Libro VIII                                      Aventuras de la Princesa

 

 

Capítulo 1                                         El Niño de la Luna

Mucho tiempo después, la Princesa Iratotumi dio, en una entrevista, su versión de cuando fue a visitar al niño prodigio que apareció entre los indios guajiros. Ella puso especial énfasis en que no fue a buscar un reportaje, haciéndose eco del boom mediático que perseguía por esos días al muchacho, sino que fue a estar con él por un tiempo, a disfrutar de su presencia y sus palabras, ya por tantos consideradas sagradas.

Según se constató, llegó a La Goajira proveniente de Apure o Amazonas, quizá más al este, de la zona del Delta, pero jugaba con esa ambigüedad respecto a su lugar de origen, porque quería unificar a todos los pueblos aborígenes, no en una sola lengua, sino para que se consideraran una sola raza, la humana. De hecho, hablaba cada uno de los 43 idiomas indígenas conocidos en el universo de los autóctonos venezolanos.

La Princesa no mostraba asombro alguno porque el mozalbete apareciera cosas, un pastelillo de berenjena, un reloj de pulsera de hombre, de los que el siglo pasado usaban los hombres pero que, en ese entonces, usaban las mujeres, una banana, una piña, de la nada. Esos fenómenos ya habían sido suficientemente investigados, antes de la llegada de Aruyani Iratotumi,  por un enjambre de científicos nacionales y extranjeros que, con aparatos sofisticadísimos, fueron a verificar que no se tratara de algún timo. La explicación del joven excepcional fue que él era un niño-dios. No un niño índigo ni uno prodigio ni alguna otra curiosidad, era un dios, un regalo divino, allegado a estas tierras para aseverar el pacto de las deidades superiores con la gente del planeta. Para que la gente supiera lo que estaba destinada a desarrollar, conocieran desde ahora su futuro y se encaminaran más directamente hacia él. Para que no desesperaran ante las adversidades y cobraran fuerzas, seguros de sus potencialidades interiores. También para que se esmeraran con más furor en desarrollarlas en vida, ya que el éxito lo determinaría cada quien según su sed de cielo. De hecho predijo la fecha de su despedida y la cumplió.

El niño pasaba memorables veladas cantando alabanzas a la vida y a la paz naciente en el planeta, a la irreversibilidad de los cambios y a la vigencia del futuro en nuestros días presentes. En sus peroratas, por los días de la visita de la Princesa, el niño se esmeró en hablar de las niñas apuradas por volverse mujeres, de su necesidad de tener cuerpos admirables y de que esa pulsión que ayudaba a mover las aspas de la creación, debía ser reorientada para que ellas transccurrieran seguras en cualquier etapa del viaje, y no ansiosas. Recomendaba proveerlas de técnicas sencillas (desvanecer imágenes, respirar hondo, quedar en calma y actuar en alfa) para que se enfrentaran con serenidad al problema de desmontar la unión desesperada y el parir precoz. Todo dependía del esmero con el cual se las entrenara para preferir la acción lúcida y no la díscola o atolondrada.

Aclaró que no fundaría secta alguna ni iglesia. Que había un solo dios, el amor, y que era imprescindible embellecer el afecto de las púberes y los adolescentes, para ilustrar lo cual tuvo una compañera de trece años, con apenas los pezones apuntados en claro desafío, y celebraban cercanías y adoraciones que están resumidas en una canción que Aruyani escuchó directamente de su voz: “Ya tienes el cuerpo, aunque no eres adulta:  Ya eres mujer. Aunque no tengas senos grandes eres Eros. Disfruta la presencia sagrada que ya está en ti. Cada instante puede ser un goce. Cada sensación, cada respiro. Sé la vida y la belleza desde siempre. Ser, en vez de esperar. Ser la plenitud de la existencia. ¿De qué vale ser el pensamiento de algo que falta? ¿A dónde lleva imaginar un futuro y suspirar su lejanía? El dolor de la ausencia es un instante contra hecho, un minuto perdido para la vida. Sé divina ahora y no sufras, para que no esparzas dolores. Entrega tu cuerpo en la fiesta del ahora pleno y no en la prisa enferma y el desvelo”.    

¿Con cuánta fuerza quiso la Princesa ser esa núbil adorada? En respuesta, al instante vio su mirada puesta el ella y escuchó su voz sin que él moviera los labios: Eres tú. Somos uno. Entonces entendió. Vio que era ella la adorada, eran todas las mujeres y, como receptora del mensaje, ella ahora ayudaría a que todas las adolescentes supieran que la vida no es en el futuro sino en cada instante, y que la espera es una trampa más del pensar, que puede ser disuelta apenas forjada. En adelante se esmeró más en sus conversas sobre la urgencia de entrenar la unión por extinción inteligente del pensamiento, a fin de provocar el fin de la enfermedad de la separación psicológica, fuente de todos los noviazgos torturantes y las uniones compulsivas.

La sinceridad, el respeto sabio, la seguridad, la empatía y todas las demás funciones unidas configuraban un mundo en que la soledad psicológica, la más cruel enfermedad, desaparecía. En ese contexto, todo mínimo abrazo, la más sencilla caricia superficial, cada sincero arrullo corporal acompañaban más que cualquier estertor orgásmico alcanzado durante la vida separada. Un ser despierto no requiere más que cercanía verdadera para sentir abrigo. Aruyani grabó la canción. De no haberlo hecho, se habría perdido para la memoria de los seres humanos, y ahora puede ser escuchada como un eco del más allá, flotando en el repertorio de la Trova Feliz.

 La presencia de aquel adolescente de oro era, por sí misma, una delicia. La cohorte de muchachas y muchachos que lo acompañaban a todas partes era un paisaje celestial. La serenidad, la sabiduría del ver y entender, el juego, la solución ininterrumpida de la serie infinita de confrontaciones naturales, surgidas del acontecer para ser abordadas y entregar su saldo benéfico. Las  afortunadas chanzas. Pocas veces salió de los territorios poblados principalmente por indígenas. Visitó Brasil, Perú, Bolivia, el cono sur y Centro América. Dijo que en el cielo no había fronteras. Viajó por Colombia sin cuidarse de los exterminadores de líderes autóctonos, quienes nunca pudieron tocarlo. Murió, para nosotros, tal y como había previsto, en la fecha señalada por él mismo quince años antes.

Su expresión tenía un sello único, la picardía  entre los ingredientes, en un ser riente, cercano, que jamás llegó a la burla. Alguien que jugaba. Un chico travieso cuya mirada decía constantemente que sabía quién era. Un dios sereno y amigo, que “Vino para que la gente se sintiera en confianza con los dioses”, dijo la Princesa Iratotumi.

De verlo, Aruyani deseó que ése fuera su hijo. Luego trasladó el deseo fugaz a querer un hijo como él.  Y comenzó a prepararse para conseguirlo. Solicitó a los poderes del universo que, si les plugía hacerla madre, le enviaran un niño-dios, para ella cuidarlo. Que devolvería la merced mostrando el camino en que todas las madres –por imitación unas, por anhelo celeste las demás- desearían en adelante procrear niños-dioses, cambio que significaría el final de las penurias sobre el planeta: se acabaría la tradición de niños normalizados con las consabidas consecuencias. De ahí que a su regreso de la aventura, comenzó a sexuar sin cuidados anticonceptivos. Ahora sus hijos están creciendo, pero todavía no han dado más muestras extraordinarias que las que dan los bebés actualmente, reírse el primer día, llamar a la madre o echar a caminar antes de tiempo. Pero ella prepara el futuro inmediato con fe en el infinito, y procura que expresen abiertamente la totalidad de sus cualidades divinas.

