Caballeros Mutantes Vs Guerreros Reptilianos                         

                                                             Cuadro comparativo


                                 Programa  de radio  "La Oposición Noble"  Emisión  #11  

Hay actitudes y hechos que fortifican el imperio, y alternativas que construyen la Nueva sociedad, el Paraíso entre nosotros. Son dos mundos diferentes que coexisten hoy. Con cada paso que damos, uno de los dos es alimentado y el otro tiende a quedar arruinado.

Los que se identifican con el imperio, los que disfrutan asfixiando a los débiles, los que quieren a los demás arrodillados y dominados, son unos, responden defendiéndose y usando principalmente el cerebro reptil, por lo cual los llamaremos guerreros reptilianos; y en el otro  campo están los Constructores del Paraíso, los que usan su herencia divina, sus genes poetas y creativos, los que no responden salvajemente, sino que apelan a su cerebro nuevo, al neocortex inmenso que desarrolla la imaginación y la cualidad infinita de volver realidad lo que sueña, a estos los llamaremos Hijos del Cielo. 

Ahora vamos a enfrentar estos dos mundos en un mismo cuadro comparativo:

  

        GUERREROS REPTILIANOS

Entre los reptilianos, sólo unos cuantos son líderes que pelean entre sí, y dejan a los demás como seguidores que pelean con los otros seguidores, o como excluidos.

               HIJOS DEL CIELO

Los Caballeros Mutantes o Hijos del Cielo no pelean, entienden y se encuentran. Su interés principal es lograr que todos los ciudadanos se formen como líderes y compartan el poder.

En el mundo reptiliano, la persona dice con frecuencia: “Yo no me explico por qué la gente….”

En el mundo de los héroes sabios, se les oye decir con frecuencia: “Ahora comprendo por qué la  gente…”

El mejor líder reptiliano es el que consigue más seguidores.

El mejor Constructor Edénico es el que más ayuda a que haya Ciudadanos Libres.

Los reptilianos están presos en los mecanismos de dominación, se dejan adoctrinar y adoctrinan, educan a la mayoría para ser subalterna, fanatizarse y guerrear.

Los mutantes detectan los mecanismos de dominación y viven desmantelándolos. Sus escuelas y hogares, sus programas de tv educan a todos para ser líderes de no manipular ni dejarse manipular.

Entre los reptilianos los problemas se soportan, se arrastran de una a otra generación, se mantienen por siglos.

Entre los Poetas Magos los problemas se resuelven a cada instante, se erradican. Ddescontinúan el caos a medida que aparece.

En el Imperio la gente cree que es obligatorio obligar, someter, castigar, amedrentar, asesinar para mejorar la vida, los activistas saurios  hablan de paz, pero están en guerra.    

En el Paraíso, los Poetas Sabios construyen desde su paz interior, explican, dan para comprender, atraen con su ejemplo, con la verdad y la belleza de las obras realizadas.

En el Mundo del Ayer, el pueblo padece sumergido en los rituales divididos: el chisme, el rumor, la interpretación, la comparación, la crítica superficial, impotente o maligna, la gente se separa y enemista hasta sin quererlo, se deprime y no sabe salir.

En el paraíso de hoy y de aquí la gente vive desmantelando uno a uno los rituales escindidores, crea juegos de unir, se reconcilia a fondo, comprende, se comunica, disuelve fantasmas, desmonta trampas y vence la  separación estructural y la muerte en vida.

Los súbditos imperiales, se hacen los locos cuando sus líderes asesinan niños en Palestina.

Los Hijos del Cielo ayudan a que los libros sagrados, la Biblia, el Corán, los Vedas, pasen a ser vistos como literatura, fábula, mitología, y dejen de inspirar la guerra. 

 En el imperio el pueblo sigue, repite, es sometido, permanece dominado y sin poder detrás de líderes que no saben liberar.

En la praxis alternativa la población comprende, se hace líder, se organiza y da fin diariamente al las dominaciones.

En el régimen imperial la población es instigada poco a poco a los rituales de la división estructural: el odio, el recelo, la hipocresía, la malevolencia, la desconfianza, el dolo, la falsedad.

En el paraíso terrenal la gente está aprendiendo a deshacer los ritos del odio, saca a flote sus respuestas nobles y muestra sinceridad, hidalguía, benevolencia, compasión, solidaridad afectuosa, la gente disfruta ayudar.

Cuando los reptilianos hablan de amor, paz, amistad,  ley, virtud y honor, esconden su otra cara:  los habita el troglodita, el cerebro saurio siempre listo a  sobrevivir atacando.

Cuando los Hijos del Cielo hablan de amor, paz, amistad,  ley, virtud y honor, saben que es lo más difícil de lograr, pero están dispuestos a vivir destruyendo al saurio que vive en ellos.

En la cultura  imperial el pueblo acepta las guerras como algo natural, las soporta, las alimenta y padece, las desea, las fabrica.

En la naciente cultura paradisíaca el pueblo sabe cómo exterminar las guerras de una manera natural y feliz: saliéndose a cada paso.

En el paradigma reptiliano,  cuando alguien se hacer líder, es para dominar seguidores, para lograr que la mayoría se mantenga adoctrinada, sin poder personal.

En el paradigma del Edén cada vez más ciudadanos se hacen líderes que saben compartir el poder sabiamente y ayudan a que los demás aprendan a liberarse y liberar.

