, eso quedará sembrado allí para otros huéspedes que mi
amigo, según su costumbre, hospedará en su casa.
-
Además, plantó más aguacates y más mangos, por si acaso –la asiste Cóndor.
-
¿Y qué es lo que más aprecias de esta vida de viajera limpia?
-
Agradezco mi salida del pensar habitual. Estos días he estado viendo con
facilidad cómo todo lo que vivo y siento proviene de lo que pienso, y puedo
eliminarlo apenas aparecer y ser libre.
-
Pero, eso ya lo sabías antes del viaje –deduce Alberto.
-
Sí. Pero no lo hacía con tanto cariño, ni se me daba tan a menudo. Ahora lo
logro hasta hago casi sin pretenderlo. Sobre todo en la casa de la colina. Allá
medito con gran facilidad. Un cosa es tener el concepto de que el problema es
el pensamiento, y saber que ésa es una clave, una llave universal y usarla de
vez en cuando. Pero lo de estos días en estos lugares tan maravillosos es como
un encantamiento: es vivir viendo la mente desaparecer como norma, es
transcurrir siendo desprendimiento, siendo viaje a la nada, al silencio, a la
calma que permite comprender.
-
¡Oye, qué bueno! –celebra la Romano.
-
Es como que tu vida cotidiana pasa a ser la libertad, y lo que estorba es una
cobija que vas quitando sin mayor esfuerzo –habla Aladina extasiada-. Pero, lo
mejor de quedar desnuda es la seguridad de que en adelante podrás eliminar
cualquier malestar enseguida y con la mayor felicidad. Es una bendición haber
desarrollado esta cualidad. Es lo mejor que me ha pasado.
-
¿Y tú? ¿Qué has ganado en tan buena compañía, Guillermo? –pregunta Graziela
Romano,
-
Calidad. Inspiración. Abundancia. La vida últimamente ha sido más pródiga que
de costumbre. Andar con Ina es tener un seguro de vida. Un pasaporte a la buena
vida. A la mejor que pueda haber, podría decir desafiando al infinito.
-
Yo, a pesar de mi entrenamiento mutante, vivía entrando en una caverna de
pensamientos y cada día era más temerosa –eso lo he visto estos días-, más
maniática, por ejemplo, y más dependiente de cosas, necesitaba aferrarme a
alguna seguridad.
-
¿Y ahora?
-
Ahora vivo con una sonrisa más abierta. Percibo que voy saliendo. Es mejor aún:
sé que estoy afuera y esa es la sonrisa, y que a veces llegan recuerdos del
lugar en que estaba, pero son sólo eso, residuos, virutas, restos del pasado
que se marchita. Saber que todo lo puedo hacer desde este agrado profundo con
mi cuerpo y con la vida que está afuera, es el mejor regalo que he recibido.
-
¿Es bueno andar con poco equipaje? –inquiere Alberto.
-
No voy a decir que en otro lugar no hubiera avanzado hasta donde estoy.
Cualquier lugar sirve, si te empeñas. Ni que es mejor o peor andar con poco.
Pero, para mí fue un regalo pasar esta temporada acercándome a los indigentes.
Saber que se puede ser feliz de este lado, más cerca de la mayoría.
-
Se puede contar contigo para la paz.
-
La humanidad puede contar conmigo para resistir feliz y diciéndole al imperio
reptiliano que no se saldrán con la suya en este territorio tampoco. Aquí
seguiremos descubriendo la libertad, cada vez con más pasión y esmero.
-
O sea que, sí te ocurrió un cambio significativo –infiere Graziela Romano.
-
Antes, yo era una persona que quería repetir cosas, sabores, sueños, temores,
recuerdos, que vivía en esa rueda del infortunio. Sufría la propensión a
enamorarme furtiva y caprichosamente de cuanta cosa rara o novedosa veía, para
poseerla, meterla en mi cuarto de los recuerdos o en mi sala o donde me
cupiera.
-
Mientras hubiera dónde meter más alfileres.
-
Ahora soy el vacío, la nada, la calma respecto al pensamiento. Antes era
pensamiento. Ahora soy comprensión de lo que hace el pensamiento. Vacío de
imágenes. Soy el vacío entendedor. Calma comprendedora.
-
El vacío que comprende. La calma que entiende.
En
San Cristóbal -igual que en Mérida, Valera y tantas otras partes-, como de
costumbre, tienen sintonizada la emisora que les acerca como una mágica
presencia la pareja de poetas viajeros.
Capítulo
4
Entonces
el “Profeta Despierto”, como más adelante se le conocería, abrió los ojos y comenzó
a mover las pasiones en La Fortaleza. Primero se fue a buscar a sus propios
vecinos. No podemos seguir en ésa, peleando, cuando el cielo está ahí mismito.
Hay que entenderlos, para poderlos ayudar, unirnos y entrar todos juntos, les
dijo.
-
Los tienen montados en la olla para votar por la Gobernadora faschio –dijo Román.
-
Los de encima quieren que nos matemos para luego venir por los recursos, como en
Siria –dijo Sergio.
-
¿Quién quiere salirse para que triunfe la patria, no la de cobre ni la de
marfil, sino la de oro? -convidó el profeta.
-
Nos manejan porque odiamos y queremos vengarnos -–reflexionó un opositor
lúcido, entre los suyos, en el mismo barrio La Fortaleza-. Nos quejamos y andamos
frustrados en lugar de comprender.
-
Entre los opositores del barrio, unos quieren vengarse para respirar hondo.
Pero más arriba están los que se anotaron en la lista para repartirse el botín
–dijo el Profeta- y están manejando a los que se dejan.
-
Viven por lo alto de suelo. Son calculadores fríos. Manejan la situación para
que estalle la guerra, y a ellos les toque un puesto principal. Quieren vivir
cómodos a costas de lo que sufran los pobres, los desempleados, incluso sus
mismos manipulados –lo ayudó Sergio.
-
A estos no los vamos a reunir. Pero los de buena fe sí se van a venir: esos son
nuestros hermanos.
-
Los opositores están acostumbrados al molde ad-copey y al espíritu de las
montoneras. Nosotros también. Pero ese molde de la izquierda contra la derecha sólo
beneficia a los que están empujando la pelea de perros. En esta batalla, o los
patriotas vamos unidos, o será fácil arrasarnos –hablaron con los más avanzados
entre los opositores del barrio.
-
Si no nos unimos, nos destruiremos nosotros mismos.
Lo
discutieron en el barrio, pero luego que tuvieron un plan, hecho conjuntamente,
los avanzadores se fueron a la emisora y Neomar los entrevistó. Allí, José
Félix dijo que en su barrio la reflexión les había despertado la sed del cielo
y habló como profetizando el presente y sus alrededores más cercanos.
-
Los partidos viejos son una forma de las montoneras. No superan esa época ni
ese atraso, una parte contra la otra. Son la incapacidad para convivir uno con
el otro, la necesidad de imponerse sobre el otro o asesinarlo. Esos partidos son engendrados por la misma raíz que engendra el fascismo.
En el barrio, los demás complotados
lo escuchan para ver qué tal se desenvuelve.
- A veces construyen una parte de lo
prometido, lo no esencial. Esas construcciones superficiales y el uso de votos,
son la cara amable y mentirosa de nuestro sistema dividido: el gobierno y la
oposición salvaje. Esa cara mentirosa esconde lo que tienen en su esencia. Porque
mientras no arrancan la raíz dividida, cada uno es la guerra a muerte contra
quien no se le someta. Pero el saboteo y la incapacidad para compartir el poder
y construir juntos, no son el mal peor.
Neomar
se asegura, enviando un mensaje, de que Aladina y Guillermo, estén donde estén,
escuchen el programa.
-
Mientras existe división en la raíz, lucha y saboteo mutuo, ineficiencia y
precariedad, esa esencia es el hospedaje donde se afincan con éxito los exterminadores
de repúblicas, los que vienen destruyendo todas las Repúblicas.
A
esa misma hora, en el barrio La Pica, algunos paran la oreja.
-
Hay países donde ya no hay república. En Colombia fue disuelta. Allá la oligarquía
no ascendió, no se hizo amiga, y entregó el país a los delincuentes para que
mataran gente más libremente. Y la oposición, aunque intentó cambiar de la
guerra a la paz, tampoco construyó nada noble a tiempo. Los gobernantes de
Colombia le entregaron el país a los delincuentes aconsejados por los gerentes
saurios, que se benefician si hay muerte, caos y malhechores títeres a quienes
manejar. Los oligarcas de Colombia
cayeron en esa trampa, porque son lo mismo que los delincuentes:
fascismo y deseo de imponer.
En el barrio La Pica, los que
escuchan el programa de Neomar llaman a otros para que oigan.
-
Poco a poco el gobierno fue de los bichos armados, de la impunidad y la mentira
oficial, la compra de votos, los tráficos, la amenaza, los falsos positivos, la
vida bajo asedio de las bandas. Y los desplazamientos y las masacres. Allá no
hay política. Hay muerte y pantalla para los tontos. Hay mafias asesinas
empoderadas, dirigidas a distancia.