El Niño de la Luna Llena -llamado así porque nació en ese ciclo lunar- adivinaba, demostrando su conocimiento del pasado y del futuro, preconocía, miraba a distancia. Predicó a los autóctonos que declinaran el aprendizaje colonial, sobre todo que superaran la empresarialidad salvaje, regresaran a la sabiduría ancestral de compartir,  como antes lo habían hecho con las tierras y los aperos de recolección o labranza, pero que ahora incluyeran las máquinas. El mayor milagro que operó fue que, a su partida, no se creó ninguna secta. No apareció ninguna religión. Nadie dice ser partidario del Niño Dios de la Selva, ni pelea con los cultos sectarios tradicionales. Algunas de sus canciones sí deambulan por ahí, pero sumidas en el torrente de las tradiciones de las tribus urbanas y no como un producto administrado metódicamente, ni como un ritual eternizable. Ocurre más a menudo que los raperos las seccionen y aprovechen para sus propios designios.

Asesoró, en lugares estratégicos de su recorrido, una serie de comunidades modelo que, dado el mismo espíritu de los tiempos, coinciden de manera asombrosa con los barrios felices y los Pueblos Bonitos, donde los pobladores deducen unos códigos mínimos de integración que les permiten excluir toda dominación, incluida la ritual sumisión ciega al infinito, y la repetición mecánica incapaz de dar fin al sufrimiento. Son el misterio sin ansiedad ni separación. Lo importante en ellas es la belleza de la relación: el ejemplo para los no iniciados, el estímulo que dan a los visitantes. La fuerza con la cual atraen hacia la vivencia emergente. En esas comunidades se alienta el ascenso de los vecinos a la mayor conciencia, la conciencia de que son dioses en camino, que deben entender en vez de dejarse dominar o producir dominio alguno. Son sanos en el altar de la vida real. Entre ellos se dio fin al parir adolescente.

Las otras características de los poblados: las adolescentes andan seguras de lo que tienen, así no se les muestre todavía, y pueden seleccionar las cualidades de lo que será como destino social. Tienen el conocimiento preciso para dar fin a toda controversia intergrupal  junto a la capacidad para fundar nuevos enclaves libres, socialmente avanzados. No aceptan ningún dios que no sea el amor: lo que haces con los otros. Si amenaza o castiga, domina o separa, si choca con los humanos en lugar de entenderlos, no está destinado a crear armonía y no es dios: es la mente. Cada poblador es un ser libre, un emprendedor capaz de ayudar contento a la abundancia y prosperidad de la poblada  entera.

El niño prácticamente no dejó huella. Nadie lo recuerda como una aparición fantástica, sino como algo cotidiano. La muchacha sí existe aún, pero sus prédicas por las aldeas recomendando  cuidar que el amor sea el dirigente, que las niñas aprendan a no esperar, que si no piensas eres el que entiende, no son algo inusual, pues no se diferencian de lo que la gente normal de esos lugares predica con lo que hace. De modo que su paso por las comunidades no genera un halo fantasmal ni un estremecimiento ante el abismo. Se diría que ella es casi igual a las otras princesas. Se especula que quizá los dioses que asesoraron a los indígenas de estas selvas, en el origen, articularon un experimento de hacerlos sabios al punto de que no guardaran ciertas huellas, de la misma forma que los encauzaron para que primero aprendieran a compartir y luego recibieran las máquinas, con lo cual garantizaron que no las usaran -como ocurrió en otros confines del planeta-, para irradiar el miedo.

           

 

Capítulo 2                                               Lily                           

Viene a buscar a los Birongo para que intercedan y vean si le pueden quitar de la cabeza a su esposo la idea loca de tomar en sus manos el caso de los migrantes apaleados en Chile. Alex quiere sentar un precedente: Montar, de parte de la ON, una oficina que procese todos los retornos deseados, para que lleguen con una ocupación definida y un lugar específico de residencia. Que no lleguen a verterse en el torrente del caos, demostrando cierta parte de lo aprendido por el camino, vaguear, mendigar, delinquir, sino a desarrollar las otras, esforzarse, vivir con parquedad, reconocer el valor de las cosas. Y que su vuelta a la patria se constituya un ascenso al cielo.

- Alexander lo hace para que el gobierno aprenda, pero no tiene que ser él quien lo ejecute.

Ella quiere que se conforme con dar la idea, y que no se ponga a dirigir las operaciones ni a garantizar con el alma la buena marcha de todo.

- Él sabe que puede delegar y gerenciar de lejos, pero yo lo conozco y lo veo venir: le gusta tanto la tarea, se encariñó tanto con ella, que está decidido a asumirla por placer.

Ella preferiría acrisolar la unión conyugal, dedicarle más tiempo a la casa vez de abandonarla en parte por las nuevas tareas, y que no descuiden el programa. Presiente que la frontera la desplazará a ella de su interés. Teme el cambio brusco que se les viene encima y quiere su vida normal de vuelta. Alexis le dice que está imaginando fantasmas. La solución es que lo acompañe plenamente en esta tarea. Ella puede ayudarlo y estará cerca para que no se desvíe lejos del hogar. Estando juntos, ninguno se resentirá. Si lo atrapa su nueva ocurrencia, es porque es gustosa.

- Disfruta tú también esa delicia –le dice la Princesa.

Al rato ya están involucrados enriqueciendo el diseño estratégico de la campaña. La tarea promete la inauguración de una época de fraterna cooperación entre el gobierno y la Oposición Noble.  Los repatriados llegarán ya conocedores de su destino divino, y durante la cuarentena no estarán distraídos ni dispersos sino activados en el plan maestro, practicantes de las nuevas tecnologías. Algunos irán a aldeas ecológicas, se repartirán por las zonas de desarrollo. Tendrán padrinos y asesores para cada tramo de la emersión. Los que lo deseen, irán a proyectos expedicionarios para fundar nuevos Pueblos Bonitos o Barrios Felices, del inicio al fin de los proyectos. Para todo serán asesorados amorosamente por el poder ciudadano.

El entusiasmo de Lily va en aumento y pronto está proponiendo ideas: los casos más positivos de migrantes insertados en el Edén, pueden ser utilizados para incentivar el egreso de los que estén afuera dudando. Y el éxito de la operación puede servir para traerse también a los artistas que se fueron echando pestes y qu3 ahora están allá dudando pero les da pena. Te traes a uno y lo tratas bien, y eso anima a los otros, que no habían hablado tan mal. Pueden usar el diseño, una vez pruebe sus bondades, para fundar un país de la armonía en Centroamérica  y redireccionar a los migrantes. Los príncipes se ven y comentan con la mirada el vuelo de la esposa. Ella no los nota y sigue elucubrando.

Idea una secuencia de gestiones para convencer a los más destacados migrantes, a los políticos que se fueron echando pestes y que no se encuentran muy a gusto en las metrópolis, pero tienen pena de regresar porque hablaron muy mal de su patria.

- Pueden ser tratados como migrantes extranjeros. En realidad, su patria quedaba afuera. Eran más europeos o gringos que venezolanos. Pero, si son capaces de nacer de sus cenizar, de renacer a una nueva vida, los podemos recibir tras un borrón y cuenta nueva y aceptarlos como aceptamos a los migrantes extranjeros, con toda la sonrisa y el afecto que necesitan para instalarse.

Ideó una propaganda especial para atraer, a trabajar en la Red T, a los periodistas extraviados por el mundo gringomano: “Elévate por sobre el desastre y forma parte de la Verdadera República que nace. Ven a fundar. Trae tu alma libertadora, deja las huestes del imperio y dale ese tremendo chance a la paz mundial”.

- Lo importante es fomentar la reagrupación. Perdonar el pasado, reiniciar el presente -dice.

Al final de la entrevista, el príncipe Iratotumi la felicita por todo lo elucubrado. Aruyani la despide deseándole que disfrute la interesante aventura.

