Libro
VIII
Aventuras de la Princesa
Capítulo
1 El Niño de la Luna
Mucho
tiempo después, la Princesa Iratotumi dio, en una entrevista, su versión de
cuando fue a visitar al niño prodigio que apareció entre los indios guajiros. Ella
puso especial énfasis en que no fue a buscar un reportaje, haciéndose eco del
boom mediático que perseguía por esos días al muchacho, sino que fue a estar
con él por un tiempo, a disfrutar de su presencia y sus palabras, ya por tantos
consideradas sagradas.
Según
se constató, llegó a La Goajira proveniente de Apure o Amazonas, quizá más al
este, de la zona del Delta, pero jugaba con esa ambigüedad respecto a su lugar
de origen, porque quería unificar a todos los pueblos aborígenes, no en una
sola lengua, sino para que se consideraran una sola raza, la humana. De hecho,
hablaba cada uno de los 43 idiomas indígenas conocidos en el universo de los
autóctonos venezolanos.
La
Princesa no mostraba asombro alguno porque el mozalbete apareciera cosas, un
pastelillo de berenjena, un reloj de pulsera de hombre, de los que el siglo
pasado usaban los hombres pero que, en ese entonces, usaban las mujeres, una
banana, una piña, de la nada. Esos fenómenos ya habían sido suficientemente
investigados, antes de la llegada de Aruyani Iratotumi, por un enjambre de científicos nacionales y
extranjeros que, con aparatos sofisticadísimos, fueron a verificar que no se
tratara de algún timo. La explicación del joven excepcional fue que él era un
niño-dios. No un niño índigo ni uno prodigio ni alguna otra curiosidad, era un
dios, un regalo divino, allegado a estas tierras para aseverar el pacto de las
deidades superiores con la gente del planeta. Para que la gente supiera lo que
estaba destinada a desarrollar, conocieran desde ahora su futuro y se
encaminaran más directamente hacia él. Para que no desesperaran ante las
adversidades y cobraran fuerzas, seguros de sus potencialidades interiores. También
para que se esmeraran con más furor en desarrollarlas en vida, ya que el éxito
lo determinaría cada quien según su sed de cielo. De hecho predijo la fecha de
su despedida y la cumplió.
El
niño pasaba memorables veladas cantando alabanzas a la vida y a la paz naciente
en el planeta, a la irreversibilidad de los cambios y a la vigencia del futuro
en nuestros días presentes. En sus peroratas, por los días de la visita de la
Princesa, el niño se esmeró en hablar de las niñas apuradas por volverse mujeres,
de su necesidad de tener cuerpos admirables y de que esa pulsión que ayudaba a
mover las aspas de la creación, debía ser reorientada para que ellas transccurrieran
seguras en cualquier etapa del viaje, y no ansiosas. Recomendaba proveerlas de técnicas
sencillas (desvanecer imágenes, respirar hondo, quedar en calma y actuar en
alfa) para que se enfrentaran con serenidad al problema de desmontar la unión
desesperada y el parir precoz. Todo dependía del esmero con el cual se las
entrenara para preferir la acción lúcida y no la díscola o atolondrada.
Aclaró
que no fundaría secta alguna ni iglesia. Que había un solo dios, el amor, y que
era imprescindible embellecer el afecto de las púberes y los adolescentes, para
ilustrar lo cual tuvo una compañera de trece años, con apenas los pezones
apuntados en claro desafío, y celebraban cercanías y adoraciones que están
resumidas en una canción que Aruyani escuchó directamente de su voz: “Ya tienes
el cuerpo, aunque no eres adulta: Ya
eres mujer. Aunque no tengas senos grandes eres Eros. Disfruta la presencia
sagrada que ya está en ti. Cada instante puede ser un goce. Cada sensación,
cada respiro. Sé la vida y la belleza desde siempre. Ser, en vez de esperar. Ser
la plenitud de la existencia. ¿De qué vale ser el pensamiento de algo que
falta? ¿A dónde lleva imaginar un futuro y suspirar su lejanía? El dolor de la
ausencia es un instante contra hecho, un minuto perdido para la vida. Sé divina
ahora y no sufras, para que no esparzas dolores. Entrega tu cuerpo en la fiesta
del ahora pleno y no en la prisa enferma y el desvelo”.
¿Con
cuánta fuerza quiso la Princesa ser esa núbil adorada? En respuesta, al
instante vio su mirada puesta el ella y escuchó su voz sin que él moviera los
labios: Eres tú. Somos uno. Entonces entendió. Vio que era ella la adorada, eran
todas las mujeres y, como receptora del mensaje, ella ahora ayudaría a que
todas las adolescentes supieran que la vida no es en el futuro sino en cada
instante, y que la espera es una trampa más del pensar, que puede ser disuelta
apenas forjada. En adelante se esmeró más en sus conversas sobre la urgencia de
entrenar la unión por extinción inteligente del pensamiento, a fin de provocar
el fin de la enfermedad de la separación psicológica, fuente de todos los
noviazgos torturantes y las uniones compulsivas.
La
sinceridad, el respeto sabio, la seguridad, la empatía y todas las demás
funciones unidas configuraban un mundo en que la soledad psicológica, la más
cruel enfermedad, desaparecía. En ese contexto, todo mínimo abrazo, la más
sencilla caricia superficial, cada sincero arrullo corporal acompañaban más que
cualquier estertor orgásmico alcanzado durante la vida separada. Un ser
despierto no requiere más que cercanía verdadera para sentir abrigo. Aruyani
grabó la canción. De no haberlo hecho, se habría perdido para la memoria de los
seres humanos, y ahora puede ser escuchada como un eco del más allá, flotando
en el repertorio de la Trova Feliz.
La presencia de aquel adolescente de oro era,
por sí misma, una delicia. La cohorte de muchachas y muchachos que lo
acompañaban a todas partes era un paisaje celestial. La serenidad, la sabiduría
del ver y entender, el juego, la solución ininterrumpida de la serie infinita de
confrontaciones naturales, surgidas del acontecer para ser abordadas y entregar
su saldo benéfico. Las afortunadas
chanzas. Pocas veces salió de los territorios poblados principalmente por
indígenas. Visitó Brasil, Perú, Bolivia, el cono sur y Centro América. Dijo que
en el cielo no había fronteras. Viajó por Colombia sin cuidarse de los
exterminadores de líderes autóctonos, quienes nunca pudieron tocarlo. Murió,
para nosotros, tal y como había previsto, en la fecha señalada por él mismo
quince años antes.
Su
expresión tenía un sello único, la picardía
entre los ingredientes, en un ser riente, cercano, que jamás llegó a la
burla. Alguien que jugaba. Un chico travieso cuya mirada decía constantemente
que sabía quién era. Un dios sereno y amigo, que “Vino para que la gente se
sintiera en confianza con los dioses”, dijo la Princesa Iratotumi.
De
verlo, Aruyani deseó que ése fuera su hijo. Luego trasladó el deseo fugaz a
querer un hijo como él. Y comenzó a
prepararse para conseguirlo. Solicitó a los poderes del universo que, si les
plugía hacerla madre, le enviaran un niño-dios, para ella cuidarlo. Que
devolvería la merced mostrando el camino en que todas las madres –por imitación
unas, por anhelo celeste las demás- desearían en adelante procrear niños-dioses,
cambio que significaría el final de las penurias sobre el planeta: se acabaría
la tradición de niños normalizados con las consabidas consecuencias. De ahí que
a su regreso de la aventura, comenzó a sexuar sin cuidados anticonceptivos.
Ahora sus hijos están creciendo, pero todavía no han dado más muestras
extraordinarias que las que dan los bebés actualmente, reírse el primer día,
llamar a la madre o echar a caminar antes de tiempo. Pero ella prepara el futuro
inmediato con fe en el infinito, y procura que expresen abiertamente la
totalidad de sus cualidades divinas.