En
Mérida, los escuchan también.
-
Ésa es una de las formas de destruir repúblicas. Aconsejar a los ricos para que
deleguen en los bandidos. Infectar el país de bandas aasesinas, llevar a algún
gran delincuente a la presidencia y gobernarlo desde la metrópolis. Pero hay
otras formas. Por ejemplo, puedes llevar, no a un bandido, sino a un artista
más o menos famoso, de cara bonita, y gobernarlo desde afuera.
Los
del barrio La Fortaleza celebran a José Félix con gritos, aplausos y
exclamaciones. En La Pica reina el silencio.
-
Algunas repúblicas fueron una farsa desde que las fundaron. Las fabricaron para
aparentar. En otros lugares ponen a un payaso y les lanzan encima las bandas
armadas, hasta que lo derrocan y queda en el poder una cúpula amante de las
armas. No amante de la gente, como en las repúblicas verdaderas, sino amante de
las armas y los triunfos militares, un grupo deseoso de imponer, capaz de
asesinar. A imagen y semejanza de los gerentes saurios que secretamente lo
engendraron. Así, se forja el panorama mundial de repúblicas inclinadas,
repúblicas vencidas, arrodilladas, aparentes, disminuidas, casi desaparecidas.
Ésa es la obra de los exterminadores de repúblicas, que sólo quieren mandar
ellos un planeta esclavizado.
En
el barrio La Pica se ven las caras. Pero, a esa misma hora, en Barinas,
Guillermo y Aladina están sintonizando a Neomar.
¿Haremos
lo que quieren los exterminadores, pelearemos hasta debilitarnos, o nos
volvemos un gobierno amigo, no
sectario, y una Oposición Noble? ¿Nos dedicaremos a crecer y ennoblecer la
república, o se la entregamos a los delincuentes, a los saboteadores, a lo que
mienten en los rumores y en sus intenciones y en sus explosiones para causar
desastres y lograr que la gente se moleste y abandone al gobierno? ¡Vamos a
permanecer en la infortunada montonera, en dos bandos divididos que se malogran
uno al otro, mientras el instigador saca provecho, o vamos a liberarnos?
Si
queremos unirnos, uno de los dos contrarios debe crecer primero y atraer al
otro. Cada quien que crezca, atraiga a un antiguo enemigo. Tenemos la tecnología
para encontrarnos, podemos escoger el futuro que deseemos: sólo quienes
ascienden y dejen la raíz dividida producirán el paraíso que merecemos.
-
Existe el que no se eleva hasta un rango noble y amigo. Las cosas son como él
quiere, lo demás no cuenta. No reconoce sino su modelo, su idea, su forma de
ver. Lo demás, para él es basura perfectamente desechable. Ese es el fascismo
en el fondo. Es lo que él quiere, y lo que los demás quieren no vale nada. Ve
algo y lo ve para siempre, no lo voltea, a ver si es un seis que es nueve si lo
ves desde allá, no va a ver desde el otro lado, por si en vez de un burrito son
dos y están amarrados. Obedece su idea fija, su pasado. Es rígido como un palo.
Está agotado para la inteligencia. Lo vio así, y repite que es así hasta la
muerte.
-
La persona que no tiene los ojos abiertos no está aprendiendo. No está
evolucionando ni acercándose a los otros. Sigue, ordena repitiendo, copia. Es
como una máquina sin alma. ¿Cómo podría llegar al paraíso? Es un ser muerto donde
sea que esté, en la casa, el barrio o las organizaciones. Y mata los embriones
de República. No tiene poder para darle vida a un embrión de república. Sirve
es para el fascismo, aunque no tiene su mala fama. Es el fascismo encubierto, uno
que no se muestra franco, sincero y evidente. Disimula. Ahora, nosotros vamos a
invitar a los que quieran crecer: el que quiera evolucionar que salga de esa
etapa de ruina y violencia y funde algo nuevo: por ejemplo, un barrio donde no
seamos disimulo, donde no nos dividamos, donde nos encontremos y construyamos
algo que nos beneficie a todos, que nos guste a todos. Eso es posible hacerlo.
Los
del barrio La Fortaleza recuerdan cuando ayudaron a elaborar ese discurso, los
chavistas y algunos opositores del mismo barrio. Pero, en el barrio La Pica,
uno de los que escucha, entrando en la lucidez, exclama:
-
¡Pero, los chavistas también tienen un partido viejo!
-
¡Eso ya lo dijo! Tú no habías llegado, oye bien, tonto.
-
Por supuesto, las construcciones superficiales y el uso de votos, y los deseos
de paz, también son la cara amable y mentirosa de nuestro partido. Porque somos
un partido viejo, nos medimos en las urnas, pero no es principalmente por
compartir la democracia, para que todos se expresen, porque creemos en la
diversidad. ¡Es por ganar! Es para destruir simbólicamente al otro. Para
demostrar que nuestro supremacismo es mejor que los demás. Y, los que están más
atrasados, los más montoneros, si no ganan, son tan fanáticos de sí mismos y de
una sola idea, que cantan fraude. Ése también es el fascismo. Ellos y nada más
ellos. Y si toman el poder por elecciones, creen que se lo merecen todo y que se
pueden quedar en el gobierno para siempre, ¡obligando a todos los que no los
apoyaron!¡Pero es que eso es lo que querían desde el principio, eliminar al
otro, exterminar al otro!
-
Babiecos. Embelesados por el mando. Trastornados –increpó Hortensia desde la
cocina.
-
¿Qué tal unas canciones? -preguntó Neomar-. Pero al regreso nos dices cómo
creas una diferencia en que no exterminas al otro -y sin esperar respuesta las
colocó y las escucharon todos complacidos. Pero, después de la distracción
melódica, seguían ahí.
-
Las verdaderas repúblicas avanzan con el amor, esa es la diferencia: si amas a
todos, incluyes a todos, unes a los que peleaban y creas el poder de la gente.
No afianzas el poder de las oligarquías, ni a un partido, no encumbras a los
bandidos ni a los lacayos sacados de la farándula o del gran circo global. Y la
única forma de asegurar ese traslado del poder a las poblaciones, esa difusión
del poder, esa democratización del poder, es impulsando la conciencia.
En
Barinas, Guillermo y Aladina disfrutan el programa de Neomar y se alegran por
la ocurrencia de José Félix.
-
Si crece la conciencia, crece la república. Si predomina el miedo, se alimenta
y engorda el imperio. Iba a decir, se “engorila”, pero los gorilas no son como
muchos creen, son bonachones y amigables, más pacíficos que un fascista. Y la
conciencia, es conciencia de la división. Es darse cuenta de ella, Es
conocimiento de cómo funciona la división y de cómo se deshace. O deshaces la
división, adentro, en la mente, y afuera, en las comunidades, una a una, o
exterminas la república. Superar la división es unirse: amar, unir. O amas a
tus hermanos o no hay república ni belleza ni paraíso.
-
O crecemos, o nos matamos entre todos –dijo Sergio.
-
Por eso hay que atraer a los dormidos, a los ingenuos, a los engañados, a los odiadores, a nuestros
hermanos envenenados, ¡estén donde estén! Nosotros, los que estemos despiertos,
tenemos que despertarlos. Decirles que en este país no vamos a caer en una
trampa. Confesarles nuestro amor. Eso significa que los del psuv tenemos que
cambiar. De ver enemigos y traidores, hay que ver hermanos. Esa es la magia. De
querer en el fondo desaparecerlos, hay que querer, en el fondo, encontrarlos. Ese
es el cambio revolucionario. De eso depende todo.
Propagandas
donde la emisora difunde un pedido de Caracas, solicitando gente que se quiera
especializar en energía solar para carros. Se trata de una gestión de Guillermo
Cóndorcan, intentando vincular el mundo alternativo y expandirlo.
-
También significa que los opositores tienen que cambiar. De ver enemigos,
tienen que venir a ver hermanos. Pero, como estamos aquí, vamos a comenzarlo
nosotros –había dicho José Félix en el barrio.
-
¿Y cómo vamos a hacer eso? –habían preguntado algunos en La Fortaleza, antes de
ponerse todos a descubrir e inventar.
-
Primero unirnos nosotros. Ser uno. Ser plenos y contentos. Luego, entenderlos
para no chocar con ellos. Y cuando estemos seguros de amar, iremos a buscar a
los de este mismo barrio. Y no nos va a importar que se burlen, nos digan
rajados, que nos escupan la cara, o nos amenacen o nos apuñalen.
Ahora
repitió eso mismo frente a Neomar.
-
Ya lo han estado haciendo. Ya nos han apuñalado. ¿En Ureña no picaron a la jefa
del consejo comunal? Y pusimos la otra mejilla. No fuimos a picar a nadie para
vengarnos. Esa es nuestra naturaleza: somos amigables, lo estamos aprendiendo. Bueno,
seguiremos hasta especializarnos poniendo la otra mejilla y seguiremos
repitiéndoles nuestra verdad. La guerra no va. Se lo diremos con discursos, con
marchas y consignas, con canciones….