Ya en el terreno práctico, los reinsertadores se vieron obligados finalmente a formar cinco frentes de repatriados: los científicos, los mendigos confesos y asumidos como tales, los profesionales sin éxito -que habían sido extraídos para enriquecer el capital extranjero, pero estaban empleados en labores subalternas mal pagadas-, los migrantes sin profesión, que no se asumen como indigentes ni delinquen, pero están por allá dando pena y los infiltrados. Para cada segmento hubieron de conseguir soluciones del primer nivel, trabajo y vivencia del primer mundo, el noble. 

En el trayecto, se comprueba que algunos eran una banda terrorista entrenada en Chile por los pinochos para balcanizar. Las pesquisas demuestran que otros aprendieron una hermosa lección de libertad y que la están aplicando. Agradecen que la patria los haya ido a rescatar. Son sencillos, solidarios, se conforman con pocos bienes materiales, ahora son todoterreno, están dispuestos a todo lo bueno y lo noble para demostrar quienes son, ahora que lo saben

Meses después, ella les envió una nota donde le agradecía su afortunado consejo. Están más unidos y contentos.

 

 

Capítulo 3                                        Graziela Romano

 

Graziela Romano despliega su arsenal, ya anunció el programa, dispuso la música de fondo y ahora lanza su hermo sa voz al aire, al encuentro de los añorantes radio escuchas.

 - La patria es el planeta tierra, que gira vertiginosamente aunque no lo notamos, pero puedes comenzar a forjarla en tu país de residencia, justo en tu barrio. A imagen y semejanza de lo que construyas a tu alrededor, en tu entorno inmediato, y con esa calidad, serás capaz de construir en los ámbitos cada vez más amplios, hasta abarcar el planeta. Cuando liberas tu barrio, insertas en la patria nacional –sea cual sea el grado de desarrollo en que ésta se encuentre, embrión, hecho apenas vislumbrado, o logro consumado- tu granito de arena para que haya un Primer País de la Armonía y para que tu país, en vez de ser un conjunto de grupos aislados subordinados a un  despotismo internacional, sea un lugar de encuentro donde todos nos reconocemos, respetamos y protegemos en paz, generando la mayor suma de felicidad para todos aquí, y una esperanza para el resto del mundo.

Se puede oír su respiración. Ella la lanza a propósito, articulada para seducir.

- El que anda sin rumbo propio no fabrica una patria, pero los que escogimos, vamos haciéndola, con granos de polen y sueños hermosos, seguros de que florecerá. Por supuesto, siempre ha habido un enjambre de bandidos y pandillas facinerosas que, durante las épocas críticas, azotan la nación. Entre 1810 y 1814 fueron los negros, indios y mestizos anarquizados, que junto a los blancos marginados vagaban saqueando, violando y quemando con Boves, abiertamente contra el embrión de republica que dio el  grito de independencia. Hoy son los bachacos, las mafias del gas y del clap.

- Los traficantes del efectivo –dice para si un radioescucha solitario.

 - Contrabandistas de materiales estratégicos, terroritos de alquiler, pranes carcelarios y los que andan sueltos, los insertados en las bandas balcanizadoras, y los colectivos desviados que venden comida sobrevaluada o extorsionan comerciantes.

- ¡Mete a los generales y a los ministros corruptos! –exclama audiblemente en una esquina uno de los escuchantes, como si  Graziela estuviera ahí oyéndolo.

- Las trapazas de oficina, las pequeñas trácalas del vecindario, los políticos venales, todos aupados por la tv violenta y otros comandos degenerativos. Esa gente no tiene patria. Los criminales colman el ambiente, lo tiñen de dolo y desconfianza, y crecen tanto que parecen reducir a cero el número de los idealistas, de los que sostienen en alto las banderas de la virtud y el honor. Pero, aunque casi todos ayudemos ese desastre, a muchos el malestar nos hace rechazarlo y aspirar a algo mejor.

- Una multitud de escuchas se incluyen automáticamente, contentos de contarse en las filas de esta Princesa del Aire.

- Y es ese malestar y esa aspiración lo que podría llevarnos, barrio por barrio, a que todo el país se dedique a liberarse del caos, y a que ofrendemos al mundo la realización de un primer embrión de la armonía planetaria, nuestro grano de arena en el paraíso terrenal.

Ella hace una pausa larga y nuevamente se oye su respiración como si estuviera ahí cerquita.

- Ahora bien, tal paraíso, esa patria grande planetaria, en cierto momento es América latina afrocaribe. ¿Por qué Nuestra América? Porque somos más jóvenes y tenemos menos de qué deslastrarnos, tenemos menos ínfulas por las ventajas heredadas culturalmente, menos prepotencia y menos desprecio por los demás y menos costumbre de aprovechar la debilidad ajena. Y porque por aquí pasaron Bolívar, San Martín, Artigas y los otros libertadores, que no eran mercantilistas, eran idealistas, utopistas. Una vez cumplido el prodigio de liberarnos, después de esta región latinoamericana y afrocaribeña, el paraíso se irá extendiendo por todo el planeta, conformando la patria global.

- Lo contrario de la patria es el sueño colonial, la bota imperial –comenta un radioescucha con su compañera mientras cocinan.

- La herencia de aquellos saqueadores y los filibusteros, de esos asesinos seculares entre hermanos sigue viva. Trescientos siglos matándose no les bastan, ahora quieren terminar de masacrarnos a nosotros. En Usa y Europa, bandas facinerosas profusamente armadas están apoderadas del gobierno y mantienen al presidente y a  la gente secuestrada en un cerco desinformativo y de manipulación psicológica y religiosa. Van rumbo a la Tercera Conflagración mundial, pero para ellos eso es normal, la tradición europea lleva milenios repitiéndose sin aprender. Aquellos pueblos aún no se atreven a defenestrar a sus líderes fascistas porque no manejan su destino. Nosotros defenestramos a nuestro último dictador fascista en menos de cuarenta y ocho horas. Ellos no se atreven a soñar ni a salirse del precario confort que dan las costumbres milenarias, el despojo al semejante, la mentira y la fuerza aplicadas contra el débil.

- No se atreven a desafiar el porvenir –exclama Hortensia, ya lista para el baño.

- Y como nuestro ejemplo pudiera despertar a esas mayorías manipuladas, quedamos convertidos en una amenaza para los bandidos reptilianos –piratas que desprecian las ventajas del enorme neocortex creativo y poeta y se aferran al minúsculo cerebro reptil, defensivo y ciego-. Les duele demasiado que nosotros aspiremos a una Verdadera República, que aspiremos a una Patria Grande y crecedora, les asusta que estemos construyendo una patria gigante, Latinoamérica unida, ni se imaginan que nuestro designio es expandirla hasta fundar el paraíso global, el Edén Planetario.

            Graziela Romano hace otra pausa, respira hondo y audible. Es su llamado transverso.

- Para el supremacista eurocéntrico criollo, vivir en Venezuela es estar, como los conquistadores, en el lugar menos apetecible, solo de paso.  Lo mejor queda allende los mares. Aquí todo está atrasado y es de menor calidad, piensan. Aquí la gente no es tan bonita ni de tan buena cuna ni es tan inteligente, creen. Se han mezclado o son de razas inferiores, es lógico que los sometan los imperios, su naturaleza es ser sometidos. Eso piensan de los mestizos. En la mente profunda del supremacista yacen contenidos probatorios: ¡son inferiores! ¿Si no, cómo se explica que te dejen por siglos que compres cosas y se las vendas al precio que te da la gana, o que les cambies los presidentes a tu antojo? ¡Son tontos! ¡A los pocos que se rebelen, hay que volverlos al redil a pinochetazos! ¡Si hay que matarlos a todos, no importa! Al supremacista eurocéntrico criollo, los laboratorios de operaciones psicológicas les envían lo que deben repetir: “Los mestizos no tienen derecho sino a modelos que nacen fracasados”, les susurran en el oído.  Y ellos repiten.

- Nada de lo que inventen servirá porque son inferiores –la ayuda un receptor activo.