 

No hay quien sea todo el tiempo artífice divino. Toda persona, más allá de sus inclinaciones y tendencias principales, unas veces apoya al cielo y otras, hasta sin darse cuenta, le echa fuego al infierno. La gente común va a la deriva, los Caballeros Mutantes escogen con cuidado sus pasos, mantienen despierta su intuición del lugar espléndido, discriminan, aprenden de prisa

Recordemos que hay libertad para cambiarse de bando. Para alistarse en las fuerzas del Edén o en el ejército reptiliano. Nadie es fascista para siempre, nadie es sectario socialista para siempre, ni neutral para siempre. Cualquier ser dividido puede ascender y volverse un activista amoroso, un Constructor de Paraísos.

En cualquier momento dado, el reptiliano recurre a las operaciones divididas: culpa, espera, juzga, condena, califica, posterga, presiente, compara, se preocupa, se aburre, se lamenta, critica venenosamente. Vierte en su ambiente desánimo, desconsuelo, sed de venganza.  

¿Y qué hacen un HdC en ese mismo momento? Los hijos del Cielo detectan las operaciones divididas y les y van dando fin a medida que éstas se presentan. Logran así una creciente paz interior que los llevan a verter en su ambiente comprensiones liberadoras, soluciones venturosas: luz. 

El que en un segundo anterior  se comportó como reptiliano, en el siguiente echa un chiste buenísimo y abre las puertas  del cielo a los que estaban a su alrededor

El que en un segundo anterior se comportó como Hijo del Cielo, en el momento siguiente pierde la paciencia y agrede, califica, insulta a un contrario: abre una puerta del infierno.

En  el mundo reptiliano el pueblo se ilusiona detrás de líderes carismáticos y luego se desilusiona, o se fanatiza y mata, o se pasa para el bando contrario, siempre dentro de la guerra.

¿Y qué pasa en la Nueva Sociedad? La población entiende el pensar dicotómico y aprende a vivir integrando las visiones parciales, la ilusión y la desilusión. Cada día acrecen la unión y la alegría.

¿Y qué hay que decir del pueblo que espera que el gobierno tome la iniciativa, se queja y se lamenta si no lo hace?

¿Y con qué mundo colabora un pueblo que  sabe adónde va, toma la iniciativa y le indica al gobierno el camino a seguir?

¿En qué universo se coloca un pueblo que se separa entre vecinos, en pandillas, en sectas, detrás de caudillos que pelean entre sí?

¿Y qué mundo reanima un pueblo que cada día consolida su unión en todos los ámbitos de la existencia?

¿Y los líderes que desconocen su condición dividida y mantienen la dominación mutua hasta sin darse cuenta, inocentemente? ¿Cómo se comportan, como reptilianos o como Ángeles terrenos?..

¿Y los que tienen conocimiento de sí mismos y de la Estructura de la Muerte y ayudan a liberar: son verdugos reptilianos o Ángeles del Paraíso Terrenal?

Vamos a poner en su lugar a los líderes que trabajan prioritariamente en la coyuntura. ¿Dónde los colocamos, en el  cielo en el infierno entre nosotros?

Ahora pongamos en su lugar a los que trabajan prioritariamente en el cambio  estructural. ¿Adónde corresponden, cielo mutante o infierno reptiliano?

El que en un segundo anterior  se comportó como reptiliano, en el siguiente echa un chiste buenísimo y abre las puertas  del cielo a los que estaban a su alrededor

El que en un segundo anterior se comportó como Hijo del Cielo, en el momento siguiente pierde la paciencia y agrede, califica, insulta a un contrario: abre una puerta del infierno.

¿Qué papel juegan los líderes que permiten que su enemigo les impida ocuparse de lo esencial?

¿Y qué papel juega la gente que logra evitar que nada la desvíe de la transformación estructural.

Hay activistas que creen que la revolución (o el cambio más trascendente) lo harán otros en el futuro. ¿Qué mundo reproducen?

.¿Y qué mundo reproducen los que viven ejecutando diariamente el cambio más trascendente

¿Qué quiere decir que un líder diga que la nueva sociedad no termina de nacer y que la vieja no termina de morir?

¿Cuál es la  característica alternativa del líder estructural? Sabe o no sabe matar a la vieja con cada acto, con cada paso?

¿En qué nivel actúa un pueblo dividido y víctima, que desconoce y arruina lo bueno que hace su gobierno? ¿Actúa en el nivel reptiliano o en el nivel noble?  

¿Y si vemos un pueblo empoderado con el conocimiento de sí mismo, que está generando su oposición noble, qué podemos decir: está en el nivel reptiliano  o en el nivel  inteligente?

Hay gente que actúa tal y como operaron adecos y copeyanos: adversan peleando y saboteándose, arruinando a  su país. ¿En qué nivel están, son maduros o inmaduros?

Hay gente que se cuidan contra la división, adversan unidos amistosamente. ¿Cómo se puede llamar su nivel de acción, acción rebelde ciega, dividida, acción madura?

El pueblo opositor es conducido a  sabotear salvajemente

El pueblo opositor se yergue como nobleza del espíritu: critica pero construye

Una persona siente el olor de orines en la calle y se molesta. ¿En qué nivel está, adónde conduce esa respuesta, o, qué fabrica esa reacción en el presente?

