PROGRAMAS DE RADIO
Primer programa: La Oposición Noble
Buenas
tardes. Soy el Poetamáximo, y los acompañaré a partir de esta hora en la
aventura fabulosa de generar en el país una oposición correspondiente a la
Nueva sociedad. Una que no divida al país, que maneje conocimiento sobre dar
fin a las dominaciones y el sufrimiento, y que construya cosas, organización
social, instituciones, en vez de sólo quejarse, o sabotear.
La vieja oposición pertenece al
paradigma dividido, odia, separa, cree que si divide vencerá, miente, trampea,
todo eso pertenece al lenguaje de la guerra, que siempre está desembocando,
mientras lo dejamos, en cruentas masacres, locales, nacionales, mundiales.
Por supuesto, la acción revolucionaria
tradicional también pertenece a la estructura dividida, que llamaremos
Estructura de la Muerte. Pero la acción revolucionaria tradicional se
diferencia de la acción opositora tradicional en que desea salir de la
Estructura Homicida y fundar un paraíso. Su otra característica esencial es que
no sabe destruir la estructura vieja Y en la medida en que no aprende
concienzudamente a destruirla, frustra su proyecto liberador, fracasa en su
cometido de cambiar la sociedad.
Todo acto pertenece a la Estructura de
la Muerte, a la Matriz dividida, hasta que se demuestre lo contrario.
En la nueva sociedad triunfa la unión.
Las contradicciones se resuelven armoniosamente y ese solucionar en paz va
estableciendo el nivel estético de vida. Por supuesto esa refundación ocurre en
zonas especiales de desarrollo paradisíaco, bajo experimentos controlados. Y
para que se dé, la gente tiene que cambiar. Tienen que aparecer los sabios que descubran
y manejen una Ciencia de la transformación, una Ciencia del fin de la
dominación, y tienen que aparecer los héroes, expertos en aplicar y difundir
ese conocimiento, hábiles en aprender a producir el cambio de una manera tan eficiente,
tan llamativa, que entusiasme al resto de la población. Y, finalmente -porque
se trata de una nueva sociedad-, tiene que haber una eclosión de la sabiduría y
el heroísmo, toda la población tiene que volverse totalmente hábil en el manejo
de las herramientas y protocolos del traslado, y hacerse irreverente con el
pasado, en cada momento, en cada ahora, y operar una especie de magia de la
transformación, una poesía de la acción que ya es, en sí misma, lo nuevo.
Así ocurrió la vez pasada, con la
evolución burguesa: primero los científicos y el método, luego los héroes que
popularizaron la producción en masa y el enriquecimiento personal, y
finalmente, toda la gente convencida y admirando a los ricos, justificando su
despotismo y queriendo, por voluntad propia, ser como ellos, imitarlos. Pero
ahora se trata de una nueva sociedad. No puede haber un sabio separado de un
héroe separado del pueblo. En el paradigma unitario, el pueblo -cada persona desde
su propia cabeza, cada comunidad- es el que tiene que producir la ciencia de la
alegría y del fin de las dominaciones, a medida que la descubre y la aplica en
el proceso de fundación de los barrios felices. Recibirla de otro, sería colonialismo
cultural, educación bancaria. No puede haber un héroe o una élite de próceres
que vayan adelante, porque eso sería generar seguidores. Todo el pueblo tiene
que pasar a ir adelante, ser el profeta y el sabio, el héroe, el poeta y el
mago que transforma su realidad en poesía.
Quien quiera un esbozo de la Ciencia de
Uno, de un solo tirón, lea “Epistemología de la Liberación”, en el blog
“Proyecto Barrio Feliz. Blogspot.com”. Un estudio del paradigma dividido, es
decir, de la dominación, y un método para superarla. Pero se trata sólo de palabras.
Ahí no está el saber sensual, la
interiorización, la comprobación corporal de las hipótesis y la capacidad para
enfrentar cada diferente situación comprensiva y creativamente. Esa
independencia depende de que cada quien se desarrolle como productor de
saberes. Aquí nos ocuparemos del tema de una manera más sucinta, pausada y
menos técnica, más poética y divertidamente.