- Para 1818, ya en Venezuela muchas fuerzas militares se habían pasado del bando realista al bando patriota: las del indio Reyes Vargas, las del Coronel Juan José Rondón, el mismo de la frase: “Rondón no ha peleado”. En esa época muchos soldados no entendían de qué se trataba eso de la patria. Pero poco a poco se habían estado pasando los jefes, y con ellos las tropas. Las de Boves, una vez muerto éste, se vinieron a la revolución. Negro Primero fue uno de los que en un principio defendieron al rey detrás de Boves, pero un día, vio que apoyaba a extraños y lejanos déspotas, contra sus posibles conciudadanos, se vino. Convocados por héroes eminentes, Zaraza, Páez, Monagas comenzaron a vislumbrar el hermoso sueño que estaba naciendo. La Redención Mayor. Sobre todo, vieron que en la naciente patria se podían cumplir realmente sus aspiraciones. En nuestros días, ¿qué lógica cotidiana está tejiendo el renacer de la patria? ¿Qué importantes jefes imperiales emigrarán hacia la República? Y entre la tropa, entre los opositores que aún votan por ellos, ¿cuáles son hoy las aspiraciones que debe cumplir la Nueva Sociedad, nuestro lugar de encuentro, para que, los que estaban peleando a favor del imperio se vengan a la paz y a la abundancia de la V República?

Muchas mentes buscan y encuentran, pronuncian nombres y hazañas, otras interrogan.

- Un plan de emigración y recolocamiento de las fuerzas opositoras tendría que contemplar el deslizamiento de jefes importantes. ¿Cuáles?  ¿Los pranes malandros? Esto pudiera estar ocurriendo en los barrios que se liberan de verdad: el cambio de actitud de la mayoría vecinal, su salida de las dudas ayuda a redireccionar la energía de los líderes delincuentes menores. Eso podemos aseverarlo como una ley: barrio que se libera se convierte en un lugar de poder que regenera a todos. Algunos altos dirigentes contrarrevolucionarios ya han abandonado su proyecto al ver de cerca la invasión extranjera. No se vendrán a la Nueva Sociedad, pero, con que no quieran asesinar gente aquí están prestando ya un enorme servicio a la patria buena. Tenemos que hacerles propaganda. ¡Cabe incluso nutrir virtualmente el imaginario heroico! ¡Inventar a grandes jefes saurios que sí se vienen, construir líderes de ficción que se salen de la oposición salvaje y se vienen a la vanguardia humanista y amorosa, a la Oposición Aristocrática y sana! Eso también es parte de la agitación cultural y creativa necesaria en este origen. En este recomienzo.

- Un radioescucha recuerda que en el comic “La República Contraataca” aparece un personaje así: Wilfredo Lanza era un encapuchado incendiario, campeón de lanzar molotovs contra la Guardia, pero en realidad él quería ser un Libertador y un día entendió el problema. Le preguntaron “Si en Star War ibas a la República, y en Avatar ibas a los originarios, ¿por qué aquí vas al imperio?” Y sus reflexiones lo llevaron derechito a volverse un líder principal de la Oposición Noble.

- Pero en la Oposición Noble todos somos líderes principales. De modo que sólo cabe una insurrección general. Hay que facilitar que el pueblo todo vea muy claramente las ventajas de venirse a vivir en este lado, y, por supuesto, la vía más fácil es la que estamos recorriendo: enamorar a la gente construyendo en vivo el modelo de la Nueva Sociedad, los primeros enclaves, los primeros hitos, los Barrios Contentos y los Pueblos Bonitos. Colegios sin lágrimas, prescolares sin dominación. Empresas felices de todos. La población tiene donde ver muy claro, que con la revolución profunda puede vivir holgadamente y que, en este tramo, su trabajo le asegura no sólo la supervivencia sino mucho más, la paz, la armonía social. ¡Pero eso hay que mostrarlo hasta la saciedad! ¡Hacen falta más agentes turísticos que traigan a la gente a ver! Ya ven muy claramente las desventajas del capitalismo, sus comerciantes salvajes desbocados, el ahogo creciente, eso de volvernos cada día más ratas cuando antes éramos tan desprendidos, la crueldad del ahorcamiento mutuo de unos contra otros sin cuartel. Pero el deseo de escapar será más fuerte si el pueblo que hoy sufre, puede comparar esa horrible realidad con el otro ejemplo: la belleza de la organización popular, la distribución sin mafias intermediarias. Es necesario que el pueblo sienta cómo llega el alivio y se abre como una bella flor. Que el pueblo vea de cerca los nuevos campeones que producen para la gente –no para hacer dinero-, y palpe cómo la vida se vuelve segura y plena, sobre una base no reversible, no saboteable, no artificial. Si la gente no ve, si no palpa la belleza, no se enamorará. Para vencer la barrera de las fake news, no basta con hacer los prodigios, hay que organizar los tours, las visitas guiadas, para mostrarlos y enamorar. Necesitamos un enjambre de mensajeros divinos que ayuden a mostrar las proezas de los que estamos construyendo el cielo.

Hubo conatos de discusión, preguntas, respuestas, aprendizajes furtivos y, sobre todo, ofertas de servicio, en muchos sitios a la vez.

- Todo para reunir a la gente en el seno de esa patria cálida que estamos construyendo, todo para ayudar a que las poblaciones vean muy claramente el cielo: que sepan que puedan volverse empresarias y prósperas. Y con una felicidad sin víctimas ahora, no en el futuro sino ya. Deben constatar que pueden ejercer el más divino heroísmo del trabajo. Todos deben ver que es fácil volverse gente floreciente que maneja cada día más bienes, no bienes personales para protegerse de los demás, sino bienes de todos, las arcas comunales, capaces de brindar a todos alegría y abundancia, un nuevo estatus de poder y éxito. Hay que hacer un esfuerzo y mostrar el nuevo concepto de poder y éxito, no poder sobre los demás, no éxito para preponderar sobre los que no acumularon objetos. El poder de todos. El triunfo de todos. Hay que mostrar esa nueva forma de vivir.

- El personaje enfermo levanta la mirada y el gesto despreciativamente, muy por encima, creyendo que así sube de rango. Adquiere cosas caras para subir de categoría social, porque es capaz de sentirse por el suelo y teme bajar del pedestal imaginario, sin notar que, tanto creerse por encima como sentirse menos, son pensamiento, un subibaja de la emoción; un juego innecesario para quien sabe eliminar sus imágenes, tanto la de creerse por encima como la de imaginarse por abajo. ¡Ésa es la libertad! En vez de aquel poder que dan las cosas, entre los ciudadanos hay que popularizar este poder personal, el poder de ser libre del pensar. El poder de aportar cada vez más y, con mayor éxito, a la alegría creciente de todos. El poder de construir nuestro nuevo hogar: una patria de todos. Es un viaje de un mundo a otro. Una odisea increíble, difícil. Pero es nuestra diversión. Lo que nos gusta hacer. Menos mal que “ya sabemos cómo hacerlo”. Hasta aquí el programa de hoy. Chao, estaremos juntos mañana otra vez. Y siempre. Se les quiere.

- ¡Esta es Radio Jardín, transmitiendo desde Boconó, y estuvo con ustedes: Graziela Romano!

 

Capítulo 4                                    Celia Kraus y los Héroes

En el programa “La Entrevista”, está de invitado el jefe de la Misión Vivienda, quien ha entregado varios millones de hogares este año y no se agarró ninguna para él. Ya no vive en su antigua morada, pero es porque se mudó para un apartamento de la Misión, en un barrio que él ayudó a liberar y no tiene bienes lujosos comprados gracias a los negocios del gobierno. Ya Celia Kraus le preguntó cuántos carros tenía antes de ser ministro y cuantos tiene ahora, cuántos apartamentos o yates, qué piensa de los gustos lujosos. A las preguntas, responde que se considera un patriota, un soldado digno del ejército destinado a vencer lo que queda de los imperios. La presentadora lo investiga para ver si es un Ángel Terreno, y, como ve que no lo es –aún pertenece a un partido, aunque tiene un plan serio contra el sectarismo y una estrategia definida para ejecutar el poder popular-, ya lo invitó, diciéndole que está muy cerca del Paraíso. En el fondo está atenta, por si sí es y vive encubierto, dentro del partido de los revolucionarios novatos, para darles ejemplo en cuanto a la honestidad y las otras artes vitales.

