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                                                        EL DODECAMERÓN



Libro I                                               El Cuarteto de la Mañana

 

 

Capítulo 1

 

     Juan Germán está en la cama despeinado durmiendo. Se prende el despertador y lo asaltan cuatro voces jóvenes que bromean y ríen en amena conversación radiofónica.

-          Estoy bajo el efecto de la Diosa Jambunathaswamy -confiesa Piro.

-          ¿Junga quéee? –pregunta Alex.

-          Jambunathaswamy. Al sur de la India tiene sus estatuas. Es realmente impresionante.

-          ¿Ahora te conseguiste una mujer totalmente de piedra? –comenta Katiusca-. Estás progresando hacia una edad bastante remota.

-          Es fornida. Cuando vi esa presencia semidesnuda, serena y sensual…

-          Te sedujo con todas esas eses –lo interrumpe Alexander.

-          Quedé inmovilizado –dice Piro.

-          ¿No te incita? ¿No te enerva? –quiere saber Marcela.

-          La veo y sólo siento. No imagino, digo yo. Me pongo erótico y soy feliz, pero no hago planes con ella. No hay enfermedad alguna en este amor. Lo que sí quiero es estar a su servicio. Haría lo que me pidiera. Es algo extraordinario.

-          Te está pegando la soledad –diagnostica Katiusca.

-          Y ahora con una diosa, de tan lejos –hace como que se queja Marcela.

-          Una presencia que los aquieta y los hace felices –sopesa Katiusca-. Que los resuelve a adorar sin planes y a prestar servicios…..

-          ¿Le podemos decir Jambuna? –inquiere Alex.

-          Ponle Jamby -idea  Marcela y se ríe sabroso.

-          Me gustaría ser esa diosa –resuelve Katiusca.

-          ¿Para conquistar a alguien y tenerlo en su redil? –pregunta Piro.

-          No es por ti. Tú eres lo de menos en esto.

-          ¡Toma lo tuyo! –gritan alborozados Alex y Marcela.

-          Es para tener ese don: que me vean y me adoren de inmediato. Y que se eroticen si quieren, si ando medio desnuda. Pero que no se pongan a inventar ni vengan a fastidiarme –responde Katy.

-          ¡Y queden dispuestos a hacer cosas por una! ¡Qué fino! –concluye Marcela.

-          ¿Qué les pedirías tú que hicieran para ti, Katiusca?

-          Una diosa no necesita nada para ella. Los enviaría a ayudar a los mortales: ¡Anda y cúrale el corazón roto a aquella infeliz! –dice Katiusca con pose de soberana absoluta de todos los olimpos.

-          Nadie cura a otro –advierte Piro.- Cada cual se cura a sí mismo según el tamaño de su fe.

-          Bueno: ¡Ve y oriéntalos, encamínalos, ayúdalos a que tengan fe en su propia fuerza! –ordenó la diosa Katy.

-          ¡Ve y componle una canción bellísima a las niñas de nueve, para que paren la paridera precoz! –inventó Alex.

-          Ésa ya está inventada. Nos la mandaron para el Festival. Vamos a ponerla –volvió Marcela a la realidad radial.

-          Bueno –regresó Katiusca también-. Nos bajamos un ratico de esa esfera divina y lejana para poner música de verdad verdad.

-          ¡Al regreso, la pregunta del día! –anunció Alexander.

Ahora suena una canción bellísima dedicada a las muchachas del alba, que agradece Juan Germán mientras viaja en el microbús por la ciudad. En la radio, los cuatro vuelven a su joda tempranera.

-          ¿Cómo te gustaría que fuera la plaza del Pueblito Feliz? –les pregunta Alexander a los radioyentes.

-          ¡Manden sus respuestas por mensajes de texto o de voz! Pero, mejor ¡llenen toda la encuesta! -recomienda Piro.

-          Recuerden que estamos haciendo un sondeo por nuestro canal digital. ¿Cómo te gustaría que fuera el pueblito de tus sueños? –informa Katiusca.

-          O, el barrio de tus amores, si es en una ciudad –complementa Piro.

-          ¿Te mudarías a un Pueblo Bonito –o a un barrio experimental-, hecho a propósito para que en él se resuelvan todos los problemas apenas aparecer? –preguntó Marcela.

-          En el Barrio de Pruebas, todos los vecinos concuerdan en entrenarse, como requisito previo, en solución técnica de desencuentros –anuncia Alexander.

-          No pelear por política, saber unirse más allá de los partidos y las sectas, eliminar bellamente los rencores cotidianos –puntualiza Piro-. ¡Ese supremo arte de vivir!

-          En el Barrio Piloto no hay empleados a sueldo, de los que odian el trabajo pero se levantan temprano para meterse en el Metro, aunque no caben –informa Katiusca.

-          Todos son dueños de las empresas en que trabajan –aclara Marcela. Todos conocen y practican el trabajo feliz.

-          La bodega o centro de abastecimiento del barrio, es de todos, como las otras empresas, y jamás se pierde nada –recuerda Alexander.

-          Nadie chorea en ese pedacito del cosmos –traduce Piro.

-          En ese Barrio Bonito duermen con las puertas abiertas –se regocija Katy.

-          Y ganan dinero por turismo, nacional e internacional –corrobora Piro.

-          Envíen sus sugerencias y las lanzaremos al aire –conmina Marcela.

-          Suscríbanse y quedarán anotados –invitó Alexander.

Alguien llama

-          Me gusta la idea, pero no que se metan en la vida de uno.

-          ¿A qué te refieres, querido? –quiere saber Katiusca.

-          Ustedes pusieron ahí, en la encuesta, que van a estar midiendo si baja en consumo de alcohol, las peleas caseras, el número de mujeres golpeadas…..

-          ¿Y qué tiene de malo? –inquiere Marcelina.

-          No quiero que se metan en mi vida y midan si estoy dejando el chimó o no.

-          ¡Ah, prefieres el chimó al pueblito feliz! –exclama Alexander.

-          No me puedes poner a elegir.

-          ¡Claro que no! ¡Tú ya elegiste: prefieres quedarte donde estás! –le dice Katiusca.

-          ¡Te gusta es la idea, no la vida real diferente! –puntualiza Alexander.

-          ¡Quédate donde estás, ahí cuadras mejor! –le lanza Piro una primera despedida-. Pero no te quejes ni digas que el país se está cayendo por culpa del gobierno…

-          ¡O del capitalismo, o de la oposición! -agregó Marcelina.

-          El problema está en ti, como dirían Luisa y Edy.

-          Quiere que todo cambie, pero él seguir igualito –rezongó Lina.

-          No quiere abandonar nada, sino escaparse con todo el botín.

-          Así no es amigo –lo ataja Katiusca a lo lejos-. Poco a poco veremos que así no es como funcionan las cosas.

Se olvidan del personaje y siguen.

-          Una duda que tengo –inquiere Marcela Totu- ¿El gobierno podría bajar nuestra encuesta y ponerla en su Página Patria, y aplicársela a todos los que están anotados allí?

-          Yo diría que sí –dice Katia.

-          ¡Claro que sí! –afirma Alexander el Categórico.

-          ¡Y los partidarios de la oposición también! ¡Y las iglesias! Nosotros reuniremos los resultados –completa Piro.

-          Para terminar este segmento, unas recomendaciones de nuestros amigos anunciantes –avisa Marcelita Totum.

-          ¡Este es el programa de los emprendedores cósmicos! –anuncia Katiusca.

-          Si tienes una empresa que no asalaría personas, que no contrata gente pobre que trabaja contra su voluntad. Si no te enriqueces a costa de ese mal ajeno, sino que desarrollas a tus colaboradores hasta el rango de empresarios artistas y dueños de la empresa, manda tus señas y aquí te publicitaremos –dio el menaje Piro.

-          Este programa llega a ustedes por la cortesía de: Maxcorp, Agua Comunal, Galac editorial…

-          Y recuerda que, la mejor empresa es embellecer la vida –dijo Marcela.

De pronto suena sin ser anunciada la canción “Mochima”, donde el nombre sirve de pretexto para hablar de una comunidad utópica donde no hay niños de la calle ni desempleados ni otros crímenes comunes de la humanidad.

-          Ésa es otra de las candidatas enviadas a participar en el Primer Festival de la Trova Feliz. ¿Qué les parece? –comunica Alexander.

-          ¡Voten, pídanla, manden la suya! –incita Katiusca.

-          Ahí les van las normas –declara Piro.

-          El Código Estético del Festival –lo corrige Alex.

-          Cero llanto, cero guayabo, cero promesas, nada de recuerdos ingratos –enumera Marcelita.

-          Si te mata la soledad y compusiste algo, no lo mandes para acá –se esmera Alex en dar precisiones.

-          Si estás triste, ve a un psiquiatra a que te cure, y después que ya no emitas ondas depresivas ni irradies debilidad, compón algo celebrando la alegría y envíalo –sugirió Lita.

-          Pero, mejor ¡sé tu propio psiquiatra! ¡Ese cerebro es tuyo! ¡Aprende a manejarlo! –se propasó Piro.

-          Las canciones del festival deben llevar las claves del conocimiento de uno mismo.

-          Ésa es otra de las reglas.

-          Yo prefiero no hablar de reglas, sino de Código Estético. Suena más…..

-          ¡Mándanos tu mejor energía! ¡Sé la mágica fuente del poder y reencanta el mundo!

-          Para muestra, una canción –dice Marcela y comienza a sonar un reggae según cuya letra, justo donde están los escuchantes, se encuentra el Nuevo Mundo Posible destellando sus maravillas, de modo que no es mañana cuando florecerá, sino de lo que hace cada poblador. De varias formas recalca que la utopía ya comenzó.

-          Estoy leyendo a un poeta que me pone los nervios de punta –dice Katiusca al terminar la canción.

-          ¿Qué quieres decir exactamente?

-          Si se puede exigir exactitud hablando de poetas –inquiere y acota Alex.

-          No me gusta que burlonee con el tema de la mujer, pero no quiero dejar de enterarme de lo que dice –confiesa ella.

-          ¿Quién es? –pregunta la Totum.

-          ¿Qué es lo que hace? –la secunda Alexander.

-          Oye esto –se dispone Katiusca a leer-: “Mi mujer me miente descaradamente. Llego, la hallo triste y le pregunto, pero me dice: nada. Cree que tengo ojos y no veo.

Le digo que no se preocupe y sea feliz desde ya. Entonces me responde que ya es feliz, pero que de vez en cuando le llega esa pesadumbre por las deudas, combinadas con la falta de dinero para saldarlas.

Yo le repito lo de que todo se está resolviendo, como siempre nos ha ocurrido, hasta ahora. Que, cuando esté contenta, verá soluciones en vez de problemas. Y me dice que sí.

Pero yo sé que no. La verdad es que no sabe ser feliz, prefiere preocuparse. Y la dejo ser, porque también sé que es dichosa cuando me besa y jugamos, en nuestras horas del olvido.

Mi mujer no escucha. Mientras le digo algo importante, piensa en otra cosa…..”

-          ¿Todos los parrafitos son así? –pregunta Piro.

-          Sí. Mi mujer tal cosa. Mi mujer tal otra, y pinta a la persona normal, sin desarrollo espiritual –se queja Katia.

-          Y eso te molesta. Entonces, ¿por qué lo lees? –quiere saber Al.

-          Me duele saber que es verdad, para la mayoría. Y que el tipo está burlándose públicamente, a costa de una.

-          ¡Un momento! Primero, se está burlando, no de las mujeres, sino de la condición humana. Los hombres también son así –intervino Piro.

-          ¿Por qué dices, “Son así”? ¿Por qué no te metes junto a todos los hombres? –quiso saber Marcela.

-          Porque no soy hombre genérico. Soy súper humano. Estoy más allá de lo conocido. Fuera de serie -asegura Piro en broma, pero muy en serio, en el fondo.

-          Y ése es tu problema –le siguió el hilo Alexander a Piro, interpelando a Katiusca-. Estás metida en un enjambre, el femenino. Estás siendo grupo genérico.

-          Lo cual es sectarismo –aseguró Piro. Marcela observa.

-          Otra cosa sería ser libre, género humano, no femenino ni masculino,  sino por encima de cualquier grupo parcial –remató Alex la idea.

-          Por encima de cualquier sectarismo –insistió Piro el Maníaco.

-          Ser humano que aprende y muta –concluyó Alexander otra vez.

-          Vamos a hacer un librito de poemas -propone Piro- que diga: “Mi marido es tan cobarde, que cuando ve una fresadora de odontóloga, sale corriendo a buscar la anestesia”.

Marcela suelta una carcajada espectacular, cálida, sincera, quién sabe qué más.

-          “Y cuando ve a un comunista –se sumó Alex a hacer el librito de poemas-, en vez de entender que quiere cambiar las cosas, y ayudarlo a que todo salga bien para la sociedad, se asusta y se va a buscar una pistola”.

-          ¡Sí va! -se alegra Marcela y ríe de nuevo a carcajadas enigmáticas, por lo libres, mágicas, se podría decir.

-          ¡Vamos a hacerlo! –se anota Katerina.

-          Pero no por venganza, sino porque es verdad –puntualiza Marcelina Tot.

 

Al rato, tras una identificación de la emisora, vuelven a la carga.

-          Quisiera saber si lo hace por herir, y no por meter el dedo en las llagas verdaderas y sacar luces del dolor –razona Katia en voz alta.

-          Sería interesante saberlo –apoya la Totu.

-          ¡Voy a buscarlo! –decide Katerina-. ¡Averiguaré quién es realmente y por qué jorunga nuestras llagas sagradas!

-          ¡Esa sí es Katiusca la Bella! –se exalta Alexander.

-          ¡No se pierdan la próxima aventura de Súper Katiusca, intrincándose en nuestras tramas de la vida real! –anunció Marcela.

-          Lo viviremos. Bueno, lo vivirá ella, y nosotros te lo contaremos todo –promete Piro.

Juan Germán se despide de sus amigos. Ya terminó la reunión y, mientras él y Patricia se aprestan para salir, los otros conversan con ligereza, ya sin rigor, sobre el tema que les preocupa.

-          Hay que radicalizar la revolución -dice uno.

-          El Comandante se equivocó cuando no aprovechó el golpe de 2002 para acabar con todas esas ratas que ahora quieren tumbarnos otra vez.

-          Pero, nosotros también deberíamos ser serios –dice una chica-. Por aquí por el centro de la ciudad no deberíamos dejarlos pasar.

-          Exacto. Si no nos dejan andar por el Este, ellos no deberían tener libre tránsito por aquí.