-
Podemos hacer un concurso de canciones –se exalta Neomar, e inventa una letra-.
“La guerra no va - la unión entre nosotros ganará - la unión entre los sabios -
del pueblo – prevalecerá”.
-
Está bien para comenzar. Quien quiera mejorarla, puede, aunque mejor que cada
quien haga una completa –anima José Félix-. Tercero, nosotros, allá en La
Fortaleza, fundaremos un Barrio Feliz que sirva para atraer a los otros
barrios. Y cuando lo tengamos más o menos, iremos a buscar a los del barrio La Pica,
para encompincharnos en la Patria de Oro.
–
¿Ustedes saben que primero ese lugar era conocido como “La pica de la mona”
–acota Neo-, pero, cuando fue creciendo el barrio, desaparecieron los monos, o
se fueron más allá, y la gente se acomodó sólo con el nombre? Sigue Profeta.
Y
ahí fue cuando le clavaron a José Félix ese mote que ya lo acompañaría por toda
su prolongada y feliz existencia.
-
Y después llamaremos a los mendigos sobrantes de las urbes, para que se vengan
a poblar toda esta frontera, barrio al lado de barrio. Y después iremos a
buscar a los muchachos que les están sacrificando
sus ojos al monstruo reptiliano en Cali y Bogotá para suscitar que los Ángeles
los escuchemos. ¿Quién más se anota?
-
Ellos construirán del lado allá de la raya, nosotros los ayudaremos, y así ambos
nos cuidaremos espalda con espalda –había dicho Hortensia, cuya madre es
colombiana-. Ellos tendrán al menos este flanco sincero, un apoyo fraternal del
lado acá del límite, pero seremos lo mismo.
-
El mismo cielo, la misma patria siamesa que nació hace doscientos años, cuando
combatíamos juntos en una misma nación, derrotando imperios –había dicho el
Profeta esa vez.
-
Los otros flancos deberá cubrírselos la Onu, si quiere resguardar los ddhh y
salvarles la vida. Van más de cien líderes asesinados este año. Ayudaremos a la
Onu –se ofreció Neomar-, si es posible les formaremos a los consejeros, a los
observadores, generaremos genios de la paz que sepan estar más allá de la
siembra de imperios por todos lados.
-
Entonces quedarán protegidos por todos los costados y su Nueva República irá
creciendo, a medida que desmantelan la vieja –dijo esa vez Román, como un
General de la Unión
-
Todavía muchos opositores no saben que son una montonera de hace más de un
siglo. Un estilo atrasado. Ni saben que colaboran con el fascismo. Ni que la
tarea es edificar una patria de oro, ¡no de cobre o de granito, sino dorada, la
Reina de las Repúblicas! Son ingenuos creyendo que vale quejarse y criticar,
sabotear y decir que el gobierno no hace nada bien. Algunos bien intencionados
patriotas, hasta creen buenamente que Usa puede ayudar a construir una
república. Pero esa ingenuidad, precisamente, es lo que hay que amar.
-
Vamos a enamorarlos de un proyecto de país –dijo Hortensia durante el diálogo
en su casa.
-
Que en vez de decir ¡”Los Chavistas arruinaron el país”, digan: “Los Chavistas están
tratando de fundar un cielo en esta tierra, y los estamos saboteando –dijo su
madre.
-
Que digan: “Los Chavistas están tratando de fundar un cielo en esta tierra, y no
los estamos ayudando por escasos –dijo Román.
-
Muchos chavistas no saben que son una montonera de hace más de un siglo. Un
estilo atrasado. Ni saben que colaboran con el fascismo. Ni que la tarea es
edificar una patria de oro, ¡no una de cobre ni de granito, sino una dorada, la
Reina de las Naciones! Son ingenuos creyendo que entregar recursos es liberar,
y que construyen un nuevo país cuando califican de traidores a los que no los
siguen ciegamente, y cuando dicen que en la oposición al gobierno no hay nada
bueno. Algunos bien intencionados patriotas, hasta creen buenamente que sin
cambiar radicalmente pueden llevar adelante una patria de oro. Pero esa
ingenuidad, y esa buena disposición precisamente, es lo que hay que amar.
-
Vamos a hacer algo hermoso para enamorarlos de un proyecto de país que nos
guste a todos –dijo un ama de casa opositora.
-
Que en vez de decir ¡”Los opositores sabotean el país”, digan: “Los opositores
están tratando de fundar un cielo en esta tierra, y los estamos saboteando
–dijo una madre lúcida.
-
Que digan: “Los opositores descubrieron que la política no es volverte más
asesino sino más gente, y no los ayudamos –dijo un despertado.
-
Vamos a mandarles una canción que los vaya curando a todos, que nos vaya
llevando, contentando y enamorando –dijo Neo y le entregó el espectro a
Guillermo Cóndorcan-. ¡Que la cante el poeta, que atesora en sus cuerdas las
estrellas del porvenir y la abundancia!
Después
Neomar se abrió a una sección más ligera que comenzó con una pregunta: ¿Por qué
apoyas o admiras a los medio ricos, a los casi ricos y a los que más tienen, y
desprecias a los mendigos? –claramente influido por los videos que le enviaban Aladina
y Guillermo-. Su intención hoy es que los escuchantes le respondan con un “Por
lo mismo que” y los primeros que llegaron fueron:
-
Por lo mismo que te enamoras de una y luego la matas.
-
Por lo mismo que pares hijos y luego les dices “malnacidos”.
¿Quién
manda más “Por lo mismo ques?” –incita Neomar la revuelta en el Cielo de la
Tierra.
Entonces
empezaron las operaciones confirmatorias en La Fortaleza.
-
Él habla casi llorando, como quejándose, y a mí eso me revienta. Y vi que yo
estaba tejiendo un proyecto en que sería infeliz por eso cada vez que lo
escuchara o recordara su hablar llorando –narró Hortensia refiriéndose a un
vecino-. Pero enseguida me di cuenta del
plan y lo desbaraté. ¡Y entonces recordé que él también es compasivo. Como es
el más débil y llorón, se pone de parte de los débiles más rápido, y sentí
compasión por él.
-
Pero, lo importante es que te saliste de ese “para siempre”, que desbarataste
el pensamiento, ese tiempo imaginario –dijo Román.
-
Yo me vi queriendo alcanzar el vacío curador. Ya había hecho como cinco veces
ese movimiento queriendo llegar al lugar vacío en que la misma naturaleza te
cura. Porque no se consiguen pastillas para el dolor de cabeza. ¡Hasta que me
di cuenta: querer alcanzarlo no es llegar, es todo lo contrario, es esforzarte,
separarte: es pensar! Y lo dejé, y quedé inmediatamente donde quería –dijo la
madre.
-
Hablando de dolor de cabeza. Yo resolví uno. Era de muelas y de cabeza. Pero me
dije: primero el de cabeza. Sé que hay un lugar en que ese dolor no está. Y al
rato vi que estaba en el lugar, y que el de muelas también se había opacada
casi todo –dijo el Profeta en la tertulia sabia-. ¡Entonces seguí para allá y
acabé con los dos!
Y
así todos. Uno decía sobre comprensión de situaciones difíciles, que antes
obligaban a buscar la botella, y que ahora eran fáciles de manejar. O de
reconciliaciones con personas que antes no podían tragar, y ahora eran tan
amigas. Había efluvios emersivos por doquier. Respuestas ejemplares, amistades
furtivas. Encuentros.
-
Te va a provocar matarla: pero si la comprendes, quedarás libre y contento
antes de cometer el atrocidio, aunque ella siga diciendo que es correcto dejar
la llave pegada en la cerradura, del lado afuera –y trancar a todo el que esté
adentro- e irse por ahí a pasear el perro, porque son las once pm y, quién va a
salir a esa hora. ¿Quién da una explicación de por qué ella actúa así?
-
Son niñas que fueron sometidas hasta el enloquecimiento, y cuando les da por
llevar la contraria, llaman eso libertad, así sea un despropósito. Pero son
ganas de ser gente, de ser adultas, de ser respetadas sean como sean. Hay que leer a través de todo eso.
-
Te están exigiendo es amor. Comprensión. No que reflexiones con ellas. Tu
trabajo es ayudarlas. Lo que sostienen es una locura, pero ellas son así:
capaces de defender una chifladura totalmente ilógica, con tal de ser
restituidas a su condición sagrada, y ser persona.
-
¿Y qué consecuencias atraerías después de asesinarlas? Matándolas sacias tu
rabia por estar frente a un ser irracional, te contagias la locura, eso es
debilidad mental.
-
Pero no remedias nada. Empeoras todo.
-
Nombren algunas alternativas.
-
Si entiendes, no esperas de ellas que sean otra cosa que niñas humilladas
capaces de pelear buscando a ciegas libertad.
-
No discutes sus razones, sabes que quien actúa es su corazón. Luego, contento, lo
más seguro es que puedas encontrar cómo sacarlas de su acción obtusa.
-
O puedes no querer, no necesitar estar cerca de alguien así.
-
O puedes sólo encompincharte con las que ya han superado el síndrome de castigo
excesivo precoz.
