Libro X                                        Los Príncipes

 

Capítulo 1                                      Birongo

- ¿Asumirías el apellido de tu esposa? –le pregunta Alexander a Alexey en pleno programa de El Cuarteto de la Mañana.

- Sí. Ya lo hice ante ella, hace mucho tiempo.

            - ¿Y el título? –inquiere Katy.

- No necesito agarrarlo de otra persona. Yo soy un príncipe por cuenta propia en esta Reina de las Repúblicas. Soy un empresario del Paraíso. Soy uno de los protagonistas especiales, esté donde esté. Yo muevo los hilos de lo que ocurre y de lo que hace falta, según mi propia visión del cielo. Así como Maelo tenía su Jaragual, yo tengo mi escalera. Tomo decisiones. Me doy mi puesto de príncipe.

- ¿Qué es un Príncipe? –pregunta Aruyani.

- Un Empresario Feliz – se adelanta Alexander-. Ecológico, de rango humano, es decir, que no trabaja para otro que teme, sino que es el que decide la lógica del asunto económico en que está involucrado. Alguien que arriesga y gana.

- Es un ser noble. Un Ciudadano Libre que ayuda a liberar al resto de la tripulación y cada día le quita, aunque sea un tantico así, al caos –dijo Alexey.

- Es un héroe mutante, que está más allá de la tragedia.  Porque se atreve a emprender lo que parecía más difícil: vencer el caos y darle el triunfo a la Utopía –dijo Katerina.

- Es un poeta porque lo disfruta  -dijo la Princesa Iratotumi-. Disfruta destruyendo imperios.

- Es un sabio, porque descubre que era más fácil de lo que parecía –vuelve Alexander.

- Es un mago, porque demuestra lo que estaba oculto y comprueba la existencia de lo imposible –dijo el Príncipe Alexey. 

- Bueno, así comienza este día bendito en su “Cuarteto de la Mañana”, con Alexander Junín, Katerina Lugo, Aruyani Iratotumi y el Príncipe Alexey Birongo.

- Quienes los acompañaremos charlando y riendo, poniendo canciones y preguntándoles sobre el tema de hoy. ¿Qué nombre fue que le pusimos? Yo le pondría “El príncipe de todos los días”

- Yo, “El Príncipe que eres”.

- El Príncipe que vive en ti.

- Escuchen esta canción –dice Aruyani, y ponen a todos a escuchar una que dice: “Ven a visitar el lado afuera - de la Matriz - en que te tienen encerrado –desde chiquito”. Los pocos acordes  se repiten creando como una especie de cadena que se rompe de repente. “Ven a ver la realidad – del lugar más feliz – sin drogas – y menos rencoroso – el más amoroso –por dentro y con los demás – el que jamás invadirá…”.

-  Un príncipe, antes era alguien que gobernaba a todos, y, por supuesto, para lograrlo mataba, torturaba, aterrorizaba. Ahora, con el ascenso al Edén Terreno, todos somos príncipes y los que no se hayan dado cuenta, están a tiempo de dársela y dejar de estar meando fuera del perol –dijo Alexei.

            - Esa expresión no me gusta del todo, por si acaso –dijo Katiusca.

- Para que no nos digan faltos de vocabulario, voy a cambiarla por “Los que no han asumido su rango superior, están en déficit con el destino” –corrigió Alexei.

            - No han hecho la tarea.

            - Tienen el saldo en rojo.

- Se están negando el Cielo –concluyó la Princesa-. Un príncipe hoy es un ser común ocupando su rol dirigente, perteneciendo a la nueva aristocracia del conocimiento de una misma.

- Yo apoyo eso de escalar una alcurnia y mostrar un prestigio. Aunque hay gente que se le nota más ese orgullo al caminar –dijo Keterina

- ¿Orgullo de qué? –quiso saber Alex el blanco.

- De ser gente, de andar feliz. De no inclinarse ante los problemas ni del infortunio. De estar listo para entrompar contra las dificultades –respondió Kate.