- ¿Por qué el que dirige la MV necesita 20 carros lujosísimos, cien apartamentos para él, doscientos trajes? Eso es locura –dice el joven Ministro-. Yo, en ese aspecto no estoy enfermo. Puedo carecer de los yates, las joyas, los cuadros originales de pintores famosos y los perfumes, porque conozco cómo funcionan esos signos del estatus burgués.

- La imagen mental y su orden urgente, la vivencia en el mundo de la emoción –lo ayuda Celia-. ¿Y qué signos tienes entonces? Porque la gente respeta es a los que poseen todas esas cosas que acabas de despreciar.

- A veces sueño que, siendo Ministro, tengo de todo y lo entrego a quien lo necesita, como si fuera un rey benévolo. Pero ese es el ego, que quiere darse bomba siendo rey. No soy yo quien entrega esas viviendas, es la vida que está madurando y volviéndose justa, es la revolución, que hace su trabajo, el planeta que evoluciona. Se trata de algo más que el ego. 

- ¿Y quién es el que trabaja, ya que no es del ego?

- El espíritu de nuestra época. El alma humana. Debemos exaltarla cuando se muestra, y celebrar a los que se dedican a la comunidad y manejan bienes durante esta abundancia creciente, de una manera feliz, honesta, espectacular, e imitarlos, porque están produciendo belleza, que es un tipo de riqueza en una sociedad. Y eso es lo que tú patrocinas desde este programa. Un día de estos trajiste a uno que distribuye cajas del claps, pero es parco en sus hábitos de consumo y no roba ni atesora defensivamente. Tú estás prestando un gran servicio a la nación separando a los que viven sin temor, de los frágiles de espíritu, que se sienten obligados a delinquir aprovechando que los pusieron donde hay.

- ¿Por qué eres honesto, es una religión, una secta, una manía personal, porque tu padre era honesto y no puedes dejar de seguir su huella, por temor a dios, al qué dirán?

- Porque yo quiero construir una utopía, y la utopía sólo acepta maravillas fuera de serie. Si queremos construir una República de verdad, tenemos que ser diferentes, exigentes, pulcros. Sólo con acciones extraordinarias se generará la masa crítica suficiente, la seriedad suficiente. La cantidad suficiente de líderes jóvenes que crean en este proyecto gigantesco.

- El quorum suficiente para tener una patria. Pero, hoy en día, mucha gente se burla del concepto de patria, muchos le tienen miedo, cuántas guerras nacieron del nacionalismo, del patriotismo. Son conceptos que están en crisis.

- Se están resemantizando. No es que haya que acabar con las patrias y las naciones. Por supuesto, hay que eliminar lo negativo de eso, las ganas de imponerle tu patria al otro. Pero, si no tienes el ideal de forjar una patria que albergue a los hermanos para tratarse como una familia, no hay futuro para nadie.

- Háblame de eso. ¿Cómo es eso de que no hay futuro si no hay patria?  

- Un país puede ser un conjunto de grupos aislados, muchos de ellos bandas delincuenciales, todas subordinadas a un poder delincuencial mayor, un  imperio, pero entonces van a operar generando desplazados, viudas y demás víctimas.

- Umjú.

- La única forma de evitar que un país sea esa siembra de infortunios es que haya la voluntad colectiva de algo mejor, la rectitud hacia un ideal, y seriedad suficiente para convocar y construir lo extraordinario. Extraordinario porque le exige al ser humano trascender su nivel animal, su nivel habitual.

- Me place que tengas un criterio claro –lo acompaña Celia abandonando todo recelo-. Que tengas convicciones, que no lo haces por el partido o por seguir a una persona, sino porque eres excepcional. ¿Seguro que no eres un ángel terreno encubierto?

- Me gusta que estés atenta a descubrir el perfil noble de los gerentes de la revolución –y para detectar a los otros-. Estás ayudando a cambiar, entre la población, los conceptos de éxito y de abundancia, y a demostrar que la patria sí existe porque hay gente fundándola con su esfuerzo moral y espiritual.

- Con su mente clara respecto a qué es lo importante.

- Tú muestras el mundo donde lo que vale no es el dinero sino la gente, el hogar cálido que estamos construyendo. Te agradezco que visibilices eso.

- Me encanta publicitar a héroes como tú. Una se siente bien acompañada, segura de que sí estamos haciendo algo diferente en el país. O, de que estamos más adentro de lo que creíamos. Y reafirmar ese camino es la razón de ser de este programa. Que se vea cómo se vence en una brega tan difícil contra las costumbres, una brega tan espléndida, y cómo se garantiza que haya cada día una mayor estabilidad en todo, económica, social, ética, espiritual.

- Por supuesto, hay que aplaudir también a las comunidades que nos forman, o que, con su vigilancia preventiva permanente, enderezan a los que se desvían. Ustedes son un bastión de esa contraloría que no puede faltar. Hurgan donde es, hacen las preguntas que hay que hacer. En este programa no va a ocurrir eso de que, ¡entrevistaron al personaje y no se dieron cuenta de que era un corrupto! ¡Ustedes no encubren a nadie!

- Bueno, queremos que aparezca lo que hay, pero disfruto mucho que se vea que son más los mensajeros de la buena fortuna, que los que caen enfermos, contagiados con la fiebre del oro.

- A propósito de eso, te doy las gracias por el programa de la semana pasada. Fue fabuloso. Pintaron el escenario perfecto, la historia del personaje hasta que apareció la realidad: con los otros gerentes.

- ¡Estaba sacando la gasolina para Colombia, en plena crisis del combustible en el país!

- Fue un momento estelar. Sigan así. Los felicito.

- Nosotros lo invitamos y pensamos que no iba a venir, porque teníamos muchas pruebas de sus delitos. Pero se sintió muy protegido e inexpugnable. Y después que vino, ya no se nos pudo escapar. Sopesamos las opciones. Lo conocíamos por sus actitudes, sabíamos de sus movimientos y que no lo íbamos a encubrir. Pero queríamos hacer que se denunciara él mismo. Que las evidencias lo dijeran todo. No preguntarle por su ética, en los términos en que lo hicimos, hubiese sido enmascararla,  permitir que fuera doble y exponernos a que, como tú dices, al día siguiente apareciera la verdad, que el personaje era un corrupto enfermísimo y que nosotros no lo habíamos descubierto. ¡Por ahí nunca, hacernos los locos y alcahuetearlo, imposible!

- Y, al final, todo les salió bien.

- Nos salió bien. Igual que esta buena noticia de hoy. Gracias por venir a “La Entrevista”. Querida teleaudiencia, hasta aquí nos trajo el río. ¿Quieres despedirte?

- Ya todo está dicho. Sean felices, para que puedan dar lo mejor.

- Aquí en “La Entrevista”, lo somos y lo seguiremos siendo. Este fue un episodio más, con, Celia Kraus. Hasta la próxima.