El
Niño de la Luna Llena -llamado así porque nació en ese ciclo lunar- adivinaba,
demostrando su conocimiento del pasado y del futuro, preconocía, miraba a
distancia. Predicó a los autóctonos que declinaran el aprendizaje colonial,
sobre todo que superaran la empresarialidad salvaje, regresaran a la sabiduría
ancestral de compartir, como antes lo
habían hecho con las tierras y los aperos de recolección o labranza, pero que
ahora incluyeran las máquinas. El mayor milagro que operó fue que, a su
partida, no se creó ninguna secta. No apareció ninguna religión. Nadie dice ser
partidario del Niño Dios de la Selva, ni pelea con los cultos sectarios
tradicionales. Algunas de sus canciones sí deambulan por ahí, pero sumidas en
el torrente de las tradiciones de las tribus urbanas y no como un producto
administrado metódicamente, ni como un ritual eternizable. Ocurre más a menudo
que los raperos las seccionen y aprovechen para sus propios designios.
Asesoró,
en lugares estratégicos de su recorrido, una serie de comunidades modelo que,
dado el mismo espíritu de los tiempos, coinciden de manera asombrosa con los
barrios felices y los Pueblos Bonitos, donde los pobladores deducen unos
códigos mínimos de integración que les permiten excluir toda dominación,
incluida la ritual sumisión ciega al infinito, y la repetición mecánica incapaz
de dar fin al sufrimiento. Son el misterio sin ansiedad ni separación. Lo
importante en ellas es la belleza de la relación: el ejemplo para los no
iniciados, el estímulo que dan a los visitantes. La fuerza con la cual atraen
hacia la vivencia emergente. En esas comunidades se alienta el ascenso de los
vecinos a la mayor conciencia, la conciencia de que son dioses en camino, que
deben entender en vez de dejarse dominar o producir dominio alguno. Son sanos
en el altar de la vida real. Entre ellos se dio fin al parir adolescente.
Las
otras características de los poblados: las adolescentes andan seguras de lo que
tienen, así no se les muestre todavía, y pueden seleccionar las cualidades de
lo que será como destino social. Tienen el conocimiento preciso para dar fin a
toda controversia intergrupal junto a la
capacidad para fundar nuevos enclaves libres, socialmente avanzados. No aceptan
ningún dios que no sea el amor: lo que haces con los otros. Si amenaza o
castiga, domina o separa, si choca con los humanos en lugar de entenderlos, no
está destinado a crear armonía y no es dios: es la mente. Cada poblador es un
ser libre, un emprendedor capaz de ayudar contento a la abundancia y
prosperidad de la poblada entera.
El
niño prácticamente no dejó huella. Nadie lo recuerda como una aparición
fantástica, sino como algo cotidiano. La muchacha sí existe aún, pero sus
prédicas por las aldeas recomendando cuidar
que el amor sea el dirigente, que las niñas aprendan a no esperar, que si no
piensas eres el que entiende, no son algo inusual, pues no se diferencian de lo
que la gente normal de esos lugares predica con lo que hace. De modo que su
paso por las comunidades no genera un halo fantasmal ni un estremecimiento ante
el abismo. Se diría que ella es casi igual a las otras princesas. Se especula
que quizá los dioses que asesoraron a los indígenas de estas selvas, en el
origen, articularon un experimento de hacerlos sabios al punto de que no guardaran
ciertas huellas, de la misma forma que los encauzaron para que primero
aprendieran a compartir y luego recibieran las máquinas, con lo cual
garantizaron que no las usaran -como ocurrió en otros confines del planeta-, para
irradiar el miedo.
Capítulo
2 Lily
Viene
a buscar a los Birongo para que intercedan y vean si le pueden quitar de la
cabeza a su esposo la idea loca de tomar en sus manos el caso de los migrantes
apaleados en Chile. Alex quiere sentar un precedente: Montar, de parte de la
ON, una oficina que procese todos los retornos deseados, para que lleguen con
una ocupación definida y un lugar específico de residencia. Que no lleguen a verterse
en el torrente del caos, demostrando cierta parte de lo aprendido por el
camino, vaguear, mendigar, delinquir, sino a desarrollar las otras, esforzarse,
vivir con parquedad, reconocer el valor de las cosas. Y que su vuelta a la
patria se constituya un ascenso al cielo.
-
Alexander lo hace para que el gobierno aprenda, pero no tiene que ser él quien
lo ejecute.
Ella
quiere que se conforme con dar la idea, y que no se ponga a dirigir las
operaciones ni a garantizar con el alma la buena marcha de todo.
-
Él sabe que puede delegar y gerenciar de lejos, pero yo lo conozco y lo veo
venir: le gusta tanto la tarea, se encariñó tanto con ella, que está decidido a
asumirla por placer.
Ella
preferiría acrisolar la unión conyugal, dedicarle más tiempo a la casa vez de
abandonarla en parte por las nuevas tareas, y que no descuiden el programa.
Presiente que la frontera la desplazará a ella de su interés. Teme el cambio
brusco que se les viene encima y quiere su vida normal de vuelta. Alexis le
dice que está imaginando fantasmas. La solución es que lo acompañe plenamente
en esta tarea. Ella puede ayudarlo y estará cerca para que no se desvíe lejos
del hogar. Estando juntos, ninguno se resentirá. Si lo atrapa su nueva
ocurrencia, es porque es gustosa.
-
Disfruta tú también esa delicia –le dice la Princesa.
Al
rato ya están involucrados enriqueciendo el diseño estratégico de la campaña.
La tarea promete la inauguración de una época de fraterna cooperación entre el
gobierno y la Oposición Noble. Los
repatriados llegarán ya conocedores de su destino divino, y durante la
cuarentena no estarán distraídos ni dispersos sino activados en el plan
maestro, practicantes de las nuevas tecnologías. Algunos irán a aldeas
ecológicas, se repartirán por las zonas de desarrollo. Tendrán padrinos y
asesores para cada tramo de la emersión. Los que lo deseen, irán a proyectos
expedicionarios para fundar nuevos Pueblos Bonitos o Barrios Felices, del
inicio al fin de los proyectos. Para todo serán asesorados amorosamente por el
poder ciudadano.
El
entusiasmo de Lily va en aumento y pronto está proponiendo ideas: los casos más
positivos de migrantes insertados en el Edén, pueden ser utilizados para
incentivar el egreso de los que estén afuera dudando. Y el éxito de la
operación puede servir para traerse también a los artistas que se fueron
echando pestes y qu3 ahora están allá dudando pero les da pena. Te traes a uno
y lo tratas bien, y eso anima a los otros, que no habían hablado tan mal.
Pueden usar el diseño, una vez pruebe sus bondades, para fundar un país de la
armonía en Centroamérica y redireccionar
a los migrantes. Los príncipes se ven y comentan con la mirada el vuelo de la
esposa. Ella no los nota y sigue elucubrando.
Idea
una secuencia de gestiones para convencer a los más destacados migrantes, a los
políticos que se fueron echando pestes y que no se encuentran muy a gusto en
las metrópolis, pero tienen pena de regresar porque hablaron muy mal de su
patria.
-
Pueden ser tratados como migrantes extranjeros. En realidad, su patria quedaba
afuera. Eran más europeos o gringos que venezolanos. Pero, si son capaces de
nacer de sus cenizar, de renacer a una nueva vida, los podemos recibir tras un
borrón y cuenta nueva y aceptarlos como aceptamos a los migrantes extranjeros,
con toda la sonrisa y el afecto que necesitan para instalarse.
Ideó
una propaganda especial para atraer, a trabajar en la Red T, a los periodistas
extraviados por el mundo gringomano: “Elévate por sobre el desastre y forma
parte de la Verdadera República que nace. Ven a fundar. Trae tu alma
libertadora, deja las huestes del imperio y dale ese tremendo chance a la paz
mundial”.
-
Lo importante es fomentar la reagrupación. Perdonar el pasado, reiniciar el
presente -dice.
Al
final de la entrevista, el príncipe Iratotumi la felicita por todo lo
elucubrado. Aruyani la despide deseándole que disfrute la interesante aventura.