- Por un momento recordé aquel orgullo de creerse más que los demás. Caminar airoso y contento, pero por no ser igual que los desarrapados: orgullo de tener. Ahora el orgullo popular es por haber dejado atrás los resabios coloniales, las prepotencias aplicadas, las minusvalías auto infligidas que llevaban a la gente a querer esconderse, inclinarse.

- El orgullo ahora es por estar saliendo de ese gheto virtual, de ese encierro en el pensamiento y de disfrutar la pertenencia al espacio abierto. Caminar con prestancia y sin temores, es la forma universal de celebrar la libertad –dijo Alex el blanco.

- Una cosa es caminar con miedo de poner los pies, atemorizado con el mundo o pensando un montón de tonterías y con miedo a tropezarte con obstáculos imaginarios, y otra es andar con la cabeza despejada y sabiendo que la vida te apoya y que la gracia existe y es gratis –dijo Katy.

- Mientras más noble, más rápido te sales del rollo que te inclinaba y te pones, como de la magia, a caminar derecho –dice el Alex negro-, y a lucir la distinción de la raza humana.

- Eso incluye no dar gracias arrodillado ni pedirle democracia al que no la tiene, porque su alma es paramilitar, narcotraficante, asesina o todo eso junto –forcejeó Alexander.

- Y lo que falta –completó Aruyani.

- E incluye no ponerte a sufrir por los pasos turbios o dolorosos de otro. Te pones en su lugar, lo compadeces y ya: paras de sufrir y, desde afuera lo llamas para que se venga –proclamó Katiusca.

- Eres feliz y ya –sintetizó Birongo.

- Mientras más noble, más rápido te sales del rollo y vuelves a ser amigo, hermano, rayo de luz, faro.

- El cocuy que alumbra.

-  Para mí, es que resultas bello desde donde te vean. Y si no te lo ven, es que están equivocados, pero les podemos dar otra oportunidad –dijo un mensajero desde lejos y lo refutaron.

- ¡Yo tengo otra teoría sobre el rango principesco: lo importante no es que te lo vean, sino que veas lo bello tú, estés donde estés –dijo la princesa Aruyani.

- Vivir hallando el lado mágico de las cosas.

- Que tengas el poder de vivir el lado mágico del planeta.

- Que embellezcas lo que toques.

- Y a los que te tocan

- Que tengas el poder de expandir la redención.

- La belleza está en ti, diría Luisa, pero aquí tenemos unas canciones de los nuevos aedas que nos están mandando  centenares de composiciones. Oigan ustedes y digan si son maravillosas o no.

- Óiganlas y digan si este planeta es maravilloso o no.

Las pusieron y regresaron.

-  Estamos conversando sobre la existencia de una aristocracia popular, y de sus príncipes y reinas, que no vienen de una condición racial ni del dinero ni del capricho de las corporaciones, especialmente las mediáticas, sino de la belleza del espíritu y de sus realizaciones cotidianas. Vengan los ejemplos.

- Aquí tengo algo que leí, de un amigo poeta –dice Katiusca-.  Se llama “Calendario Cultural”, son 365 parrafitos, leeré algunos.

- Lee cinco y guarda los demás.

- Date.

- Lee y cuando nos cansemos, te sabotearemos con otra canción.

1: Estamos en pleno cambio cultural, volviendo la vida una fiesta, un ramillete florido de todas las celebraciones. Se está abriendo paso una eclosión de la alegría que desde ya es un evidente regalo, luciente y saboreable en frutos inéditos y maduros que podemos exponer y compartir.

2: Al comienzo, el Pop fue sólo un asomo de lo popular, apenas el inicio. Y se refirió a pocos aspectos, la pintura, cierta música. Ahora utilizará todas sus siete letras, se inscribirá en todas las artes,  en la totalidad  de las manifestaciones humanas y lo denominaremos cultura popular.