Cuando
fueron a buscar a los de la oposición, ya unos venían a buscarlos. Otros los
estaban esperando.
-
No podemos seguir medio ciegos, medio sordos y a punto de matarnos –se dijeron
unos a otros.
-
Teniendo el cielo tan cerca, y a nuestra disposición –eso se dijeron.
Y
entonces acometieron las acciones de calle, y de parque, de campo y las de
emprender juntos, a favor de los indigentes que eran todos. O casi
Fundaron
prescolares donde erradicaron la mecanización mental de los párvulos,
intervinieron los colegios para detener todo adoctrinamiento -para la izquierda
sectaria o para la derecha mortuoria-, se vincularon a la creciente red popular
de distribución de alimentos, se alumbraron con luz solar, sembraron sin agro
tóxicos, criaron cabras y pollos, se autoabastecieron y exportaron carne queso
y huevos a los barrios vecinos. Toda la energía que antes gastaban en
producirse pérdidas, ahora la emplearon en generar ganancias mutuas. Finalmente,
Aladina regresó con Cóndorcan y se establecieron fundando una franquicia de la
empresa de fabricar vehículos full espectro, aire, tierra, mar, movidos con
energía magnética, no contaminante y no dependiente de insumos importados. Pasaron
a ser sus propios empresarios y nunca más compraron bombillos moribundos,
bicarbonato trucado ni café mezclado con harinas desconocidas.
Capítulo
5
La
noticia de la fiesta de la liberación en la frontera, redireccionó a los
desplazados internos en el Chocó y a los migrantes internacionales, los propios
del territorio, y los que atravesaban el país rumbo al Darién. E hizo que, los
que marchaban en Cali, Bogotá, Bucaramanga y otras ciudades levantaran la vista
hacia un porvenir más cierto y luminoso. Entonces fueron oídos los poetas
sabios y los profetas despiertos: no tenía ningún sentido exigirle modales
democráticos a los masacradores de oficio, los había colocado ahí el imperio
reptiliano para dirigir el exterminio a su antojo. Exigirles un comportamiento
pulcro y saludable era entrar a la comparsa gringomana, en que el gobierno
pasaba por una pulcra labor de encumbrados demócratas. Equivalía a hacerse
cómplices de la patraña. Era simular, por miedo o exceso de decencia, para no
enfrentar la tragedia con vigor.
El
estado había sido penetrado por los bandidos. Los fascistas criollos, los que
sólo aceptan imponer o matar, jamás dirían una verdad. Esos farsantes no
moverían un dedo para resolver los problemas de los millones de indigentes. ¡Su
peculiar forma de gerenciar era crearlos y procurar que se murieran,
aterrorizarlos para que escaparan o masacrarlos. Había que inventarse una en
que ellos no tuvieran que prometer nada. Los indigentes tenían que resolver
ellos mismos su problema. Entonces sucedió el increíble éxodo de la vieja
sociedad a la nueva. Primero los desplazados internos más recientes, luego los
que tenían tiempo deambulando sin decidir un destino, después los transhumantes
de otros países, por último los manifestantes urbanos, ya acostumbrados a vivir
en las calles, luchando por sus derechos a la vida y a la paz. Todos enfilaron
sus pasos hacia la frontera con la Verdadera República.
Un
nuevo dorado los atraía más que cualquier otro sueño. Muchos pensaron que
venían a residenciarse en el país hermano, como década tras década había
ocurrido, urgidos a escapar de la feroz oligarquía terrófaga. Pero luego quedó
claro que venían a establecerse justo al lado de los pueblos nuevos, pero en el
lado colombiano, refundando desde ese comienzo el nuevo país a que aspiraban.
Ocuparían los territorios salvajes aledaños a los pueblos recién constituidos,
según los nuevos patrones de convivencia. Sabían que allí, al menos, tendrían a
salvo las espaldas. De la Pequeña Venezia jamás esperarían un ataque artero,
cosa que no les garantizaba su país en las ciudades ni en los campos.
¡No
es necesario fundar una red de Comités de Paro! ¡Lo que necesitamos es fundar
un poderoso Sistema Nacional de Barrios Felices! La Onu aprobó de urgencia la
operación en marcha. No le quedó más remedio. De no apoyar aquella propuesta de
paz, serían directamente culpables o responsables de cada nuevo asesinato
contra un manifestante. Sus gestiones se encargaron de desalojar del territorio
todo vestigio de grupos armados del signo que fueran, incluidos el ejército.
Las nuevas poblaciones se organizarían según los códigos de la armonía ya suficientemente
probados. Fundarían un nuevo país de paz que, según fuera creciendo, iría
sustituyendo al viejo. No habrían de perder los ojos ni bregar día a día con la
fuerza pública mercenaria, declarada como tal, porque servía a un grupo
limitado de familias ricas, y no al país.
Muchos
se quedaron en las calles, defendiendo sus sueños a la manera tradicional,
sobre todo los indígenas que peleaban por la restitución de sus tierras. Pero
gruesos contingentes de pioneros comenzaron, a pie, su gran migración a la
nueva tierra de promisión, donde, para buen inicio, tenían asegurada la amistad
de los vecinos. Los pueblos de la línea limítrofe los invitaban y los respetaban
reverencialmente, admiraban y apoyaban su intento poblador, pero además les
brindarían el asesoramiento necesario para garantizar el éxito en su escape
hacia el Edén.
Su
meta era fundar poblamientos donde jamás hubiera un asesinato. Nada falso, ni
positivo ni negativo. Nada endeble según el espíritu. Un territorio sin
masacres, que recuperara el sagrado nombre de República. Donde no tuviera nadie
que perder los órganos o la vida por reclamar paz o justicia. Donde éstas
fueran parte del sustento de todos y de todos los días.
Los
paracos se movilizaron, despacharon órdenes. Los generales de las bases
militares gringomanas decretaron “¡Jamás llegarán!”. Surgieron ardides que
presentaban dueños fantasmas de las tierras, pero los legisladores del pueblo
pudieron deshacer tempranamente el papeleo falso, precisamente por recién forjado.
Francotiradores apostados a los lados de las carreteras, fueron desalojados a
tiempo, denunciados por las poblaciones civiles, sensibilizadas ante la
indefensión de los expedicionarios, y ante la esperanza que significaban para
todos, de tener éxito su incursión redentora.
Así
comenzó a urdirse toda una red de apoyo a la expedición libertadora. Las nuevas
instituciones quedaron activadas. La información fluyó prestamente, a tiempo
para prevenir los desastres tramados por la cúpula que caía. Los dueños de todo
querían a la gente en sus casas, encogidos, o, cuando más, en las calles de las
ciudades, solicitando democracias, apoyando la comparsa. Esas peticiones
montaban el parapeto perfecto para seguir simulando que eran un sistema de
derecho. Las arengas de los líderes sanos resplandecían tratando de llevar a su
fin la farsa: Si tú sabes que compraron votos, que obligaron gente, que
lograron amedrentar a la mayoría hasta un 70%, y que, además atentaron contra
la vida de los candidatos adversos hasta anularlos, si tú lo sabes, ¿por qué
crees que harán cesar las masacres, por qué crees que investigarán los
crímenes, por qué les pides que firmen algo y que lo cumplan?”
Así lograban que nuevos insurrectos cambiaran
la imprecisa agenda urbana por la gloriosa y más certera expedición libertadora
de largo aliento.
Otro
pelotón de fusilamiento de migrantes fue detectado por los reporteros
aficionados, incorporados voluntariamente a la gesta emancipadora, y los
caminantes pudieron desviar su ruta, no su rumbo ni su destino, y lograron
evitar el acoso mortal. Enternecían las muestras de solidaridad de los
lugareños, y sus ganas de marcharse también, y la fuerza de su juicio, al
preferir esperar un poco, hasta ver coronado el esfuerzo de los adelantados.
Todos, sin embargo, intuían que bien pronto los emularían y que, algo más tarde,
el futuro los alcanzaría benévolamente.
Por
el camino, los andantes practican las nuevas habilidades. Perdonar al instante.
Mientras más rápido el perdón, más elevada el alma del otorgante, en el acto de
librarse de la carga y el dolor, y en el aprendizaje, para siempre, de las
habilidades primordiales. Pedir antes que robar según la ética planetaria de la
indigencia liberadora, conforme a la rebelión contra las aspiraciones burguesas
de esconder la verdad, y al arte de ponerse de último para llegar de primero. Acceso
directo e instantáneo al Reino de Todos, al mismísimo Jardín del Edén, sin
esperar un segundo, sin postergar u instante, sin dilación ni mengua, sin
importar el lugar o la situación en que se esté.
Los
aborígenes de la zona fronteriza, apenas enterarse de la contienda geopolítica
que se estaba desarrollando, hicieron gala de la elevación humana que nunca
entendieron los conquistadores, y decretaron compartir sus tierras, todas las
que hicieran falta, para el proyecto emancipador. Aquellos viajeros venían a
corroborar la sociedad que ellos habían fundado milenios antes y que los
guerreros ultramarinos destruyeron: una donde los sembradíos eran de la
comunidad, igual que los animales y el bosque, la despensa de todos. Ahora sus
hijos venían a enmendar el error, bienvenidos. Los acompañarían. Tenían
prosapia celeste suficiente para animar, incluso para asesorar, si venía al
caso.