-          Si se prende la tángana, que se prenda. Ya está bueno de pajaritos pintados.

-          Las revoluciones siempre se han hecho con sangre.

Por la noche, Juan Germán y Patricia cocinan y conversan en la casa de ella. Katiusca habla con un caballero desconocido, instalados en una terraza bohemia y festiva. Alexander está con su dama en una mansión bastante opulenta.

 

Capítulo 2

Mientras se cepilla en casa de su novia, Juan Germán, los audífonos conectados al celular, escucha “El Cuarteto de las Mañanas”.

-          Tal y como prometimos ayer, hoy vamos a poner al aire una producción que encontramos en la red. Se llama “Los Prota”, y está logrando un sorprendente record de visitas –anuncia Marcela Tot.

-          Lo extraordinario es que la serie, aunque está dirigida a niños de nueve para arriba, fue viralizada por los más pequeños, los de siete a nueve, quienes cargan los videítos para arriba y para abajo, celular en mano, ocasionando el tremendo éxito que ahora irradiaremos para ustedes –completa Piro.

-          Se perderán las imágenes –anuncia Alexander-, pero los diálogos son suficientemente expresivos y disfrutables.

-          Y, si les gusta, podrán buscar la serie completa en nuestra dirección –termina Katiusca-. Sin más preámbulos, ahora: “¡Los Prota!”

Y ponen el audio de los minivideos iniciales de la serie, donde unos niños aborígenes americanos, negroides y blancos pero, en fin, hermosamente mestizos, dialogando con la mayor sencillez, dilucidan que, en la Asamblea Nacional, los diputados van a la vez para atrás y para alante.

Aplauden efusivamente a los que invocan la paz en ese foro, pero, al mismo tiempo, ninguno está dejando de ser sectario. Eso se ve en el video uno.

Sectario es el que se encierra en una parte –del país, de la humanidad- y culpa al resto de no encerrarse junto con él, deja claro el videíto dos.

Chavistas, cristianos, fascistas, musulmanes y los demás, se ven unos a otros como obstáculo, si no como enemigos. Ej: los chavistas llaman traidores a sus adversarios, y estos llaman colaboradores a los que no son fascistas, ilustra sin mucho esfuerzo el micro video tres.

Los musulmanes llaman infieles a los otros, y los cristianos llaman paganos, pecadores, impíos a los demás. Abunda muy brevemente en el tema el video cuatro.

Todos se creen con la verdad única y consideran equivocados a los otros, por lo cual, para la paz, exigen que sólo los otros cambien, descubren jugando los niños del videíto cinco.

Ese deseo de que sólo el otro cambie, es un intento de someterlo. Un intento de dominación y el germen de la guerra. Queda establecido en el video seis.

Ninguno considera que deba cambiar él primero, y dejar de ser chavista, cristiano o fundamentalista de mercado, y comenzar a ver hermanos -y no posibles víctimas asesinadas-, ya trasladados al “Nuevo Mundo”, adivinan y ríen los niños del micro video siete.

En el paraíso cristiano no hay paganos y viceversa. En el país ideal de los jóvenes fascio no hay chavistas. Y en el futuro más soñado de los chavistas, los fascistas disminuyeron casi a cero, y la mayoría no da problemas: o bien vive inhibida y deja hacer; o bien se ha hecho revolucionaria (sin que el chavismo haya cambiado en lo más mínimo), es decir, la mayoría se ha sometido a la revolución. Tales sueños aparecen con sus colores más llamativos en el video ocho.

Esa anulación, la eliminación virtual del otro, es una forma simbólica de darle muerte, preámbulo de lo que están subconcientemente preparando los sectarios. Nos alerta el video nueve.

Pero los participantes –los diputados de la AN-, tal y como no saben o no aceptan que son sectarios, tampoco saben ni aceptan que están en guerra, rumbo a la última conflagración mundial. Aquí los niños del video diez se comienzan a movilizar.

No saben que la II Guerra Mundial comenzó con bandos que veían al otro como amenaza, peligro u obstáculo, cada uno creyéndose a sí mismo con toda la razón, queriendo que sólo el otro cambiara, eliminándolo primero simbólicamente, antes de la matanza general. Tal ignorancia pone en camino a los Pequeños Protagonistas, rumbo a la Asamblea.

Todos los sectarios actuales ignoran o dejan pasar por debajo de la mesa la crueldad inaudita y el saldo de más de cincuentamillonesdemuertos, de aquella guerrita. Las escenas verídicas aparecen en este video doce, sin censura, porque los productores aseguran que ya los niños de nueve están acostumbrados a ver cosas peores en la red.

Por el camino, hay un momento especial para la risa, cuando los niños descubren cómo la separación de los sectarios, sus culpabilizaciones mutuas y el enfurecimiento paulatino, encajan perfectamente en un esquema donde, uno que ve un nueve -y está frente a otro que ve el nueve al revés y dice que es un seis-, quiere convencer a su oponente de que tiene toda la razón y de que no necesita cambiar nada personal para construir la paz. Todo esto pasa en el video trece.

Los niños ríen de tanto entender, crecer y adquirir el poder que da el conocimiento, cuando –en el video catorce- notan que  los sectarios están igual que el caso de los dos burritos puestos de espaldas y amarrados por el cuello con una misma cuerda, cada uno frente a su montón de paja, pero impedidos de comer porque, cada vez que uno lo intenta, aleja al otro de su comida y lo hace reaccionar y halar también. Por supuesto, en el caso de la III Guerra, hay millones de personas halando cada cuerda para ayudar al burrito de su preferencia.

Como no ven la guerra venir, no la evitarán –se ve claramente en el video quince-. “¡No hay que esperarlo de ellos!”, dicen los niños y cierta mayoría (los comunicadores pila, las exfeministas y otros que dejaron sus gremios decididos a ayudar), se agregan a la marcha de los pequeños para ir a despertar a los legisladores.

¡El socialismo y el capitalismo son dos sectarismos! –le dice a un diputado uno de los niños, a las puertas de la AN-. ¡Esa pelea se resuelve cuando uno de los dos, el más inteligente, se da cuenta de que están poniendo la torta y se sale!: ¡Entonces podrá ir a ver desde el punto de vista del otro, comprender sus verdades y sus razones, reírse de ver todo bien explicado y dedicarse, contento, a atraer al otro para que también vea la trampa completa, y la desarmen juntos! Este pequeño gran discurso es el tema del video dieciseis.

Ver la trampa completa permite dejar de tener enemigos –dialogan ya todos calmados, en el interior del recinto legislativo-. Permite ver hermanos que, aunque adoctrinados y envenenados por las ideas sectarias, pueden ser rescatados y atraídos para la paz. Ver la trampa completa es adquirir una Ciencia de la Armonía, alcanzar el rango de ángel terreno, volverse súper humano y alcanzar el poder de actuar fuera de serie, en el Espacio del Amor.

Pero, sobre todo –le explica el niño más pequeño, en el último video, al Presidente de la Asamblea, intentando convencerlo ese mismo día-, si ves la trampa completa, ya no eres sectario socialista ni fundamentalista de mercado: eres conciencia superior. Y entonces puedes construir algo que supere a ambos extremos. Puedes llamarlo Utopía, Nueva Sociedad, Paraíso Terrenal, Nuevo Mundo Posible.  Pero lo de menos es el nombre. Lo que importa es que ahí cabemos todos.

-          Lo que más me gusta es que esa información ya esté circulando entre los niños, aunque los congresistas aún no se hayan enterado –comenta Katiusca.

-          Me alegra que el futuro nos haya alcanzado –declara Piro.

-          No. Nosotros lo alcanzamos a él –corrigió Alexander.

-          Si es por mí –dice Marcela-, podemos darle fin a la cita y a los comentarios.

-          Aceptado –coincide Katuisca-. Tenemos llamadas en espera, podemos leer los mensajes, hacer la promoción de las empresas cósmicas. Podemos enviar una canción…

-          ¡Vamos a sacar al aire una llamada! Hola, háblanos de ti y de tus querencias con nosotros. –invitó Alexander.

-          Hola, soy Miguel Ángel, estoy enamorado de Marcela –gritos y exclamaciones de los otros-. Gracias por Los Prota, pero, mientras lo digiero, mi tema es otro. Me gustaría saber cómo se reunieron para hacer este extraordinario programa.

-          La historia es corta –le responde Alex-. Yo había sido empresario y estaba retirado. Bueno, acababa de quebrar vergonzosamente, pero ésa es otra historia. Lo cierto es que andaba con tiempo libre y por esos días me encontré a Katiusca, que había sido mi adorada compinche de secundaria.

-          Yo estudiaba comunicación social y le conté a Alexander que deseaba hacer radio, un programa divertido, con un grupo joven dispuesto a pasarla bien en la tarea. A Alex le entusiasmó la idea, y decidimos reunirnos una próxima vez, con los otros candidatos, para estructurarla mejor.

-          Para esa siguiente entrevista, Katiusca me invitó –dice Marcela-, y ese día no pude evitar a Piro, que en ese tiempo no se me despegaba pretendiéndome. Bueno, en la reunión funcionamos muy bien los cuatro, no paramos de inventar y de reírnos. Entonces, decidimos que él podía ser el cuarto miembro. Sólo había un pero.

-          Yo venía saliendo del infierno de Dante. Eran mis noches más oscuras y me enamoré de la risa de Marcela en una función de teatro donde ella actuaba y danzaba. No me aceptó, me quitaba toda esperanza, pero disfrutábamos pasándola juntos porque, inspirado por ella, me ponía muy creativo y eso la complacía. Me excitaba su risa insólita, abierta a todas las posibilidades –confiesa Piro.

-          Entonces lo chantajeé. Le propuse que podría entrar al grupo si prometía dejar de intentar levantarme, y el aceptó, para tenerme cerca, creo, aunque siempre tiene a alguien muy especial cerca. Estos días anda con una diosa hindú en la cabeza.

-          ¡Ojo, no con la estatua, sino con la fantasía amorosa! –aclara Alex-. Yo vi que el grupo funcionaba. Sólo faltaba lanzarnos a hacerlo en vivo, frente a los micrófonos.

-          Y aquí llevamos ya dos años, de 7 a 11. ¡Ésa es la muy breve historia de “El Cuarteto de las Mañanas”!, –concluye Katiusca.

-          Otro día la agrandamos. Mientras tanto, ¡vamos a celebrar los dos años y pico con música! –anuncia Piro y los operadores pusieron un aguinaldo llamado “Para todo el año”, que habla de resolver los  bajones con recursos técnicos idóneos y pasarla bien siempre. Seguido, le pegaron otra candidata festivalera llamada “El cielo es éste”, y ahora Marcela entrompa hacia su micrófono y le pregunta a los otros.

-          ¿Cuántos se han anotado para mudarse al Barrio Feliz?

 

Juan Germán da un respingo. Está con sus amigos de camisa roja, pero aún no ha comenzado la reunión. Le preocupa que no les ha comunicado aún su plan de enviar un proyecto de programa de radio, respondiendo a la solicitud del cuarteto. Se imagina el efecto que causará entre los camaradas. Los de El Cuarteto, han dicho, “¿Vamos a hundir el barco?”, recriminando a los fascio, y “¡De este país yo no me voy ni loca!”, pero, ese ambiente festivo y juvenil del programa de las mañanas es un oasis en pleno desierto: fuera de ese espacio, la emisora pertenece al “Circuito Golpe a Golpe” y es francamente contrarrevolucionaria.

 

-          ¿Y la Thaswamy? –le pregunta Alex a Piro.

-          Bien. El encantamiento me da para mantenerme contento buscando sobre ella en internet. ¡Ya le descubrí otra “ese”! ¡Está sentada!

-          ¿Y no lo habías notado? –se sorprende Katiusca.

-          No. Veía algo anormal en su posición. Yo la creía de pie y la hallaba medio torcida. Pero resulta que está sentada, con una pierna sobre la rodilla de la otra.

-          Semidesnuda, sentada, una pierna cruzada sobre la otra, sensual y serena: ¡Pobre Piro! –proclama Alexander.

-          ¡Y con todas esas manos de más! –subraya Katia-. ¡Estás atrapado, mi niño!

-          Me he estado preguntando si lo que a uno le gusta de las mujeres, lo que te impresiona, no será lo que tienen de diosas –lanza Piro un tema de conversación.

-          Para mí, todas las mujeres son diosas. Sólo que uno a veces anda distraído y no lo nota. O que muchas veces ellas no se acuerdan –asegura Alex.

-          La próxima vez que vaya en el Metro, me sentaré a ser una –dice Marcela.

-          ¿Una mujer de piedra? –pregunta Piro.

-          Me sentaré a no pensar nada, a no imaginar lo que los otros estén pensando. A estar totalmente en calma –continúa su proyecto Marcela Totum.

-          A reflejar la divinidad –la ayuda Alexander.

-          Posando, como una diosa –asiente Marcelina-. Y cuando ande por la calle, sabré que si me ven es buscando a ver qué tengo de divino…..

-          Y que miran listos para empezar a adorarte –interrumpió Katiusca.

-          Y sabré que debo ir mostrando esas cualidades celestiales.

-          ¡Eso se parece a mi empeño de venir con todo! –dice Piro-. Ése es mi lema estos días: quiero ir siempre completo. Ni rechazando una parte ni dividiéndome. Si tengo tres fantasmas, ir con mis tres fantasmas evaporándose, si tengo una gran alegría, no esconderla, sino bambolearme y rozar todos los costados de la vida. Ir rozando el paraíso.

-          ¡Ay, Pirito! –suspira Marcela-. Menos mal que ahora se te medio entiende lo que dices cuando enloqueces las palabras.

-          Yo prefiero seguir siendo una mortal de esta ribera. Una hermana de la espuma… -comenzó a decir Katerina.

-          Se refiere a la cerveza. Y al vino, la sangría, la champaña –aseguró Alex.

-          ¡Pregunta de la mañana! –se esquivó Katiusca-: ¿Cómo debe ser la iglesia del Barrio de Pruebas? Tenemos tres opciones.

-          ¡Pueden buscar tres más y enviarlas! –invitó Alex.

-          ¡Tres o más! –agregó Piro.

-          Opción a) sin iglesia. Opción b) un templo para todos los servicios de todos los credos.

-          ¡Incluidos los santeros! –aclaró Piro.

-          Opción c) uno o varios templos que se puedan convertir en otra cosa, o que puedan adquirir otros usos, a medida que la gente vaya aprendiendo a orar con cada acto, y a ver y oír a Dios en todos los lugares –terminó Katiusca.

-          Katy, ¿por qué no le cuentas a los que te escuchan, de cerca y de lejos, cómo fue que comenzó tu vida bohemia? –inquirió Piro.