3: Hace algún tiempo el pueblo tuvo una primera mención como vanguardia, al llamado de poetas como Gibrán, que celebró lo genial en locos y vagabundos. En adelante acontecerá su aparición estelar indetenible, y lo tendremos de protagonista embelleciendo y reencantando el mundo.

Ella los ve y están entretenidos oyendo, así que sigue unos párrafos más.

38: Tú eres noble. Por un lado, la juventud de nuestra cultura y la esplendidez del clima te permiten exhibir calidez, jovialidad, camaradería, generosidad, desprendimiento, hospitalidad, solidaridad. Por el otro, puedes desarrollar las potencialidades infinitas latentes en tu ser humano.

39: Tú eres noble porque, aunque hoy te creas de un rango menor, en la medida en que veas bellezas a tu alrededor, sin lugar a dudas querrás emularlas: es tu naturaleza. Tienes una fuente irrenunciable de deseos de hermosura y bondad. Quien te diga que no eres noble está errado.

40: Y quien no esté dispuesto de buen  grado a ayudarte a desarrollar tu belleza demuestra que no ha desarrollado la suya. Quien no crea posible tu ennoblecimiento infinito, hace igual al que no ve en el niño al hombre o en la semilla el árbol y, en vez de ayudarlos a crecer, los destruye.

- Creo que podemos irnos y dejar a Katiusca y su amigo con el resto del programa –dijo Birongo-. Pero yo prefiero quedarme. Dos más y ya.

41: A inicios del siglo pasado la India pertenecía a Inglaterra, las mujeres no votaban, los obreros no tenían sindicatos, en Suráfrica imperaba el apartheid. Al final del siglo India era independiente, los negros gobernaban Suráfrica, las mujeres votan y los sindicatos tienen un amplio historial.

42: Hoy, a comienzos del siglo XXI, Usa quiere mantenerse siendo un imperio por cien años más, por ahora. ¿Qué serás tú a mediados del siglo, un súbdito imperial o un Ciudadano Libre? ¿Un colonizado cultural o un creador que destella destinos luminosos para la humanidad?

- ¿Un súbdito imperial o un Príncipe de la Reina de las Repúblicas? –preguntó Alexander.

- ¿Y nos vamos a quedar en el mismo tema, o nos vamos a pasear por otro, para variar?

- Vámonos a pasear por otro, para distraer la atención y después volvemos.

Entonces hablaron de la igualdad de condiciones de los revolucionarios, que se agarraron el canal del estado, frente a toda la canalla mediática, el aparato de diversión, las telenovelas incluidas, los programas de farándula, Hollywood y el búnker de las canciones envenenantes, todo el arsenal del imperio gringomano, pero era acusado de ventajismo. Y hablaron de la propiedad de la frase, el canal de todos los venezolanos, cuando era de una secta. Pero esa secta tenía el firme propósito de defender a todos, y si no usaba las técnicas de los fascistas, podía decirse que estaba  actuando a favor de todos y del fin de la guerra. y hablaron de…..

 

 