Ya
en el terreno práctico, los reinsertadores se vieron obligados finalmente a
formar cinco frentes de repatriados: los científicos, los mendigos confesos y
asumidos como tales, los profesionales sin éxito -que habían sido extraídos
para enriquecer el capital extranjero, pero estaban empleados en labores
subalternas mal pagadas-, los migrantes sin profesión, que no se asumen como
indigentes ni delinquen, pero están por allá dando pena y los infiltrados. Para
cada segmento hubieron de conseguir soluciones del primer nivel, trabajo y
vivencia del primer mundo, el noble.
En
el trayecto, se comprueba que algunos eran una banda terrorista entrenada en
Chile por los pinochos para balcanizar. Las pesquisas demuestran que otros
aprendieron una hermosa lección de libertad y que la están aplicando. Agradecen
que la patria los haya ido a rescatar. Son sencillos, solidarios, se conforman
con pocos bienes materiales, ahora son todoterreno, están dispuestos a todo lo
bueno y lo noble para demostrar quienes son, ahora que lo saben
Meses
después, ella les envió una nota donde le agradecía su afortunado consejo.
Están más unidos y contentos.
Capítulo
3 Graziela Romano
Graziela
Romano despliega su arsenal, ya anunció el programa, dispuso la música de fondo
y ahora lanza su hermo sa voz al aire, al encuentro de los añorantes radio escuchas.
- La patria es el planeta tierra, que gira
vertiginosamente aunque no lo notamos, pero puedes comenzar a forjarla en tu
país de residencia, justo en tu barrio. A imagen y semejanza de lo que
construyas a tu alrededor, en tu entorno inmediato, y con esa calidad, serás
capaz de construir en los ámbitos cada vez más amplios, hasta abarcar el
planeta. Cuando liberas tu barrio, insertas en la patria nacional –sea cual sea
el grado de desarrollo en que ésta se encuentre, embrión, hecho apenas
vislumbrado, o logro consumado- tu granito de arena para que haya un Primer
País de la Armonía y para que tu país, en vez de ser un conjunto de grupos
aislados subordinados a un despotismo
internacional, sea un lugar de encuentro donde todos nos reconocemos,
respetamos y protegemos en paz, generando la mayor suma de felicidad para todos
aquí, y una esperanza para el resto del mundo.
Se
puede oír su respiración. Ella la lanza a propósito, articulada para seducir.
-
El que anda sin rumbo propio no fabrica una patria, pero los que escogimos,
vamos haciéndola, con granos de polen y sueños hermosos, seguros de que
florecerá. Por supuesto, siempre ha habido un enjambre de bandidos y pandillas
facinerosas que, durante las épocas críticas, azotan la nación. Entre 1810 y
1814 fueron los negros, indios y mestizos anarquizados, que junto a los blancos
marginados vagaban saqueando, violando y quemando con Boves, abiertamente
contra el embrión de republica que dio el grito de independencia. Hoy son los bachacos,
las mafias del gas y del clap.
-
Los traficantes del efectivo –dice para si un radioescucha solitario.
- Contrabandistas de materiales estratégicos,
terroritos de alquiler, pranes carcelarios y los que andan sueltos, los
insertados en las bandas balcanizadoras, y los colectivos desviados que venden
comida sobrevaluada o extorsionan comerciantes.
-
¡Mete a los generales y a los ministros corruptos! –exclama audiblemente en una
esquina uno de los escuchantes, como si Graziela
estuviera ahí oyéndolo.
-
Las trapazas de oficina, las pequeñas trácalas del vecindario, los políticos
venales, todos aupados por la tv violenta y otros comandos degenerativos. Esa
gente no tiene patria. Los criminales colman el ambiente, lo tiñen de dolo y
desconfianza, y crecen tanto que parecen reducir a cero el número de los
idealistas, de los que sostienen en alto las banderas de la virtud y el honor.
Pero, aunque casi todos ayudemos ese desastre, a muchos el malestar nos hace
rechazarlo y aspirar a algo mejor.
-
Una multitud de escuchas se incluyen automáticamente, contentos de contarse en
las filas de esta Princesa del Aire.
-
Y es ese malestar y esa aspiración lo que podría llevarnos, barrio por barrio,
a que todo el país se dedique a liberarse del caos, y a que ofrendemos al mundo
la realización de un primer embrión de la armonía planetaria, nuestro grano de
arena en el paraíso terrenal.
Ella
hace una pausa larga y nuevamente se oye su respiración como si estuviera ahí
cerquita.
-
Ahora bien, tal paraíso, esa patria grande planetaria, en cierto momento es América
latina afrocaribe. ¿Por qué Nuestra América? Porque somos más jóvenes y tenemos
menos de qué deslastrarnos, tenemos menos ínfulas por las ventajas heredadas
culturalmente, menos prepotencia y menos desprecio por los demás y menos
costumbre de aprovechar la debilidad ajena. Y porque por aquí pasaron Bolívar,
San Martín, Artigas y los otros libertadores, que no eran mercantilistas, eran
idealistas, utopistas. Una vez cumplido el prodigio de liberarnos, después de
esta región latinoamericana y afrocaribeña, el paraíso se irá extendiendo por
todo el planeta, conformando la patria global.
-
Lo contrario de la patria es el sueño colonial, la bota imperial –comenta un
radioescucha con su compañera mientras cocinan.
-
La herencia de aquellos saqueadores y los filibusteros, de esos asesinos
seculares entre hermanos sigue viva. Trescientos siglos matándose no les
bastan, ahora quieren terminar de masacrarnos a nosotros. En Usa y Europa,
bandas facinerosas profusamente armadas están apoderadas del gobierno y
mantienen al presidente y a la gente
secuestrada en un cerco desinformativo y de manipulación psicológica y
religiosa. Van rumbo a la Tercera Conflagración mundial, pero para ellos eso es
normal, la tradición europea lleva milenios repitiéndose sin aprender. Aquellos
pueblos aún no se atreven a defenestrar a sus líderes fascistas porque no
manejan su destino. Nosotros defenestramos a nuestro último dictador fascista
en menos de cuarenta y ocho horas. Ellos no se atreven a soñar ni a salirse del
precario confort que dan las costumbres milenarias, el despojo al semejante, la
mentira y la fuerza aplicadas contra el débil.
-
No se atreven a desafiar el porvenir –exclama Hortensia, ya lista para el baño.
-
Y como nuestro ejemplo pudiera despertar a esas mayorías manipuladas, quedamos
convertidos en una amenaza para los bandidos reptilianos –piratas que
desprecian las ventajas del enorme neocortex creativo y poeta y se aferran al
minúsculo cerebro reptil, defensivo y ciego-. Les duele demasiado que nosotros
aspiremos a una Verdadera República, que aspiremos a una Patria Grande y
crecedora, les asusta que estemos construyendo una patria gigante,
Latinoamérica unida, ni se imaginan que nuestro designio es expandirla hasta
fundar el paraíso global, el Edén Planetario.
Graziela Romano hace otra pausa, respira hondo y audible.
Es su llamado transverso.
-
Para el supremacista eurocéntrico criollo, vivir en Venezuela es estar, como
los conquistadores, en el lugar menos apetecible, solo de paso. Lo mejor queda allende los mares. Aquí todo
está atrasado y es de menor calidad, piensan. Aquí la gente no es tan bonita ni
de tan buena cuna ni es tan inteligente, creen. Se han mezclado o son de razas
inferiores, es lógico que los sometan los imperios, su naturaleza es ser
sometidos. Eso piensan de los mestizos. En la mente profunda del supremacista
yacen contenidos probatorios: ¡son inferiores! ¿Si no, cómo se explica que te
dejen por siglos que compres cosas y se las vendas al precio que te da la gana,
o que les cambies los presidentes a tu antojo? ¡Son tontos! ¡A los pocos que se
rebelen, hay que volverlos al redil a pinochetazos! ¡Si hay que matarlos a
todos, no importa! Al supremacista eurocéntrico criollo, los laboratorios de
operaciones psicológicas les envían lo que deben repetir: “Los mestizos no
tienen derecho sino a modelos que nacen fracasados”, les susurran en el oído. Y ellos repiten.
-
Nada de lo que inventen servirá porque son inferiores –la ayuda un receptor
activo.