 

Capítulo 5                                    La hija prodigio

 

Aladina Hidalgo está recibiendo en su programa a una ciudadana que vive en un barrio medio rico y quería que el Presidente se rindiera, que entregara y se fuera. Para ella la vida podía ser así, sin principios, sin honor, sin recuerdo ni herencia de Bolívar. Sin patria qué defender. Claro, los medios habían hecho su trabajo: para ella el Gobernante era un bandido ladrón de elecciones y estaba ahí ilegalmente. Ella recibía la vida de segunda mano, no la sabía leer por ella misma. Acataba la versión de un bando, pero lo tomaba como verdad absoluta y entraba a la guerra por esa vía y sin saberlo. Le constaba que la AN opositora venía de ser elegida por el mismo aparato electoral que eligió al Presidente, y que tal institución electoral tiene fama mundial y pudiera ser el mejor, el más seguro del mundo, pero ella quería creer que el Presidente se robó las elecciones. Y decía tener pruebas: en tal mesa los testigos dijeron que el otro iba ganando y, de pronto, ganó Maduro. Culpa de Diosdado.

Para ella su país era un lugar donde un extraño podía llegar y ordenar lo que los demás debían hacer. Uno fuerte viene y te grita “¡Te vas de tu casa que aquí mando yo!”, y ella se iba sin morderle aunque fuera la pata al caballo del tipejo. Más bien le lamía esa pata y le decía qué bonito tu caballito, con temor escondido a medias en una sonrisa que no llegaba a ser hipócrita, porque se develaba a sí misma.

Creía que la oposición era buena, incapaz de mentir, no sabía que la oposición salvaje es capaz de matar a media humanidad y quedarse con los sumisos con tal de dominar (no lo sabía, o no se lo quería tomar en serio). Juraba por la bondad de los que les mandaban mensajes por la red, la radio y la tv, a ella y a sus amistades, creía que tanta honestidad la alcanzaría cuando gobernaran, es decir, cuando tumbaran al gobierno legítimo. No veía que lo que ella sufría, vivir sin luz, sin comida, sin un sueldo que alcanzara, sin agua, etc, era el resultado de una lucha donde se combinaban, por un lado, las ineficiencias del gobierno -que no es capaz de construir una red sana de distribución de alimentos, a punta de bodegas atendidas con esmero por vecinos con poder-, pero por el otro, el saboteo sistemático proveniente de los enemigos del gobierno. No reconocía que el gobierno tenía enemigos poderosos, que pese a ellos intentaba mantener los servicios de salud, educación, transporte, luz, agua, telefonía y vivienda más baratos del mundo, y que estaba siendo asediado precisamente por eso.  Ella no reconocía nada bueno del gobierno: escogía esa medio ceguera.

Los ricos no quieren que se sepa que las riquezas se pueden compartir en paz y con gran alegría. Pero a ella no le interesaban esas deducciones o verdades ocultas.  Ella no vivía en ese mundo. Y en verdad se sentía atrapada, rodeada por los ladrones del gobierno usurpador y acosada por los motorizados, aunque no le habían hecho nada. Decía que los colectivos provocaron a Guaidó, ese niño de pecho. O sea, que Guaidó no provocó a nadie. Con ese nivel europeo de razonamiento, estaba lista para disparar una guerra mundial más, si la vida la hubiera dejado. Su lógica más sencilla le decía que en la Cuarta “Yo trabajaba, salía, paseaba, fiesteaba en los cerros pobres y no me pasaba nada. Una se compraba un pantaloncito, comía bien. Y en diciembre, aunque sea comprabas un pan de jamón y teníamos hallacas ¡Me quedo con la Cuarta!”.  Creía el cuento de un solo culpable, Maduro. Vivía mal, no inventaba, no entendía, no razonaba, no emprendía, no mejoraba con los días, consideraba que el gobierno no tenía remedio, sólo una salida y era hacia el deterioro creciente de todos. Ella, que es hermosísima físicamente, se sumergía en un sentimiento de impotencia e incapacidad de defenderse. Y nunca tuvo un plan exitoso para escapar de ese hueco (un programa político honesto, ¿de dónde podría sacarlo, dada la calaña de los que la rodeaban cibernéticamente y alimentaban su ideario político?) y entonces descargaba toda esa arrechera culpando soberanamente al presidente y deseando que se fuera.

Para ella el problema del mundo se arreglaba cuando alguien mandaba. Uno ordena y los demás obedecen. Ni siquiera importa si tiene razón, basta que tenga fuerza. Ella tenía alguna educación, había asistido a clases por más de diez años y, sentada en su silla, había hecho las tareas. Pero era lo sacado en claro. Lo de Bolívar, la gesta de los libertadores y lo de que la patria se respeta, eso fue hace doscientos años. Ya no existía o no valía para ella. Nada de defender tus derechos. Sólo valía el derecho a tener la nevera llena con poco esfuerzo. Ella provenía de este país que somos, de estas familias y de esta escuela que tenemos, pero también provenía de ver esos programas sin cabeza de la tv, casos resueltos frente al público sin jamás ir al meollo, telenovelas que jamás tocan la epopeya en que el pueblo toma el poder, que esconden que los dueños de esas televisoras matan diariamente a un líder social, programas de entretenimiento sin historia, sin sociología, sin política de entender abiertamente. Y venía de ver películas, millares de películas gringomanas. De ahí esa mente sin amor por la verdad de los semejantes, esa mente lista para rendirse automáticamente ante el que invadiera para salvarla.

Por último, como el Presidente no se rendía, entonces se marcha ella y fue a tener precisamente a Colombia, a casa de unos familiares que tenía por allá, no lejos de la frontera. Aquí algunos le advirtieron que no se fuera ni de vaina –Aladina fue una de las que se lo aconsejó-, que allá las cosas no estaban bien. Pero otros le dijeron que sí que se fuera, que allá disfrutaría como aquí en la Cuarta, que recordaría de nuevo lo que es ser gente y abrir la nevera del súper y encontrar de todo. Claro, el que le dijo eso, cuando va lleva full dólares ganados aquí y se codea nada más con el 30% de la población de allá y olvida a todos los demás, que están muriendo uno a uno, asesinados con gran alegría del 30%. Pero sobre todo le hablaba con el amor ciego y herido por haber abandonado su patria. Le hablaba con las vísceras y la añoranza ciega, con los ojos del corazón. Le hablaba de un sueño que nunca existió. Otro le dijo que se fuera que allá no escucharía a tanta mujer revoltosa y deslenguada defendiendo a Maduro por el canal del gobierno. Y ella les hizo caso y se fue. Bueno. Lo que le pasó allá no cabría en un programa completo: llegando le mataron a un familiar porque era líder social y ese día le tocó a él. Y una sobrina, para parir decentemente, tuvo que venirse a Ejido a un hospital venezolano gratuito y de primera calidad aún en plena crisis. Y en esas ciudades la gente estaba jodida porque Maduro trancó la frontera, y en otras ciudades los estudiantes la pasaban mal y salían heridos directamente en los ojos, o quedaban muertos, o desaparecían porque están protestando para que les paguen bien a los maestros y abran universidades, y respeten a los guerrilleros desmovilizados, y no maten más a los líderes sociales, a los periodistas a los defensores de ddhh. Y cuando se fue a la capital, el Metro es carísimo, sólo para unos cuantos. Y hay demasiados indigentes, el bienestar es para un 30% de la población y no alcanza para los niños que se mueren, de a miles, de hambre, no solo en la frontera. Y no consiguió trabajo sino de esclava sexual pero no lo quiso y la empezaron a ver mal porque no había llevado muchos dólares y no la dejan trabajar tranquila de buhonera. . .  y después vino la pandemia y la gente no se hace pruebas porque son carísimas y los hospitales están abarrotados y en vez de un líder social asesinado diario ahora es una masacre casi diaria y la botaron de la pieza por no pagar el alquiler y paremos de contar.

Porque un día regresó y lo primero que hizo fue alegrarse de que aquí se hubiera quedado gente defendiendo el país, porque si no, no hubiese tenido adonde regresar y lo habría perdido todo. Y ahora sí sabe lo que es patria: un grupo humano que se protege y trata de ser mejor cada día para no maltratarse unos a otros como fieras. Por eso vino y está aquí, en este programa de hoy –dice Aladina.