  Capítulo 2                        El Dios-Niño en la Selva Urbana

El niño dios aparecido entre los aborígenes del sur, cuando ya era un adolescente famoso - gracias a la mediática, que no perdió ocasión, durante un buen tiempo, de incrementar las ventas versionando sus ocurrencias y osadías-, dedicó uno de sus periplos a visitar una por una las cofradías religiosas cristianas -luego saludó las musulmanas y las judías, las yorubas y las taoistas-. Quería dejar claro que, para entrar al cielo, debían abandonar sus libros sagrados, las creencias particulares alimentadas y establecidas a través de los siglos de espera, los rituales y las parcializaciones políticas a las que solían estar abrazadas desde sus orígenes, por debajo de cuerdas, los jefes y fundadores, su raíz anticomunista, sus vinculaciones fascistas  y otros enredos terrenales. Debían abandonar la caridad por la eficiencia, a la hora de ayudar al próximo. En el cielo no se podía seguir bendiciendo ejércitos. Algunos cronistas se entretuvieron narrando las respuestas que dieron cada una de estas sectas, aferradas a sus costumbres, pertenencias, logros y tradiciones. Primeramente, destacaron  que las sectas mostraban un apego especial, casi feroz, a la creencia largamente sostenida de que el cielo sería para después en el tiempo, luego de la muerte, en otro lugar y no en la tierra, o después de varias reencarnaciones más según el progreso de cada quién. En segundo término, reseñaron que las sectas se negaban a renunciar a su creencia de que la gente debía obedecer ciegamente. Todo libre albedrío debía desembocar en una repetición fiel de las escrituras o ameritaba ser castigado como desobediencia. El tercer apego eclesiástico consuetudinario era a la institución del castigo. Eran tozudas al extremo en la defensa de que dios perdona, pero no siempre ni instantáneamente, sino cuando lo considera conveniente, y que mientras tanto, los fieles debían cumplir un tiempo de expiación, un karma o una pena de  intensidad variable.  Se negaron, la mayoría, a dejar lo que tenían y a acercarse a una práctica que fundara en la tierra otra cosa que manipulación mediante el misterio y siembra de miedo, mediación y aprovechamiento de la debilidad ajena. La respuesta del divino ser, tras oírles pacientemente las razones, era repetirles “Tú lo decides, cuando quieras estarás en mi reino”, y se iba a buscar a otra secta, hasta que acabó esa tarea y se dedicó, una temporada, a visitar playas y parajes semidesérticos, en compañía de su adorada y un cortejo sucinto de allegados.

Se podría obviar, en esta versión de la visita del divino adolescente, decir que los cultores religiosos, en su casi totalidad, pusieron en tela de juicio la pertinencia de los consejos, adjudicaron el poder de hacer milagros a algún pacto con entidades menores, lo acusaron de entrometido en asuntos que no le incumbían y, algunos, hasta intentaron encarcelarlo.

Solamente no chocaron con sus prédicas los que, desde antaño, ajenos a toda trampa dilatoria, a toda espera, y a toda noción de culpa o de fidelidad a los libros sagrados, se habían dedicado a fundar enclaves del Edén, fuertemente ensamblados mediante las técnicas del fin de los conflictos fatales entre humanos. El quehacer amoroso de los  que unían quedó integrado por la unidad de los medios y los procedimientos, y proyectó al infinito sus comunidades, garantizando la expansión del Edén Terreno entre sus contemporáneos.

 

Capítulo 3                           

El Capitán Mayor va a hablar con unos veinte muchachos que fueron agarrados yéndose para las guerrillas a combatir la revolución burocrática con armas, y les da un discurso muy sentido: “Si quieren expresarse, háganlo desde una plataforma más sólida que la que nosotros ofrecemos, pero no destruyan nada de lo bueno que  tiene el país, comenzando por sus propias vidas, y las de las madres y los familiares de ustedes. Creen, compongan canciones,  critiquen con base…..”

- ¿Y cuando les dijo: “Si quieren ir más allá, funden Barrios Felices o empresas más nobles que las nuestras, más productivas, más humanizadas y populares, más necesarias, con trabajadores más felices y más comprometidos con el país. Hagan todo lo que nosotros no pudimos hacer, pero no destruyan la patria. La patria es sagrada, y ustedes son la parte más bendita  de ese compromiso con lo divino, con lo intocable. Han llegado a un momento de la Historia en que…..?”

- ¡Esa fue la consagración de la Oposición Noble! –concluyen los del Cuarteto de la Mañana-. Que el Gran Jefe recomendase la fundación de Barrios Felices como recurso inobjetable para solventar la crisis, fue pase oficial de las Estrategias del Cielo a la legalidad.

- ¡No nombró la Oposición Noble, pero poco le faltó! ¡Y ni falta que hace: ya todo está dicho!

- Esa aceptación en uno de los focos que más podían fortalecerla, fue decisiva.

- No es que fuera la primera vez. Ya la ON había permeado el partido, pero de bajo perfil, como de contrabando. Que el Capitán la aceptara fue la gota que rebasó la copa. 