-
Para 1818, ya en Venezuela muchas fuerzas militares se habían pasado del bando
realista al bando patriota: las del indio Reyes Vargas, las del Coronel Juan
José Rondón, el mismo de la frase: “Rondón no ha peleado”. En esa época muchos
soldados no entendían de qué se trataba eso de la patria. Pero poco a poco se
habían estado pasando los jefes, y con ellos las tropas. Las de Boves, una vez
muerto éste, se vinieron a la revolución. Negro Primero fue uno de los que en
un principio defendieron al rey detrás de Boves, pero un día, vio que apoyaba a
extraños y lejanos déspotas, contra sus posibles conciudadanos, se vino. Convocados
por héroes eminentes, Zaraza, Páez, Monagas comenzaron a vislumbrar el hermoso
sueño que estaba naciendo. La Redención Mayor. Sobre todo, vieron que en la
naciente patria se podían cumplir realmente sus aspiraciones. En nuestros días,
¿qué lógica cotidiana está tejiendo el renacer de la patria? ¿Qué importantes jefes
imperiales emigrarán hacia la República? Y entre la tropa, entre los opositores
que aún votan por ellos, ¿cuáles son hoy las aspiraciones que debe cumplir la
Nueva Sociedad, nuestro lugar de encuentro, para que, los que estaban peleando
a favor del imperio se vengan a la paz y a la abundancia de la V República?
Muchas
mentes buscan y encuentran, pronuncian nombres y hazañas, otras interrogan.
-
Un plan de emigración y recolocamiento de las fuerzas opositoras tendría que
contemplar el deslizamiento de jefes importantes. ¿Cuáles? ¿Los pranes malandros? Esto pudiera estar ocurriendo
en los barrios que se liberan de verdad: el cambio de actitud de la mayoría
vecinal, su salida de las dudas ayuda a redireccionar la energía de los líderes
delincuentes menores. Eso podemos aseverarlo como una ley: barrio que se libera
se convierte en un lugar de poder que regenera a todos. Algunos altos
dirigentes contrarrevolucionarios ya han abandonado su proyecto al ver de cerca
la invasión extranjera. No se vendrán a la Nueva Sociedad, pero, con que no
quieran asesinar gente aquí están prestando ya un enorme servicio a la patria
buena. Tenemos que hacerles propaganda. ¡Cabe incluso nutrir virtualmente el
imaginario heroico! ¡Inventar a grandes jefes saurios que sí se vienen, construir
líderes de ficción que se salen de la oposición salvaje y se vienen a la
vanguardia humanista y amorosa, a la Oposición Aristocrática y sana! Eso
también es parte de la agitación cultural y creativa necesaria en este origen.
En este recomienzo.
-
Un radioescucha recuerda que en el comic “La República Contraataca” aparece un
personaje así: Wilfredo Lanza era un encapuchado incendiario, campeón de lanzar
molotovs contra la Guardia, pero en realidad él quería ser un Libertador y un
día entendió el problema. Le preguntaron “Si en Star War ibas a la República, y
en Avatar ibas a los originarios, ¿por qué aquí vas al imperio?” Y sus
reflexiones lo llevaron derechito a volverse un líder principal de la Oposición
Noble.
-
Pero en la Oposición Noble todos somos líderes principales. De modo que sólo
cabe una insurrección general. Hay que facilitar que el pueblo todo vea muy
claramente las ventajas de venirse a vivir en este lado, y, por supuesto, la
vía más fácil es la que estamos recorriendo: enamorar a la gente construyendo
en vivo el modelo de la Nueva Sociedad, los primeros enclaves, los primeros
hitos, los Barrios Contentos y los Pueblos Bonitos. Colegios sin lágrimas,
prescolares sin dominación. Empresas felices de todos. La población tiene donde
ver muy claro, que con la revolución profunda puede vivir holgadamente y que, en
este tramo, su trabajo le asegura no sólo la supervivencia sino mucho más, la
paz, la armonía social. ¡Pero eso hay que mostrarlo hasta la saciedad! ¡Hacen
falta más agentes turísticos que traigan a la gente a ver! Ya ven muy
claramente las desventajas del capitalismo, sus comerciantes salvajes
desbocados, el ahogo creciente, eso de volvernos cada día más ratas cuando
antes éramos tan desprendidos, la crueldad del ahorcamiento mutuo de unos
contra otros sin cuartel. Pero el deseo de escapar será más fuerte si el pueblo
que hoy sufre, puede comparar esa horrible realidad con el otro ejemplo: la
belleza de la organización popular, la distribución sin mafias intermediarias.
Es necesario que el pueblo sienta cómo llega el alivio y se abre como una bella
flor. Que el pueblo vea de cerca los nuevos campeones que producen para la
gente –no para hacer dinero-, y palpe cómo la vida se vuelve segura y plena,
sobre una base no reversible, no saboteable, no artificial. Si la gente no ve,
si no palpa la belleza, no se enamorará. Para vencer la barrera de las fake
news, no basta con hacer los prodigios, hay que organizar los tours, las
visitas guiadas, para mostrarlos y enamorar. Necesitamos un enjambre de
mensajeros divinos que ayuden a mostrar las proezas de los que estamos
construyendo el cielo.
Hubo
conatos de discusión, preguntas, respuestas, aprendizajes furtivos y, sobre
todo, ofertas de servicio, en muchos sitios a la vez.
-
Todo para reunir a la gente en el seno de esa patria cálida que estamos
construyendo, todo para ayudar a que las poblaciones vean muy claramente el
cielo: que sepan que puedan volverse empresarias y prósperas. Y con una felicidad
sin víctimas ahora, no en el futuro sino ya. Deben constatar que pueden ejercer
el más divino heroísmo del trabajo. Todos deben ver que es fácil volverse gente
floreciente que maneja cada día más bienes, no bienes personales para
protegerse de los demás, sino bienes de todos, las arcas comunales, capaces de brindar
a todos alegría y abundancia, un nuevo estatus de poder y éxito. Hay que hacer un
esfuerzo y mostrar el nuevo concepto de poder y éxito, no poder sobre los
demás, no éxito para preponderar sobre los que no acumularon objetos. El poder
de todos. El triunfo de todos. Hay que mostrar esa nueva forma de vivir.
-
El personaje enfermo levanta la mirada y el gesto despreciativamente, muy por
encima, creyendo que así sube de rango. Adquiere cosas caras para subir de
categoría social, porque es capaz de sentirse por el suelo y teme bajar del
pedestal imaginario, sin notar que, tanto creerse por encima como sentirse
menos, son pensamiento, un subibaja de la emoción; un juego innecesario para
quien sabe eliminar sus imágenes, tanto la de creerse por encima como la de
imaginarse por abajo. ¡Ésa es la libertad! En vez de aquel poder que dan las
cosas, entre los ciudadanos hay que popularizar este poder personal, el poder
de ser libre del pensar. El poder de aportar cada vez más y, con mayor éxito, a
la alegría creciente de todos. El poder de construir nuestro nuevo hogar: una
patria de todos. Es un viaje de un mundo a otro. Una odisea increíble, difícil.
Pero es nuestra diversión. Lo que nos gusta hacer. Menos mal que “ya sabemos
cómo hacerlo”. Hasta aquí el programa de hoy. Chao, estaremos juntos mañana
otra vez. Y siempre. Se les quiere.
-
¡Esta es Radio Jardín, transmitiendo desde Boconó, y estuvo con ustedes:
Graziela Romano!
Capítulo
4 Celia Kraus y los Héroes
En
el programa “La Entrevista”, está de invitado el jefe de la Misión Vivienda, quien
ha entregado varios millones de hogares este año y no se agarró ninguna para
él. Ya no vive en su antigua morada, pero es porque se mudó para un apartamento
de la Misión, en un barrio que él ayudó a liberar y no tiene bienes lujosos
comprados gracias a los negocios del gobierno. Ya Celia Kraus le preguntó cuántos
carros tenía antes de ser ministro y cuantos tiene ahora, cuántos apartamentos
o yates, qué piensa de los gustos lujosos. A las preguntas, responde que se
considera un patriota, un soldado digno del ejército destinado a vencer lo que
queda de los imperios. La presentadora lo investiga para ver si es un Ángel
Terreno, y, como ve que no lo es –aún pertenece a un partido, aunque tiene un
plan serio contra el sectarismo y una estrategia definida para ejecutar el
poder popular-, ya lo invitó, diciéndole que está muy cerca del Paraíso. En el
fondo está atenta, por si sí es y vive encubierto, dentro del partido de los
revolucionarios novatos, para darles ejemplo en cuanto a la honestidad y las
otras artes vitales.