- Hola. No te voy a dar las gracias por invitarme, porque sé que es un placer para ti. Igual que lo es para mí.

- Ustedes no la están viendo, pero está más bella que nunca.

- Menos mal que no vendí nada antes de irme y al regresar aquí tengo mi casa y mis corotos. Aparte de que la aventura me dejó una inmensa riqueza adicional.

- Además, ahora tiene ganas de emprender, de avanzar, de ser animadora social, de echar para alante.

- Ahora critico, pero adelanto propuestas e iniciativas. Construyo.

- Yo me alegro mucho de que hayas regresado:

- Aquí la gente puede ser luchadora social y no la matan, aquí puedes gestionar que las cosas cambien.

- Bueno, no hace falta terminar con un consejo, pero ella misma insiste en darnos una recomendación:

- Míralo con cautela, pudieran estarte manejando, tus propias emociones o alguien afuera. Si estás desesperado y te invitan a una guerra, piénsalo. Puedes hasta mirar las otras puertas que ya están abiertas. Te queremos y conocemos el significado de la parábola del hijo pródigo. Dale.

- Bueno hasta la próxima. Recuerden que, de las 11 am a las 2 pm y de las 6 a las 10 de la noche hace falta bajar el consumo: en ese horario cero plancha, cero secadores de pelo, cero microondas, todo por amor a este lugar del universo. Hazlo para dar ejemplo, así más nadie lo haga, adelante, como los de Las Queseras del Medio pero, en vez de lanzas, con el corazón.

             

Capítulo 6                                         Arena Luna

- Hoy quiero referirme al mundo de la emoción. El capítulo decisivo del despertar respecto al pasado y la guerra, es dejar de ser manipulables por nuestras emociones.

Cuando en la película el muchacho perverso va ganando y parece que la profesora coja va a perderlo todo y la apoyamos; cuando el padre, mal informado pero autoritario, va a buscar a su hijo para imponerle un viaje que el muchacho no quiere hacer y nos ponemos de parte de uno de los dos, estamos atrapados en la emoción. Los filmes sirven para que veamos cómo se nos disparan las emociones, como una red que nos controla: cuando ocurre lo que queremos, nos alegramos, cuando sucede lo contrario, nos llenamos de rabia, a veces nos asustamos de verdad, o nos entristecemos sin importar que los estímulos sean ficticios. Con las películas podemos ver cómo funciona el fenómeno.

Es terriblemente importante entender la emoción. Es decisivo, como dije.

- Porque el ser humano vive preso en su sentir. Sentimientos y emociones son los barrotes de la cárcel virtual. El músculo que sostiene esa prisión. Las imágenes mentales y las emociones se apoderan de nosotros sin pedirnos permiso, actúan con total independencia respecto al libre albedrío. El hombre normal de la estructura dividida no tiene poder sobre ellas. Le llega una cara de las que él llama bonitas y dice “Este ser es perfecto” y queda dispuesto a hacer lo que el personaje diga, sin ver lo que está detrás del rostro, sin ver, por ejemplo, que el personaje supuestamente hermoso es un asesino a sueldo. O una asesina a sueldo. Llega una imagen de triunfador montado en un carrote y diciendo con el gesto “Esto es ser gente”, y nos movemos a tener carro como única fórmula para ser gente y andar felices, aunque no quepa un carro más en la ciudad ni más Co2 en el aire.

- Nos metemos en una fanaticada deportiva sin dilucidar por qué y queremos que gane, como si sólo hubiera triunfos en ese tipo de eventos. Dentro de la cárcel emocional quedamos ciegos, no vemos completo. La inteligencia queda afuera. Fuera de ese juego. Nos llega un malestar y lo cobijamos como si fuera obligatorio. Bajo ese dominio, no vemos que ese malestar tiene un origen detectable, desmontable, y que podemos quedar libres en el acto, inmediatamente. Por el contrario, cuando estamos presos de una emoción no la soltamos, no la evaluamos racionalmente, quedamos dominados por la emoción –vergüenza, deseo de venganza, rencor, desconfianza- a veces hasta la muerte. Nunca habrá poder popular o democracia profunda o libertad si antes no logramos desarrollar nuestro poder personal, que es poder sobre el pensamiento y sobre la emoción. Porque saber desactivar las imágenes como se deshacen las pesadillas es la clave para dejar de estar prisioneros en las emociones y para dejar de caer en las operaciones psicológicas del alto mando imperial, fabricante de dominación y sufrimiento, ancladas en la dominación y el sufrimiento previamente existente en la mente de la población del planeta.

El problema no está afuera, el problema está en nosotros.

Los operadores aprovechan que somos respuesta automática, más emoción que razón. Vida más acá de la comprobación de hipótesis. Podemos vivir fácilmente en un pacto ficcional con un grupo que nos gusta. Recibir sus mentiras contentísimos, enternecernos o molestarnos inmediatamente. Resonar según lo que nos envían así todo sea falso. Pero ese devenir emotivo ocurre en el marco de una contienda fundamental.

Por un lado, el fascismo. Los fascistas no son políticos. Viven abierta o encubiertamente en la guerra, considerando que sólo hay un gobierno posible, el de ellos, y matan a diario para sostenerlo. Pueden aparentar el juego político, el juego democrático, y lo aparentarán, mientras esa simulación les permita mantener una dictadura de hecho, una real sujeción de las masas con apariencia de democracia –por ejemplo, una dictadura que les permita hacer que la gente defienda a Usa como bastión de la libertad, y considere un peligro a Irán, un país que no ha invadido a nadie en doscientos años-. Pero en realidad no creen para nada en la convivencia tolerante o en los frutos del diálogo, la concertación de acuerdos y el respeto a principios y normas. Apenas el desarrollo de las libertades -o el exceso de opresión- organiza a los oprimidos y amenaza la estabilidad de la dictadura adinerada, el fascismo se quita las máscaras democráticas y muestra su cara verdadera: sólo aceptan sus convicciones.

Son autoritarios extremos, terroristas inmisericordes, codiciosos saqueadores, terribles criminales de guerra.

Por el otro, las naciones sometidas, haciendo sumisamente lo que les ordenan, o bloqueadas, si se rebelaron contra el poder imperial. Los países ven caer asesinada a su población, el surgimiento de cualquier libertad es detenido con amenazas, chantajes, desapariciones o asesinatos en masa. El imperio mintiendo, agrediendo, desplazando y jurando que actúa en paz. Dando golpes y acusando de golpistas a las víctimas. Armando organizaciones del terror para sembrar violencia en países desobedientes, y acusando de terrorista a naciones inocentes. Y la gente manipulada, creyendo lo que les mandan, o amedrentada. Gente dominada en getos informáticos que los llevan a matar. Países enteros saqueados, dominados para que no se liberen, desplazados por la miseria inducida, vueltos refugiados y migrantes hambrientos. Devueltos a la fuerza cuando llegaban a las puertas del paraíso que le hicieron imaginar.

Por un lado, los que aspiran a la paz, la justicia distributiva y la redención de los oprimidos, sin las herramientas para construir el paraíso, y finalmente saboteados. Por el otro, los que no quieren  transformaciones libertarias, exigen obediencia o nada, y hoy están dispuestos a exterminar a medio planeta con tal de garantizar que su dominio perdure.

Pero el protagonista principal no es el que acapara las vacunas, a sabiendas de que podría estar causando la muerte de media humanidad; ni es el que, amedrentado, a punta de pistola, se abstiene o vota por el No, en un referéndum para apoyar la paz en su país. El protagonista es el temor. El temor y su dinámica, que conduce a los demás países a considerar ese No como vida democrática, o que conduce a un ciudadano a militar junto a los 70 millones que, en Usa, están dispuestos a seguirle los pasos al Último Fhurer y al IV Reich, rumbo a la Última Guerra Mundial. El temor, la vida en la prisión de la imagen y de la emoción tiránica, ¡ése es el personaje principal en este espectáculo que llamamos caos mundial!