- Hoy es día de la independencia, y lo vamos a celebrar invitando a diez mendigos que se volvieron empresarios nobles –arranca Alexis.

- ¡Vamos a comprometernos a independizar mendigos todas las semanas, cada jueves un lote! –se entusiasma y promete Alexander.

- Vamos a comprometernos a entregar tantos mendigos liberados del caos, como casas entregue el gobierno revolucionario a la semana –extiende la promesa Katiusca.

- ¿Contando las que ya fueron entregadas, no es demasiado? –comide la Princesa.

- Para el cielo no será mucho, no pararemos hasta que el caos quede vacío –se envalentona su esposo.

- Podemos prometerlo e irlo cumpliendo por cuotas, como diga el ritmo de la vida –transige Katiusca.

- Si no nos alcanza el tiempo, otros tomarán nuestro morral –concluye Alexander.

- Aprobado –concluye la Princesa Iratotumi.

 

Capítulo 4                                   Los Caballeros Mutantes

 

- Este es un operativo de calle del programa “Dime algo que no sepa”. La pregunta es: ¿Qué relaciona a Dios con el supremacismo fascista? ¿Qué me respondes?

- Mira, de un Dios, así con mayúscula, que está más allá de la mente de la gente, no te puedo decir nada, porque no sé. Pero, de la idea de dios que tiene la mayoría de las personas en su cabeza, sí te puedo hablar. Esa idea y el fascismo vienen de donde mismo. Se resume en creer que algo o alguien, que está por encima, tiene el derecho supremo para ordenar las cosas aquí abajo. Pero, en el fondo es una respuesta surgida desde el miedo, una explicación primitiva que dieron los seres de las cavernas, y que la gente usa, todavía ahora, según su incapacidad para la confrontación de ideas, el dialogo, la convivencia con el diferente y la tolerancia.

- Muy bien. Te puedes ver en el canal esta noche. Gracias.

- Hola. Este es un operativo callejero de “Dime algo que no sepa”. La pregunta es: ¿Qué relaciona a Dios con el supremacismo fascista? ¿Cuál es tu respuesta?

- Bueno, los dos tienen esa idea de que alguien está arriba y tiene el poder de dirigir a todos, entregar a unos pueblos las tierras ocupadas por otros, orden de desalojar, asesinar, arrasar. Esa idea de un dios déspota y agresivo la usaron los sacerdotes desde el principio para imponer su gobierno.

- Hola. Es para “¡Dime algo que no sepa!”. La pregunta: ¿Dios y el fascismo tienen algo en común?

- Los primeros fascistas fueron los sacerdotes. Los gobiernos religiosos. Luego esa forma de ver las cosas la heredaron los reyes. Se dijo que gobernaban en nombre de dios, y que tenían sus privilegios: ser los dueños absolutos, distribuir lo que tenían entre sus súbditos, expropiar. Matar. Los reyes eran como dioses en la tierra. Un poder fascista.

- Respóndeme una para “Dime algo que no sepa”. ¿Qué relaciona a Dios con el supremacismo fascista?

- El fascismo y la idea de un Dios omnipotente y despótico son lo mismo. Son dos formas de una misma estructura: una manera de pensar en que alguien está arriba, sea un ser desconocido omnipotente o un fuhrer, y tiene permiso para hacer lo que le dé la gana con los demás. En el fondo hay un desprecio enorme por el ser humano, por su capacidad para aprender y crecer. Un desconocimiento, una incomprensión absoluta de lo que es el ser humano. Pero, trayéndolo para acá: cuando un venezolano de hoy dice que la solución aquí, es que venga un ejército gringo o europeo y ponga orden, es porque abajo está el racismo, ese desprecio colonial por lo criollo. Piensan que la gente mestiza es inferior y que debe ser ordenada por las razas superiores. Es todo un problema racista eurocentrista. Todo un rollo cultural.

Los de “El Cuarteto de Mérida” detienen el video y se hacen eco de la pregunta. 