Una persona siente el olor de orines en la calle y deja pasar su molestia. Comprende que hay que trabajar muy a fondo para llegar a un sistema que ni oprima  ni permita la anarquía,  ¿Adónde conduce su respuesta?

Los activistas de un bando se niegan a ver lo bueno del contrario, lo importante para ellos es desacreditarlo y destruirlo para arrebatarle el puesto. ¿Esto es  acción reptiliana o noble?

Los ciudadanos ven lo bueno de un bando y lo apoyan, pero ven también lo malo de ese bando, lo critican y ayudan a corregir cada error. ¿Esto es  acción reptiliana o noble?

Cuando los que apoyan son unos y los que sabotean son otros, opera una desintegración estructural ¿Cuál es la alternativa angélica?

La integración, dar fin al sectarismo: cada ser que apoya es a la vez un factor crítico constructor: así se consolida la unión

 

Está claro que los revolucionarios novatos y los ciudadanos neutrales, al igual que los opositores que tienden al fascismo, todos son seres divididos y por tanto colaboran con la Estructura imperial, con la Estructura de la Muerte. Si esto hiere sensibilidades es que no ha habido entendimiento de la situación: cunda la aceptación del error y su enmienda. Pero la verdad escueta y sencilla es que no bastan las buenas intenciones y los sacrificios. El sectario da vida o apoya a su enemigo, no sólo en que lo anima a existir, sino en que  posee su misma estructura psicológica: él es el otro, ambos conforman una unidad dialéctica. Éste es un problema de ciencia y método: solo los que entienden la dominación pueden trascenderla, desarticularla técnica, poéticamente, sabiamente; solo los que mutan acceden al privilegio de construir el cielo. El paraíso es para todos, pero sólo lo sostienen y edifican amorosamente los que comprenden. Solo los Hijos y las Hijas del Cielo son Constructores de la paz y la armonía.

 

 

Cuando gobierno y oposición son enemigos, lo importante es la secta, el partido. ¿Esto pertenece al mundo reptiliano o al paraíso?

Gobierno y oposición son aliados para avanzar, lo importante es el país. ¿Esto pertenece al mundo reptiliano o al paraíso?

Cuando la gente común admira los usos de los poderosos y todo ciudadano común quisiera ser amo, que sociedad se genera?

¿Qué nombre le podemos poner a la epopeya en que la gente va comprendiendo la trampa social y saliéndose a  vive libre, feliz y unida?

El individuo mira de arriba abajo, despreciando, pone la nariz o la boca como si algo oliera mal, no osa mezclarse a compartir ni en las fiestas.

¿Qué mundo estamos presenciando?

El ciudadano sabe que el barrendero y él son alma humana en pleno ascenso, que comparar-   se y valorizar a otro por lo que tiene son dese-chables trampas del yo.   ¿Qué mundo es ése?

¿En qué mundo predomina la praxis antagónica, hasta en el seno del pueblo?

¿En qué mundo los líderes dan fin a la praxis antagónica, y comienzan resolviendo técnica-mente las contradicciones en el seno del pueblo?

¿En qué mundo diariamente cunde la confusión, el desánimo, la desesperanza? ¿Hacia dónde avanza eso?.

¿En qué mundo se liberan la fortaleza de ánimo, la energía espiritual, la capacidad solucionadora. ¿Hacia dónde va eso?

Cómo se puede llamar la sociedad en que  el pueblo, víctima de su propia ignorancia, es dominado por extranjeros?

¿Cómo podemos llamar a un pueblo que se reconstruye desde sus pedazos y crea una armonía social?

 

Mientras en un sitio  florece el cielo y la gente o alguien lo disfruta, en otro lado, al lado mismo puede estar floreciendo el infierno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                           Programa de radio                  

                                                     LA OPOSICIÓN NOBLE                             

                                                    

 Emisión #  21                                Las discusiones ciegas        

 

Hay un tipo de discusión en que cada uno cree que sólo él tiene razón, y que el otro sólo sirve para fastidiar, molestar, entorpecer el avance de la verdad absoluta. El otro quiere quitarte tu razón y tu derecho a ser el único de ambos que posee una verdad. En ese sentido, el otro es un enemigo y la discusión es una pelea. Una discusión de ese tipo se lleva adelante para dominar al otro y sólo tiene un final feliz posible, convencerlo. Y si el otro no queda convencido, se le culpa de la frustración que sufrimos. Cuando el interlocutor también cree que sólo él tiene razón, y que su contrincante está ahí para fastidiar, entonces ninguno oirá al otro, sólo esperará a que termine de hablar para lanzar un nuevo intento persuasivo. Ninguno se percata de que no es oído, de que el otro también tiene su modelo y que sólo ve ese modelo, el propio. Como para cada cual su modelo es lo único importante sobre la mesa, interrumpe al otro. Cada cual trata de agarrarse toda la conversación. Hablo media hora y, cuando el otro va a hablar, lo interrumpo para seguir en el uso de la palabra. ¿Por qué? Porque lo que va a decir el otro no me importa para nada. Lo único importante es lo que yo traigo, lo que pienso, lo que quiero imponer. Ese tipo de discusión es un intento descarado de dominación, un ejercicio autoritario frustarado. Porque cada cual quiere imponer y no lo logra. A cada uno le gustaría hablar sólo y que el otro acatara calladito. Y cada uno está tan convencido de que el otro dirá sandeces, que apenar comenzar a oírlo hablar se enfurece. Cada uno cree que quien defienda una posición contraria a la suya es un estúpido. Y quizá no sólo lo piensa y va y lo dice. Y si el otro está en la misma y es prepotente, autoritario, sectario y está totalmente convencido de su idea, y de la necedad del otro, entonces despreciará, ofenderá. Así que pelean. Es decir, la discusión ciega se convierte en lo que era en el fondo, deja de ser una apariencia de diálogo y muestra lo que en realidad era, una contradicción antagónica, un choque de trenes. Un choque de egos.