-          A esta hora sería refrescante, nos caería bien a los que estamos aquí, trabajando –secundó Lina a Piro.

-          ¿Y por qué no cuentas tú algo sobre la tuya? –se resistió Katia.

-          La mía es fácil. Andaba con una banda que pertenecía a la legión de los poetas locos. Cambiabamos las palabras y los sentidos para sentirnos creadores. También desvariábamos socialmente, intentando salir de la estructura. Pero mi intuición me decía que había algo más profundo qué cambiar y ya había vislumbrado algunos prodigios. Hasta que un día me despertó del todo una risa verdadera. Desde entonces, he vivido derivando hacia la vida más real, sus encantos y sus misterios.

-          ¡Ay, Piro! –casi suspira Marcela graciosamente, pero enseguida se recupera-.  ¿Cómo hablas de vida real, si estás enrolado en las filas de una diosa hindú? Para ti la vida es un eterno sueño.

-          Mi corazón erra por un amplio espectro de pasiones –se enmienda Piro.

-          ¡Vamos a ayudar a Katiusca! –interrumpe Alexander. Comenzando, fue una niña prodigio. Quería crecer a fuerza de tener amigos íntimos, con apenas doce años.

-          ¡No seas prosaico! –se irritó Katiusca contra el modo de Alexander exponerla-. Ten un poquito de delicadeza con las niñas precoces. Yo era una bebé despierta, envenenada por la tv mundial, enferma por toda la pornografía que puede consumir un niño inocente en manos de esos dispositivos. Estaba realmente perturbada. Hasta que un ángel, un amiguito realmente especial tocó a mi puerta.

 

Todos se disponen a escuchar esta nueva versión novelada de los hechos.

-          Cuando apareció ese ser tan bello en mi barrio, quise seducirlo también, como había hecho con los principales ejemplares del rebaño, pero él no cedió. Me esmeré, insistí, pero nada. En reversa, usó una estratagema que yo no esperaba y me agarró de sorpresa. Hizo sobresalir en el grupo a una niña que, hasta entonces, había sido admirada nada más por su inteligencia peculiar, en forma de respuestas picantes, exactas y oportunas. Se aficionó a ella. Hizo que todos la valoraran más que a nadie. Quedé desarmada. ¡Ella estaba en el centro de la atención de todos, querida y adorada, sin una pizca de rubor postizo, sin mostrarse desnuda ni rozar sus recintos interiores con nadie! ¡Qué reto tan novedoso y peculiar!

Caí en la trampa redondita. Quise emularla a como diera lugar, se me olvidaron los maquillajes, las ropas cortas y las poses sugerentes, las miradas y los gestos excitantes para atraer a los varones mayores que yo. Aprendí las Técnicas de Uno, que ya eran rutina en muchos grupos: pasar imágenes, enderezar el ánimo en un instante, mirar sin enemigos, salirse riendo de las peleas, burlarse de los que se quedaban pegados en su mente vieja, ser líder, pero no de dominar u opacar a los demás sino de compartir el poder entre todos. Cuando me puse en la cabeza del grupo, junto con los otros cabecillas, el chico se fijó en mí.

Después de unos días de gloria, teniendo su curiosidad a mi disposición exclusiva, me confesó que lo había hecho a propósito porque amaba de veras mi alma. Quería conmover mi vida para abrir las puertas de mi felicidad perenne. Quería ser amigo de mi espíritu profundo. Le agradecía tanto que se hubiese tomado todo ese trabajo, y lo quería tanto, que un abrazo suyo era capaz de procurarme los más esplendentes orgasmos. ¡Si quieren no me crean! Con él supe lo que es tener a alguien, estar junto a alguien y confiar en él, devolver las controversias dulcemente y quedar más unidos que antes. Desde que supe lo que era su compañía, después de las aventuras que corrimos juntos, ya nunca sobrestimé mi cuerpo ni utilicé el sexo para rellenar vacíos o saldar distancias. Ya no necesité cumplir caprichos irrevocables ni satisfacer urgencias imperiosas de mi mente ni demostrar capacidades en sospecha. Seguía siendo de carne y hueso, pero ya no era un cuerpo sin alas.

Entonces me enseñó los últimos secretos, amar a todos con el alma, no criticarlos por ser diferentes o por no hacerme caso, ni por hacer cosas incomprensibles a veces para mí. Ocuparme en lo que manifestara ese amor, esa cercanía. Aplicar a cada cosa que hiciera todos mis sentidos…

-          ¿Qué edad tenían? –interrumpe Marcela.

-          Yo doce, y él dieciséis. Cuando me vio dotada del arsenal, me dejó. “¡Ya no eres la misma ni nada será igual para ti! ¡Puedes recorrer sola el resto del viaje hasta la alegría cotidiana!”, me dijo y dejó de dedicarme su preferencia.

-          ¡Fabuloso! ¡De los doce a los treinta y dos, en la aventura de rescatar a los varones de la manía de acostarlas a todas! –exclamó Alexander.

-          ¡Y de la alegría dependiente, y de las otras pestes! –agregó Marcela.

-          ¡No sólo a los varones! ¡Cada día se te acercan más mujeres dispuestas a seducirte!

-          ¡Y resultan seducidas!

-          ¡Ésta es Súper Katerina la Grande! ¡Otra ronda de canciones para esta mesa!

 

Capítulo tres

-          ¡Ese feminismo es un machismo! –se exalta Alexander.

-          ¡Es un feminismo machista! –lo ayuda Piro.

-          ¿Qué es lo que te molesta del feminismo? Dímelo, mi niño lindo, ven con mamá –finge Katy en broma.

-          Deja la mamadería –se sacude Alex.

-          ¿Es en serio? Porque, si es, lo dejamos para la sección “Nada en broma” –anuncia Piro.

-          En verdad, es como jugar al escondido. No se dan cuenta de que son sectarias ni de que su lucha no resuelve el problema de la sociedad –comienza Alexander su cuestionamiento.

-          Pero, estás molesto, Alexander. Bájale –solicita Marcela muy suave y seductoramente.  

-          Tienen razón. Estoy alterado, pero apenas lo plantee quedaré en calma -propone el cuestionado.

-          ¡No señor! ¡Eso es una trampa de tiempo! –lo ataja Kastiusca-. ¡Mañana no está aquí!

-          Date. Cálmate ya y después lo echas todo para afuera –lo conmina Marcela Tot.

-          Está bien. Hablen de otra cosa mientras respiro hondo y vuelvo –acepta Alexander, pero no sale del estudio, se queda ahí, en el grupo.

-          Bien –acepta Piro-. ¿Sabes lo que he estado pensando, Marcela?, que tu nombre no debería ser Marcela Totumo, sino Marcela Totuma, haciéndole honor al género femenino.

-          Quién sabe si esa rigidez con los apellidos es también cosa del machismo –intrigó Marcela sonriente.

-          En ruso, las mujeres declinan con femeninos los apellidos de sus padres –continuó Piro-. Si tu papá se apellida Totumo, los hijos varones se apellidan Totumovich, pero las hembras se apellidan Totumonovna. Una terminación específica para cada género.

-          ¡Qué te puedo decir! –da Katerina el asunto por terminado-. Vamos a ver si nuestro amigo ya respiró como se debe y volvió en sí.

-          ¡Dilo todo, Alex! –instiga Marcela.

-          En verdad, es un buen tema para conversar sabroso –rodea Alex para no ser brusco

-          ¡Lo de jugar al escondido? –se divierte Piro.

-          Nadie habla de emancipar a la mujer del sectarismo, sino del hombre. Nadie habla de liberarla de la estructura –comenzó Alexander con todo.

-          ¿Qué quieres decir con, “la estructura”, vida mía? –quiso Katiusca que ahondara.

-          Lo que está en la base: la dominación. La esencia del movimiento social –responde Alex.

-          Tú sostienes que, si no liberamos a la mujer de todo lo que es dominación, no estamos haciendo el trabajo –leyó Katiusca.

-          Así es. Tenemos que ver la dominación donde sea que esté.  En una simple pelea madre contra hija, si la madre la obliga a comer o a hacer la tarea, gana la madre; pero, si no, gana la niña y, en cualquiera de los dos casos, se acumula malestar en un polo, que queda oprimido. Mientras no manejas conflictos, siempre gana uno y el otro queda dominado. 

-          Por ahí vas bien. Todo claro y diáfano –orienta Piro.

-          Lo mismo en la escuela. Obligas al chamo a aprender algo que no le interesa, ganas tú; el chamo se copia o se niega a leer bien y lo llevas hasta la universidad, aunque no tiene lectura grata y comprensiva: ahí domina el muchacho, y nunca superas la estructura.

-          Y tú dices que esto tiene algo que ver con las feministas -quiso saber Marcela, pero Alex siguió por su lado.

-          Superar la estructura es detectar la dominación y abolirla. Para eso, el maestro tendría que cambiar. En vez de empeñarse en imponer conocimiento y disciplina, tendría que saber que eso es dominación y que por ahí no es.

-          Te apoyo –se lanzó Marcela, olvidando su objeción-. Estudiar obligado es horrible. ¡Yo lo calificaría de maltrato infantil! Un crimen.

-          Y superar la estructura sería, por parte del maestro, ser sensible a eso, pero no para dejarse dominar y pasar al chamo aunque no aprenda ni le interese, sino para volver gustoso y creativo el manejo del conocimiento y de las normas de convivencia. Cambiar la escuela. Diseñar un colegio feliz y, si es necesario, hacer huelgas o agitación cultural eficiente, hasta que los padres y los alumnos sensibles se reúnan con él en los nuevos colegios inteligentes, sin dominación.

-          ¡Bravo! ¡Brillante! Pero te fuiste lejos del tema –alertó Katiusca.

-          Tranquilos, que ya aterrizo. A ese colegio feliz iría solamente el que quisiera estudiar sin dejar de ser libre: eso sería superar la estructura. Pero si las mujeres no se dedican a eso, a fundar familias felices, colegios y barrios felices…..

-          ¡Sino a competir, pelear por los espacios, 50% para cada uno en los puestos públicos, y a promulgar leyes que las dejen abortar! –se exaltó Piro.

-          ¡Y a ocupar la mayoría de los asientos en las aulas universitarias! –apuntó Katerina triunfante-, y a seducir varones importantes, y a escalar sacando las pilas más que nadie.

-          La dominación seguirá igual. Las mujeres pasarán a ocupar los puestos de dirección, a ser las jefas y las que ganan más, y los varones evolucionarán a quedarse en la casa cuidando a los niños y cocinando, pero la escuela seguirá siendo un asco.

-          Y los barrios, y las familias, y las empresas, y el país y el mundo: ¡Todo seguirá siendo un antro de la dominación y la guerra! –concluyó Piro.

-          ¡Bravo, Piro! ¡Te la comiste con ese remate final aunque no trajiste la pelota! –amonestó Marcela-. ¡Vamos a celebrarlo escuchando una cancioncita y ya volvemos!

Al regreso de un calipso que cantó el arribo a un mundo fabuloso y la errancia por él, al final de los sueños ingratos autocumplidos, difunden un mensaje de voz enviado por una radioyente.

-          Me entusiasma lo que dice Alex, pero no entiendo bien por qué las califica de sectarias.

-          Se agrupan como una facción aparte del todo. Con el todo como enemigo, como amenaza u obstáculo. Buscan la reivindicación de su gremio, así como los obreros buscan mejorar su clase –enredó Alex la cuestión tratando de explicarla-. Otra cosa sería si procuraran unidas, amorosas, que el todo social dejara de ser guerra y abuso, ¡y que lo hicieran con conocimiento de lo que es la separación psicológica y técnicas precisas para subsanarla!

-          Chavismo, golpismo, cristianismo cumplen todos ese mismo ritual –enredó más todavía el asunto Piro, tratando de explicarlo, pero igualmente trató de recoger lo enredado-. Todos se agrupan igual, ellos contra un mundo de obstáculos y enemigos.

-          Si el movimiento general es la sociedad, todo el que parte por su lado y ve a los demás como obstáculo, que es necesario superar para llegar a una meta particular deseada, es un sectario –intenta explicar Marcelita. 

-          Y la desviación es demostrable -aseguró Alexander-. ¿Qué pasaría si en la AN les pones a las feministas, para que escojan una sola, dos mociones: la primera son los Barrios Felices, y la segunda es establecer que el 50% de los congresistas sean mujeres? ¿Qué escogerían? ¿A cuál le dedicarían su tiempo de estudio o análisis, cuál elegirían? 

-          Engavetarán la propuesta del Barrio de Pruebas por extemporánea, por creerla fuera de su tiempo, porque requiere un estudio más preciso o extenso, la dejarían para un futuro incierto, la proscribirán por imposible de ejecutar –dijo Katiusca.

-          La verán difícil de entender, no tendrán tiempo para algo que se ocupa de la estructura. La considerarán fuera de lugar –dijo Marcela.

-          Pero, resulta que, en cada barrio feliz, se acabarían contundentemente los femicidios y la doble o triple jornada laboral; y las golpizas caseras tenderían a cero sistemáticamente, junto con las otras variables del desastre –agregó Alexander.

-          Junto con la escupidera de chimó en el piso –agregó Piro.

-          Y el país tendría un modelo y una metódica, un estímulo y una serie incalculable de herramientas e instrumentos para la democracia absoluta -llámalo como quieras, libertad o empoderamiento popular-, utilizables en el resto de los barrios –concluyó Alex.

-          Mientras que con la aprobación del 50/50, todo seguirá igual, porque no se ha ido a romper la estructura –concluyó Piro.

-          Y ahora, ¡a bailar joropo! Ésta se llama “Canción del Barrio”, tiene un ritmo llanero, pero la envió un cantautor urbano para decir su verdad en el Primer Festival de la Trova Cósmica.

-          Alejandro el Terrible –le pregunta Marcela- ¿Estás seguro de que no eres un líder político frustrado?

-          Frustrado no. Porque yo ejerzo plenamente mi dimensión política. Nunca quise ser un político tradicional. De niño, con mi amiga Viky, aprendí que los políticos mean fuera del perol. Por eso, me esmeré hasta ascender a este rango de político noble.

-          Explica lo de político noble –inquirió Katy la Avanzadora.

-          Un líder político, pero no de dividir para triunfar, sino de unir para que ganemos todos en paz. Cada ciudadano es un político noble, en potencia o de hecho, como yo. Si no lo sabe, no ejerce con propiedad su función y vive frustrado. Pero yo sí lo sé. Sé que todos tenemos que ejercer ese privilegio de embellecer la política.