Conocido el problema, ya estamos más cerca de la solución. Volvernos invulnerables a la manipulación es la única vía para transformar ese caos en paraíso. Es la única vía para facilitar que un día despierten los que hoy se enfrentan en defensa propia. Volvernos especialistas en desarmar la prisión en la emoción, es la única vía para lograr que, un día, los hoy dormidos, nuestros hermanos genocidas, entiendan cómo desarmar el arma principal de la batalla y salir libres.

Vivir fuera del dominio ejercido por las emociones comienza por saber que eso se puede hacer: saber que es posible vivir libres del dominio omnipotente que ejercen sobre nosotros las emociones, El segundo paso es saber dejar sin efecto las imágenes, vivir despertando. El despertar es simultáneo: cuando hay comprensión íntima y liberación, cesan tanto la imagen como la emoción. Pongamos por caso que un revolucionario se propone dejar la prepotencia y ponerse en la situación del otro. Para el pueblo opositor no es fácil ver a los revolucionarios y quedarse en calma. Ver actuar a un revolucionario novato y comprender, y escoger una acción inteligente –en vez de una respuesta emocional-, es imposible para un opositor promedio, por ahora. Ellos están prisioneros, dominados en su mundo de la emoción. Observan a doscientos motorizados y ven demonios, peligro, una amenaza: temen, se arrechan, odian, se entristecen y desalientan, caen en la melancolía, se enfurecen otra vez, se meten en los ensueños que les mandan por las redes antisociales, allí ganan y se frustran, traman venganzas. El motorizado pudiera quedarse en la euforia del triunfo y en el sentimiento de superioridad, en la seguridad de tener al enemigo a raya, pero, en el caso que estamos trazando, nuestro revolucionario es un prócer de la Nueva Sociedad y, en vez de solazarse en la prepotencia celebrante y las otras emociones, decide ir más allá y propiciar que los opositores entiendan. Para facilitárselo, anima que su contingente motorizado –los doscientos de la marcha- apadrine y funde un barrio feliz. Y se esmera en producir una película que describe las peripecias y el futuro hermoso que están construyendo los de ese Barrio Feliz. En la película aparecen muchas secuencias donde el grupo, los motorizados, gozan reinventando el habla, bromean sabrosamente, como lo saben hacer en la vida real. Ésa, ya no es una salida emocional. Ser compasivos, -en vez de prepotentes y despreciativos ganadores- y solidarios, ponerse en el lugar del otro e irlo a buscar amorosamente y ayudarlo a comprender, dar para comprender: ese es el otro mundo. Es una respuesta de un nivel superior de conciencia, una respuesta más energética, con más posibilidades de lograr el objetivo de nuestro motorizado: que el mundo cambie. Al abandonar el supremacismo, la prepotencia le dio paso a la compasión, a la acción unificada y procuró al otro y lo ayudó a entender que lo que queremos no es pelear sino avanzar hasta un paraíso donde cabemos todos.

Los de la oposición están presos en sus emociones. Igual que los revolucionarios novatos. Y no los sacaremos si no salimos nosotros antes. Si no sabemos que es posible salir y cómo se hace. Para cada gesto que divide, hay que inventar una alternativa que unifique. Superar la cárcel de la emoción es crucial. Los gringomanos tienen más de un siglo aprendiendo a manipular a la gente a través de las emociones. Las últimas elecciones en Usa y Brasil, entre otras, demuestran ese poder. Nos pusieron a pelear entre nosotros, nos insultaron feísimo, y no caímos en la guerra civil, nos agredieron desde el país vecino, dejaron un rastro claro de que estaban intentando asesinarnos, nos ofendieron y no caímos en la guerra con el país vecino. Pero no tenemos el antídoto para ganar definitivamente. Mientras no seamos especialistas en manejar las emociones -en vivir por encima, en la conciencia superior-, estaremos acumulando ganas de responder con sus armas y en su terreno.

No basta aguantar, hay que avanzar hasta el universo alterno y contratacar con las armas de la inteligencia.

En resumen, el arma principal de la inteligencia consiste en dejar de estar dormidos, mirar sin miedo y dejar de ver enemigos. ¡Y entonces realizar las tareas correspondientes a la gente despierta para sorprenderlos y enamorarlos con tanta belleza, y unir al país y ganar todos! La gesta emancipatoria consiste, exactamente, en dejar de lado las operaciones que separan y aprender a unir. Dejar el mundo en guerra: ser Ángeles Terrenos y consolidar la unión.

Las tareas burocráticas y de la coyuntura son unas, las tareas de la unión y el amor son otras. Los que aman el nivel en que están, en la conciencia intermedia, que se dediquen a lo superfluo, a su intento de enrolar a todos en un sectarismo. Los de la conciencia superior tenemos nuestro propio trabajo: liberar.

En un principio, los más sectarios no van a venir a nada que los saque de su apasionado quehacer guerrero. Pero cuando vean que los pioneros del Nuevo Mundo estamos avanzando por un sendero hermoso, que sabemos adónde llegar y que tenemos las herramientas para tener éxito, nos respetarán, quizá hasta nos admiren. Y entonces florecerán sus emociones cálidas, su afecto, su confianza. Y ese día no muy lejano cesará su necesidad de enloquecer furiosos y descubrirán que estaban dormidos y se vendrán a acompañarnos en la magna tarea de sacar al mundo de la ruta hacia su destrucción.

En el mundo de la emoción, la imagen surge y ordena, el cuerpo obedece y desencadena los eventos programados, a espaldas de la felicidad plena. Esos son los dominios de la Estructura de la Muerte. En el mundo alternativo, llega la imagen con la emoción disparada, pero la inteligencia entiende lo que llega y el cuerpo no responde dormido.

- Desde Mérida, éste fue “El Cielo de Esmalte”. Estuvo con ustedes, Arena Luna.

 

Epílogo

Ella quiere tener un niño dios. Está persuadiendo a los dioses. En sus conversaciones expone las ventajas de popularizar las nuevas genealogías divinas. Cae en alguna locura propiciatoria.

El príncipe está celoso de que su mujer no lo hay preferido a la hora de planear su descendencia, se siente despreciado, está a punto de engañarla para vengarse. Ya tiene vista la víctima del ardid propiciatorio.

Cuando no recibe respuesta de lo desconocido, ella se calma, luego se arrepiente de haber sido tan ambiciosa, pero dice que no pudo evitarlo, era por el bien de todos. Él le cuenta sus deseos frustrados de venganza y ella lo comprende en el acto. Total, ella lo estaba engañando también con el pensamiento y con posibles consecuencias. Los dioses llegarán según sus planes, la consuela él. No tienes que apurarlos. Aunque, no está de más que te hayas puesto a la orden. Además, nosotros dos podemos tener hijos geniales, como Vicky.

Ahora conversan lo que pasaron. Él se veía en los pantalones de José el carpintero. Tendría que echar a la nada todo lo que pensaran los vecinos de ellos, ese hijo no es de él. ¿De quién es? ¿Cómo lo concibieron? Y ella también tenía esos pensamientos, aunque no los convertía en duda.

¿Me perdonas?

No necesito perdonarte. ¿Y tú?

Yo tampoco. Te amo, loquito.

Más loquita serás tú.

¿Ya vamos a empezar otra vez?

Si es por mí, lo empezamos todas las veces que sea, y con tal que lo terminemos.

Con tal que lo terminemos bien.

Y lo volvamos a empezar mejor.

Esta vez, prefiero que lo dejemos así. ¿Tú que prefieres?

Yo prefiero dejarlo de ese tamaño.

Sí. Mejor lo dejamos de ese tamaño.

Abrázame más.

Estamos tan solos aquí en este universo tan raro.

Tan solos y tan bien acompañados.                                                                        

 

           

 

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