Un activista extremo tiene ciertas premisas inviolables, cinco o diez ideas que no está dispuesto a reconsiderar, menos a negociar y menos aún a cambiar por otras mejores. Para él no hay nada mejor que lo que éldescubrió, piensa y sostiene. Para los activistas extremos de la derecha, todos los rojos son corruptos, toda la gente en el gobierno está metiendo la pata y robando. Y lo primero que se robaron fueron las elecciones, de modo que el gobierno es ilegítimo y la única forma de sacarlos de ahí es matándolos. Porque s te inventas una política que los adverse (a los del gobierno), te amenazan primero, ydespués te matan (no tienen pruebas de asesinatos selectivos ni evidencias de desaparecidos, pero para ellos es igual de cierto). Todo el país está lleno de fosas comunes. Son tan ineficientes que destruyeron la economía del país, y la culpa también la tienen los cubanos, que los asesoran. No se puede hacer más nada, hay que tumbar la dictadura y empezar de cero. Esa es la Biblia para el activista extremo de la derecha

Para alguien de la izquierda ciega o extrema o súper sectaria, los de la oposición son traidores, vende patria, no se puede conversar con ellos. Alguien que no quiere a su país no merece el gentilicio, están atrayendo una invasión y hay que matarlos. El pueblo no aprende y hay que comandarlo, comprarlo, manejarlo mientras tanto, no te puedes dedicar al cambio de mentalidad, eso hay que dejarlo para después, para de aquí a unos cien años o más. Los que hablan de paz son contrarevolucionarios, es posible que hasta sean agentes de la cía. Aquí no se puede hacer más  nada: hay que matar a un poco de gente, empezando por los corruptos del gobierno.  Si dos de ellos, con esa pretensión de verdad absoluta y ese desprecio total por el otro y esas ganas de hablar solos y no dejar al otro decir sus “estupideces” (no dejar hablar al otro es una  forma simbólica  de darlo por muerto, de asesinarlo, es una efectuación del deseo de eliminar al otro, es negarse a ver que está ahí).

Si, con esa dotación de imágenes y sentimientos, ambos contrarios se ponen a hablar, terminarán como empezaron, enemigos, quizá más convencidos de sus premisas iniciales inquebrantables, de sus banderas y de la necesidad de matar gente. Ellos no se saldrán, pero los demás sí podemos dejar de enredarnos en discusiones ciegas y emplear la energía en otra cosa. Quizá en conformar una mayoría suficiente y, desde la alegría, reírnos de ese nivel, lo que ayudaría a que lo vieran críticamente y entonces, sí quisieran salir.

Conversar es otra cosa: es comenzar dispuesto a aprender algo, sentarse a descubrir sabrosamente, que es disponerse a cambiar, poner en la mesa lo que traigo para que se le vean las costuras, los errores y avanzar hacia mi meta. Y es ver lo que el otro trae y aceptarle lo bueno y rechazarle ló malo. Es reunirse con el otro para entender algo, para ampliar el panorama abarcado, para ayudar al otro a enriquecer su panorama con nuestras visiones, es andar juntos. Es una actividad radicalmente direfente a la discusión ciega, estructulalmente distinta, más social y disfrutable, más productiva y placentera.

Los activistas extremos no se vendrán a la transformación avanzada ni al nuevo país después de una discusión ciega. No vale la pena discutir con ellos. Intentarlo, es perder el tiempo. Ellos no están con ganas de entender, quieren imponer. Dominar. Matar simbólicamente. Si los dejáramos se matarían y nos llevarán a todos a ese despeñadero. Lo bueno del proceso social es que los activistas polarizados no son la mayoría. La mayoría estamos en condiciones de ver ese proceso, esa trampa y salirnos. Si los capaces de una discusión nutritiva, de un aprendizaje en el seno del grupo, de un avance en lo social y en lo ético espiritual, planteamos un plan coherente y comenzamos a realizar lo que ellos consideraban imposible, ellos se vendrán. Cuando los que conversan, dialogan, aprenden y cambien sin ofenderse, sin asesinarse, y si construyen lo que el activista extremo quería, pero no creía posible, entonces respetará las verdades ajenas, la vida, las posibilidades desconocidas del universo, se le abrirá el horizonte. Finalmente se vendrá, sin necesidad de discutir. Entonces conversaremos.

