Séptimo programa:                                Socialismo Vs Capitalismo

 

Nos estamos entrenando para la nobleza de espíritu y la poesía de la acción. Algo que ya estaba en la cotidianidad de nuestro pueblo, en su ser hospitalario, cálido, cercano a la risa, solidario, desprendido. Cualidades que la deshumanización reciente del “Cuánto hay pa eso” no logró desterrar del todo y que ahora podemos, no sólo rescatar, sino poner sobre base analítica y tecno-poética, apoyados en un instrumental idóneo para para el reencantamiento.

Hasta el momento, tenemos un Método que podemos aplicar a la solución de confrontaciones como la del socialismo frente al capitalismo, un problema clásico al cual podemos y debemos darle una solución eficiente. Ése terrible dilema tenemos que solventarlo definitiva y satisfactoriamente, dándole toda la prioridad que merece, si queremos en realidad allanar el camino, salir de la guerra, unir al país y echar para adelante todos juntos.

¿Será verdad eso de que todos queremos unir al país y avanzar hacia una construcción que nos convenga, hacia una armonía? Porque sabemos que unión, paz y armonía pertenecen a un paradigma que es necesario descifrar, descubrir y abordar con un empeño extraordinario, desearlas superficialmente, hablar retóricamente de ellas es mentir ¿Cuántos hay aún aferrados a sus imágenes donde destruyen todo porque no se logró lo que ellos querían, que era dominar? ¿O donde no revisan nada nuevo, porque no está en tus libros sagrados? ¿Hasta qué punto tiene sentido eso de que destruyes todo porque los socialistas tomaron el gobierno? Como tienes veinte años frustrándote sin lograr tumbarlos, apuestas a que todo se vaya al barranco y queden sólo las trizas, los pedacitos humeantes, las cenizas. Eso se llama rabieta satánica, histeria ruinosa. ¿Y qué posibilidad cierta hay de encontrar algo que satisfaga a todos y nos pueda traer la unión, la paz y la abundancia a todos? Indaguemos esta posibilidad.

El socialismo contra el capitalismo es una forma de la guerra total y una materia pendiente para la humanidad. Ya el siglo pasado salimos raspados, nos asesinamos unos a otros hasta exterminar como a cincuenta millones de personas y la trampa sigue armada. De eso es que estamos hablando. Estamos hablando de pararnos muy seriamente a aprender, a cambiar, a promovernos a un nivel más alto de conciencia. Capitalismo y socialismo son inseparables. Son las dos caras de una misma moneda. Ninguno existe sólo, sin fabricar al contrario. El capitalismo fabrica pobres y socialistas y los socialistas fabrican fascistas, y el fascismo fabrica más socialistas y así. El fascismo es la etapa degenerativa del capitalismo. Los ricos fabrican pobres y cuando estos se proponen tomar el poder para respirar un poquito mejor, los ricos se vuelven locos rabiosos, se vuelven fascistas y arman líderes desquiciados para que vayan a cazar a los insurrectos. En Venezuela, una buena parte de la población está insurrecta, nosotros podríamos aprobar una Constitución socialista, pero eso, con toda la buena intención que abriga, equivale a decretar la guerra civil, porque más o menos la mitad de los votantes prefiere una república neoliberal, capitalista salvaje. La solución global y eficiente, si aplicamos nuestra flamante Ciencia de Uno y su método, la solución universal es conjurar la guerra yéndonos todos al paraíso, algo mejor que el socialismo y que el capitalismo. La solución es construir una sociedad que no fabrique pobres ni fascistas sino abundancia, justicia distributiva y alegría para todos. La solución es ser valientes, ser creativos, ser diferentes, abandonar nuestras antiguas creencias y triunfar contra el pasado y la repetición de los desastres, siglo tras siglo.

Un adelanto de que el problema es trivial y tiene solución, lo da el esquema del seis y el nueve. El que pelea porque ve seis, se aferra a su idea, se cree superior, considera al otro culpable universal y es capaz de insultarlo, cuando podría irse al punto de vista del otro a entender lo que pasa y a dar solución inteligente al problema. Igualmente, el socialista que se encierra en su sectarismo, no entiende las razones del neoliberal, su defensa propia, su desinformación programada, su trampa colonial, y no es capaz de dejar de verlo como un enemigo, no llega a saber que es una víctima adoctrinada por el miedo, un animal defensivo, ni es capaz de diseñarle estrategias que lo calmen, que lo extraigan de su trampa supremacista, que le den muestras de una inteligencia superior al ataque ciego, defensivo, animalesco. Sólo el que actúa fuera de la guerra, puede construir soluciones que ayuden a que los sectarios despierten. Lo importante es saber que esas soluciones existen y que podemos aprender a elaborarlas, lo cual es una alternativa cultural superior al sectarismo y a la inopia.  

Ya vimos que el sectario está condenado a chocar: se considera una maravilla y se sorprende cuando  los demás no lo siguen, y que los ve como un obstáculo, que hacerse sectario es entrar a un estado intermedio de conciencia en riña con los otros sectarios, que en ese lugar intermedio se fabrican seguidores, subalternos y no líderes conscientes capaces de pensar por su propia cabeza, que, debido a esa condición de seguidor el sectario es incapaz de innovar creativamente y pudiera repetir los mismos errores por dos mil años sin salir del enfrentamiento, del choque y del dolor; que ser sectario es intentar someter a los demás,  que el  sectario no ama sino a su idea y a sus partidarios, que, aunque declare el amor, pone el énfasis en el partido o en la iglesia y no en las gentes y sus comunidades, y por eso no las libera, que forma líderes de mandar a la gente, no de liberarla. Pues bien: ser socialista es ser un sectario a favor del pueblo; y ser neoliberal, o fundamentalista de mercado es ser sectario del capital.