- Me encanta que el pana haya hecho esa pregunta.

- Ninguno dijo que todos somos fascistas. Todos tenemos ese toque. Queremos que los demás nos hagan caso. Tenemos un modelo y depreciamos los modelos ajenos, tendemos a no oír a nadie y por eso no cambiamos deprisa. De ahí viene la rigidez de carácter. Sólo que los fascistas se lo toman más en serio y se lo intentan aplicar a todo el mundo.

- Pero en los videos sí dijeron que la idea de dios es un supremacismo, que la mente es eso: una respuesta tosca del miedo, una forma de pensar que arrodilla a la gente a un poder, dios, la iglesia, el rey, los políticos usurpantes, el partido, alguien queda arriba y los demás abajo obedeciendo.

- Y quedó claro que, para crear una democracia hay que echarle millones de esféricas, porque esa teología es lo más común y antiguo que hay. La forma humana más rústica de hacer política es ese deseo de resolver las cosas dominando: que nadie piense sino yo. Cuando todos me hagan caso todo va a estar bien.

- El fascismo es un facilismo: ganas de resolver dominando. Una producción del ser primitivo en nuestros días.

- Y en los videos la gente deja entrever que está clara: la educción es la solución. Enseñar a calmarse, ver al otro, entender los conflictos, es acercarse al diferente con otros ojos, inventar otra forma de hacer las cosas. Pero sin esa otra forma, no hay democracia ni república.

- Me gusta ésa, el fascismo es una cosa, y la democracia es otra. Quizá eso resuelva el problema de los partidos fascistas. Son un contrasentido: si eres fascista no eres demócrata, y tu partido no es tal.

- ¡Pero, es que los partidos son una forma de fascismo! Son una jugada para imponer una visión. Una forma de vencer. Están en el medio, imponen, eliminan al otro, pero a medias, lo dejan hacer por cinco años, pero siguen igualitos en su seis o en su nueve.

- Saboteando al otro, negándolo, atacándolo para desprestigiarlo. Esa democracia es una farsa: un intento de llegar a la armonía, pero intento incapaz, insuficiente. Por eso cae en el fascismo, porque nunca elimina su gen fascista, y éste se lo consume, se traga viva la democracia.

- Viva no, porque nunca estuvo viva del todo. Pero el tema es otro. El tema es lo de dios y el deseo de que los demás me dejen hacer con ellos lo que me dé la gana, en nombre de la paz o la libertad

- O del orden y el progreso. O en el nombre de Dios.

- Enseñarle a un niño que dios existe y lo vigila para castigarlo, es inducirlo al fascismo. Hay que explicarle que hay diversos niveles dios, el déspota de los primitivos, el que pone la otra mejilla, el que te deja en libertad, para que te desarrolles y te acerques a él creciendo, o sea que cree en ti.

- Ése es el mismo: el que te deja libre y te deja llegar a él sin subordinación, es el mismo que pone la otra mejilla. Y es el mismo que te inspira a elevarte más arriba, para no estar eternamente en un escalón de sometido.

- Yo creo que mejor lo resolvemos con una escalera de los feligreses: el que repite, agarrado a lazo, y pelea 30 años tratando de matar a todos los protestantes, está abajo. El que ve la pelea y se sale, pero no tiene herramientas para acabar las guerras religiosas, está de segundo. Que alguien ayude.

- Ver la pelea tiene varios escalones: el que ve lo pernicioso de la guerra, pero siente temor y se subordina a los sacerdotes pacifistas. El que ve lo pernicioso de la guerra, pero se hace librepensador, sin sacerdotes…..

- ¡Y se arrepiente el día antes de morir y busca un extremauncidor!

- El libre pensador que quiere imponerles su librepensamiento a los demás.

- El que prefiere dejar a cada quien con su locura, sea personal o inculcada pero, aunque no impone, tampoco ayuda a que cese la guerra. Medio entiende la guerra y se queda quieto.

- El que entiende la guerra a fondo e implementa una forma de erradicarla, pero no tiene éxito.