Una de las finalidades de hacer la oposición noble es ésa, lograr que la gente que, en la izquierda y en la derecha, dice que aquí si te opones te silencian y apareces con un mosquero en la boca –junto a los que dicen que no se puede hacer nada, que la gente no cambia de mentalidad por las buenas y que primero hay que matar a muchos-, sepan que están alucinando. Para que vean la realidad y dejen de usar esos argumentos. Los de la izquierda llegan ahí por su psicosis persecutoria, la tradición asesina de la humanidad. Desde su escalón de la historia, quedan ideológicamente convencidos de que una revolución sin sangre no es tal, y que hay que colorearla de rojo. Y los de la derecha, lo creen porque no tienen cultura política ni documentación histórica, muchos no saben lo que es realmente una dictadura, y sobre todo porque están informativamente mediatizados. Pero si no los detenemos con un ejemplo de que sí puede haber una oposición, destruirán este país, en su ingenuidad, en su desesperación inocente, en su ignorancia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                           Los partidarios de la muerte   Programa 20      

Hay en el sector revolucionario, un trasfondo que es genérico en la raza humana, que pertenece a la estructura, aunque en la mayuría de los ciudadanos parece que no existiera. Es el deseo de muerte. De dar muerte y de considerarla inevitable. Pero en los revolucionarios novatos, no es sólo el instinto de muerte, sino que éste, además, viene aderezado por ingredientes culturales e históricos, y la forma más típica de sacarlo a relucir, es diciendo “Todas las revoluciones se han hecho con sangre”. Quizá los fascistas tienen su equivalente y es cuando dicen “La gente es tonta y hay que dominarla, porqe si no dominan ellos y no te va a dejar joder por unos tontos”, pero sigamos con los revolucionarios novatos. Lo de Todas las revoluciones se han hecho con sangre, es como una reducción al absurdo: no importa la vuelta que le des, siempre vas a aterrizar en un berenjenal con sangre. En esta afirmación está, muchas veces de manera central, el reconcomio porque en el 2002 no se asesinó a los golpistas, una vez derrotados. Una frustración por no haber saciado la tensión temerosa acumulada durante el golpe, mediante el recurso autoritario de dominar asesinando.

 

 

La molestia por las adversidades, las transforman en deseos de matar, y lo justifican diciendo que es para beneficio de la sociedad. Simétricamente, los opositores ante su frustración porque la vida les envía revés tras revés, en lugar de aprender y superarse, se desesperan y arremeten regresando a la barbarie y quemando infructuosamente libros, alimentos, medicinas, hospitales, gente. Ambos caen en el mismo mecanismo de la desesperación recurriendo al instinto de meurte. Justificados ambos por un razonamiento anclado a la Estructura de la Muerte.

Los revolucionarios tocados por el deseo de la muerte en Venezuela no matan, pero tampoco acompañan la revolución burocrática a plenitud. La critican y malogran, la desprestigian. Pero, más aún. Eso de gastar la energía en reconcomio y en prédicas que anuncian la mortandad, pero no la cumplen, funciona como una trampa de tiempo. Digo que ante la corrupción hay que aplicar el decreto de Bolívar, elevo la muerte como solución en un futuro próximo, pero como no tengo quórum suficiente o ímpetu organizativo o furia asesina suficiente, no ejecuto lo que considero una medida salvadora. Digo que es el gobierno quien debería hacerlo. Es decir, emito palabras que pintan una solución ilusoria en el futuro. Esa solución ilusoria, por un lado, me distrae, me complace, me llena de momento con su virtualidad y, por el otro, me aleja de la acción efectiva en el presente. Nunca llego a matar a nadie, ni a ajusticiar a ningún corrupto, sólo hablo molesto, choco, me doy malavida y sueño soluciones, evado pospongo. Por supuesto, ocupado en ese quehacer, no me ocupo de alguna solución en el presente, como educar al pueblo para que se erija en poder popular y sepa hacer contraloría.

Cuando repite que las revoluciones se hacen con sangre, los tocados por el hálito de la muerte promueven la matanza entre hermanos. Y cuando repiten que hay que matar a los corruptos, ponerles bombas, asesinarlos selectivamente, etc, también. Además, no se ocupan de la parte de responsabilidad que tiene el pueblo en las tramas corruptas. No se dedican a ese polo de la corrupción, no empoderan al pueblo como requisito para su liberación. Si un grupo anarquista o un club asesino matara a los corruptos, el pueblo quedaría asistido, otro le estaría haciendo el trabajo y la población seguiría alcahueteando. O, quizá quedara amedrentada e igualmente cómplice automática. De manera que el problema no se solucionaría, pero eso no lo prevén los locos por matar. Al grupo que se erige como matón, quizá le guste ese panorama en que la gente se asusta con los asesinatos y quedae sometida, secuestrada y bajo el síndrome de Estocolmo, y en adelante el que tiene las armas impone las soluciones: sin poder del publo. El problema central aquí es que la gente queda donde estaba o peor. Y mientras se incuba la frustración, la incapacidad, la falta de salidas y la desesperanza, se engendra la explosión irracional que ha llevado a Europa, siglo tras siglo, a las mismas masacres con diferente causa aparente, siempre regida por la E de la M. El matón de corruptos es un agente de la cultura Europea. Un agente de lo viejo, aunque se cree un profundizador de la revolución.