Y sabemos que superar las confrontaciones requiere que uno de los polos se eleve, comprenda el mecanismo y se salga y llame desde afuera. El socialista está más cerca, por intuición hacia la paz y por razón histórica (si, a la larga, la vida construye un paraíso, ahí no habrá pobres ni dominados, además, a los oprimidos los asiste una matriz heroica vencedora que proviene de la naturaleza humana), el socialista quiere dejar el pasado atrás, por intuición del amor, de la paz. Pero podría estar toda la eternidad intuyendo y deseando y pregonando, alimentando la intuición, sosteniendo la intención de paz, de unión y de amor ¡sin generar el salto que hace falta, sin aplicar la solución, porque no tienen una ciencia ni un método preciso para desarticular las dominaciones!  Los revolucionarios salvajes tienen la intuición de la paz, de la belleza, quieren empujar al mundo hacia un final de todo lo malo, etc. Y en eso se diferencian de los fascistas.

Los fascistas están de frente en la regresión a las cavernas, rompen las reglas, faltan a su palabra, sacan lo rata y pretenden crear un nuevo orden del descaro con tal de dominar. Sus jefes cada día mienten más desfachatadamente, andan con delincuentes de amplio prontuario, los ponen a gobernar para manipularlos, y confiesan sentirse como Dahr Vader, el malo que asfixia con el pensamiento, y quisieran lograrlo con la población de nuestra República. Ellos quieren ahogarnos. De modo que ambos están en la rueda que repite los siglos. Sólo se sale de esa vieja historia y de la guerra quien salta fuera de su mente habitual. Quien deja su sectarismo, quien muta y se vuelve entendedor de procesos, quien se une a los otros y viene a ser amoroso y verdaderamente gente de paz. Se sale primero el más inteligente, el que procesa más eficientemente la información y concentra su energía en que ganemos todos. Ése se sale primero. Ése se sale del nivel bestial y se viene a ser un ángel terreno.

Nuestro método prescribe que los más inteligentes, estén donde estén (en el gobierno, en la oposición o en la mayoría silenciosa o no alineada), se eleven por sobre su sectarismo y construyan simultáneamente la nueva sociedad. El primer paso recomendado desde la oposición noble es fundar los primeros Barrios Felices que son construcciones de la nueva sociedad, enclaves que inauguran el fin de la estructura de la división, ajenas al germen de la muerte y la devastación. Si el primero que sale es socialista, dejará su creer en su supremacía, verá su parte de auspicio a la guerra –que convive con su parte que anhela la paz- y apoyará el avance de todos hasta volvernos ciudadanos libres, seres humanos lúcidos por inteligencia de la situación y no por culto a la personalidad de un líder. Auspiciará que cada quien descubra sus verdades, sin seguir, que es repetir ciegamente e incapacitarse para la innovación creativa. Ayudará a que cada quien se realice plenamente más allá de maestros y guías, deseche los errores en vez de seguir una senda, que critique lo malo y se salga, pero acompañe lo bueno e invente, como ciudadano libre y feliz. Ya muchos llevamos más de la mitad de ese camino andado y nos falta poco. 

Si quien sale era fascista, verá su parte del error, su odio inoculado, sus deseos de matar como solución y lo ineficaz de ese método, ¿Qué seriedad tiene lanzarse una rabieta satánica? ¿A cuántos comunistas mató el fascismo durante el siglo pasado, a cuántos ha matado en el siglo XXI sin con ello lograr disuadir el instinto libertario de la creatura humana? ¿No es mejor ayudar a los que quieren mejorar el mundo a construir un paraíso para todos en un primer lugar? Los opositores dormidos y envenenados tienen razón al temer el fanatismo de los revolucionarios novatos, pero no ven que ellos mismos, los opositores asustados, también son fanáticos. Para la solución técnica del enfrentamiento, el hoy fascista, si realmente quiere mejorar el mundo o conservar lo bueno que la civilización ha logrado, debe dejar las falsas salidas, las salidas fáciles, el odio, y entender todo el proceso y ascender al nivel superior del Conocimiento de Uno, cambiar primero así nadie más haya cambiado,  perder el miedo a salirse del molde de lo viejo, perder el miedo a abandonar la Estructura de la  Muerte, arribar al escalón superior de la conciencia y construir una belleza que signifique paz, unión y abundancia para todos. Una belleza capaz de ganar con votos, que invite a todos a cambiar también, a dejar de odiar.

¿El modelo que estamos presentando constituye un nuevo sectarismo, llama a matar, a adoctrinar, a separar, comporta enemigos? ¿Quién comprende y se sale de las antiguas enemistades, es un fanático? ¿Este es un dispositivo de paz, o genera daños en el ambiente? Este es un cuerpo de hipótesis a ser comprobadas. Si no funciona, no habremos perdido nada, siempre podremos mejorarlo corrigiendo los errores y siempre será muchísimo lo aprendido en cada intento.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

    Vocabulario mínimo:   CI : Conflicto Interior, estado de división interna. Base del sufrimiento. CS: Conflicto Social, estado d...