- Y en el cielo de la escalera, el que actúa 100% libre de fascismo,  es decir, comprende las confrontaciones interhumanas e implementa una forma altamente exitosa de popularizar que la población entienda sus procesos conflictivos y los erradique felizmente.

- ¿Una vez no escuchamos esa conversación sobre la necesidad de modificar la constitución para que, los que no son políticos, sino fascistas, no vengan a pescar en río turbio ni a hacer campaña proselitista?

- Sí. Pero, ¿no es mejor educar para que nadie los siga?

- Por supuesto. Hacer una ley significa que un grupo sabio, adelantado respecto a la población, pone un remedio transitorio, que por lo regular no funciona. La educación apunta más cerca al cambio en la población. Pero no la educación en colegios: la educación en la vida real de las comunidades, durante su proceso de liberación.

- ¿Y cómo quedan los curas y su pensamiento altamente vinculado con el fascismo?

- Genéticamente vinculado con el fascismo.

- Pensar que las cosas hay que hacerlas como dicen los curas es una forma dictatorial de mover la vida de las comunidades. Que los curas tengan todo un ascendiente sobre la gente es una forma de vida monacal. Medieval.

- No hables del problema si no vas a poner las soluciones. Al menos propón una.

- En la medida en que cada cual sepa hacer su propia escalera al cielo, podrá situar a los sacerdotes en el escalón que les corresponde, de acuerdo a sus palabras y hechos. Y se pondrá, a sí mismo, donde quiera estar.

- ¿Qué es mejor, poner a los curas en su lugar, o ver cómo ellos mismos se colocan?

- Está claro: si quieres una Verdadera República, tienes que estar pendiente, en el lugar del planeta en que estés, de que cada cual sepa fabricar su propia escalera al cielo, y ame subir.

- Me gusta.

 

Capítulo 5                                          Iratotumi

- ¿Por qué me quieres, por lo que tengo de india o por lo que tengo de criolla?

- Por lo que tienes de divina.

- Es en serio. Quiero saber. Me agradaría más que me quisieras por ser casi toda india.

- Te quiero por tu ángel. Porque contigo gozo.

- Estás esquivando la pregunta.

- Okey. Vamos a jugar espada. Tú me preguntas una cosa y yo te respondo otra.

- No quiero jugar espada. Quiero develar el origen de tu amor.

- Te amo porque contigo el goce se hace… No consigo la palabra: ayúdame.

- Se hace y se deshace.

- No.

- Se hace carne y deseo también.

- Tampoco.

- Se hace realidad y sobran las palabras.

- No

- Se hace al agua y deja atrás tierra, viento y fuego.

- Menos

- Ahora yo.

- Está bien. ¿Qué quieres saber? ¿Qué te traes entre cejas?

- No entre cejas, lo traigo entre mano y mano: quiero saber por qué me amas. ¿Por mi componente negro o por todos los demás?

- Por ninguno de los cinco o seis.

- Bueno, pero encuentra una buena razón y dímela. Necesito saber a qué atenerme contigo.

- No encuentro palabras para responderte.

- ¿No será que el tuyo es un amor indescriptible?

- Si. Es indescriptible. Por más que se empeñen los describidores de oficio. No tiene nombre ni dirección.

- Es un amor indocumentado. Menos mal. Eso responde perfectamente mi pregunta.  

- Es bueno tenerte de Príncipe.

- Es bueno que me hayas elegido para ser tu Príncipe.

- No. Tú te elegiste.

- Sin tu dedo mágico, mi decisión hubiese sido rechazada.

- ¿Vamos a volver a empezar?