El primer cambio consiste en
desarrollar el poder de calmarse antes de actuar, para ello hay que deshacer la
dominación que perennemente están ejerciendo sobre nosotros las imágenes
mentales. Esa es la primera forma de división, es decir, de dominación, que
debemos desmantelar. Y vale tanto para lo local como para lo nacional.
Veámoslo con un ejemplo local, en un
barrio: el vecino va a reclamar ruidos pensando que el otro es una porquería,
una basura. Esa imagen lo domina, en la medida en que cree que es verdad, actúa
dominado y dividido, va él con su enemigo, los dos en la misma mente:
supongamos que quiere disimular para lucir calmado, entonces agregará división:
hace una cosa y quiere aparentar otra, lo intenta pero se cansa y en cualquier
momento se le sale la enemistad. Otra cosa sería ir sin imagen.
Así que necesitamos saber cómo es que
se eliminan las imágenes mentales. Las de una pesadilla se acaban cuando uno
despierta. Uno llega a otro nivel de conciencia, que no es el nivel donde uno
está dormido. En este nivel alto de conciencia, las imágenes ya no hacen falta.
Se eliminan solas. Pero ¿cómo va a llegar a ese nivel alto el vecino que está
segurísimo de que su vecino es una plasta, y tiene las pruebas y le provoca es
atacarlo? Cuando decidimos que vamos a mudarnos a otro sitio porque es mejor,
la imagen cede. Si ya decidimos que lo más importante es salvar el país,
transformar el mundo, alcanzar una vida plena en un barrio diferente, para
comenzar, entonces lo que más queremos es mutar, cambiar de mentalidad.
Entonces lo importante no es dominar, criticar, juzgar, condenar, pelear,
disimular, someter, o someterse. Así que ya la imagen fue superada, dejó de
dominarnos y vamos en calma. Vamos a insistir en esto de eliminarla imagen
Supongamos que el vecino está en un
proyecto piloto que reúne a 400 familias que están intentando fundar la nueva
sociedad. Y que está seguro de que los otros están dispuestos a cambiar en paz,
que los tropiezos serán para aprender etc. En ese contexto, tendrá menos
inseguridad a la hora de reclamar, tendrá menos miedo a que su reclamo salga
mal; y las imágenes tenderán a ser lo de menos. Al decir que el otro es una
mierda, ya no lo creerá, lo dudará, hasta lo negará, le dará la mayor
importancia a que todos juntos están fundando la Nueva Sociedad y que se va a
encontrar felizmente con su vecino cuando le diga lo que siente. Confiará más
en que el otro va a poner también de su parte, eso eliminará más la tensión.
Saber que el problema tiene solución, tener un entrenamiento previo en
reclamos, todo eso elimina más la tensión. Y si ya el vecino ha resuelto muchos
problemas de imágenes antes, eso le dará más confianza aún. Y si sabe que lo aprendido podrá ser aplicado
a nivel de todos los otros barrios del país, todo eso lo estimulará hacia la
eliminación definitiva de la imagen.
Cuando lo importante es solucionar el
problema del barrio y del país, entonces las imágenes se borran solas. Ya no
hacen falta y dejan de dominar, cesa su dictadura. Entonces la persona queda
despierta, vacía, libre de sí misma, libre de su prisión en el pensar.
Y aquí es donde viene la magia: cuando
el vecino reclamador no se acerca al otro dándole mayor importancia a su propia
prisión en las imágenes, sino que va vacío, entonces ve al otro. No ve su
proyección, su interpretación, su recuerdo del otro, sino al otro mismo: Ve,
por ejemplo, que cuando ese vecino llegó al barrio era silencioso y lo
fastidiaron tanto con ruidos que ahora se adaptó o se venga siendo el más escandaloso.