-          Bonita respuesta –celebró Katiusca-. ¡Excelente, como diría Gracián!

-          Gracias a ustedes –agregó Alexander-, hago lo que quiero, que es prender el fuego sagrado y agitar las llamas de la Nueva Sociedad.

-          ¡O sea que, sí estamos en el segmento “Muy en serio”, de su programa “El Cuarteto de las Mañanas”! –anunció Piro muy complacido.

-          ¡Nuestro Grandísimo Alejandro, líder de los estudiantes que no han aprendido a leer bien, a modo de protesta contra el régimen escolar caduco y opresivo, llama a todos los insurrectos a fundar el Primer Colegio Feliz del Planeta! –actuó Katiusca.

-          ¡Si tu papá no tiene ni idea, y cree que todo está bien como está, olvida el tema! ¡Pero si vive quejándose de la calidad de la educación, convéncelo para que se encompinche con los maestros insatisfechos y los otros insubordinados, y vengan a armar la expedición! –agitó Piro.

-          El objetivo de este programa es recopilar evidencias, para que se vean claros los caminos hacia la Utopía, que comienza con una Nueva Sociedad. ¡No hay que seguir alcahueteando los crímenes de guerra de la vida cotidiana! ¡Hay que prepararse para escapar de aquí! –gritó Marcela, primera actriz.

-          ¡Las mujeres, los estudiantes y los niños primero! –la secundó Piro, primer actor de reparto.

-          Entre preparadores y promotores, me gusta más Precursores –los siguió Alexander bajándole dos al tono.

-          Mientras más halas la cuerda para ayudar a tu burrito, más halan tus contendores para ayudar al suyo, y más quedan todos saboteados, con la muerte ganando terreno. ¡Deja de halar ese mecate! ¡Los dos burros deben ser llevados a comer juntitos! –elaboró Katiusca.

-          ¡Liberen a los burritos!

-          Somos precursores, especialistas en cambio de estructura. Garantizamos los resultados con nuestra asesoría permanente. ¡Trae tu  proyecto, un programa de radio o de tv! ¡Atrévete a inventar! –inventó Piro.

-          Tanto aquí en el aire, como en la tierra, presencialmente, estamos dispuestos a hurgar hasta encontrar las salidas, con tal que den hacia los lados del Paraíso. –dijo Marcela.

-          Falta algo –dijo Alexander, antes de despedir el segmento-. Un colegio sin dominación no es una empresa que se deba fundar aislada, fuera de un contexto amigable que la ampare y alimente –dijo Alex el Magnífico-. El mejor entorno para esa institución nueva, es otra institución nueva: el Barrio Feliz.

-          ¡Claro, allí todos los padres estarán de acuerdo y ya entrenados y con la tecnología ciudadana de punta lista para pulir todo lo que deba ser pulido! –dijo Piro.

Una grabación identifica la emisora y promueve el Barrio Feliz:

-          ¡Estamos aquí para brindar la asesoría que requiere el despegue hacia la utopía! –agitó la voz grabada de Katiusca.

-          ¡Somos “El Cuarteto Matutino”! ¡Líderes empresariales de fundar hoy los urbanismos del mañana! –animó la de Marcela.

-          ¡Ven a disfrutar, hoy, la futura manera de vivir! –invitó la de Piro.

-          ¡Escoge a tus vecinos según tus expectativas de dicha verdadera, y vente! ¡Múdate a tu sueño más sabroso! –voceó el Alexander grabado.

-          ¡Entrénate para ser el ciudadano que tus vecinos necesitan! –insistió Marcela.

-          El Barrio de Pruebas, es un emprendimiento cósmico. Nuestro primer barrio donde florecerá la utopía. –aseguró Katiusca.

-          ¡Es el primer barrio en que estaremos fundando el Paraíso Terrenal! –afirmó Alex.

-          El Paraíso entre nosotros –corroboró Piro.

 

Tras la grabación, que la emisora está colocando a menudo como propaganda para captar vecinos descontentos, colocan dos canciones seguidas: un reggae, “Utopía ya”, y nuevamente el bossa, “El cielo es éste”, que es la más solicitada, hasta ahora, de todas las enviadas al Festival.

-          Éste es su programa favorito de estos días, “El Cuarteto de las Mañanas”, un club de agitadores sociales, rumbo a una sociedad diferente que ya está aquí –comenzó Katiusca.

-          El futuro no es mañana. O lo haces ya, o te lo pierdes –dijo Marcela.

-          ¡Organiza tu propio club y ponte a gozar! ¡Vente a fundar la sociedad de precursores que mereces! –invitó Piro.

-          Hoy, nuestro protagonista principal fue Alejandro el Furioso. Lo de furioso por la pasión  y el ímpetu divino hacia la paz –dijo Marcela.

-          Siempre tenemos que bajarle un tanto los humos, pero nos agrada este muchacho de fuego –aseguró Katiusca.

-          Les voy a leer la letra de un poema que nos enviaron –anuncia Piro, aunque seguramente lo escribió él-. Si a alguien le gusta, puede ponerle ritmo y música y reenviárnoslo. Lo haremos circular: “Ya no espero – un daño inevitable - Ni me hago el implacable - frente a su sombra irreal - Ni me quejo - ni clamo “¡Por qué a mí! - Ahora sé que soy - la raíz del miedo – y voy tranquilo – y me arranco – a cada paso – Me arranco y quedo en paz - No temo un futuro incierto – no vivo casi muerto - bajo acecho ni decreto –sin darme cuenta males - dormido en los portales –  varios pisos más abajo – Ahora hago mi trabajo - Sé que soy - la raíz del miedo – y voy tranquilo  y me arranco – a cada paso – Me arranco y quedo en paz - No doy pasos sonámbulos - Vivo en los otros ángulos – de aquel solar maldito – Su sala de máquinas – ya obsoletas –empieza a detenerse - Éste es el fondo de mí - Mi lugar predilecto – que era imposible habitar – Es mi lugar perfecto – donde descubro que soy - la raíz del miedo – y voy tranquilo – y me arranco – A cada paso – me arranco y quedo en paz”. ¿Qué tal? –preguntó Piro.

-          ¡Ah, Piro! ¡Cómo han crecido tus amigos! ¡Ya se les entiende del todo! ¿No es una maravilla? –exclamó Marcela.

-          Llámalo “Sala de máquinas” –sugirió Alexander.

-          Para terminar de responder a nuestro querido radioescucha, que cada uno diga algo sobre la condición sectaria –propuso Katia.

-          El sectario vive con enemigos adentro, en su mente: por eso separa afuera; vive pensando peligros, dividido, y eso los recrea –dijo Piro.

-          Dado su interior fragmentado, está destinado a no alcanzar un tamaño satisfactorio por mucho tiempo. Por más gigantesco que llegue a ser, está condenado al enanismo: su futuro es sucumbir desintegrado, como ha ocurrido con todos los imperios –predijo Alex.

-          El sectario alimenta a su enemigo, de modo que se auto sabotea –dijo la propia Katia.

-          El sectario sigue a otro, o se aviene a comandar seguidores. ¡Está incapacitado para fundar una sociedad de ciudadanos libres, sin enemigos, precursores del vivir más amigable y ameno! –dijo Piro.

-          ¡Fin del segmento y del temita! Se acabó “Muy en serio”. Ahora, dime, Piro, –celebró Marcela-, ¿cómo te va con la Jamby?

-          ¿Cuál Jam…..? Ah, Jambunathaswamy –recuerda Piro-. Ya casi la olvidé. Tengo cosas qué hacer.

-          ¿Cómo? ¡Caraj, Piro! ¡Qué hombre más coherente y leal!  -exclama Katiusca.

-          ¡Yo no le prometí nada! –asegura Piro.

-          Pero, parecía algo tan serio y sublime….. -reclama Marcela.

-          Te lo pareció a ti. Lo pensante y lo creíste –precisó Piro y arremete con calor-. ¿Qué querían, que siguiera enamorándome, que enloqueciera por ella y me pusiera a matar paquistaníes? Tú sabes que soy de tipo calmado, poeta. Amo para vivir, y olvido un poco si puedo ser más feliz en otro lado.

-          Yo también pensé que te iba a durar más –confiesa Katiusca-. Pero, reconozco que fue un error mío creerlo. Debí dejar pasar esa idea, en vez de confundirme con ella.

-          En el fondo, es que descubrí que la tipa de la estatua me había llegado tan adentro, porque se parece a una enamorada que tuve en la Universidad y nunca llegamos a nada, por mis prejuicios habituales de esa época –se confiesa Piro.

-          ¿Así de grande, así de sensual? –quiso saber Alexander -¿En qué es que son parecidas?

-          La real es grandísima también –Piro levanta la mano por sobre su estatura para señalar la de su antigua amada-. Tiene sus eses. Y se le parece mucho en la cara.

-          ¿Y qué estás tramando, Piro? –adivinó Katiusca.

-          Bueno, estoy pensando ir a buscar a la original y…

-          Ya tendrá líneas de expresión. Habrá aumentado de peso –pronosticó Alexander.

-          Ni que fueran veinte años, que no es nada –desestimó Marcela los pronósticos adversos.

-          El amor puede con todo –decidió Piro-. Si está soltera le diré lo que le oculté en mi época de jugarle banco escondido.

-          ¡Vaya con el poetica! ¿No? El nene se las trae –comenta Marcela, recelosa-. Vaya usted a saber qué pasará.

-          Ojalá tengas suerte –le dijo Alexander a Piro-. ¿Y tú katiusca, cómo te va con tu otro poeta?

-          Ahí, ahí. El tipo es sincero. Un personaje. Es uno de nosotros.

-          ¿Un Ángel Terreno auténtico? –quiso saber Piro.

-          Sí. Hasta ahora ha pasado todas las experticias –asegura Katy.

-          ¡Están saliendo! –adivina Marcela alborozándose.

-          Sí.

 

Capítulo 4

 

-          Mi interrogante es, qué es lo que lleva a una persona a ponerse tierna, desear ser un peluche del otro y tomar a ese otro como tal, ser cariñosa y aceptar que lo sean recíprocamente –dice Marcela.

-          La persona quiere abrirse al otro. Ser verdadera –aclara Katiusca.

-          No se lo pongas difícil. La verdad es que, haga lo que haga en el preámbulo, la persona lo que quiere es “llegar al presente”. Todo es un vehículo para “volver al presente” –declara Piro-. Eso es lo que uno quiere: estar centrado. Transcurrir sabroso. Fluir sabrosamente.

-          No pensar –lo ayudó Alex-. Ser unido al otro que, en este caso, viene a ser tu universo.

-          Tienes razón. Vivir en el tiempo de la ternura y el encuentro es ser universal: ser sin barreras –da Katiusca su consentimiento.

-          Ser divino. Volver a lo sagrado. ¿Eso no te recuerda cuando estabas en el vientre materno y esa estancia contenedora era tu seguridad, tu mundo, tu cosmos entero? -le pregunta Alexander a Marcela.

-          Pero, el que no sabe que lo que uno quiere realmente es ser nada para ser todo, ser cero absoluto y entrega total para alcanzar la plena existencia, se queda pegado en los detalles del camino, en lo demás, que es lo de menos –comienza Marcela a terminar su indagación.

-          La piel, la costumbre de conquistar, los resquicios del ego, las gimnasias en la cama –enumera Katiusca para ayudarla.

-          Y ahí es donde viene el apego, la posesión maniática, la trampa tendida a una presa, la búsqueda, la cacería del cazador cazado…..

-          El goce en medio de la confusión, en la imagen bordada de presentimientos –hace Piro su propia contribución.

-          El laberinto de buscar satisfacción y no quedar contento con lo que consigues –apuntaló Alexander el discurso.

-          Lo bueno de entender el asunto es poder determinar que amar a otro hasta el dolor, es una enfermedad nacida de un capricho. Un aprendizaje pernicioso –declara Marcela-. Éste es un punto clave adonde quería llegar. El dolor de amor es una falla de origen de la cultura, capaz de producir terremotos y tsunamis espirituales, terribles, pero perfectamente evitables con el sólo despertar a otra cultura, más benigna con uno mismo.

-          Menos masoquista y agresiva –dijo Alex.

-          El amor, en la nueva cultura, es sólo para la vida y para la alegría. Todo capricho es convertible, reducible a juego, desechable, en aras de la felicidad perenne –decretó Piro.

-          Y, además, como lo que se quiere en el fondo es paz, unión con el universo, comunión con el ser infinito –la parte más cercana y todas las demás-, transcurrir feliz y pleno, y eso lo puedes obtener al instante al no pensar, entonces la vía directa hacia el amor y la felicidad es la meditación –cerró Katiusca la Grande.

-          Eso justifica el menosprecio por el empeño que te muestre una persona, y en eso Marcela tiene razón al no hacerte caso –dijo Alexander.

-          Pero también cabe que un buen día se pongan a jugar más allá de las imágenes y el antojo pasajero. Más cerca el uno de la otra, o viceversa, la una del otro. Si les es posible jugar, en el sentido más amplio del encuentro –conjeturó Katerina.

-          Si es que les place –condicionó Alex.

-          Me gusta este parque de diversiones. No sabes lo que va a aparecer, aunque sabes bien lo que estás buscando –murmura Marcela audiblemente-. Quiero seguir indagando sobre el momento en que a una persona le da por ser cuerpo con hormonas, ímpetu de la fuerza física expresada en caricias, prodigadas o por recibir.

-          Eso se llama ser joven, jugar a ser la presa escogida por otro, o la imagen de una presa por ser cazada -la ayudó Alexander.

-          Buscar el misterio. Querer averiguar qué es lo que hay –asomó Katiusca una pista.

-          Es querer acompañar, ser niño. Ejercer al máximo el don de la amistad -la ayudó Piro.

-          Cuando alguien ve a otra persona y se sorprende y le gusta, puede ser alguna o varias de esas o todas –dijo Katy.

-          Cazar, descubrir, captar la divinidad ajena, jugar a acompañarse son atributos celestiales. Ilusionarse rumbo al desengaño, creer ver lo que no existe, soñar lo imposible y sufrir son agujeros propios de la mente común –dijo Marcela.

-          Piro necesitaba aprender a soltar la presa en plena jornada –dictaminó Katiusca.

-          Los radioyentes disculpen, pero es que estábamos intentando entrarle al tema desde el cerebro mágico –se excusó Alexander.

-          Para variar. Porque, por el otro estaba muy escabroso -se disculpa Katiusca-. Y, para seguir variando, Alex, cuéntale a la gente de dónde saliste.  Todo aquello que nos narraste durante nuestra primera tertulia, y que tanto nos encantó.