- Como tú quieras. Con tal que acabemos bien, como siempre

 

 

 

 

Epílogo Principal:

 

¿Cómo te sientes mientras caminas la ciudad, como un derrotado ciudadano o como un príncipe tranquilo en su heredad? ¿Vas sumergido en las tinieblas de tu mente, deambulando entre recuerdos y premoniciones angustiantes, o te abres paso entre fantasmas, hasta que vislumbras el paisaje, sales y disfrutas el acontecer? ¿Cómo llevas tu columna, recta o encorvada? ¿Estás contento de ir sin nada qué esconder, con todo para mostrar, o vas temeroso de que te vean, inventando poses y gestos aprendidos, muecas, sonrisas falsas? ¿Eres un feliz turista triunfador aunque no tengas medio en el bolsillo, o pierdes a cada instante algo y no te recuperas? ¿Y, cómo entras al Metro, peleando, o prefieres perder la prisa y la fiereza, y no atropellar a nadie? ¿Y, después del primer trago, necesitas otro, y otros más, para que salga a flote el libre, el oculto, o ya estaba afuera desde el principio, y sólo quedó despertado, más consciente de que es alegría pura, y ya no necesita recordarlo nuevamente, y jamás precisa llegar a la ingesta excesiva ni arrepentirse? ¿Y, cuando despiertas en las mañanas, te dejas engañar por los malos augurios o los dejas sólo un segundo, si llegan, y cuando sales de casa, rumbo a tu día, vas pendiente de las cuentas o del Estar, de los problemas inminentes o de habitar la Estancia? Recuerda, eres el Príncipe. Eres el ser más noble de la tierra. Puedes venir a habitar las regiones más afortunadas de tu psiquis y sazonar desde ahí tu viaje.

¿Qué haces con la pesadez de la tarde, la remachas con café y pastillas o respiras hondo, estiras los músculos y sales enseguida a la energía que vence la muerte y trae nueva vida? ¿Y, cuando usas la espátula, arrugas la cara? ¿Y, cuando lanzas algo al aceite caliente del sartén, te tiembla la mano y terminas quemado, o lo viertes serenamente, seguro de que no te salpicará gracias a tu ausencia de miedo?

 

¿Osas retar el oleaje de la vida, sus ondas sucesivas y cabalgarlas dichoso, erguido sin hundirte, o sucumbes y transcurres dando tumbos entre enemigos y atacando, sin acceso al Paraíso, ajeno al Reino de Todos? La nobleza del espíritu se muestra en las acciones más modestas y ordinarias, se ejecuta minuto a minuto cuando existe. o no aparece. ¿Eres un feliz viajero que vence cuanta pena llega a tu orilla para volverse nada, o pierdes a cada embate la felicidad de la travesía, la paz y la mesura, y piensas que es para siempre y lo crees y pereces, derrotado por la tristeza y las demás penurias?

¿Y en la espera, arruinas todo el trayecto entre el momento presente y el de la realización de tu proyecto? ¿Pierdes la vida por estar  esperando su  finalización? Y, subiendo la cuesta, ¿dices que serás feliz cuando llegues arriba? Y cuando miras las muchachas del abril, ¿te remuerdes y retuerces por no estar abrazado a ellas, o recibes el regalo de su frescura y la ofrenda de sus gestos amorosos a distancia, ese abrazo sideral? ¿Sientes tu calor subir al ritmo de esa esa entrega? ¿Vas rumbo a envejecer o palpitas en tu edad suspendida en el espíritu siempre joven que te anima?  Con las respuestas, vas viendo si escoges ser un mendigo sufriente, alejado de su estación sagrada, y cómo puedes rehacer el camino para ser un Príncipe en la tierra, que es lo que el destino humano te depara y lo que le place al universo.  Este es el momento de vivir, recíbelo como una vacación, acéptalo como un regalo de oro.

¿Quién eres, un zombi o un Ciudadano Libre? ¿Ves programas donde analizan las fake news y desmontan su mecanismo manipulador, y se ríen de la gracia si la tienen, y del descaro, o ves los canales donde te las arman y te conducen mansamente al eterno holocausto? ¿Quién eres, un ángel o un diablo, sea rico, o sea pobre? 

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

    Vocabulario mínimo:   CI : Conflicto Interior, estado de división interna. Base del sufrimiento. CS: Conflicto Social, estado d...