Pero, el reclamante ya no critica ni juzga ni culpa: está unido al otro,
entendiendo lo que el otro hace. Escucha lo que tiene que decir, aprende. Ese
cambio de criticar a entender, de culpar a comprender, de chocar a acompañar es
el cambio de mentalidad, el cambio de paradigma, es el salto estructural, el
salto a la nueva sociedad. El que actúa en calma, vacío de lo viejo, ya no está
gobernado por la Estructura de la Muerte. Antes, el protagonista estaba
separado y reclamaba separado. Ahora está en un juego de integración, algo
divertido y exitoso donde todos ganamos. Está en el mundo nuevo.
Así que ya sabemos deshacer imágenes, reclamar
en paz, ser unidos. Hemos vencido una forma elemental de división. Esto vale
para todo, en vez de división, puedo fabricar unión en cualquier terreno.
Desplegar una acción madura, inteligente, armoniosa, en el barrio, en la
familia, en la economía. Eso es lo que puede determinar una práctica política
diferente y el ascenso popular a una oposición noble.
La oposición noble implica un cambio
de mentalidad, acción desde una paz auténtica. El que no sabe eliminar sus
imágenes, pero desea la paz, está en contradicción consigo mismo. Quiere la
paz, pero él, estructuralmente, es conflicto. Quiere una cosa, pero es otra. A
la larga declarará la guerra, o la acarreará. Solo quien sabe deshacer sus
imágenes y ya no es dominado por ellas, puede desarrollar una tecnología de
establecer la integración social, es gente de paz y puede llevar al país a un
mundo diferente.
Hay una gran gama de aspectos en que
el opositor noble se separa de la costumbre. Es capaz de visión sin imagen de
enemigo, de calma interior, puede dar fin de la prisión en la imagen, y a la
acción reactiva ciega, puede instaurar la acción proactiva, entendedora,
amorosa.
El opositor noble puede dejar atrás
las operaciones divididas: criticar. juzgar, condenar, culpar, creer,
interpretar, y activa una función superior: la comprensión liberadora, el
entendimiento superior.
En la Nueva Sociedad, cesan una serie
de operaciones que dividían: preocupación, espera, duda, fastidio,
remordimiento, aburrimiento, presentimiento, angustia.
No divide ni sabotea, ama, construye el
país que, en nuestros mejores momentos, hemos soñado. Transformar el país
depende del cambio personal.
Calmarse antes de actuar es la base
estratégica para que la ON haga algo mejor que lo que hace el gobierno. Y algo
mejor que lo que hace la oposición tradicional. El gobierno y la oposición actúan
divididos, con enemigos, defensivamente, siempre en la coyuntura y jamás tienen
tiempo para actuar modificando la estructura. Pero, desde la calma interior, el
ON puede ver el proceso de lo que ocurre: puede ver al otro real, no la
propia imagen de él, sino lo que hay más allá o afuera de esa imagen: ver más
allá de la crítica, el juicio, la condena, verle lo malo y lo bueno a cada
uno y superar los niveles intermedios de conciencia: ver al gobierno no como un
enemigo, sino un ser con todos sus atributos, quiere hacer algo muy bueno y
difícil, cambiar el mundo, y no lo sabe hacer. La respuesta desde la unión no
es atacarlo sino, unido a él, a su mejor intención, ayudarlo a que tenga éxito,
deslastrándole lo malo y construyéndole lo que desea y no puede hacer. De ahí
nace el otro universo, la política en el nivel estético de vida, el mundo del
amor. La auténtica paz, la construcción de un paraíso entre nosotros y la única
posibilidad, lejos de la guerra, de alegría y progreso para el país.
Esta sofisticada transformación de la relación
humana es un cambio que la sociedad dará por completo quizá en cuatrocientos años.
Pero a los próceres nos corresponde comenzar ahora, tenemos el deber de precursarla
ahora. Los miembros de la Oposición Noble, saldrán de entre los revolucionarios
más avanzados, los que muten, y de entre los opositores más cercanos a la
conciencia plena, los capaces de entender, y del reservorio de alto tenor humano
del pueblo venezolano que vive más allá de los partidos. Que podamos inaugurarla
lo antes posible en el país, sería un regalo y una bendición para bien de todos
y para el reencantamiento de la vida en el planeta.
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