Un aspecto de este sectarismo es la negación fanática de la paz en el presente. Toda prédica de paz los enferma, se les vuelve sospechosa, es como una abominación en medio de la lucha. El remedo de filosofía que adquirieron, una cultura revolucionaria que mezcla insumos de caprichosa procedencia, los ayuda a mantenerse firmes. Valoran tanto el bagaje adquirido, que jamás se pondrán a revisar una propuesta diferente. Ya hicieron un esfuerzo suficiente una vez, y les quedó agotada la capacidad de investigar. No están acostumbradon al ejercicio permanente. No están dispuestos a hacer un nuevo esfuerzo. Están clavadon en un sectarismo de lo que entendieron o descubrieron cuando eran jóvenes y esforzados, y aunque no llegan a cincuenta años, ya son viejos. No avanzarán. Con esto podemos aprender: uno de los entrenamientos que deben adquirir los jóvenes de la Nueva Sociedad, para no llegar a este punto ciego, es la investigación permanente.

En el bando contrario puede ocurrir lo mismo. El opositor extremo, no aprenderá que la democracia necesita de la paz del alma, como requisito inicial. Él, desesperado por cambiar el gobierno, quiere acción, entonces el pacificador le molestará, lo verá como un distractor. De manera que ambos son capaces de silenciar, desconocer, desautorizar, esconder al que trae paz. Ambos extremos son capaces de arruinar la simiente del paraíso y quién sabe cuántas veces en la historia ya lo han hecho. En nuestro caso, supongo que hemos avanzado bastante, y que ya la humanidad está más cerca de alcanzar la utopía. Por fortuna, los profetas de la paz han durado bastante como para horadar el futuro: King, Lenon, Marley, Gandi y los demás, aunque asesinados, dejaron su simiente y ésta crecerá sin remedio.

¿En la medida en que una revolución es sectaria es también burocrática? Si. Hay una relación directa entre ambas esferas: si predomina el sectarismo, no hay profundidad y por tanto hay revolución burocrática   y viceversa. Analicemos la propiedad de la palabra revolución en procesos como el venezolano. Mucha gente dice: Esto no es una revolución, cuando detecta o señala los vicios, las superficialidades, los erros. En estos juicios se considera que se volverá revolución y merecerá el nombre cuando se profundice. Pero como no conocen una ciencia de las dominaciones, ni tienen un método para erradicarlas de raíz, entonces “profundizar” queda en el aire, y muchos lo toman como agrandar el espacio de la muerte. Matar gente, derramar sangre y sembrar sufrimiento. Pero quien antes afirmó que en Venezuela no hay todavía una revolución, habla, sin ningún reparo de revolución francesa. A ese proceso se le califica de revolución, aunque no cumplió su cometido declarado, liberar a todos: establecer la igualdad, la fraternidad y la libertad. Los revolucionarios franceses no dijeron que liberarían sólo a los burgueses, así que no cumplieron con sus postulados esenciales. Hicieron una revolución sólo de decreto, un proceso mentiroso que incumplió sus postulados, pero se le dice revolución. Así que yp creo que la palabra “revolución”, sí se puede usar para procesos incompletos, como el venezolano, que tiene un Ministerio del poder popular para la educación que le cambia el nombre a los colegios, pero no cambia la vida de conflictos estructurales, dominaciones y sufrimiento, dentro de los planteles. Se habla de revolución rusa, aunque no consolidó el poder de los soviets, lo cual hubiese garantizado una transformación irreversible. No logró su objetivo, se conformó con entregarle el poder a los burócratas, a los gerentes, a los funcionarios y luego dejó de emitir propaganda socialista, se diluyó en la continuidad de un país que todavía pugna valientemente por salir de la Estructura de la Muerte. Así que se puede hablar de revolución aún cuando el proceso referido esté anclado en el mismo nivel estructural en que se encontraba.

¿Por qué digo que la revolución venezolana es burocrática? Porque antes definí qué quiero decir con burocrático: quiero decir superficial, que no va a la estructura. Lo de superficial, se puede ver en el que no está involucrado del alma: y lo de que no penetra en la estructura, en que no va al fondo de las cuestiones, pero todo viene de donde mismo. Una persona que está en una oficina limpiándose las uñas y que te responde sin despegarse del celular, que te pelotea, etc, lo hace porque él vive en el Síndrome de Temor al Castigo, en la acción sumisa, trabaja por dinero, no porque le gusta, le gusta más echar carro. Está en la fase de rebeldía del síndrome: echar carro es rebelarse, pero a medias. Rebelarse del todo sería dejar ese empleo y forjarse uno de ser empresario haciendo algo que le guste, le dé para vivir y haga falta en la sociedad. Eso sería ir a la estructura, liberarse, alcanzar su libertad respecto al trabajo, volverse un artista en eso. Estar en ese trabajo porque conoce la importancia de la gente y la atiende contento, solidario, en conjunción, unido a ella, comprometido, dicen por ahí, en empatía con el otro, sería darse una vida de artista. Quien no hace su trabajo de oficina o de fábrica amorosamente, es un esclavo, pero se le puede llamar burócrata. Lo mismo pasa cuando sólo se les cambia el nombre a las escuelas, y no se toca la vivencia infernal de los niños en esos lugares. Eso es de no ir a la estructura, no profundizar, quedarse en lo superficial. Igual ocurre en los urbanismos, se los dota bien materialmente, pero no se toca la dominación, por ende, no se cambia la sociedad.