Los
gringomanos atacaron a los periodistas que cubrían las expediciones, que eran
menos y, según creyeron, tenían más que perder. Censuraron y bloquearon su
acceso a las redes cibernéticas, para aislar a los viajeros y disponer
secretamente de su destino. Pero ya la dirección del movimiento descansaba,
afuera, en incontables habitantes del planeta, comunicadores emergentes
efectivos, y adentro, en la mayoría
organizada en pequeños grupos de comando cívico, cada uno solucionando con
ingeniosas y creativas medidas los problemas. El mundo no dejó de enterarse de
las malhechurías de los herederos más fieles de las élites europeas, amigos
enfermizos del poder, asesinos hasta la locura, capaces de reunir en un mismo expediente
los records de masacres, desplazados internos y refugiados exportados,
producción de cocainómanos, votos comprados, asesinatos de firmantes de la paz
y de combatientes que dejaron la guerrilla, y de líderes indígenas, y de
defensores de ddhh, de líderes sociales y de civiles inocentes victimizados. En
impunidad judicial y desaparecidos en manos de la policía, luego encontrados
flotando en los ríos cercanos, en exportación de mercenarios y en operaciones
ultramarinas –fallidas una y exitosas otras- para asesinar presidentes, atentados
a candidatos presidenciales propios y record en ataques fallidos contra la
Verdadera República, el Embrión del Cielo.
La
esperanza de los andariegos ahora es una realidad. Es la primera marcha
migrante que no se dirige a un futuro incierto, a una exacción por parte de los
bandoleros del camino, de los traficantes de gente, de los abusadores de todo
tipo, a un ingreso inseguro a la tierra de promisión y a un imponderable ascenso
social, una vez en el lugar de llegada. El lugar adonde se dirigen les ofrece
la seguridad absoluta, la mejor compañía, la conquista de los más ambiciosos
sueños. Tal perspectiva borra de sus rostros la pena, los viejos recuerdos, la
angustia. Hermosea sus semblantes, los lleva a actos de desprendimiento y
heroísmo inaudito. Para los más afortunados, ya disfrutan el bien que añoran.
“¡Que se cumpla!”, dictaminó el designio de los tiempos y eso bastó. ¡El
milagro está aconteciendo: reciben en el presente, en pleno camino, el cielo
que fueron capaces de proyectar para su futuro!
La
certeza de estar construyendo en el presente, en lugar de posponiendo, persuade
a muchos, que antes, por sensatez, no se atrevían a lanzarse a las calles. La
perspectiva de una salida en paz los activa y comienzan la mutación en sus
propios barrios. Mientras más son los de la nueva ética, más acompañados están
y más seguro es el triunfo. Entonces, la frontera de la República infinita
avanza desde todos los confines, desvencijando la vieja y defectuosa
construcción y fundando el país que todos soñaban. Uno que no produce verdugos.
¿De dónde habían salido los sicarios y los picadores sino de la masa
hambrienta, sometida a la mayor penuria y adiestrada para morderse la cola?
Los
viajeros de diferentes pueblos se encompinchan, surgen parejas, ocurren
casorios en plena vía. Comienza el reciclamiento de las ocupaciones. No harán
falta tantos comerciantes. Sólo los que se dispongan a prestar un servicio
público y no ejercer una expoliación amparada en la desinformación colectiva.
Cesará toda depredación, se crearán las fábricas que, en coordinación con el
entorno cercano y el mercado previsible, garanticen la colocación del producto. Muchos tendrán que dedicarse a la
construcción, pero por el tiempo limitado de erigir los poblados. Enseguida
deberán usar otras habilidades antes entrenadas. Todos los trabajos,
reparaciones, servicios, deberán llevar la impronta de la responsabilidad
social total. Por el camino desarrollan las habilidades que les darán la nueva
carta de ciudadanía. Se cumplen las teorías de los 100 individuos. Una vez
prendida, en una masa crítica, la fe en el cambio, el resto de la tropa queda
equipada con el conocimiento tácito, o con la facilidad para adquirir el mismo con
gran facilidad, en su bagaje corporal.
Algunos
infiltrados como espías se convencen de la superioridad del proyecto de
colonización del Edén, y desertan de sus antiguos centros de comando,
adhiriéndose a los expedicionarios del fin del caos. Los adelantados se
combinan con los expertos de la Onu -formados en la misma línea fronteriza y
asesorados por los pobladores- para garantizar la efectividad del cordón
sanitario alrededor de la franja refundadora. Ningún facineroso de los que
pululaban en la vieja frontera deberán permanecer realengos en la zona. Sólo
nuevas creaturas, adscritas a la fundación del Edén, ejercerán su dominio
sabiamente compartido. Como Arcángeles deberán disuadir a los que osen
traspasar las áreas de resguardo. Las ciudades del pique y el quite, del tumbe
y el forcejeo traficante desfallecerán
por falta de alma humana que las anime. Los ciudadanos libres no las
necesitarán. Los bienintencionados se mudarán a los nuevos enclaves del
Paraíso, una vez comprobada con hechos fehacientes su pertenencia a la ética
del cielo.
Los
indios no sólo donaron las tierras que se necesitaban, se integraron en lo que
siempre había sido su sistema de vida, y que ahora recibía un aplauso colosal.
Florecen poblaciones plurilingües y multiculturales, aledañas o ensambladas,
pero atentas principalmente al cese cd las expoliaciones y el sufrimiento, a la
innovación productiva para la pervivencia del ambiente. La energía solar, ya
abaratada en toda la frontera gracias a su uso preferencial por las
comunidades, será la fuente cuidadora de ríos y nubes, y del equilibrio para
que la naturaleza siga protegiendo la vida humana.
La
marcha ve hacia el país del amanecer. Crea las nuevas relaciones, ayudarse
mutuamente, que nunca había desaparecido, ejecuta sus prodigios, los acostumbra
a lo extraordinario. Si antes fueron millones de retirantes, alojados en los
países vecinos, y luego otros millones más, alojados en Norteamérica, ahora
nuevos millones poniéndose a cubierto de las bandas armadas y de la vida ya
imposible en las ciudades y los campos dominados por el caos reptiliano. Muchas
ciudades pequeñas quedaron vacías, sólo con las bandas tiroteándose, según lo
inculcado por los vendedores de armas, sutilmente incrustado en los filmes y en
las telenovelas que aún ven sus hijos.
El
éxodo hacia la tierra prometida convoca a todos a cambiar sus hábitos, de
salvajes o cómodos, degenerados o perniciosos a sagrados y tocados por el aura
de la época que se les viene encima más rápido de lo que hubieran jamás soñado.
Toda transformación tiene su eco en las ciudades, y va surgiendo una nueva
nación, hermana gemela, nuevamente siamesa, de su aledaña, con los mismos
padres, esta vez los Ángeles Terrenos y los mismos principios, el fin de todo
dominio y de los padecimientos, que en adelante, nunca más serán distorsionados.
Capítulo
6
Primero
vino el trabajo previo a la elección de Gobernadores. El reforzamiento de todas
las empresas –la potabilizadora, la cría de cerdos y conejos, gansos y patos, el
pleno empleo de calidad total. La declaración ambiciosa de los líderes nobles,
de dirigirse a lograr en el estado un 100% de ocupación, con todos los actuales
cesantes que lo desearan, transformados en dueños de sus empresas o socios de
ellas.
Y
una marcha donde vino gente de todo el país a dar ánimo, para que se supiera
que era el país lo que estaba en juego, no era un candidato local ni su pugna
con nadie, ni un partido regional o nacional, ni menos una lucha entre la izquierda
y la derecha: era la nación la que estaba en peligro, y la marcha fue a
celebrar que la mayoría quería un estado donde no ganara la guerra civil sino
la sensatez, la inteligencia, la Patria de Oro, que los oligarcas detestaban
por naturaleza: querían el oro, pero en sus bolsillos.