-          Okey. Yo estaba recién casado y recién abandonado. Mi esposa se fue para Chile cuando quebró nuestra empresa de hacer bloques de construcción. Un embrión muy próspero. Estaba bien situada, se garantizaba la colocación del producto y el fácil acceso de los insumos. Pero los del gobierno –perdón, no todos, sino los que aprovechan su posición ventajosa para hacer negocios particulares- comenzaron a martillarnos. Nos pedían una cuota extra, cada vez más exagerada, para adjudicarnos el cemento. Aguantamos cuanto pudimos, hasta que ella explotó. No quería seguir alimentando a esos zánganos y decidimos darnos por vencidos. Se decepcionó tanto que escogió irse del todo. Yo no quise acompañarla y, a las pocas semanas, ya tenía una compañera que posee dinero de sobra y que actualmente financia mi intento de ingresar al campo de la empresarialidad súper humana o cósmica.

-          ¿Por qué decidiste quedarte? –pregunta Marcela Totumo.

-          Intuición. Seguridad en mí y en el entorno. Ya yo sabía que mi lugar era éste. Pero encima algo me dijo que aquí me iría mejor que en cualquier otra parte.

-          ¿Por qué escogiste ser empresario súper humano, por qué antes habías escogido un negocio de la estructura tradicional? –inquiere Piro.

-          Lo de los bloques fue cosa de mi esposa. Ella tenía los contactos, cierto background familiar en ese campo, y me dejé llevar por la inercia. También es que tengo toda mi dotación colonizadora, las garras, el deseo de competir con los mejores y prevalecer. Pero cuando fracasó eso y ante mi nueva libertad, aparecieron otros entrenamientos que también había recibido.  Durante mi pre adolescencia, solía leer una tira cómica llamada “Viky”, no sé si la conocieron –dice Alex para los escuchantes lejanos.

-          ¡Viky! ¡Ya te comprendo! –casi gritó Piro esa vez, contento de que hubiera puentes tendidos a una gran amistad.

-          Yo adoraba a Viky, era mi heroína, aunque a mí me cayó en las manos siendo ya una adolescente -dijo Katiusca en esa primera tertulia.

-          Me gustaba que siempre sacudía a la maestra. Cuando la tipa venía con la cara enfurruñada a corregir a un niño, Viky le soltaba una y la hacía pararse –contó Marcela una, ese día-. La maestra no aprendía que, detrás de esas reprimendas, había una técnica para alcanzar la calma, pero Viky no se cansaba de detenerla en seco, y la dejaba con la boca abierta todo el tiempo.

-          Viky era, es, porque pueden buscarla en la red, una niña pilas que desde hace unos veinte años se burla del mundo rígido, y nunca pierde. Jamás se queja, sino que resuelve con un invento y siempre sale ganando sin competir –aclara Katiusca para los escuchas lejanos actuales.

-          De modo que estaba preparado para intentarlo por el camino difícil. Y me propuse ser un empresario que no depreda, que no se aprovecha de que otro está pasando roncha, que no programa la obsolescencia del producto para aprovecharse de la ignorancia ajena. Y, sobre todo, uno que desarrolla a su personal hasta el rango de todos asociados, todos responsables, todos líderes de la empresa.

-          Desarrolla a su personal, pero también se deja desarrollar por sus compinches de la empresa de todos –puntualizó Piro.

-          Si fracasaba en este tipo de empresa, al menos algo se aprovecharía: los próceres del Nuevo Mundo podrían sacar algo bueno de la experiencia negativa. Pero, en realidad, ni en esa época ni ahora, nunca he pensado seriamente que pudiera fracasar. En esa andaba, desempleado y con sueños, con tiempo libre y sin preocupaciones urgentes de dinero, cuando, un día, coincidimos Katiusca y yo en la calle.

-          ¿Y ahora, cuáles son tus conclusiones? 

-          El programa no deja de ganar audiencia, pero eso no es lo importante sino la calidad de esa audiencia: gente involucrada, participante, interesada en perfeccionar sus organizaciones sociales. Estamos asesorando decenas de proyectos, todos rumbo al Paraíso. 

-          ¿Y las expectativas? –preguntó Katerina.

-          Pronto voy a gerenciar una emisora totalmente ocupada de la agitación cultural constructiva. Y ahí nos entrenaremos para levantar un canal de tv de la Oposición Noble. Están invitados.

-          Se refiere al público oyente –aclara Marcela-. Todos los que tengan proyectos con ese perfil, vengan a concursar.

-          Ante el acoso internacional o los embates de la burocracia y la corrupción, no escogiste irte del país, ni te quedaste lamentándote impotente -pregunta Piro imitando a un entrevistador de oficio-, ni te pusiste a sabotear al gobierno, rencoroso y vengativo, sino que preferiste sobrevolar ese nivel de la acción dicotómica y enfermiza. Ya sabemos por qué, pero háblanos del cómo ocurrió.

-          El reconcomio y la amargura son para los viejos. Yo soy joven, soy feliz, tengo energía suficiente para ponerme de pie y dar varios pasos al frente cada vez que tropiece. Creo que me salva un detalle: yo tengo antepasados ilustres, que no son emperadores ni conquistadores, sino libertadores. Desde niño aprecio este origen y el destino que me traza, así que tomé el doble fracaso y mi repentina libertad como una oportunidad, y escogí la esfera noble y la acción amigable, porque con ello asumía un gran destino. Me gusta construir e innovar. En el fondo quería ser un campeón universal, algo incuestionable.

-          ¿Qué le recomendarías a la gente que anda por ahí buscando el pasaporte y esperando que el chavismo caiga? –preguntó Marcela.

-          En el nivel de lucha, fabricas un derrotado, tú o el otro. En el nivel de los Promotores Edénicos todo es ganancia. Fundar el Paraíso es lo más difícil, pero es a la vez lo más gratificante y a la vez lo más necesario. Y, además, estamos en el lugar donde más rápido  pueden florecer esos sueños.

-          Hablas de paz muy bonito, pero a veces te dan unos terribles retortijones de ira –tocó Catalina el tema-. ¿Qué es lo que más te cuesta?

-          Cuando veo a los líderes, de aquí o de allá, del socialismo o del anticomunismo, mintiendo, acosando, robando, haciendo trampas o siguiendo caminos trillados que no conducen a nada mejor, me molesto.  Sé que sublimarlo y hacer un chiste es lo correcto, pero a veces se me hace difícil y exploto. Sin embargo, puedes asegurar que lo estoy  aprendiendo. Es mi reto. Es lo que me gusta, lo que escogí. Ser de arriba. Morar lejos, del lado afuera del desastre.

-          ¿Podrías asegurarlo, más allá de toda duda? –preguntó Piro.

-          Sí. No lo dudo. En el fondo, lo que hace falta es construir las instituciones felices, barrios, colegios, las nuevas empresas de comunicación y las demás. Eso es lo que va a ponerle el punto final a la corrupción, a la política dicotómica y a todo lo que daña. La vía rápida es que más gente esté despierta y haciendo contraloría, reflexionando y corrigiendo las desviaciones y sustituyendo a los equivocados, no por ira, sino por conciencia. Ahí es donde escojo vivir. Cuando estoy en ésa, se lo agradezco a la vida: es un privilegio estar aquí

-          Gracias, en nombre de todos –le dijo Marcela-. Ahora, permítannos intentar seducirlos con algunos experimentos musicales. Después de escucharlos, constatarán que nunca nos fuimos, que siempre estuvimos aquí, como el cielo.

Suena una canción que, al final de cada una de sus tres estrofas, repite que el cielo siempre ha estado aquí.

-          Menos mal que no te acostaste con la diosa aquella. Y que no se vengó porque la dejaras –comenta Alexandro.

-          ¡Santos cielos! –se escandaliza Marcela-. ¡Una diosa no hace eso!

-          Será ahora. Las diosas de antes de la Biblia eran francamente lujuriosas y vengativas –informa Piro.

-          ¿Dónde está eso? ¿De dónde lo sacaste? –receló Katiusca.

-          En los documentos sumerios. En los de Ugarit, hay más de una que, te veían un arco bien bonito, especial, regalo de otra deidad, y después que le habías dicho que no varias veces, explotaban coléricas: “¡O me lo entregas o te jodo!”, ¡y lo hacían! Eran unas malandras –concluye Piro-. Y si estabas bien bueno y les provocabas, te acosaban: “¡Si no te acuestas conmigo, te haré la vida imposible!”, ¡y lo lograban!

-          Eran un azote- confirmó Alexander.

-          ¡Ay, Piro! –gimió Marcela-. ¿Qué vamos a hacer con estos hombres?

-          Sacándole los trapitos al sol a una, después de tantos siglos –rezongó Katiusca.

-          Todo sea por divertirnos –confesó Piro-. ¡Y ahora: la pregunta de la mañana! ¿Cómo va a ser la mudanza al Barrio de Pruebas?

-          Se necesita que, al menos un centenar de voluntarios, se anoten como promotores y se muden al sitio, que ya fue escogido a través de este programa –comunicó Marcela.

-          Estos promotores deben tener un perfil especial: cero resistencia al cambio, actitud innovadora, cero dotes de zombis seguidores, cero espíritu de capataces, capacidad para el pensamiento autónomo, espíritu libre e independencia psicológica –enumeró Katiusca.

-          Todo ello confluirá en la unificación por el objetivo. ¡Como todos ellos querrán llegar a vivir en el paraíso, coincidirán en la escogencia de estrategias y un método común para fundarlo juntos! –dijo Alejandro.

-          ¡Eso los convertirá en una comunidad férreamente cohesionada que aprende y se perfecciona sobre la marcha! –expresó Piro.

-          La meta compartida, la estrategia y el método común, los orientarán para rechazar todo lo que no construye el cielo ya, aquí –agregó Marcela.

-          Hoy, ahora –completó Alex.

-          Su característica genética común: la sed de cielo y el ansia de infinito –abundó Piro, influenciado por antiguos bardos.

-          Los que se han decidido, ya están recibiendo el entrenamiento inductivo en resolución de confrontaciones. ¡Sólo los que se hagan expertos en disolver dominaciones se mudarán al Barrio Bonito! –alertó Alex.

-          ¡Sólo las Nuevas Creaturas! –corroboró Marcela.

 

En ese preciso momento, Juan Germán decidió que recibiría el entrenamiento, aunque, de momento, no les comunicaría esos planes a sus compañeros de la revolución estancada.

Después de una provechosa jornada de exposición musical, el cuarteto se dedica a aplicarse diversos test. Por ahora se entretienen con uno de respuestas rápidas y le toca a Katiusca.

-          ¿Gozona?

-          No.

-          ¿Gozosa?

-          No exactamente. Disfrutante.

-          ¿Libante?

-          Sí. Con todo el gozo.

-          ¿Libertina?

-          No.

-          ¿Libérrima?

-          Sí. Tiendo a eso.

-          ¡Aquí tengo otro! ¿Cuál es tu reto, o lema, tu tarea principal en la vida? –le pregunta Katy a Piro.

-          Venir con todo. Andar integrado, mi pasado y mi futuro. Tener toda mi vida a mano todo el tiempo. Todo mi ánimo. Venir con toda mi energía. Eso intento.

-          Ver qué es el amor y qué no lo es –respondió Marcela mansamente.

-          Controlar mi ira. Ver qué es lo mejor que puedo hacer con las injusticias, en vez de planear venganzas, que es lo primero que se me ocurre siempre –dijo Alexander.

-          Descubrir lo que hay detrás de toda apariencia –respondió Katiusca, y dispusieron llevarnos a todos a pasear por el paisaje melodioso de un bolero que jugó con la vivencia del andar descomplicado, cazando poesía en plena vida real.

 

-          Tengo mis dudas respecto a las madres que les recomiendan a sus hijos de catorce años masturbarse por las mañanas antes del baño, para que anden calmados, o equilibrados, dijo Marcela.

-          ¿Y cuál es tu objeción, Marcela? ¿Cómo te parece que sería mejor? Inquirió Piro.

-          Mis dudas son las mismas que planteé hace días sobre los artistas que recomiendan fumar marihuana para componer, montarse en una tarima, cantar y, en general, para ser feliz –dijo Marcela.

-          Ahí te acompaño –dijo Katiusca-. Sabemos que existe una forma directa y universal de tener plenitud, que es meditar.

-          Vaciar la mente –aprobó Piro.

-          Dejar de pensar tanta tontería que le pasa a uno por la cabeza, y habitar, de vez en cuando, en la plenitud que da el vacío –lo dijo Alex elegantemente.

-          Bueno –completó Marcela-. Creo que en este caso también, lo más recomendable es que los muchachos se entrenen para irse directamente a la calma. Y con esto no quiero decir que la masturbación sea mala, o que la marihuana apeste.

-          Tiene lógica. Pero, ¿cómo vas a decirle a un chamo de trece o catorce, que ha sido bombardeado por todo el aparato erotizador de la sociedad, medios audiovisuales, revistas, redes, amigos contando anécdotas, posibles parejas lanzando mensajes subyugantes y madres aconsejando todo lo contrario, que calme sus ímpetus y, en vez de descargarse autocomplacientemente, se ponga a meditar? –le preguntó Piro a Marcela.

-          Primero, tendrán los adultos que estar seguros de que la meditación es una solución viable y preferible. Segundo, intervenir todo el ritual hoy en boga: en vez de cargarte con cada estímulo, rumbo a una descarga equilibradora, entender el mecanismo a cada paso y vivir descomplicado. 

-          Hay algo cierto ahí: todo el aparataje es cultural y aprendido: maquinas, fantaseas encuentros o los tienes a medias, te excitas con miras a una futura explosión liberadora –dijo Alex-. Todo ese preámbulo es aprendido, por tanto, es desmontable.

-          Voy a aportar evidencia personal, que acumularon los budistas y que he estado verificando. Desde hace siglos, ellos saben que, si, en vez de acumular carga, durante la vida cotidiana y en pleno juego sexual, transcurres placenteramente en el presente, no necesitas precipitarte finalmente en una, ¿cómo fue que dijiste? –se dirigió Piro a Alex- explosión eyaculatoria liberadora.

-          ¡Eres uno de los sabios occidentales que están aprendiendo a manejar los más secretos rituales del Oriente! –se sorprendió Alexander, no sabemos si de veras o en juego-. ¡Ese tema me interesa! Siempre me ha atraído el mito de la jornada amorosa permanente.

-          Bueno. No es un mito: aumentar el tiempo de goce aboliendo la descarga obligatoria no autorizada, es totalmente posible.