Así que el proceso venezolano sí es una revolución y es francamente burocrática (aunque sus cuadros más honestos sean esforzados y diligentes hasta el sacrificio) en el sentido de superficial porque no va a la estructura. Pero quedamos en que no nos vamos a molestar por eso y menos vamos a esperar que el gobierno lo solucione. Ese es el trabajo de la Oposición Noble. Ir a lo estructural y profundizar en la conciencia hasta alcanzar el nivel superior, que es hacer el trabajo más allá de la apariencia, reencantar el mundo y fundar un paraíso en estas tierras, como dijo el Comandante. Es bueno repetirlo, porque hasta ahora se han visto sólo casos de revoluciones que llegan, no para vencer la dominación, sino para remacharla, como ocurrió con la revolución burguesa. Nosotros tenemos que estar pendioentes de deshacer todas las dominaciones, para no consolidar en el gobierno a una élite revolucionaria que no sabe ir a la estructura --ni tiene tiempo para ello ni le interesa por ahora-, y que cuando habla de profundizar se refiere a endurecerse con los enemigos y volverse más autoritaria, al menos con ellos, y no de volverse más capaz de escalar a una conciencia superior.

 

Claro, habrá que correr el riesgo de que los sectarios de uno y otro extremo nos excluyan, aparten y escondan, porque ellos se asustan con lo diferente. El sectario, el autoritario sólo acepta lo que lo repite, lo que lo sigue. Ése es el cerebro reptiliano. Consideran enemigos a los que no se les alinean. Pero un revolucionario profundizador, que va a la raíz (no digo revolucionario de verdad, porque todos existimos y cada cual hace su parte, los superficiales ablandan el terreno, muestran las fallas que no se deben repetir, los profundizadores sembramos los cambios que florecerán en el futuro) un revolucionario de la estructura sabe los riesgos que corre. Pero, en fin, somos mayoría y somos alegría. Venceremos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                             Sobre Antimperialimo    Programa 19      

 

Golpear a los opositores famosos –a los más provocadores, a los que han declarado que desean a la mitad de los venezolanos muertos para ellos ganar- que vengan al centro de la ciudad, es ponernos pueblo contra pueblo, hacer lo que quiere el imperio, una guerra civil. Y sabemos que la salida universal del lío en que estamos metidos es el amor. Que unos dirigentes revolucionarios hablen de diálogo y amor, y otros deseen golpear a los opositores que vengan al centro provocativamente, demuestra una contradicción que nos puede ayudar a entender a fondo. ¿Cuántos están preparados para calmarse y no explotar frente al “enemigo”? ¿Cuántos están dispuestos a entender al otro y ser tan diferentes como para irlo a buscar? No tener temor significa deshacerlo en toda la serie de imágenes que se mueven en las operaciones cotidianas: preocupación, angustia, duda, presentimiento, espera, culpa, crítica, nuestra reacción ante los rumores, ante los dispositivos elaborados en la metrópolis imperial a sangre fría para producir indignación y ataque ciego. Todo lo que es temor puede ser trascendido y reemplazado por el sustituto unido universal: el amor a la vida, el perdón instantáneo, por comprensión del proceso del otro, un resultado de la calma, que llega después que eliminamos las propias imágenes que demandaban defensa ciega, ataque inmediato, guerra.  Resolver los pequeños percances da la preparación para enfrentar los de mayor escala.

¿En qué se parecen estas escaramuzas menores a las grandes? ¿En qué se parecen lo revolucionarios más novatos a los bandidos imperiales? Temen a un enemigo, se defienden de su amenaza, atacan -o contraatacan- en defensa propia. ¿No es eso lo que hacen los bandidos reptilianos? Ambos operan con acción dividida y generan la guerra. Ambos culpan al otro de toda la culpa. Ninguno ve que son un mecanismo armado para la destrucción. O para la comprensión y la elevación espiritual. Ambos conforman la misma Estructura de la muerte. De manera que, aunque nos guste decir que en las metrópolis están los bandidos reptilianos y en la periferia los revolucionarios novatos, la verdad es que unos y otros actúan principalmente con el cerebro reptil, y es erróneo decir “el imperio”, refiriéndose a los magnates adinerados y su maquinaria de depredación y muerte: todos somos el imperio. Hasta que mutamos.

Asimismo, se puede decir, con propiedad, que antimperialismo es el movimiento que destruye todo lo viejo, la estructura completa, allá y aquí. Y que esa destrucción antiimperial empieza aquí. Destruirlo aquí, entre nosotros, deshaciendo la tradición de liderar formando seguidores –en vez de liberando-, amando a nuestros hermanos envenenados y enfermos de odio -en vez de golpeándonos cuando vienen al centro-, uniendo al país en vez de dividiéndolo y masacrándolo en una guerra civil, desmontar el imperio aquí es lo que nos va a entrenar y posicionar para desmantelar toda la estructura imperial global.