Buena
parte de la multitud visitante, llegó en los planes de los circuitos de turismo
que se habían expandido a la región, y llegaron a vacacionar de aventura. Muchos
arribaron con sus botas de guerreros urbanos o sus sandalias, con sus bolsos y
su poca ropa. Se inauguró la iniciativa como turismo social, porque fueron a
celebrar la vida, y al mismo tiempo la alegría de mostrar su unión; a pasear
por lo nuevo cultural, pero a la vez cumplir un objetivo de la agenda
revolucionaria emergente, interesada en resguardar el estado provincial y
fortalecer toda la zona fronteriza, dotándola de un nuevo blindaje. Idearon para
ello un festival de la Trova Feliz y, alrededor de él, toda una explosión de
iniciativas. Un grupo de nueve líderes locales antes escindidos, el Profeta
Ciudadano entre ellos, fue al programa de Aruyani Iratotumi, “La República
Avanza y Gana”, donde lucieron sus destrezas extraordinarias en el arte de
deducir, entender y solucionar situaciones escabrosas, con saldo total para la
vida. En esa jornada, acordaron un día de solidaridad con el primer territorio
libre de la zona, el barrio La Fortaleza. Convinieron en que cada estado del
país estableciera una empresa en el Táchira para auparlo hasta el cenit:
Trujillo envió una empresa de fororo, Mérida un jardín de semillas de papa. La Guaira ya había
enclavado sus hoteles de turismo total. Y propusieron que cada país de Nuestra
América hiciera un aporte, por pequeño y simbólico que fuera: Cuba envió una
canción hermosa que se acopió en el patrimonio de la Trova Feliz, Nicaragua un
poema de Sandino, y Perú envió la espada de Castillo, para celebrar que el Sol
de aquella nación jamás se apagaría en adelante y que brillaría para siempre. Y
Haití envió un refugiado, a aprender para luego exportar la revolución
paradisíaca. Y Argentina envió un programa de computadora para mejorar la
recolección de la leche -diseñado inicialmente para las vacas, pero que fue
prestamente adaptado para las cabras-. Se solicitó a cada gran empresa que
enviara una idea productiva. Cada barrio liberado aportó algo, operarios,
tecnologías inéditas, el secreto de los bombillos eternos. Y cada familia
aportó lo que pudo: la familia Rojas envió rosquitas, para las verbenas, la
familia Iribarren libros, para el deleite de las tertulias y las bibliotecas
públicas, la familia Roch envió un pendón de la paz, para celebrar el fin de
los conflictos entre repúblicas hermanas, la familia Rosch envió a uno de sus
vástagos más luminosos, a aprender artes armonizatorias, a fin de difundirlas
por el mundo.
E idearon que cada artista famoso podía mandar
un tributo, por sencillo que fuera. Unos asistieron al festival, otros enviaron
sus canciones. Angelina Jolie envió sus disculpas por haber francotiroteado la
cuna del Cielo de la Tierra. Otros fueron a hacer poemas y declamarlos en las
tarimas permanentes, otros a filmar para publicitar la belleza explosiva del
Edén Salvaje.
Las
proezas dispararon la franja como foco de atracción para los viajeros
internacionales. La zona fronteriza quedó inscrita como centro de interés para
viajeros extremos. Ofrecían paz donde antes había guerra. Lo insólito, un
territorio inédito, 100% libre de caos, rodeado del más terrible laberinto de
las pasiones, pero inexpugnablemente vigilado por los Arcángeles de la Onu, una
de las instituciones nacientes al calor de la contienda divina.
Pero
también inventaron que cada ciudad entusiasmara a un mendigo famoso de su
localidad, a su más conspicuo representante, y lo enviara, a ser ciudadano del
Edén. En cada ciudad rescataron al menesteroso más emblemático y lo mandaron.
Pero entonces los no seleccionados se fueron ellos, por cuenta propia, y con
todo el orgullo se inscribieron en la gesta escogiendo el oficio que más les
gustaba -para simbolizar la felicidad laboral-, y en empresas de ellos, para
reverenciar la independencia económica. Entonces se desencadenó un notable
éxodo desde los predios de la mendicidad hasta los del Edén, uno de los más
enaltecedores movimientos de la rebelión de los indigentes nobles, los que no
habían robado más, fieles a su determinación y a su destino: el cielo o nada.
El
gesto de la Jolie desencadenó una avalancha de deslindes, desmentidos,
disculpas y gente desmarcándose del imperio, que dejó atrás eso de que Conmigo
o con mi enemigo y te jodo, si no apoyas al hegemón eres comunista y resultas
execrado, sin créditos ni contratos. O te arruinan o asesinan. En todas las
metrópolis gringomanas, cada vez más prevaleció el ejemplo de los primeros
artistas disidentes y su traslado al territorio de la libertad. Esa fue otra de
las patas que se le desvencijaron al imperio, y el suceso permitió que otras
voces se arrimaran al festival, que entonces duró no tres días, sino varias
semanas, todas las jornadas full espectáculo de la alegría sin fronteras.
A
fin de potenciar este paraíso, previo a la gran marcha cívica y a las
elecciones de Gobernadores, idearon un referéndum en la web, para ver por cuál
candidato votaría más gente. Si ganaban los chavistas, los de la Oposición
Noble votarían por el candidato chavista, para no dividir las dos fuerzas revolucionarias.
Pero si ganaba la Oposición Noble, los chavistas votarían por el candidato que
la gente opositora noble escogiera –una táctica que se mantendría hasta el día
del fin de los partidos-. Todo para que los patriotas, los que querían al país
unido, no votaran dispersos y contrincantes. Entonces se supo que, en el estado,
los chavistas tenían un 25%, los opositores un 26%, pero la Oposición Noble un
49%. De modo que los revolucionarios novatos tuvieron que votar por el
candidato de la armonía y juntos sumaron sus 72% de los votos a favor de la paz
y la unión. Aunque, finalmente, el día de las elecciones la gente reunió un 88%
a favor del candidato escogido, porque muchos prefirieron abandonar las
posiciones insostenibles y garantizar con unos pasos más el arribo al Edén
Bendito.
Todo
el que comprendía cómo salvar la República, bien que se enamorara del proyecto
de País del Edén, o de algún Barrio Feliz recién visitado, o de cualquier otro
dispositivo desplegado adrede, canción, gira turística, film u obra de teatro
que llamara al encuentro, terminaba por entender cómo operaba la dinámica que
estaba dando fin al imperio y por qué el destino había decretado ese término.
Pero al mismo tiempo fortalecía la Oposición Noble y quedaba establecido en el
paraíso de los ángeles terrenos y en la
V República.
-
¿Antichavista significa antipatriótico
sin escapatoria? –pregunta Neomar.
-
No. Puede ser que actúa por descuido: ve los errores del chavismo, y no se
ocupa de lo bueno que ellos logran o
intentan –responde su interlocutor.
-
Pero, ¿ese descuido es una actitud antipatriótica? Porque les sirve la mesa a
los que actúan con odio y deseo de venganza –hurga Neomar.
-
En realidad todo acto dividido sabotea la Patria de Oro –responde el invitado.
De nuevo en su programa junto a Neomar, Aladina
contó lo ocurrido al día siguiente de que Gullermo Cóndorcan fuera invitado a la
emisora del barrio La Pica. Allí él dijo su verdad.
-
Lo de los territorios vedados se tiene que terminar. Somos un país, no un
parque de carros chocones.
De
pronto se presentó una trifulca con un tipo que lo quería agredir, pero los
mismos vecinos del barrio La Pica, allegados a la emisora, disuadieron su
exterminio. Lo sacaron del barrio y lo llevaron, no al terminal de pasajeros,
sino a un sitio desde donde podría dejar la ciudad sin ser rastreado. Pero él no
partió de allí –lo que en efecto, le salvó la vida- sino que se arriesgó a ir a
buscar a Aladina. Los vecinos dejaron regada la especie de que se iría para La
Grita, sin embargo, los que escapaban tomaron
rumbo a Mérida. Con ese episodio comenzó la trama de combinaciones y acuerdos
entre facciones que, finalmente, generaron el 88% de conjunción hacia la paz y
la armonía en el estado. Los de La Pica, al ayudarlo, obraron por amor a la utopía.
Algo en el aeda les decía que había verdad, magia y esperanza en sus planes
para el presente cercano. Luego, al saberlo a salvo, por los caminos de Mérida
y Boconó, y posteriormente, al cumplirse sus proyectos durante la gesta de
emersión del barrio y la unificación del estado, confirmaron que en verdad era
un mago, un bendito, ayudado por el cielo.
El
Profeta Despierto, una vez que su barrio quedó definitivamente en pie, se fue a
predicar por otros lugares.
Epílogo
-
¡Éste es su “Cuarteto de la Mañana”! Les tenemos un concurso, daremos una frase
incompleta, “Estar de vacaciones es…..” y premiaremos a los que mejor la
completen –dijo Alexander.
-
Antes, pondremos algunos ejemplos, para dar ánimo, aunque no estamos optando a
los premios –dijo la Princesa.
-
¡Empiezo yo! –dijo Alexey-. Estar de vacaciones es dejar la mente e irte a
volar.
-
Estar de vacaciones es dejar de ser alguien que piensa –dijo Katiusca.
-
Estar de vacaciones es vivir sin el pasado y sin el futuro – dijo Aruyani.
-
Estar de vacaciones es meditar con los ojos abiertos –dijo Alexander y
comenzaron a llegar los envíos de los mensajeros divinos.
Uno
de los millonarios asistentes al festival, se hospedó en un hotel de la red de
Turismo Total, quedó encantado con la idea y planeó extenderla al campo
internacional, con su punto de arranque en Barrio Jardín, aledaño a La
Fortaleza. Por supuesto, los del “Macuto Paradise” le exigieron, como requisito
para asociarse, que todos los sitios de enclave de los hoteles debían ser
comunidades avanzadas. Primero, había que atender el desarrollo humano de la
gente del entorno y luego el hotel. Nada de estar comprando casas baratas y desarraigar
barrios de gente que amaba su lugar, pero no podía reparar sus viviendas ni
explotar el potencial turístico del sitio, y vendían los inmuebles ante el
acoso de la precariedad monetaria, y la gula de los empresarios del solaz. Por
el contrario, el consorcio Paradise se ocupaba de apoyarlos para que fueran una
comunidad próspera, habitante del cielo, y luego de instalar el hotel, como una
flor insertada, fruto de la prosperidad armoniosa.