-
¿Por qué el que dirige la MV necesita 20 carros lujosísimos, cien apartamentos
para él, doscientos trajes? Eso es locura –dice el joven Ministro-. Yo, en ese
aspecto no estoy enfermo. Puedo carecer de los yates, las joyas, los cuadros
originales de pintores famosos y los perfumes, porque conozco cómo funcionan
esos signos del estatus burgués.
-
La imagen mental y su orden urgente, la vivencia en el mundo de la emoción –lo
ayuda Celia-. ¿Y qué signos tienes entonces? Porque la gente respeta es a los
que poseen todas esas cosas que acabas de despreciar.
-
A veces sueño que, siendo Ministro, tengo de todo y lo entrego a quien lo
necesita, como si fuera un rey benévolo. Pero ese es el ego, que quiere darse
bomba siendo rey. No soy yo quien entrega esas viviendas, es la vida que está
madurando y volviéndose justa, es la revolución, que hace su trabajo, el
planeta que evoluciona. Se trata de algo más que el ego.
-
¿Y quién es el que trabaja, ya que no es del ego?
-
El espíritu de nuestra época. El alma humana. Debemos exaltarla cuando se
muestra, y celebrar a los que se dedican a la comunidad y manejan bienes durante
esta abundancia creciente, de una manera feliz, honesta, espectacular, e imitarlos,
porque están produciendo belleza, que es un tipo de riqueza en una sociedad. Y
eso es lo que tú patrocinas desde este programa. Un día de estos trajiste a uno
que distribuye cajas del claps, pero es parco en sus hábitos de consumo y no
roba ni atesora defensivamente. Tú estás prestando un gran servicio a la nación
separando a los que viven sin temor, de los frágiles de espíritu, que se
sienten obligados a delinquir aprovechando que los pusieron donde hay.
-
¿Por qué eres honesto, es una religión, una secta, una manía personal, porque
tu padre era honesto y no puedes dejar de seguir su huella, por temor a dios,
al qué dirán?
-
Porque yo quiero construir una utopía, y la utopía sólo acepta maravillas fuera
de serie. Si queremos construir una República de verdad, tenemos que ser
diferentes, exigentes, pulcros. Sólo con acciones extraordinarias se generará
la masa crítica suficiente, la seriedad suficiente. La cantidad suficiente de
líderes jóvenes que crean en este proyecto gigantesco.
-
El quorum suficiente para tener una patria. Pero, hoy en día, mucha gente se
burla del concepto de patria, muchos le tienen miedo, cuántas guerras nacieron
del nacionalismo, del patriotismo. Son conceptos que están en crisis.
-
Se están resemantizando. No es que haya que acabar con las patrias y las
naciones. Por supuesto, hay que eliminar lo negativo de eso, las ganas de
imponerle tu patria al otro. Pero, si no tienes el ideal de forjar una patria
que albergue a los hermanos para tratarse como una familia, no hay futuro para
nadie.
-
Háblame de eso. ¿Cómo es eso de que no hay futuro si no hay patria?
-
Un país puede ser un conjunto de grupos aislados, muchos de ellos bandas
delincuenciales, todas subordinadas a un poder delincuencial mayor, un imperio, pero entonces van a operar generando
desplazados, viudas y demás víctimas.
-
Umjú.
-
La única forma de evitar que un país sea esa siembra de infortunios es que haya
la voluntad colectiva de algo mejor, la rectitud hacia un ideal, y seriedad
suficiente para convocar y construir lo extraordinario. Extraordinario porque
le exige al ser humano trascender su nivel animal, su nivel habitual.
-
Me place que tengas un criterio claro –lo acompaña Celia abandonando todo
recelo-. Que tengas convicciones, que no lo haces por el partido o por seguir a
una persona, sino porque eres excepcional. ¿Seguro que no eres un ángel terreno
encubierto?
-
Me gusta que estés atenta a descubrir el perfil noble de los gerentes de la
revolución –y para detectar a los otros-. Estás ayudando a cambiar, entre la
población, los conceptos de éxito y de abundancia, y a demostrar que la patria
sí existe porque hay gente fundándola con su esfuerzo moral y espiritual.
-
Con su mente clara respecto a qué es lo importante.
-
Tú muestras el mundo donde lo que vale no es el dinero sino la gente, el hogar
cálido que estamos construyendo. Te agradezco que visibilices eso.
-
Me encanta publicitar a héroes como tú. Una se siente bien acompañada, segura
de que sí estamos haciendo algo diferente en el país. O, de que estamos más
adentro de lo que creíamos. Y reafirmar ese camino es la razón de ser de este
programa. Que se vea cómo se vence en una brega tan difícil contra las
costumbres, una brega tan espléndida, y cómo se garantiza que haya cada día una
mayor estabilidad en todo, económica, social, ética, espiritual.
-
Por supuesto, hay que aplaudir también a las comunidades que nos forman, o que,
con su vigilancia preventiva permanente, enderezan a los que se desvían. Ustedes
son un bastión de esa contraloría que no puede faltar. Hurgan donde es, hacen
las preguntas que hay que hacer. En este programa no va a ocurrir eso de que, ¡entrevistaron
al personaje y no se dieron cuenta de que era un corrupto! ¡Ustedes no encubren
a nadie!
-
Bueno, queremos que aparezca lo que hay, pero disfruto mucho que se vea que son
más los mensajeros de la buena fortuna, que los que caen enfermos, contagiados
con la fiebre del oro.
-
A propósito de eso, te doy las gracias por el programa de la semana pasada. Fue
fabuloso. Pintaron el escenario perfecto, la historia del personaje hasta que
apareció la realidad: con los otros gerentes.
-
¡Estaba sacando la gasolina para Colombia, en plena crisis del combustible en
el país!
-
Fue un momento estelar. Sigan así. Los felicito.
-
Nosotros lo invitamos y pensamos que no iba a venir, porque teníamos muchas
pruebas de sus delitos. Pero se sintió muy protegido e inexpugnable. Y después
que vino, ya no se nos pudo escapar. Sopesamos las opciones. Lo conocíamos por
sus actitudes, sabíamos de sus movimientos y que no lo íbamos a encubrir. Pero
queríamos hacer que se denunciara él mismo. Que las evidencias lo dijeran todo.
No preguntarle por su ética, en los términos en que lo hicimos, hubiese sido
enmascararla, permitir que fuera doble y
exponernos a que, como tú dices, al día siguiente apareciera la verdad, que el
personaje era un corrupto enfermísimo y que nosotros no lo habíamos descubierto.
¡Por ahí nunca, hacernos los locos y alcahuetearlo, imposible!
-
Y, al final, todo les salió bien.
-
Nos salió bien. Igual que esta buena noticia de hoy. Gracias por venir a “La
Entrevista”. Querida teleaudiencia, hasta aquí nos trajo el río. ¿Quieres
despedirte?
-
Ya todo está dicho. Sean felices, para que puedan dar lo mejor.
-
Aquí en “La Entrevista”, lo somos y lo seguiremos siendo. Este fue un episodio
más, con, Celia Kraus. Hasta la próxima.
Capítulo
5 La hija prodigio
Aladina
Hidalgo está recibiendo en su programa a una ciudadana que vive en un barrio
medio rico y quería que el Presidente se rindiera, que entregara y se fuera.