Igual que los rev de la plaza temen ante los opositores desperdigados por el centro (sienten el peligro, advierten la ventaja, se dejan envolver por las emoción que los inunda y obedecen a las imágenes que pululan en el núcleo de esas emociones: atacan), asimismo los magnates imperiales nos temen. temieron la América Meridional, que era más grande que Usa -al principio, antes de que se cogieran México-, y estaba comandada por líderes militares victoriosos contra el mayor imperio de la época. Temieron la Gran Colombia y ayudaron a separarla, y temieron (aún temen) a los negros, que en Haiti fundaron la primera nación libre del continente. Hoy temen que las democracias participativas se expandan como un nuevo incendio libertador, y están dispuestos a sabotear todo intento de innovación cultural de los pobres, para mantener las ventajas que han logrado.  Hace décadas temieron a Checoeslovaquia porque eran los soldados de Tito y hoy temen a Rusia y la tienen rodeada. No quieren que nadie crezca, porque en la historia, los que crecen desplazan y exterminan a los que están decayendo. Ellos no quieren que nadie crezca. Según su imaginario, mantener sometidos a todos a su alrededor es una cuestión de simple sobrevivencia. Y como tienen armas gran cantidad de armas, amenazan con ellas y las usan donde pueden.

Dentro del paradigma animalesco ya sabemos la salida, una o varias guerras mundiales cada siglo hasta que el planeta aguante, que sería muy pronto. La alternativa es que apliquemos la Ciencia de Uno y su método. Si actuamos desde la calma, y, en vez de intentar ganar -vencer a otro, derrotar a un enemigo, siguiendo la tradición europea-, intentamos la locura de los latinoamericanos, sobre todo Bolívar y Simón Rodríguez, y nos dedicamos a resolver el problema del hombre en libertad, no intentaremos someterlos. Sino liberarlos. Nos mantenemos unidos a ellos por la comprensión de su temor, abrimos la posibilidad de que se establezca otro juego.  Con nuestra práctica interna demostraremos que existe otro accionar: que los conflictos tienen solución no traumática, que la guerra es ceguera, que el que entiende se sale y da fin técnico a la confrontación. Si nos dedicamos a fortalecer esa nueva cultura y desde hace tiempo avanza impertérrita (independencia de la India, fin del apartheid), si nos empeñamos en crear, en inventar, en sacarle frutos a esa nueva cultura de la solución tecnológica y a la vez poética de las confrontaciones, entonces lograremos que aparezca cada día con más claridad el nuevo mundo.

Si nosotros demostramos que no queremos salirnos de su cárcel para dominarlos, sino para ser libres, plenos, luminosos, realizados, y recalcar que existe una forma de crecer que no es para apabullar al otro sino para compartir el poder y, que eso significa que las guerras de dominio pueden llegar a su fin. Si nosotros demostramos que queremos liberarnos porque siendo libres estaremos conformando un bloque capaz de compartir el poder en paz y equilibrar el mundo, si demostramos que ya hay un nuevo paradigma y tecnología de la relación humana para sustentar y construir el desarrollo armonioso en paz, y que en ese nuevo orden todos cabemos, si demostramos eso, quizá no movamos al pueblo norteamericano para qué le ponga freno a sus locos y nos apoye, pero sí estaremos generando un consenso mundial que, a la larga, o a la corta, garantizará el triunfo de la utopía, la instauración del paraíso.  Eso es lo que hemos estado haciendo.

 

Ese consenso mundial sí podría influir en la población norteamericana. Allá hoy nos apoyan los socialistas y una parte progresista de la población, pero hay muchas dudas. Y, la mayoría del pueblo norteamericano aún teme, y es ávidamente manipulado par que se mantenga amenazado por nosotros. Hasta que trabajemos a fondo ese tema de la nueva cultura, esa ruptrura con el pasado de dominaciones, hasta que nos hagamos especialistas de hacer películas, comics, eventos, marchas, cartas referéndums, pero también uniéndonos internamente y resolviendo de manera ejemplar nuestros conflictos internos y regionales, estaremos lejos de convencer a nuestro peor adversario, la opinión pública mediatizada. Sólo si nos unimos y no peleamos entre nosotros, pero a la vez arremetemos culturalmente con una batería de filmes y telenovelas, canciones, trovas y poemas de amor, estaremos dando un ejemplo en que el problema del poder se resuelve sin muertos. Eso será una carta contra el uso de armas para solucionarlos. Por eso, el amor ha sido una estrategia adecuada.  Me refiero a no masacrar a los golpistas de abril, ni a los asaltantes de la carlota en en 2020, ni a los manifestantes violentísimos de 2017, y soltarlos a cada ratico para que vuelvan a intentar derrocar al gobierno.  Y no haber explotado contra Colombia hasta enrredarnos en una guerra con esos vecinos a pesar de sus provocaciones, y lo de

si demostramos dominio, control sobre la estructura, entonces la población norteamericana que está en la retaguardia dudando, que no quiere la guerra pero no está segura de nosotros y sigue considerándonos amenaza por rebeldes, por socialistas, por audaces, por no sometidos, ese pueblo se convencerá sidemostramos ser artífices de unanueva era de las relaciones humanas. Ese es es papeldelamor,que no es una palabravana,sino unametodología,una tecnología surgida de un saber raxcional, de un conocimiento rpeciso de las dominacioners y el sufrimiento. 

 

Así como los burgueses destronaron a los reyes y a sus nobles porque había un poder superior, que era el dinero, ahora el dinero será derrocdo por un poder superior, la alegría, la unión, el espíritu de la fiesta terrenal

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    Vocabulario mínimo:   CI : Conflicto Interior, estado de división interna. Base del sufrimiento. CS: Conflicto Social, estado d...