El
financista quedó fascinado con la estrategia. Tal era el modus operandi del grupo empresarial. Donde
les gustaba un sitio, un pueblo ya bonito por sus paisajes o su gente, enviaban
promotores divinos a sonsacar a los
pobladores. Si estaban cerca de venirse al Edén y avanzaba el experimento de
traslado, aportaban financiamiento para potenciar el desarrollo inicial y,
cuando ya tenían levantado un nuevo enclave del Nuevo Mundo, erigían un
flamante hotel del Consorcio Macuto Paradise. En otras ocasiones la motivación les venía de afuera, como en el
caso de La Fortaleza. Cuando la agitación del Profeta Despierto y los líderes
del barrio fronterizo comenzó a dar sus primeros frutos –la unificación de los
dos polos antes en controversia, la fundación de las primeras empresas
felices-, los del consorcio Paradise fueron a verificar la calidad real de los
acontecimientos y supieron de su certeza. Entonces enviaron promotores en las
áreas donde detectaron déficits y carencias, para equilibrar el progreso. Una
vez establecida la independencia del primer eslabón, en La Fortaleza, construyeron
su primer hotel en la zona, para potenciar la emersión plena y la solidez del
enclave divino.
Pero
el eje central de la actividad de la Red Macuto Paradise es el turismo total.
El concepto es sencillo: la verdadera vacación es la vida. Y el trabajo de la
empresa es elevar la vida de cada temporadista, mediante el desarrollo humano,
a la vivencia permanente del paraíso. Todo el personal está capacitado para
ayudar en esta tarea, pero también los viajes, paseos, temporadas y planes
turísticos, están diseñados para alcanzar esa meta, la vida feliz permanente.
Instigación inicial, agitación cultural
creativa, sonsacamiento técnico. Luego que los temporadistas se entusiasman,
cursos de entrenamiento cada vez más sencillos, prácticos, disfrutables y
placenteros. Finalmente, una vez que los visitantes temporales han quedados
enganchados en la idea de que la vida es mejor en el otro universo, el
asesoramiento a los que se empeñan en cambiar sus barrios, colegios y
organizaciones a imagen y semejanza de lo que han vivido, visto y conocido
durante la temporada vacacional.
El
énfasis principal, durante los entrenamientos en los barrios, es en el trabajo
feliz. La divisa es que todos se hagan emprendedores, responsables de su vida
económica y productores gustosos de bienes útiles para la sociedad. Muchos
otros frentes tocan las diversas aristas el asunto laboral y productivo, desde
diferentes enfoques. Pero el sector turístico liderado por el Consorcio Macuto
Paradise, tomo una ventaja y la desplegó con iniciativas tan acertadas, que se
ganó el lugar de mayor mérito por el éxito obtenido auspiciando su lema: el
verdadero viaje es al espacio alterno. Y es lo que hacían, llevarse a la gente
al más remoto y apreciable de los mundos: liberar de los fantasmas interiores y
acercar al cielo infinito. Al cosmos alterno, al mundo maravilloso del fin del
caos.
Muchos
llegaron desde sus preocupaciones. Al darle fin, arribaban a un cosmos donde, tsunamis y terremotos cada vez maltrataban
menos gente, gracias a la prevención. Y al espectáculo de los mendigos cada día
menos dispuestos a dar lástima y en cambio decididos a bogar por su vida hasta
la redención definitiva. Y al “cielo para todos o nada”; o todos empresarios y
dueños, o nada; o todos felices y ganando riquezas para hacer felices a los
demás, o la nada, que aspiraba absorber hasta el último aliento humano, tal y
como había logrado absorber el de los grandes dinosaurios.
Muchos
arribaron desde la codicia y las ganas irrefrenables de poseer lo que no cura
sino enferma, hicieron su viaje desde ese
círculo maléfico hasta la admiración. Primero fue la más sana envidia. Era
alentador admirar a los turistas divinos, verlos practicar su arte de vivir sin
tormentos y contemplar su turismo de los días impostergables, de las horas
imposibles de soslayar. Las vacaciones en plena faena, durante los momentos del
mayor esfuerzo, la vida como una excursión, los problemas trayendo
oportunidades, cada obstáculo un trofeo conquistado, cada dificultad un motivo
para escalar la gloria de vivir triunfantes. La danza y el baile en plena
batalla contra los más feroces enemigos. De tanto admirar la risa en vez del
insulto de retruque, de reversa, les nacía la convicción de que amar sana y de
que la risa contagia más que la inquina.
Hacía
falta una campaña que acometiera las acciones definitivas, y una ciudad que enarbolara
las banderas y encarnara el acaso, un lugar que fungiera de emblema nacional. Y
comenzó una ardua, aunque amistosa competencia por ese liderazgo. Coro tenía el
abolengo. Mérida la tradición. Mochima la fama y la leyenda. Pero faltaba que
emergiera y se declarara territorio vacacional libre de indigentes,
desempleados sufrientes, depredadores ocultos o evidentes. ¿Cuál fue el primer bastión
libre de empleados alquilados que trabajaban haciéndose daño, en tareas que
aborrecían? ¿Qué hizo Mérida, qué Falcón, qué hizo Caracas, qué ejemplo dio? ¿Quiénes
fueron los primeros en mudarse a tareas realizadas como un juego como una
diversión, como un deporte o como una obra de arte? La contienda fue cerrada
pero, como sabían desde el principio, fue también disfrutable y todos ganaron
cuanto consagraron.
- Estar de vacaciones es quedarse a solas con el paisaje
de hojas movidas por el viento.
- Arribar al silencio.
- Ser la tarde que no piensa, la tarde que no se
preocupa, la noche que medita.
- Habitar el vacío y la plenitud.
- Habitar la plenitud y el vacío.
- Me gusta más esta última –juega Aruyani, y siguen
leyendo un mensaje cada uno.
- A mí también –la secunda Katy.
Otro
de los frentes abordados por el Consorcio Macuto Paradise fueron los amores
defectuosos. Sostenían que la calidad del acompañamiento es vital para que el
viaje fuera una alegría, si no total, llevadera, y desarrollaron múltiples
iniciativas para salirle al frente al flagelo, folletos que desplegaban en los
estantes de los hoteles, como quien no quiere la cosa, videos graciosos con
explicaciones, otros serios y ceremoniosos, varios filmes, ciclos periódicos de
conferencias. En estas desarrollaban diversas teorías del emparejamiento
exitoso, como la de los tres requisitos indispensables, de los cuales el
imprescindible es saber ser feliz solo. Es imposible hacer feliz a otro que
disfruta sufriendo o haciendo sufrir.
En
su búsqueda de participar en todas las formas del arribo a la vivencia sin
tiempo, se inmiscuyeron en el mundo del entretenimiento, en farándula, en el
financiamiento de espectáculos y emprendimientos culturales, en la promoción de
artistas. Pero donde más descollaron fue en su contribución a la evolución del
deporte, básicamente, su campaña para darle fin al deporte de competencia.
-
Abandonar la crisálida de la imaginación y echar a volar libre.
-
¡Esa ya la dijeron!
-
Renacer en el mundo del silencio.
-
Es como tener sexo con el mundo, pero sin el cuerpo.
-
Es como el sueño, pero sin imágenes.
-
Vamos a deliberar quién ganó. Mientras tanto, escuchen una canción y unos
mensajes.
En
las marchas para animar al Táchira a unirse,
había un piquete de activistas contra el deporte de competencia. No era
un grupo colosal, aunque sí respetable, si consideramos su proporción de 500 en
una población de treinta millones. Pero sí eran extraordinarias sus consignas.
Solicitaban que el país se saliera de las olimpíadas, como una declaración de
paz al mundo. Los del Cuarteto están comentando el asunto.
-
Pon un país donde todos se metieron a medallistas y se traen 100 medallas, de
oro, pero en el lugar hay tristeza, delitos, narco política, ajusticiamientos
extrajudiciales. Y otro donde no hay un solo medallista, pero todos los barrios
son comunidades felices, full poder popular. ¿Para cuál se va a mudar la gente
si la ponen a escoger?
-
Es obvio. Lo que hace falta son líderes claros y su acción precisa para lograr
que todos en el país se liberen.
-
Un deportista, igual que un empleado dependiente, es un ciudadano adoctrinado
como lacayo del capital.
-
Eso de lacayo suena fuerte.
-
Lo que les metieron en la cabeza a ambos sirve para mantener el sistema tal y
como está. Su trabajo deja intacta la fábrica de indigentes. Pero los atrapan
como incautos y los adiestran para eso,
para esa función subalterna, para no ser líderes de liberar, para vivir sin
poder.