Para ella la vida podía ser así, sin principios, sin honor, sin recuerdo ni
herencia de Bolívar. Sin patria qué defender. Claro, los medios habían hecho su
trabajo: para ella el Gobernante era un bandido ladrón de elecciones y estaba
ahí ilegalmente. Ella recibía la vida de segunda mano, no la sabía leer por
ella misma. Acataba la versión de un bando, pero lo tomaba como verdad absoluta
y entraba a la guerra por esa vía y sin saberlo. Le constaba que la AN
opositora venía de ser elegida por el mismo aparato electoral que eligió al Presidente,
y que tal institución electoral tiene fama mundial y pudiera ser el mejor, el
más seguro del mundo, pero ella quería creer que el Presidente se robó las
elecciones. Y decía tener pruebas: en tal mesa los testigos dijeron que el otro
iba ganando y, de pronto, ganó Maduro. Culpa de Diosdado.
Para
ella su país era un lugar donde un extraño podía llegar y ordenar lo que los
demás debían hacer. Uno fuerte viene y te grita “¡Te vas de tu casa que aquí
mando yo!”, y ella se iba sin morderle aunque fuera la pata al caballo del
tipejo. Más bien le lamía esa pata y le decía qué bonito tu caballito, con
temor escondido a medias en una sonrisa que no llegaba a ser hipócrita, porque
se develaba a sí misma.
Creía
que la oposición era buena, incapaz de mentir, no sabía que la oposición
salvaje es capaz de matar a media humanidad y quedarse con los sumisos con tal
de dominar (no lo sabía, o no se lo quería tomar en serio). Juraba por la
bondad de los que les mandaban mensajes por la red, la radio y la tv, a ella y
a sus amistades, creía que tanta honestidad la alcanzaría cuando gobernaran, es
decir, cuando tumbaran al gobierno legítimo. No veía que lo que ella sufría,
vivir sin luz, sin comida, sin un sueldo que alcanzara, sin agua, etc, era el
resultado de una lucha donde se combinaban, por un lado, las ineficiencias del
gobierno -que no es capaz de construir una red sana de distribución de
alimentos, a punta de bodegas atendidas con esmero por vecinos con poder-, pero
por el otro, el saboteo sistemático proveniente de los enemigos del gobierno.
No reconocía que el gobierno tenía enemigos poderosos, que pese a ellos intentaba
mantener los servicios de salud, educación, transporte, luz, agua, telefonía y
vivienda más baratos del mundo, y que estaba siendo asediado precisamente por
eso. Ella no reconocía nada bueno del
gobierno: escogía esa medio ceguera.
Los
ricos no quieren que se sepa que las riquezas se pueden compartir en paz y con
gran alegría. Pero a ella no le interesaban esas deducciones o verdades ocultas. Ella no vivía en ese mundo. Y en verdad se sentía
atrapada, rodeada por los ladrones del gobierno usurpador y acosada por los
motorizados, aunque no le habían hecho nada. Decía que los colectivos provocaron
a Guaidó, ese niño de pecho. O sea, que Guaidó no provocó a nadie. Con ese
nivel europeo de razonamiento, estaba lista para disparar una guerra mundial
más, si la vida la hubiera dejado. Su lógica más sencilla le decía que en la
Cuarta “Yo trabajaba, salía, paseaba, fiesteaba en los cerros pobres y no me
pasaba nada. Una se compraba un pantaloncito, comía bien. Y en diciembre,
aunque sea comprabas un pan de jamón y teníamos hallacas ¡Me quedo con la
Cuarta!”. Creía el cuento de un solo
culpable, Maduro. Vivía mal, no inventaba, no entendía, no razonaba, no emprendía,
no mejoraba con los días, consideraba que el gobierno no tenía remedio, sólo
una salida y era hacia el deterioro creciente de todos. Ella, que es
hermosísima físicamente, se sumergía en un sentimiento de impotencia e
incapacidad de defenderse. Y nunca tuvo un plan exitoso para escapar de ese
hueco (un programa político honesto, ¿de dónde podría sacarlo, dada la calaña
de los que la rodeaban cibernéticamente y alimentaban su ideario político?) y
entonces descargaba toda esa arrechera culpando soberanamente al presidente y
deseando que se fuera.
Para
ella el problema del mundo se arreglaba cuando alguien mandaba. Uno ordena y
los demás obedecen. Ni siquiera importa si tiene razón, basta que tenga fuerza.
Ella tenía alguna educación, había asistido a clases por más de diez años y,
sentada en su silla, había hecho las tareas. Pero era lo sacado en claro. Lo de
Bolívar, la gesta de los libertadores y lo de que la patria se respeta, eso fue
hace doscientos años. Ya no existía o no valía para ella. Nada de defender tus
derechos. Sólo valía el derecho a tener la nevera llena con poco esfuerzo. Ella
provenía de este país que somos, de estas familias y de esta escuela que
tenemos, pero también provenía de ver esos programas sin cabeza de la tv, casos
resueltos frente al público sin jamás ir al meollo, telenovelas que jamás tocan
la epopeya en que el pueblo toma el poder, que esconden que los dueños de esas
televisoras matan diariamente a un líder social, programas de entretenimiento
sin historia, sin sociología, sin política de entender abiertamente. Y venía de
ver películas, millares de películas gringomanas. De ahí esa mente sin amor por
la verdad de los semejantes, esa mente lista para rendirse automáticamente ante
el que invadiera para salvarla.
Por
último, como el Presidente no se rendía, entonces se marcha ella y fue a tener
precisamente a Colombia, a casa de unos familiares que tenía por allá, no lejos
de la frontera. Aquí algunos le advirtieron que no se fuera ni de vaina
–Aladina fue una de las que se lo aconsejó-, que allá las cosas no estaban
bien. Pero otros le dijeron que sí que se fuera, que allá disfrutaría como aquí
en la Cuarta, que recordaría de nuevo lo que es ser gente y abrir la nevera del
súper y encontrar de todo. Claro, el que le dijo eso, cuando va lleva full dólares
ganados aquí y se codea nada más con el 30% de la población de allá y olvida a
todos los demás, que están muriendo uno a uno, asesinados con gran alegría del
30%. Pero sobre todo le hablaba con el amor ciego y herido por haber abandonado
su patria. Le hablaba con las vísceras y la añoranza ciega, con los ojos del
corazón. Le hablaba de un sueño que nunca existió. Otro le dijo que se fuera
que allá no escucharía a tanta mujer revoltosa y deslenguada defendiendo a
Maduro por el canal del gobierno. Y ella les hizo caso y se fue. Bueno. Lo que
le pasó allá no cabría en un programa completo: llegando le mataron a un
familiar porque era líder social y ese día le tocó a él. Y una sobrina, para
parir decentemente, tuvo que venirse a Ejido a un hospital venezolano gratuito
y de primera calidad aún en plena crisis. Y en esas ciudades la gente estaba
jodida porque Maduro trancó la frontera, y en otras ciudades los estudiantes la
pasaban mal y salían heridos directamente en los ojos, o quedaban muertos, o
desaparecían porque están protestando para que les paguen bien a los maestros y
abran universidades, y respeten a los guerrilleros desmovilizados, y no maten
más a los líderes sociales, a los periodistas a los defensores de ddhh. Y
cuando se fue a la capital, el Metro es carísimo, sólo para unos cuantos. Y hay
demasiados indigentes, el bienestar es para un 30% de la población y no alcanza
para los niños que se mueren, de a miles, de hambre, no solo en la frontera. Y
no consiguió trabajo sino de esclava sexual pero no lo quiso y la empezaron a
ver mal porque no había llevado muchos dólares y no la dejan trabajar tranquila
de buhonera. . . y después vino la
pandemia y la gente no se hace pruebas porque son carísimas y los hospitales
están abarrotados y en vez de un líder social asesinado diario ahora es una
masacre casi diaria y la botaron de la pieza por no pagar el alquiler y paremos
de contar.
Porque
un día regresó y lo primero que hizo fue alegrarse de que aquí se hubiera
quedado gente defendiendo el país, porque si no, no hubiese tenido adonde
regresar y lo habría perdido todo. Y ahora sí sabe lo que es patria: un grupo
humano que se protege y trata de ser mejor cada día para no maltratarse unos a
otros como fieras. Por eso vino y está aquí, en este programa de hoy –dice
Aladina.