-          O sea que, lo que hay que enseñarles a los adolescentes, no es a masturbarse para calmarse, sino a pasar imágenes –completó Katiusca la idea- y mantener la serenidad en un ritmo constante. ¡A no dejarse dominar por su mundo virtual desbocado! Y, como consecuencia, mantener bajo control racional, tanto la excitación como el final de los eventos.

-          Eso pondría punto final a tanto embarazo precoz, concepciones no deseadas, violaciones, enfermedades de transmisión sexual, y a la proliferación disparatada de la población –dijo Manuela sin contemplaciones.

-          ¡Pero no es para enseñárselo a los adolescentes! –objetó Piro-. ¡El entrenamiento en ver las imágenes y quitarles la autoridad, hay que comenzarlo con los niños!

-          De acuerdo. Si el niño aprende en su día a día, que es crucial no dejarse dominar por sus propias imágenes, al llegar a la adolescencia ya sabrá vérselas con el pensamiento, y éste ya no será un monstruo que decide por su cuenta lo que hay que hacer –cosechó Katiusca.

-          Es una cuestión cultural. Se trata, como en todo, de establecer una nueva cultura, cuyo punto de quiebre es entender el pensamiento.  ¿Saben que la aparición de la costumbre de pensar significó el ingreso al mundo que conocemos? Bueno, asimismo, el mundo que desconocemos comenzará cuando pongamos fin al dominio de la imagen mental desquiciada y pongamos en su trono la inteligencia –cosechó también Alexander.

-          Que es la única forma de deshacer la sociedad donde te dominan con ideas, propaganda y demás armas virtuales, como si fueras un bichito domesticable cualquiera -aceptó Marcela.

-          ¡Y con terrorismo y ejércitos de ocupación que, dominados por sus imágenes de temor, usan la fuerza bruta contra un enemigo que, la mayoría de las veces, ni lo es! –cosechó Piro.

 

Uno que escuchaba de lejos, manda un mensaje y es sacado al aire con su clamor:

-          ¡Un momento! ¡Ustedes están queriendo oponerse a las mayores potencias de la vida! ¡Las ganas son sagradas! ¡Son la voz de la naturaleza que se abre paso con todas sus urgencias! ¡Si les quitas la masturbación a los adolescentes, se van a volver locos!

-          ¡No es quitarles nada! –se defendió Piro.

-          ¡Por mí, cada quien que haga lo que más le guste! –dijo Alex.

-          Al cielo nadie entra obligado –sentenció Katiusca.

-          La naturaleza también habla cuando tienes una soberana rabieta con tu hermano, y la ira te dice: “¡Mátalo, mátalo de una buena vez para que no sea tan…!”, pero no hay que hacerle caso. Nada te obliga a seguirle los pasos a Caín –le dijo Marce.

-          Quizá hace cuatro mil años no se veía claro eso de dejarlo vivo. Pero ya sabemos que, en una circunstancia así, aunque estés cargado hasta el tope, calmarte, entender y hasta perdonar al pana y abrazarlo, es lo conveniente, ¡aunque es todo lo contrario a asesinarlo! ¡Y sabemos que la gente no se vuelve loca por eso! –la apoyó Piro.

-          Todo lo contrario: la locura era la otra –la apoyó Katiusca.

-          Sólo que tienes que canalizar convenientemente tu impulso. Darle rienda por donde no dañas ni a tu novia, ni a los niños del barrio, ni a nadie –terminó Marcela.

-          Pero lo de la locura es cierto –recordó Alexander-. Lo sabemos por W Reich y sus estudios sobre la represión sexual y el papel del orgasmo en los orígenes del nazismo. Sólo que aquí estamos hablando de otro contexto.

-          No hablamos de reprimir nada sino de proceder sin cargarte sin darte cuenta, y disfrutar sin descargarte desquiciadamente: un arte sublime. Pero eso es cuando se puede. Mientras no logras sublimar tu energía, quedan abiertos todos los otros cauces: masturbarse entre novios, o eyacular solitariamente, por placer o por terapia –dijo Piro.

-          ¡En todo caso, lo importante es desautorizar el viejo ritual que antes era considerado obligatorio, y que traía tantas consecuencias adversas! –dijo Katiusca.

Una voz lejana se quejó porque habían enfocado el tema desde los varones, como siempre.

-          Otro día lo enfocaremos desde las chicas, porque ya son las once –se despidió Katiusca.

-          En una próxima oportunidad, nos entretendremos con esa otra reflexión –se despidió Alex.

-          Hay que ver qué es lo natural y qué lo aprendido –prometió Piro para despedirse.

-          Y qué puede ser cambiado para destronar la locura sentada allá abajo, en el subterráneo, donde no ve ni entiende nada, para que no gobierne más. Chao –se despidió Marcela. 

 

 

 

 

 

Capítulo 5

 

 

-          ¡No, no, no! Ésa no va –dice Piro con firmeza-. ¡Tú quieres convertir El Cuarteto en una célula política de izquierda, y el acuerdo es mantenernos en la Nueva Sociedad!

 

Alex está molestísimo porque en el brevísimo lapso de una semana, Usa desplegó uno de sus tentáculos y atacó Irán, con otro amenazó a China, con un tercero mintió sobre Rusia y con otros aterrorizó a Siria, armó a Israel contra Palestina, a Túnez contra el pueblo saharawi y hostigó malignamente a Venezuela.

 

Pero, más que por las exacciones imperiales, está exaltado ante el rechazo de sus amigos. El grupo se opone a su idea de meter en un segmento del programa de mañana, previa y creativamente elaboradas por todos, sus reacciones automáticas ante el comportamiento usano. Está empezando la noche y preparan, en un café del Centro, su próxima salida al aire.

 

-          Lo primero que se me ocurre es desear que un poder superiorsísimo los castigue con tifones diarios, que los atormente con incendios descomunales, y una helada terrible y una plaga de asesinos en serie que diezmen la población cada semana; o una peste que mate a medio millón y deje a los sobrevivientes mal parados: y que los azoten, una tras otra, mil oleadas de disturbios, saqueos y quemas en protesta contra el racismo y los abusos policiales –Los tres observan en calma a Alex, mientras éste, bastante enloquecido, enumera desastres-. ¡Y que, guiados engañosamente por su supuesta supremacía, caigan en la imbecilidad de hacer el ridículo año tras año, mintiendo delante de todos por creer que los demás son tontos! ¡Y que la gente los vea desnudos, canallescos y fatuos, cuando se crean vestidos con la ropa limpia y cara de la democracia y la libertad! ¡O que todos se burlen de esos disfraces con que pretenden lucir virtuosos y honorables! –eso y más dijo, y quería que apareciera en el programa, refrendado por todos. Los amigos están intentando calmarlo.

-          Desear males es malevolencia, un lugar común de la vieja Estructura. Para cumplir nuestro arreglo de fundar el paraíso, tenemos que ir por otro lado y vivir otra historia. Tenemos que barajar todo eso que tienes en la cabeza hasta llevarlo a un plano abiertamente poético –le dice Piro, el Aeda Mago.

-          El castigo es la solución en el viejo paradigma, que se alimenta a sí mismo de horrores. En el nuevo, triunfa la risa. Hay que superar esos sentimientos oscuros –le diagnostica Catalina la Noble.

-          Para el reencantamiento, el primer paso es que te calmes y aspires a dar una respuesta divina. Tú puedes –lo insta Marcela en tono didáctico.

-          ¿Es que no entienden? ¡En algún momento hay que explotar y decir la verdad: que estás harto de la arrogancia y los atentados contra la paz de todos! ¿Tienen miedo de que nos boten de la emisora y cierren el programa? –casi grita Alexander-. ¡Lo que pasa es que no tienen formación histórica ni política! ¡Yo veo más claramente la alevosía y por eso no me importa enloquecer para detenerla! ¡No quiero que se salgan con la suya!

-          ¡Ése es el problema! -le dice Piro justo a tiempo-. Tienes miedo. Ves la amenaza y te defiendes.

-          El miedo no te deja subir por la escalera al cielo –le dice Marcela.

-          No te calmas, porque piensas que si no respondes furioso van a seguir manipulando –dedujo Katia.

-          ¿No te has preguntado si eso es exactamente lo que pasa con ellos? Tienen miedo. Ven a China creciendo y se asustan. Ven a Rusia desarrollando sus alas fuera del control usano y les da culillo, y corren a buscar la pistola –le pregunta y se responde Piro.

-          Temen que otro crezca. Aplastarían al vecino más cercano para impedir su desarrollo: ¡Eso es miedo! –dedujo Katiusca netamente.

-          Como se sienten pequeños, buscan amigos y aliados que los hagan aparentar grandeza. ¡Y todo eso es pensamiento que se puede eliminar de un vistazo! –insiste Marcela.

-          Pero, ellos no han sido entrenados para entender el mandato de las imágenes íntimas de terror y desautorizarlas al instante. Mientras que tú sí –le recuerda Katy.

-          Necesitamos líderes que lo popularicen en Venezuela, para ayudar a los chinos, a los rusos y a los iraníes en el gran viraje al paraíso –lo convidó Marcela, no sabemos si desde la actriz dramática o desde la amiga sincera del planeta.

-          Sé que tienen razón, pero es que estoy mal con tanta injusticia. ¡Miren  la impunidad con que mienten, como si todos los países fueran imbéciles! Además, no estoy acostumbrado a lidiar con opiniones en contra. Por eso arremetí contra ustedes también. La verdad es que estoy confundido. ¿Están seguros de que lo que nos propusimos no conforma una iglesia fanática, un nuevo fundamentalismo de la paz, una secta de buscadores sectarios del paraíso?

-          No estamos peleando contra nadie –recapituló Marcela.

-          No te estamos criticando. Solo te mostramos el nivel de arriba, que es más divertido –le dijo Katiusca- y te trae a la meta que más te gusta.

-          No te estamos quitando tus razones ni tu derecho a apuntar y destruir la tierra –le concedió Piro.

-          No nos asusta que acaben con este planeta. Ya habrá otros donde practicar –volvió Lita.

-          Lo importante no es enseñar a nadie. Cada quien que aprenda lo que más le guste. Nos ocupamos es de reencantar la vida aportando hermosura –señaló Piro-. Pero ers sólo para los que se dejan reencantar.

-          Persuadimos con la poesía de lo posible. Enamoramos con la belleza de los argumentos.

-          Y con la contundencia de la verdad.

-          Lo nuestro es enriquecer el juego. Vivir en otra. Mostrar el cielo –agregó Katia.

-          Porque intuimos que lo que viene no es dañino. Todo lo que venga nos servirá para reencontrar el camino y andarlo –se atrevió a predecir el Edén, Piro el Astrólogo.

-          ¡Vamos a ver la trampa desde aquí! Tú ves que Usa no hace lo que tú harías, lo que consideras noble y sano, y eso te encoleriza, te deja mal –comenzó Marcela.

-          Te frustras y quedas lleno de ira –la siguió Káterin-. De la misma forma, ellos ven que China y Rusia no hacen lo que ellos quieren, y se arrechan y quieren poner todo en su lugar con amenazas y mentiras, presiones y jugarretas.

-          Y con bombas y demás platillos y juegos pesados –completó Piro.

-          Pero, ¿qué derecho tiene alguien de querer que los demás hagan lo que él quiere? –casi suplicó Marcela- ¡Ése es el cerebro más primitivo: el autocrático! Te dicta:  “¡Domina a tu alrededor o mata!”, movido por el temor. ¡Ésa es la barbarie!

-          Ése es el fascismo –resumió Piro en su ayuda.

-          Y es lo que queremos dejar atrás –casi rogó Katiusca-. Antes te gustaba estar entre los precursores. ¿Por qué ahora te contradices y apoyas el mismo esquema de la dominación?

-          ¿Sabes cómo se desarma tu miedo? ¿Cómo podrían los mismos gringomanos desarmar el suyo? –se lanzó Piro al rescate del hermano.

-          Primero, tendrían que saber que es posible vivir sin obligar a nadie a hacer lo que ellos tienen en la cabeza. Pero ¿cómo van a saber que imponer modelos es cosa del pasado si nadie se lo ha dicho con el ejemplo? –se lanzó Katiusca-. Tiene que haber quien pierda el miedo primero, quien suelte sus imágenes, quien entienda y ayude al otro a encontrarse. Dijimos que lo haríamos nosotros: que ayudaríamos a fundar un país donde toda esa magia ocurriera para que resplandeciera la solución en el mundo. Dijimos que aquí estábamos muy cerca de lograrlo.

-          Tendrían primero que ver sus imágenes, el temor a un enemigo; entonces verían la trampa, el temor del otro y la defensa ciega; y por último, podrían ir despiertos a deshacer la guerra y hacer la paz junto con el otro –se sumó el mismo Alex a la solución.

-          Si los chinos y los rusos ya lo entendieron, están haciendo lo posible por desandar el laberinto, y eso rendirá. Sabrán burlarse del temor imperial gringomano, en vez de reflejarlo asustados y expandirlo, y veremos cómo ayudan a liberar países, en vez de oprimirlos o conquistarlos. Y el mundo entenderá el nuevo lenguaje y quedaremos unidos –lo ayudó Piro a emerger del todo.

-          Pero si nuestros amigos no lo han entendido, entonces tenemos nosotros que asegurarnos de que se difunda la tecnología para esa solución, el método y todas las estrategias que diagramamos. Es nuestro trabajo. Es lo que más te gusta hacer –le recordó Katiusca sugestiva-. Es tu tarea grande y hermosa, para agarrarle la herencia a nuestros padres libertadores.

-          ¿O es que ya no quieres ser un Ángel Terreno y ejercer desde lo alto? –inquirió Lita.

-          Deshacer los conflictos interiores, es salir del miedo y permite ver desde la calma; entender al otro significa ver su temor; y ésa es la clave para deshacer la trampa: tres pasos. ¿Por qué desde afuera se ve tan sencillo, cuando desde adentro ni siquiera se imagina uno que es posible? –se asombra Alex ante la belleza, tras su despertar.    

-          Dale para acá del todo. ¿Qué tan lejos estás de la risa? ¿Podrías hacer un chiste para cerrar ese capítulo de los castigos y las venganzas? –lo invitó Marcela.

-          ¡Coño, ahorita, un chiste: no podría! No soy capaz ahora mismo de llegar con un paso. ¡Pero ya sé por dónde es! –exclamó Alex riéndose.

-          Los Ángeles ya ganamos, porque estamos fuera de la confrontación –concluyó Piro.

-          Porque entendemos y perdonamos. No tenemos enemigos ni creemos en castigos ni venganzas –concluyó Marcela.