-
Todavía me suena como una manía tuya de volver a todos líderes. ¿No hay una
forma mejor de explicar que formar deportistas profesionales es atrapar
incautos?
-
Es sencillo. La operación es controlar a alguien que no responde por sí mismo y
que consideras un peligro. Para el estado, alguien capaz de desviarse hacia las
drogas o la delincuencia es un peligro. Entonces, por su bien y el de su
comunidad, lo condenas a pasar los días detrás de una pelota.
-
Con la promesa de que eso le sanará la mente.
-
Lo adiestran para eso, para no entender.
Hay todo un mecanismo para lograr ese resultado. Y se puede decir que es un
mecanismo de formar lacayos imperiales. Lacayo quiere decir, gente que no
determina, que apoya porque lo entrenaron para eso: un subalterno.
-
Por supuesto, un tratamiento diferente del asunto sería buscar la forma en que
el incauto entiende el problema y lo resuelve usando su cabeza. Pero tendrías
que tomar en cuenta que la gente no vive entendiendo.
-
Si los ayudas entienden.
-
El ser humano viene uncido al trabajo. Pero eso no quiere decir que tiene que
ser trabajo esclavo. Puede ser también al trabajo feliz. Depende de cuál es el
entorno adonde llega. Los deportistas escogen el deporte, porque es lo que se
les pone a la mano.
-
El mendigo hace su trabajo de escoger el sitio, colocarse y recibir lo que le
caiga. ¿Es una ocupación que él escoge por considerarla la más feliz?
Pusieron
canciones y, al regreso, los agarramos con la conversación ya empezada.
-
Esa es la forma lenta. La rápida es más ejecutable. La forma rapidita de
salirse: saber que no tiene sentido ganarle a otros indigentes. Saber que la
competencia es estéril, porque…..
-
La competencia es mundo en el sueño.
-
Es estéril, porque el problema es otro. El problema humano es cómo acabar con
la indigencia. Cómo solucionarla de raíz, en paz, valga la redundancia. El
problema no es cómo distraerse, y distraer a los demás, ganando oro en medio de
los muertos y del desastre.
-
Yo haría una ceremonia diaria de premiar a los últimos. Si el primero es el más
equivocado, el que le dedicó más tiempo a lo estéril, a ganarle a otros
indigentes, entonces el último, que fue el que menos le puso empeño a esa equivocación,
ése es el verdadero ganador: es el más lúcido.
-
¡Te apoyo! ¿Cómo se llama la que llegó en el puesto veinte, casi de última, pero,
aun sabiendo que no estaba entre las tres primeras, no abandonó sino que se
quedó hasta el final y llegó a su meta? Para mí, ésa es la que merece la
medalla, por haberse quedado, por valiente, por lanzarse ese par de horas mar
adentro.
-
Yo celebraré, de ahora en adelante, a los que vayan, pero no a ganar, sino a
pasear, a disfrutar lo bueno de encontrarse, de no estarse arrancando las
cabezas como en las guerras de verdad. A celebrar los avances civilizatorios,
aunque podemos mejorar.
-
Una forma de ganar terreno ahí es ir metiendo, en las olimpíadas normales, los
otros deportes. Así como se colaron los paralímpicos, ir metiendo el fuchimbol,
los deportes que no simulan la muerte de nadie.
-
Pero, no dudo que habrá un momento en que los primeros países se salgan y
comience la gran desbandada.
-
El Primer País de la Armonía se saldrá.
-
Quizá antes expulsen a uno, así como la Oea primero expulsó a Cuba y luego los
demás se fueron saliendo. Primero expulsarán a un país de las olimpíadas, y
luego el Primero de la Armonía se saldrá, en nombre de la paz mundial, como
decían nuestros activistas en la marcha. ¡Esos loquitos le pusieron, los adoro!
-
Pero antes ya los súpernormales habrán penetrado el evento, y a medida que se
salgan países, entrarán deportes nuevos, y se quedarán los países que vayan a
pasear.
-
Y se mostrarán,pero no para competir, sino para mostrar su excelencia, los eventos
que tengan gran lucimiento, como la gimnasia con cintas y el surf. Ese mundo
irá ganando terreno.
-
Lo mejor es que lo veremos. Y que podemos aportar dese ahora, inventar alguno
de esos nuevos juegos.
-
O inspirarlos, que ya es bastante.
-
Y, al final, Ya la olimpíada quedará totalmente penetrada por los juegos
nuevos, y los viejos pasarán a ser como los paralímpicos de ahora, una cosa
secundaria, algo después del espectáculo principal.
-
Y los que hagan esos terribles gestos de “¡Lo logré, los jodí a todos, me los
quité de encima por fin: soy una vaina enoooorme!”, quedarán en el hazmerreír
de todos.
-
Fuera de lugar.
- Desde hoy, gozarán yendo los que vayan a
lucir la belleza de la raza humana, los que deseen mostrar de lo que es capaz,
los mitos y marcas que se pueden romper.
-
Los conscientes de que competir con los cánones de hace 25 siglos es atraso
mental. Los conscientes de que lo principal es aupar y llevar al triunfo la
rebelión de los indigentes.
-
Los troveros no han compuesto ninguna canción al deporte noble. ¡Estamos
solicitando aedas que le canten al nuevo espíritu deportivo, que no miente
diciendo que sana la mente, mientras los directivos se están metiendo una bola
a costa de los esclavos que fueron
inducidos al circo, y patean pelotas en el barro africano, en vez de estar montando
fábricas de alimentos!
-
¡Basta de explotación deportiva! ¡Basta ya de esa farsa de la mente sana!
-
Conclusión, el deporte sirve como salida económica para unos cuantos. Pero en
el camino se queda mucha gente como perdedora. Esa ruta forma parte del mapa
del sistema indigente: La mayoría queda mendiga, hundida en la miseria, pero el
sistema agarra fama de válido con los pocos que salen a flote.
-
Y pregona que sirve para todos y que es la única forma de hacer las cosas.
Canciones.
Chistes deportivos. Anuncios. Agitación cultural transversa.
-
Los que ganan, cumplen más su trabajo de distraer a todos del verdadero
problema. Son más lacayos.
-
Confirman que hay un camino vía el deporte, que por ahí se le puede dar, que es
bueno para todos. ¡Pero ese camino es falso! Primero, no hay medallas para
todos, segundo, por el camino de la liberación si hay oro para todos.
-
¿Y los políticos que alientan a esos muchachos a desviarse de lo social, para
que luego escurran el bulto y no sepan si apoyar a una revolución novata o
quedarse en el medio?
-
Medio manipulados por todos.
-
No apoyan la revolución novata, pero tampoco están preparados para venirse a la
revolución de verdad. Creen en el mito de la imparcialidad, en que viva el
deporte y cero lo demás. Yo creo que podemos hacerles una escalera al cielo.
-
¡Me anoto!: abajo, los esclavos que patean pelotas en el barro africano, cuando
a su alrededor hacen falta fábricas de alimentos, pero ellos tienen bien
sembrado el sueño de llegar adonde la
fifa les para bolas.
-
Segundo escalón. Los que logran su sueño y las medallas, viven bien, pero no se
meten en política. Es decir, viven manipulados, dando dividendos al imperio,
como los gladiadores, sin rasguñar siquiera las paredes del Coliseo. De vez en
cuando golpean a sus mujeres, o confiesan que odian a sus progenitoras.
-
Tercero, los que se traen sus medallas, pero se manifiestan antimperiales,
cueste lo que les cueste.
-
Cuarto, los deportistas que, traigan o no medallas, saben que lo importante es darle
la libertad a los indigentes, y están creando –o ya la crearon- una empresa de
rescatarlos volviéndolos líderes de la sociedad sin mendigos.
-
Quinto: los que, no solo ganan medallas, sino que aprovechan la cancha
publicitaria que ellas les dan, para anunciar que el imperio es destructible y
le echan su empujoncito valiente barranco abajo. Y denuncian los bloqueos,
mencionan lo bueno de los revolucionarios novatos, su hermosísimo esfuerzo por
cambiar el mundo, pero también aprovechan y les denuncian lo malo. ¡No alcahuetean!
Son libres, ricos y felices. Viven en el cielo.
-
Sexto: estos mismos, pero cuando se especializan en destruir la fábrica de
indigentes y se encompinchan con los del escalón cuatro. Son libres, ricos y
felices, pero le abren a la gente indi, una puerta más abierta al cielo.
-
Séptimo: supongamos que los del escalón seis no tienen mucho éxito, no los
publicitan más, o los vetan y quedan excluidos del mundo publicitario. Entonces
los del siete son los que los superan. Hacen todo lo sobresaliente, ganar las
mayores medallas, aprovechar la pista para activar la redención ecuménica, pero
tienen todo el éxito del mundo y se vuelven súper estrellas de sacar a los
indigentes del foso del mundo y salvar el planeta, aunque, a la vez, divierten
a la gente con el espectáculo deportivo y le dan lauros a su país.
-
Son libres, ricos y felices, pero al mismo tiempo abren de par en par las
puertas más grandes del cielo
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