- Hola. No te voy
a dar las gracias por invitarme, porque sé que es un placer para ti. Igual que
lo es para mí.
-
Ustedes no la están viendo, pero está más bella que nunca.
-
Menos mal que no vendí nada antes de irme y al regresar aquí tengo mi casa y
mis corotos. Aparte de que la aventura me dejó una inmensa riqueza adicional.
-
Además, ahora tiene ganas de emprender, de avanzar, de ser animadora social, de
echar para alante.
-
Ahora critico, pero adelanto propuestas e iniciativas. Construyo.
-
Yo me alegro mucho de que hayas regresado:
-
Aquí la gente puede ser luchadora social y no la matan, aquí puedes gestionar
que las cosas cambien.
-
Bueno, no hace falta terminar con un consejo, pero ella misma insiste en darnos
una recomendación:
-
Míralo con cautela, pudieran estarte manejando, tus propias emociones o alguien
afuera. Si estás desesperado y te invitan a una guerra, piénsalo. Puedes hasta
mirar las otras puertas que ya están abiertas. Te queremos y conocemos el significado
de la parábola del hijo pródigo. Dale.
-
Bueno hasta la próxima. Recuerden que, de las 11 am a las 2 pm y de las 6 a las
10 de la noche hace falta bajar el consumo: en ese horario cero plancha, cero
secadores de pelo, cero microondas, todo por amor a este lugar del universo. Hazlo
para dar ejemplo, así más nadie lo haga, adelante, como los de Las Queseras del
Medio pero, en vez de lanzas, con el corazón.
Capítulo
6 Arena Luna
-
Hoy quiero referirme al mundo de la emoción. El capítulo decisivo del despertar
respecto al pasado y la guerra, es dejar de ser manipulables por nuestras
emociones.
Cuando
en la película el muchacho perverso va ganando y parece que la profesora coja va
a perderlo todo y la apoyamos; cuando el padre, mal informado pero autoritario,
va a buscar a su hijo para imponerle un viaje que el muchacho no quiere hacer y
nos ponemos de parte de uno de los dos, estamos atrapados en la emoción. Los
filmes sirven para que veamos cómo se nos disparan las emociones, como una red
que nos controla: cuando ocurre lo que queremos, nos alegramos, cuando sucede
lo contrario, nos llenamos de rabia, a veces nos asustamos de verdad, o nos
entristecemos sin importar que los estímulos sean ficticios. Con las películas
podemos ver cómo funciona el fenómeno.
Es
terriblemente importante entender la emoción. Es decisivo, como dije.
-
Porque el ser humano vive preso en su sentir. Sentimientos y emociones son los
barrotes de la cárcel virtual. El músculo que sostiene esa prisión. Las
imágenes mentales y las emociones se apoderan de nosotros sin pedirnos permiso,
actúan con total independencia respecto al libre albedrío. El hombre normal de
la estructura dividida no tiene poder sobre ellas. Le llega una cara de las que
él llama bonitas y dice “Este ser es perfecto” y queda dispuesto a hacer lo que
el personaje diga, sin ver lo que está detrás del rostro, sin ver, por ejemplo,
que el personaje supuestamente hermoso es un asesino a sueldo. O una asesina a
sueldo. Llega una imagen de triunfador montado en un carrote y diciendo con el
gesto “Esto es ser gente”, y nos movemos a tener carro como única fórmula para
ser gente y andar felices, aunque no quepa un carro más en la ciudad ni más Co2
en el aire.
-
Nos metemos en una fanaticada deportiva sin dilucidar por qué y queremos que
gane, como si sólo hubiera triunfos en ese tipo de eventos. Dentro de la cárcel
emocional quedamos ciegos, no vemos completo. La inteligencia queda afuera. Fuera
de ese juego. Nos llega un malestar y lo cobijamos como si fuera obligatorio. Bajo
ese dominio, no vemos que ese malestar tiene un origen detectable, desmontable,
y que podemos quedar libres en el acto, inmediatamente. Por el contrario,
cuando estamos presos de una emoción no la soltamos, no la evaluamos
racionalmente, quedamos dominados por la emoción –vergüenza, deseo de venganza,
rencor, desconfianza- a veces hasta la muerte. Nunca habrá poder popular o
democracia profunda o libertad si antes no logramos desarrollar nuestro poder
personal, que es poder sobre el pensamiento y sobre la emoción. Porque saber
desactivar las imágenes como se deshacen las pesadillas es la clave para dejar
de estar prisioneros en las emociones y para dejar de caer en las operaciones
psicológicas del alto mando imperial, fabricante de dominación y sufrimiento,
ancladas en la dominación y el sufrimiento previamente existente en la mente de
la población del planeta.
El
problema no está afuera, el problema está en nosotros.
Los
operadores aprovechan que somos respuesta automática, más emoción que razón. Vida
más acá de la comprobación de hipótesis. Podemos vivir fácilmente en un pacto
ficcional con un grupo que nos gusta. Recibir sus mentiras contentísimos,
enternecernos o molestarnos inmediatamente. Resonar según lo que nos envían así
todo sea falso. Pero ese devenir emotivo ocurre en el marco de una contienda
fundamental.
Por
un lado, el fascismo. Los fascistas no son políticos. Viven abierta o
encubiertamente en la guerra, considerando que sólo hay un gobierno posible, el
de ellos, y matan a diario para sostenerlo. Pueden aparentar el juego político,
el juego democrático, y lo aparentarán, mientras esa simulación les permita
mantener una dictadura de hecho, una real sujeción de las masas con apariencia
de democracia –por ejemplo, una dictadura que les permita hacer que la gente
defienda a Usa como bastión de la libertad, y considere un peligro a Irán, un
país que no ha invadido a nadie en doscientos años-. Pero en realidad no creen
para nada en la convivencia tolerante o en los frutos del diálogo, la
concertación de acuerdos y el respeto a principios y normas. Apenas el
desarrollo de las libertades -o el exceso de opresión- organiza a los oprimidos
y amenaza la estabilidad de la dictadura adinerada, el fascismo se quita las
máscaras democráticas y muestra su cara verdadera: sólo aceptan sus
convicciones.
Son
autoritarios extremos, terroristas inmisericordes, codiciosos saqueadores,
terribles criminales de guerra.
Por
el otro, las naciones sometidas, haciendo sumisamente lo que les ordenan, o
bloqueadas, si se rebelaron contra el poder imperial. Los países ven caer
asesinada a su población, el surgimiento de cualquier libertad es detenido con
amenazas, chantajes, desapariciones o asesinatos en masa. El imperio mintiendo,
agrediendo, desplazando y jurando que actúa en paz. Dando golpes y acusando de
golpistas a las víctimas. Armando organizaciones del terror para sembrar
violencia en países desobedientes, y acusando de terrorista a naciones inocentes.
Y la gente manipulada, creyendo lo que les mandan, o amedrentada. Gente
dominada en getos informáticos que los llevan a matar. Países enteros
saqueados, dominados para que no se liberen, desplazados por la miseria
inducida, vueltos refugiados y migrantes hambrientos. Devueltos a la fuerza
cuando llegaban a las puertas del paraíso que le hicieron imaginar.
Por
un lado, los que aspiran a la paz, la justicia distributiva y la redención de
los oprimidos, sin las herramientas para construir el paraíso, y finalmente
saboteados. Por el otro, los que no quieren
transformaciones libertarias, exigen obediencia o nada, y hoy están
dispuestos a exterminar a medio planeta con tal de garantizar que su dominio perdure.
Pero
el protagonista principal no es el que acapara las vacunas, a sabiendas de que
podría estar causando la muerte de media humanidad; ni es el que, amedrentado,
a punta de pistola, se abstiene o vota por el No, en un referéndum para apoyar
la paz en su país. El protagonista es el temor. El temor y su dinámica, que
conduce a los demás países a considerar ese No como vida democrática, o que
conduce a un ciudadano a militar junto a los 70 millones que, en Usa, están
dispuestos a seguirle los pasos al Último Fhurer y al IV Reich, rumbo a la
Última Guerra Mundial. El temor, la vida en la prisión de la imagen y de la
emoción tiránica, ¡ése es el personaje principal en este espectáculo que
llamamos caos mundial!