-          En la medida en que fundamos el cielo, sus barrios y sus canciones felices, sus colegios sin adoctrinamiento, las empresas gobernadas y disfrutadas por todos, los medios que ven la guerra a tiempo y no caen en la trampa, en esa medida los demás irán recuperándose del susto –concluyó Piro.

-          Vivimos en medio de una guerra cultural fría y cruda, pero este programa radial la sobrevuela. Los medios tradicionales están diseñados para sumarse: se alinean al imperio y esconden sus fallas, o denuncian el horror y la crueldad de la canalla imperial desde la enemistad a muerte, y alimentan el conflicto. ¡Nosotros escogimos darle fin a esa guerra!

-          Y no es por capricho nuestro, o por simple deseo de hacer arte sublime con la vida. Está en juego la supervivencia humana. ¡O maduramos o destruimos el planeta!

-          ¡No podemos apostar a hundir el barco! –dijo Piro otra vez.

-          Ver los pensamientos premonitorios autocumplientes es vital, para detenerlos en pleno desarrollo –dijo Marcela.

-          No somos una secta, sino operadores antidisturbios planetarios altamente especializados y exitosos –dijo el propio Alex, ya recuperado y en pleno vuelo.

-          Ellos, los sectarios, tienen enemigos. Nosotros no: actuamos desde la paz -dijo Katy-. El Cielo, sólo se establecerá si descontinuamos las armas y los métodos del miedo.

-          Somos la curación, el aliento divino –dijo Piro.

-          Donde estamos no hay peligro ni enemigos, ni problemas ni obstáculos: sólo oportunidades para la solución. No hay razones para rabietas ni tareas heroicas impedidas por supuestos traidores ni expectativas adversas –dijo Katiusca apasionadamente.

-          Ya ganamos, porque no necesitamos vencer el temor –dijo Alex.

-          Él se va solo, cuando abrimos los ojos –agregó Marcela.

-          Mientras más avanzamos paraíso adentro, más lo mostramos y más atraemos hacia la belleza de esa otra edad.

-          Abreviadamente: otredad –jugó Piro.

-          ¿Ya estás adentro, te viniste al Edén terrenal? –le pregunta Marcela solícita.

-          Me rebela que sean tan tramposos, que la vileza tenga tanto poder y que tanta canallada quede impune, pero, reconozco que, será así hasta que el último ciudadano manipulable mute. Sólo si la gente cambia les quitará el poder de decidir –dijo Alejandro.

-          Y el cambio es un trabajo educativo, cultural, persuasivo, amoroso, una obra de la inteligencia, no de la locura redentora.

-          Ya estoy bien –convino Alex finalmente-. Les seguiremos quitando la base social, dejando de ser como ellos y atrayendo multitudes hacia la belleza. Ese salto gigantesco los desaparecerá por las buenas.

-          En la medida en que fundemos lo diferente, donde ellos no están, se quedarán sin apoyo y sucumbirá su estructura.

-          Ya estoy otra vez seguro de mis armas. No lo duden. En el programa de mañana no insistiré en desear calamidades –prometió Alex.

-          ¿Y lo de la risa? ¿Lo de hacer chistes y elaborar la esfera de las soluciones contentas? –lo interpeló Lita.

-          Sé cuál es el blanco y cuál la flecha más rápida, pero aún no me he apropiado del arco ni he practicado la puntería. Le pediré al sueño y a la noche que me encaminen para cumplir esa parte de la tarea –dijo Alex el Ceremonioso, ya listo para irse a su casa.

-          Refuerza las claves: lo que hace falta no es que sufran, sino que entiendan –le sugirió Katiusca.

-          Ni que se sientan atacados, sino que vean que están haciendo el ridículo, pelando bolas metidos en una trampa fácilmente desarmable –repitió Piro.

-          Rodeándose de espinas que los pinchan a ellos mismos –agregó Marcia Tot.

-          Y que vean que ya otros la desarmaron y les llevan una gran ventaja en el vuelo paradisíaco –dijo Katiusca.

-          Y que descubran que el nuevo juego es fácil, aunque hay que ingeniárselas –recomendó Marcela Totumonovna.

-          Y que no hacen falta armas, pero para desecharlas primero hay que ser el más valiente –Volvió Katiusca.

-          Y que vean que el cielo es tan bonito, que despreciarlo es una burrada: el más horrible y espantoso acto de barbarie -culmino la velada Marcela.

 

Al día siguiente, comenzando, todos supieron que el sueño le había sido favorable y que la noche había realizado su trabajo de fecundarle la inspiración y desatarle el poder de establecer lo divino.

-          En la jornada de ayer –actúa Piro como un narrador de noticias cualquiera-, Usa le buscó pleito a Rusia y a China, sancionó injusta e ilegalmente a Venezuela, regañó a Irán, aterrorizó a Siria y armó a Israel y a Túnez contra los palestinos y los saharawis. ¿Qué te parece, Alexander?

-          Anoche soñé que me tocaba enfrentar a un terrible monstruo, y como logré mantenerme sin miedo, atento, pude ver lo que el enorme bicho tenía bajo la coraza: un niño con miedo. ¡Había desplegado los millones de espinas para camuflarse y despistar, y adentro temblaba, se puyaba con las agujas y creía que era de afuera de donde lo atacaban, y con sus aparatos rugía espantosamente! –dijo Alex sonriendo y Marcela estalló su risa de erotizar.

-          ¿Y qué hiciste? –le pregunta Katiusca instigante.

-          ¿Qué iba a hacer? Me puse a quitarle las púas sin ningún temor, a decirle la verdad en cada caso, a tratarlo como a un niño mal informado, desfasado, metido en una trampa desarmable, a demostrarle que ya no se necesitaba nada de eso.

-          ¿Y tuviste éxito? –le pregunta Marcelina recelosa.

-          Conmigo sí. Logré saltar al otro lado de la trampa. Transcurrí hermano. Logré amar a alguien al que un día antes consideraba un terrible enemigo. En esa estaba cuando sonó el reloj, pero la aventura no ha terminado.

-          Tenemos para rato. Pero, sigue, está emocionante –insistió Marcela.

-          Cuando desperté, recordé que no era un niño solo: ¡Eran una banda, y todos estaban ciegos!

-          En realidad es fascinante –admitió Katiusca.

-          ¿Y tu poeta, Katiusca? –preguntó Piro para crear un suspenso momentáneo.

-          Ahí, ahí. Todo bien.

-          ¿Qué te sedujo de él? –quiso saber Lina.

-          El misterio. Mientras más averiguaba, más quería saber qué otra cosa había.

-          ¡Ésa es Katy, la gata montesa de visita en la ciudad! –casi gritó Piro.

-          Léenos uno, sólo uno –pidió Alexander.

-          “Mi mujer me traiciona, a veces. Le muestro los rincones de mi alma, y aprovecha esos secretos para gritarme, recluida en el más apartado rincón de la suya: “¡Bestia! ¡Déspota! ¡Lascivo!” No sé si sabe cuánto me duele, no esas palabras, sino la separación desde donde las lanza. Pero, no importa. Cuando le da por unirse, viene a compartir conmigo los denigrantes atributos”.

-          Tienes razón. Atrapa y repele –congenia Marcela.

-          Está solo –dice Gatiusca-. En esos versos clama por mí.

-          Está bien. Pero, ya no lo traigas al programa –propone Alexander.

-          Dejarían esto todo enmielado –asegura Piro, apoyándolo.

-          Llévatelo para tu programa. ¡Hagan uno juntos! –sugiere Marcela.

-          “¡Katiusca y su poeta solitario!”  -propone Piro.

-          “Mi mujer y yo” –propone Alex.

 

Sin transición, se llega a un bosque de ecos y silencios sugestivos, finamente tramados, que desembocan en un reagge que celebra la vida en el planeta. “Gran Fiesta en la Tierra”, dice Marcela que se llama, y que es su favorita. Sacan al aire una llamada:

-          ¡Gracias por entretener a mis hijos todas las mañanas! ¡Los quiero muchísimo! Voy a hacerles una pregunta. ¿Cómo hacen para mantener la unidad del grupo?

-          Tenemos un objetivo común que respetamos –dijo Alexander.

-          Todos queremos vivir permanentemente en el Paraíso –dijo Marcela.

-          Somos una comunidad de un solo interés: ése, el Paraíso Terrenal –dijo Katiusca.

-          Rechazamos consuetudinariamente, según una lógica previamente acordada, todo lo que no construye el cielo aquí, ya, ahora, hoy –dijo Piro.

-          Somos una empresa cósmica, derivando feliz junto a todas las grandes empresas ecuménicas que hay. Funda tú una también. Te asesoraremos.

-          Estás a tiempo. Aprovecha que estás viva y que te caemos bien.

-          El nuevo paradigma ya está delineado y se seguirá desplegando a medida que la acción amorosa crezca y triunfe.

-          Vamos arrojando lava, fuego divino incandescente y formando territorios nuevos. Los viejos están quedando sepultados en las cenizas del olvido.

-          Los alaridos, las muecas, las uniones para delinquir quedarán desintegradas. Las trampas milenarias de matar nos entregarán sus alambres para que confeccionemos nuestros huertos urbanos.

-          Sembraremos y cosecharemos lo que el nuevo tiempo acepte como semilla.

-          ¡Vamos a hablar del chovinismo familiar! –grita Piro.

-          Tengo una lista: El mejor país del mundo, el mejor canal del planeta –se suma Katiusca.

-          Eso es para subirte la autoestima. Pero es un autoengaño en muchos sentidos: uno, la autoestima que sube y baja es de dudosa calidad. Es un parámetro falso. A veces bonita, a veces fea, pero siempre mentirosa. Si buscamos su procedencia, resulta que es una imagen, una ilusión –dice Alexander.

-          La realidad es infinitamente más hermosa y constante –deduce Marcela.

-          Lo peor del asunto es que, si te lo vas a creer fanáticamente para pelear con los fanáticos de otras latitudes, estás armando una guerra sin necesidad. Lo que necesitas es despertar de la ilusión, no necesitar autoestima alta mentirosa, ni baja igual de embustera –deduce Alex.

-          Lo del mejor país del mundo es una forma de desaparecer simbólicamente los valores de los demás. Cuando menos rebajarlos. Es una forma de la guerra secreta de todos los días –adelantó Piro. Y es prima hermana del fascismo: ganas de que el otro quede abajo.

-          Aquí hay otra: quien liberó américa Latina fue Simón Bolívar.

-          ¡Otra mentira chovinista!

-          Es desconocer una labor de equipo que apenas comienza.

-          De la auto negación en que te sumieron los conquistadores, subes a la sobrevaloración jactanciosa, sin ver el proceso, sobre todo las consecuencias.

-          Te amas ahora demasiado, para tratar de olvidar que hace poco te despreciabas.

-          Quizá todo eso puede englobarse en la condición sectaria –elucubró Piro.

-          ¡Claro: el patriotismo es un sectarismo! Si tomamos como universo el planeta, querer apabullar a los demás países desde el tuyo es una conducta sectaria –lo apoyó Katiusca.

-          Hay un momento del proceso patriótico en que hay que afirmar la pertenencia, para hacer frente a los deseos colonialistas de deshacer toda identidad particular y preponderar imponiendo valores escogidos para dominar. Pero hay que ver el momento en que la patria pequeña tiende a ser un obstáculo para garantizar la paz del conjunto –dijo Marcela.

-          Eso es lo que ocurre cuando la gente va a su país en los eventos internacionales. ¿Qué necesidad hay de ir a que Venezuela le gane en un partido de fútbol a Argentina o a Bolivia?

-          ¡Oye, ahí te estás metiendo, no con el santo, sino con la limosna!

-          Es lo mismo que ir a un equipo del estado Zulia contra uno del estado Monagas.  ¿Cuál es la necesidad del fanatismo porque uno gane y el otro pierda?

-          La gente lo hace por automatismo zombi. La emoción se les dispara y los posee, los pone a disfrutar parcializados, y como no conocen ni manejan esos procesos mentales….

-          Yo lo resuelvo fácil: no voy a ninguno. Veo lo que hace la mente, deshago las preferencias, sus anticipaciones, las ilusiones de que estoy en la cancha cuando en realidad estoy sentada en mi sillón –declara Katiusca.

-          ¡Y disfrutas todo el partido! ¡Eso es ser Súper Humano! –declara Piro.

 

Un mensaje de voz, otro, otro hasta formar una avalancha, no tardaron en llegar.

-          ¿Cómo van a suprimir la emoción? ¿Y entonces, qué van a disfrutar del juego?

-          El otro mundo, que está más allá de ese deseo de que otro pierda y de la costumbre de alegrarse con el mal ajeno –les respondió el mismo Piro.

-          Cuando quieras visitar el Edén, vas a ver que te estabas perdiendo, no sólo la suma de los goles, sino la belleza de los dos escenarios simultáneos, el de tu mente y el de la cancha y sus veintidós jugadores –les dice Katiusca.

-          Prueba a ver uno. Ve un partido, en que estés bien parcializado, intentando no ir a nadie. Entonces vas a apreciar lo que es aprender de ti mismo.

-          Y descubrirás que, parcializándote, te estabas entrenando para ser enemigo de alguien, o de otros, sean personas o equipos, o países, y que, con la mutación, pasas a ser en verdad hermano de los demás, sean personas o continentes, cercanos o lejanos.

-          Y vas a ver lo más importante: que ahora puedes disfrutar todo el juego, en vez de los retazos que disfrutabas antes.

-          Aquí hace falta algo –dijo Alex, dando comienzo a esa sección, comodín de refrescamiento del programa, y pasaron un rato colocando chistes enviados por los mensajeros divinos. Después pusieron una canción y continuaron.

 

-          Lo peor es cuando los sectarios llevan el patriotismo a la enfermedad de querer someter a las otras patrias.

-          Amar tu terruño y apreciar sus producciones culturales, a pesar de los embates de los invasores, debe hacerse compatible con bajarle dos cada vez que aparezca un conflicto con otro país: en ese momento, hay que darle prioridad a la paz de todos –dijo Alex.

-          Entre nosotros, en estos días, el despertar del sentimiento de patria grande, América Latina y el Caribe, sirve la mesa para resolver ese dilema entre lo local y lo universal –advirtió Marcela.

-          Se está cocinando toda una operación cultural que recupera el amor a la patria pequeña, y a la vez cultiva el orgullo de ser la grande. Por supuesto, para amar tu país, al mismo tiempo de admitir todo lo que tiene de bueno, tienes que comprender lo malo y ponerte a arreglarlo. Ésa es la receta para amar una patria cada vez más grande, empezando por el terruño natal, siguiendo con América Latina junto con el Caribe, luego la tierra, después la Vía Láctea, hasta las demás galaxias y el universo.