Conocido
el problema, ya estamos más cerca de la solución. Volvernos invulnerables a la
manipulación es la única vía para transformar ese caos en paraíso. Es la única
vía para facilitar que un día despierten los que hoy se enfrentan en defensa
propia. Volvernos especialistas en desarmar la prisión en la emoción, es la
única vía para lograr que, un día, los hoy dormidos, nuestros hermanos
genocidas, entiendan cómo desarmar el arma principal de la batalla y salir
libres.
Vivir
fuera del dominio ejercido por las emociones comienza por saber que eso se
puede hacer: saber que es posible vivir libres del dominio omnipotente que ejercen
sobre nosotros las emociones, El segundo paso es saber dejar sin efecto las
imágenes, vivir despertando. El despertar es simultáneo: cuando hay comprensión
íntima y liberación, cesan tanto la imagen como la emoción. Pongamos por caso
que un revolucionario se propone dejar la prepotencia y ponerse en la situación
del otro. Para el pueblo opositor no es fácil ver a los revolucionarios y
quedarse en calma. Ver actuar a un revolucionario novato y comprender, y
escoger una acción inteligente –en vez de una respuesta emocional-, es
imposible para un opositor promedio, por ahora. Ellos están prisioneros, dominados
en su mundo de la emoción. Observan a doscientos motorizados y ven demonios,
peligro, una amenaza: temen, se arrechan, odian, se entristecen y desalientan,
caen en la melancolía, se enfurecen otra vez, se meten en los ensueños que les
mandan por las redes antisociales, allí ganan y se frustran, traman venganzas.
El motorizado pudiera quedarse en la euforia del triunfo y en el sentimiento de
superioridad, en la seguridad de tener al enemigo a raya, pero, en el caso que
estamos trazando, nuestro revolucionario es un prócer de la Nueva Sociedad y,
en vez de solazarse en la prepotencia celebrante y las otras emociones, decide
ir más allá y propiciar que los opositores entiendan. Para facilitárselo, anima
que su contingente motorizado –los doscientos de la marcha- apadrine y funde un
barrio feliz. Y se esmera en producir una película que describe las peripecias
y el futuro hermoso que están construyendo los de ese Barrio Feliz. En la
película aparecen muchas secuencias donde el grupo, los motorizados, gozan
reinventando el habla, bromean sabrosamente, como lo saben hacer en la vida
real. Ésa, ya no es una salida emocional. Ser compasivos, -en vez de
prepotentes y despreciativos ganadores- y solidarios, ponerse en el lugar del
otro e irlo a buscar amorosamente y ayudarlo a comprender, dar para comprender:
ese es el otro mundo. Es una respuesta de un nivel superior de conciencia, una
respuesta más energética, con más posibilidades de lograr el objetivo de
nuestro motorizado: que el mundo cambie. Al abandonar el supremacismo, la
prepotencia le dio paso a la compasión, a la acción unificada y procuró al otro
y lo ayudó a entender que lo que queremos no es pelear sino avanzar hasta un
paraíso donde cabemos todos.
Los
de la oposición están presos en sus emociones. Igual que los revolucionarios
novatos. Y no los sacaremos si no salimos nosotros antes. Si no sabemos que es
posible salir y cómo se hace. Para cada gesto que divide, hay que inventar una
alternativa que unifique. Superar la cárcel de la emoción es crucial. Los
gringomanos tienen más de un siglo aprendiendo a manipular a la gente a través
de las emociones. Las últimas elecciones en Usa y Brasil, entre otras,
demuestran ese poder. Nos pusieron a pelear entre nosotros, nos insultaron
feísimo, y no caímos en la guerra civil, nos agredieron desde el país vecino,
dejaron un rastro claro de que estaban intentando asesinarnos, nos ofendieron y
no caímos en la guerra con el país vecino. Pero no tenemos el antídoto para
ganar definitivamente. Mientras no seamos especialistas en manejar las
emociones -en vivir por encima, en la conciencia superior-, estaremos
acumulando ganas de responder con sus armas y en su terreno.
No
basta aguantar, hay que avanzar hasta el universo alterno y contratacar con las
armas de la inteligencia.
En
resumen, el arma principal de la inteligencia consiste en dejar de estar
dormidos, mirar sin miedo y dejar de ver enemigos. ¡Y entonces realizar las
tareas correspondientes a la gente despierta para sorprenderlos y enamorarlos
con tanta belleza, y unir al país y ganar todos! La gesta emancipatoria
consiste, exactamente, en dejar de lado las operaciones que separan y aprender
a unir. Dejar el mundo en guerra: ser Ángeles Terrenos y consolidar la unión.
Las
tareas burocráticas y de la coyuntura son unas, las tareas de la unión y el
amor son otras. Los que aman el nivel en que están, en la conciencia intermedia,
que se dediquen a lo superfluo, a su intento de enrolar a todos en un
sectarismo. Los de la conciencia superior tenemos nuestro propio trabajo:
liberar.
En
un principio, los más sectarios no van a venir a nada que los saque de su
apasionado quehacer guerrero. Pero cuando vean que los pioneros del Nuevo Mundo
estamos avanzando por un sendero hermoso, que sabemos adónde llegar y que
tenemos las herramientas para tener éxito, nos respetarán, quizá hasta nos
admiren. Y entonces florecerán sus emociones cálidas, su afecto, su confianza.
Y ese día no muy lejano cesará su necesidad de enloquecer furiosos y descubrirán
que estaban dormidos y se vendrán a acompañarnos en la magna tarea de sacar al
mundo de la ruta hacia su destrucción.
En
el mundo de la emoción, la imagen surge y ordena, el cuerpo obedece y
desencadena los eventos programados, a espaldas de la felicidad plena. Esos son
los dominios de la Estructura de la Muerte. En el mundo alternativo, llega la
imagen con la emoción disparada, pero la inteligencia entiende lo que llega y
el cuerpo no responde dormido.
-
Desde Mérida, éste fue “El Cielo de Esmalte”. Estuvo con ustedes, Arena Luna.
Epílogo
Ella
quiere tener un niño dios. Está persuadiendo a los dioses. En sus
conversaciones expone las ventajas de popularizar las nuevas genealogías
divinas. Cae en alguna locura propiciatoria.
El príncipe está celoso de que su
mujer no lo hay preferido a la hora de planear su descendencia, se siente
despreciado, está a punto de engañarla para vengarse. Ya tiene vista la víctima
del ardid propiciatorio.
Cuando
no recibe respuesta de lo desconocido, ella se calma, luego se arrepiente de
haber sido tan ambiciosa, pero dice que no pudo evitarlo, era por el bien de
todos. Él le cuenta sus deseos frustrados de venganza y ella lo comprende en el
acto. Total, ella lo estaba engañando también con el pensamiento y con posibles
consecuencias. Los dioses llegarán según sus planes, la consuela él. No tienes
que apurarlos. Aunque, no está de más que te hayas puesto a la orden. Además,
nosotros dos podemos tener hijos geniales, como Vicky.
Ahora
conversan lo que pasaron. Él se veía en los pantalones de José el carpintero.
Tendría que echar a la nada todo lo que pensaran los vecinos de ellos, ese hijo
no es de él. ¿De quién es? ¿Cómo lo concibieron? Y ella también tenía esos
pensamientos, aunque no los convertía en duda.
¿Me perdonas?
No necesito perdonarte. ¿Y tú?
Yo tampoco. Te amo, loquito.
Más loquita serás tú.
¿Ya vamos a empezar otra vez?
Si es por mí, lo empezamos todas las
veces que sea, y con tal que lo terminemos.
Con tal que lo terminemos bien.
Y lo volvamos a empezar mejor.
Esta vez, prefiero que lo dejemos
así. ¿Tú que prefieres?
Yo prefiero dejarlo de ese tamaño.
Sí. Mejor lo dejamos de ese tamaño.
Abrázame más.
Estamos tan solos aquí en este
universo tan raro.
Tan solos y tan bien
acompañados.
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