-          Hay una forma más directa y sencilla

-          ¿De qué?

-          De resolver tu dilema entre lo local y lo universal: la patria más chica es el Barrio Feliz. Si el barrio te protege amorosamente y te alimenta el espíritu, porque tú lo ayudaste a ennoblecerse, ya  no lo odias ni deseas mudarte, y tu familia crece en un ambiente ético y organizativo que le da coherencia y sentido social a tu vida.

-          Claro: ya sabes cómo transformar todo. Terminas siendo un ser amoroso y nutritivo –dijo Katy.

-          Si trabajas desde el amor a todos, no crearás choque entre el barrio feliz y las ciudades comunales. Ni entre éstas y lo que venga luego, la patria regional, la nacional, la continental, y por último, la patria planetaria, el paraíso terrenal –tejió Alex.

-          La patria grande es el paraíso –aseguró Piro.

-          Sólo cuando sabes dar fin a la dominación, esté donde esté, en tu mente o en el entorno, amas el grano de arena y el cosmos –sentenció Marcela.

 

 

 

Capítulo 6

 

 

-          Ya está dicho: si van a mandar reggaes, háganlos sin canabis. Nada contra la marihuana, tiene lo suyo…..  –plantea Katiusca.

-          Si no lo tuviera, tanta gente no hubiese soñado tamaña maravilla hasta resucitar la utopía –afirma Marcela.

-          Ni tanta gente se hubiera quedado pegada –dispara Piro.

-          Pero es que esta moción, la Trova Feliz, es para desarrollarnos más allá de toda dependencia –vuelve Marcela.

-          No vamos a estar eternamente sobre una andadera, si nos interesa aprender a caminar  -dice Al.

-          Para después volar  -lo sigue Katia flotando en el aire.

-          El problema de la felicidad tenemos que resolverlo por completo -arguyó la Tot.

-          Completamente a solas, cada cual consigo mismo, aunque con el mundo ahí  -terminó Piro.

-          ¿Y cómo te va con tu banda de niños ciegos, amparados cada uno en su coraza de espinas? –preguntó Katiusca.

-          Descubrí que su ceguera es psicológica: no son ciegos de nacimiento, sino que cierran los ojos por el miedo, y que hay unos más asustados que otros –responde Alex-. Aprietan los ojos según el culillo, y prefieren hundirse en esa oscuridad, imaginar calamidades y defenderse de ellas con los ojos cerrados, y no ver lo que está afuera, según sea su temor, grande o pequeño. Pero todos podemos ayudar a que pierdan el pánico, abran los ojos y se pongan a jugar de otra cosa.

-          Me gusta tu metáfora –Dice Marcela, que tiene rato riéndole la gracia-. Permite ver cómo es posible amar al que creías enemigo, y cómo quitarle la ferocidad.

-          Quizá sirva como metáfora de la diplomacia de paz. ¡Cada día deberíamos poner un ejemplo de algún país que haya aplicado este paradigma despierto! –propuso Piro.

-          Sí va. Y el día que no haya un caso real, podemos inventar uno, el país y el caso –aceptó Alexander.

-          Apoyo: lo importante es que “pongamos el ejemplo”, caraj –convino Katiusca.

-          Los ejemplos –completó Marcela.

-          Para eso estamos aquí. Para transitar las salidas posibles fuera del laberinto fatal.

-          ¿No es hora de consentirnos con una canción de amor a todos?

-          Falta un mensaje: ¡Estamos aquí para reclutar a los vecinos pioneros que se quieran mudar de barrio, o de pueblo y de país: del infierno al Paraíso, y para invitar a los cantautores que deseen cambian las letras de dar pena por las de entregar risa y energía plena! –dijo Piro.

-          ¡Oye, te rimó: pena con risa plena! ¡Puedes hacer un regeton!

-          ¡Un día, uno de los niños ciegos dijo tremenda mentira sobre Rusia -para aislarla y no sentirla tan peligrosa-, y en su trampa cayeron todos los que no sabían que Europa ha invadido a Rusia dos veces y media, y que Rusia sólo se ha descobrado contra Europa una sola vez, y en defensa propia! ¡O sea que, si hay un malo, es Europa! –dijo Alexander.

-          Un malo doble, y una doble víctima –saca la cuenta Marcela.

-          Pero ese tipo de problemas se resuelve enseñando historia.

Un mensajero de texto reclama que Rusia si invadió a Francia, cuando Napoleón, a Alemania, cuando Federico II, a Suecia cuando Pedro el Grande y a Finlandia, cuando los bolcheviques.

-          Correcto. Me había equivocado y lo admito. Pero a toda Europa, la invadió una sola vez, eso sigue siendo verdadero. Gracias por la corrección. Seguimos.

-          Estábamos en que eso de ver a Rusia como el malo, no se resuelve sólo enseñando historia. Porque, si quien la enseña está enfermo y tiene, por ejemplo, sectarismo agudo pronunciado, se va a parcializar, va a esconder, inventar y todo eso a favor de su equipo preferido –volvió Katiusca.

-          Se resuelve enseñando historia, después de haber practicado bastante vivir con la verdad, que ni ofende ni debe temer –agregó Piro.

-          Pero, además hay que enseñar a manejar procesos: a entender el progreso de la agresión, la respuesta, el temor. La necesidad de armarse para estar seguro y todo el desastre –regresó K.

-          ¡La banda tiene cinco mil millones de niños ciegos y asustados, tratando de defenderse agrupándose en bandas contrincantes y poniéndose espinas en el camino, en vez de abrir los ojos! –grita Piro como en una feria-. Ya aprendimos a amarlos, ahora ¿qué haremos para atraerlos adonde no se rasguñen?

-          Podemos llamarlos con todo: con el grito, con la palabra pausada, con la canción y el gesto teatral, pero lo mejor es, no llamarlos, sino acunarlos bien uno por uno, cada cual en su respectivo Barrio Feliz, desde chiquiticos –dijo Alex.

-          ¡Ya tenemos bastante gente para el Primer Barrio de Pruebas del programa, pero si quieres vente! –jugó Marcela.

-          ¡Fundaremos el segundo, el tercero, este juego no parará jamás!  O, sí: pararemos cuando todos los vecinos se hayan mudado –advirtió Alexander.

-          ¡Estamos aquí, para que la gente sepa que es ella –y no el gobierno ni la oposición- la que puede avanzar, o la que impide los avances realmente significativos, hacia nuestra vida en el Edén! –dijo Katiusca.

-          En ese “nuestra vida” del futuro no me metas: ya yo vivo en el Edén Terreno, ¡todo lo que puedo! ¡Y cuando me salgo, me regreso rapidito! –reclamó Piro.

-          Yo tampoco me alejo demasiado. Vivo aquí y ahora, aunque parezca una canción. ¡Y, para que  recuerden que el cambio es hoy, ya, ¡una canción de amor, el “Rock de la paz”, que tiene unos versos bastante ásperos, pero igual sirven para limar las asperezas.

 

Juan Germán está entregando su proyecto de programa radial. Se trata de un espacio de una hora titulado “El rincón del sectario”, donde cada día desmenuzará un percance ocurrido en la vida real, y hará comentarios sobre sus consecuencias y la solución estructural. Patricia lo acompaña, aunque aún no tiene asignado un programa y piensa colaborar con Juan en el Rincón. Ya se inscribieron para los entrenamientos de iniciación que les permitirán habitar en uno de los barrios bonitos y ahora, tras entregar cada cual el prototipo de su idea, deambulan por la emisora echando vista. A Patricia le gustaría conocer a Marcela personalmente, aunque no sabe todavía que, inspirada por un programa televisivo de ella, un día hará el suyo propio “Escaleras al Cielo”. Entran a un auditorio lleno de gente y, al enterarse de que son los aspirantes a tener su propio programa de radio, se descorazonan “¡Aquí no hay programas para tanta gente!”, murmura Patricia.

Pero enseguida les comunican la situación. En vista del éxito de “El Cuarteto de la Mañana”, la emisora piensa cambiar de paradigma mediático y abrirse al nuevo mercado: más del cincuenta por ciento de la población no está alineada en los extremos en guerra. Todos los proyectos de programa serán aceptados, con los consiguientes ajustes de calidad. Si sobran programas, se abrirá espacio en otras emisoras del circuito.

En el aire, los del cuarteto montaron un bossa nova que deambula sensualmente, esparciendo el aroma de sus intenciones más  profundas: celebrar el viaje con todos a bordo.

-          Un día, me dijo para estar solos –recuerda el poeta solitario lo que le contó anoche Katiusca-. No es tirar, es mejor. Ya vas a ver. Y nos metimos bajo unas sábanas, en mi casa, solos. Adentro llegaban muy pocos reflejos del exterior. Y estuvimos un rato quietos, mirándonos. La intimidad, la luz de sus ojos, la travesura. De pronto supe que no habría más nada, pero que allí estaba todo. Éramos uno. Nos mirábamos y constatábamos ese estado unido que nos abarcaba a los dos. Había cesado todo límite o separación. Se produjo un sorpresivo y grato calor que nos envolvía. Aparecieron olores disfrutables, los nuestros, mezclados con los del ambiente, todos formando parte de la unidad que nos sobrepasaba. Imaginar que nos tocábamos era acariciarnos, no necesitábamos recurrir a la mente o al cuerpo para hacer cuanto queríamos, casi sin movernos, casi sin contacto físico, apenas las manos, el hombro, una pierna. Fue fabuloso. Ahora, cuando ando con alguien, busco esa vivencia y estoy atenta a mantenerla. Lo llamo, “Magia de la comunión”. Si no aparece, sé que no hay nada serio qué buscar con el personaje. Con alguna frecuencia lo he logrado, pero no en seco, sino  después de exhaustivas sesiones de sexo.   

Lo despierta el sonido de la canción “Esto es perfecto”, enviada al festival y promovida por El Cuarteto para animar a otros compositores y poetas cantores.

-          ¿Qué haremos con el sistema choro bancario internacional, Alexander? –continúa Piro su experticia.

-          Aceptar de una vez, dada toda la evidencia, que no es confiable, y fundar uno que sí lo sea. Lo importante es que le quitamos su apariencia noble y pasó a ser –no solo de  ahora precisamente- una institución gansteril. Y que aprendimos. ¿A quién se le ocurre entregarle su dinero a una banda de niños ciegos que viven asustados y haciéndose trampas para sobrevivir entre enemigos imaginarios?

-          Nosotros estamos perdiendo algo de dinero, ¡pero, ellos no recuperarán el crédito jamás! –lo ayudó Piro.

-          ¿Y con la ONU? –preguntó Katiusca, no para saber, sino para probarlo.

-          Actualmente, cualquier pobre diablo puede ir allí y mostrar fotos falsas para inculpar a un vecino, y nadie lo sanciona. Ni siquiera si el perjudicado demuestra limpiamente que las fotos eran un burdo infundio. Se sabe que la cohorte imperial impone el silencio, pero los países que no se callan existimos y somos más. Sólo falta activar un mecanismo electrónico instantáneo, para que, cada vez que haya un irrespeto de esos, las naciones que no quieran someterse, puedan pegar su grito en el cielo –elucubró Alexander.

-          Algo así como una tarjeta amarilla o roja, según el caso. O una rechifla general, una cachetada virtual –apoyó Piro.

-          Apruebo: que el mismo mecanismo pregunte, ¿Quiénes se suman a una pita contra este payaso mentiroso? Y rápidamente cuente los votos: ¡Ciento cincuenta cachetadas digitales! –propuso Katiusca.

-          Hace falta una sanción más contundente –protestó Marcela.

-          ¿Cómo cuál, por ejemplo? –preguntó Gatiusca.

-          No sé, digamos, unos veinte periodicazos por la cabeza –respondió Marcela.

-          Está bien, pero no muy duro. Recordemos que son niños ciegos –consideró Piro-, y que lo importante no es que se asusten más, sino que vayan entendiendo.

-          Y el mayor consumidor de cocaína puede encubrir a su principal proveedor internacional, diciendo que el país de al lado es el narcotraficante, y que hay que joderlo –agregó Alexander sonriente-. Pero resulta que el falsamente acusado posee la mayor reserva de materiales preciosos y semipreciosos del planeta, y que lo de las fotos y las falsas imputaciones, son una trampita para robarlo.

-          ¿Y qué se te ocurre? –preguntó Marcela sonriente.

-          Por lo menos, veinte periodicazos más, a los que no levanten la mano o pulsen el botón para reclamar: “¡Epa, amigos, estos bichitos están tratando de robar al pana! –dijo Alexander.

-          Veo que ya estás preparado para enfrentar la diplomacia del viejo paradigma con la diplomacia de paz –dijo Marcela condescenriente.

-          ¿Y cuando un país grande funda Al kaeda y Al nusra, pero se autonombra campeón de la libertad y dice que Cuba es terrorista?

-          ¡Cinco minutos de aplausos a los que se anoten diciendo que Cuba, atentísima al cambio de paradigma, ya no manda soldados sino médicos, y que nunca ha enviado bombas sino vacunas!

-          ¿Y los miembros de gran tamaño corporal que violan todas las normas e imponen sanciones por su cuenta y asaltan barcos en alta mar?

-          ¿Y los grandotes que viven extorsionando a los pequeños? En la actual Onu tampoco hay ley contra eso.

-          Por el contrario, los extorsionados, bajo amenaza, permiten que el grandulón se califique como principal defensor de los derechos humanos y la democracia.  

-          ¡Oye, esa conducta de la Onu se parece a la de la An, donde los diputados aplauden a los que invocan la paz, pero siguen siendo sectarios!

-          Viven para atrás y para alante, en el viejo paradigma.

-          Los que callan, apoyan la pelea y el bochinche.

-          De los que callan no se puede esperar nada diferente, pero de los que resisten …..

-          La Asamblea, con su doble cara, actualmente avala mentiras, infamias, atropellos, amenazas, extorsiones, abuso de poder, ataques contra los que se niegan a obedecer –enumera Piro para preguntar-, robo descarado de sus bienes en la cara de todo el mundo, violación de cuanta norma escrita hay, impunidad…..

-          Por delicadeza, no has metido los asesinatos de presidentes, las imposiciones de dictadores por décadas, las invasiones…-enumera Katiubela.

-          No me interrumpas: ¿Todos esos crímenes no es lo que siempre hemos llamado imperio? Si la respuesta es sí, entonces la Onu viene a ser la Asamblea de un imperio.

-          Lo es, para los países lacayos. Pero allí están sentados también los países que no se van a arrodillar, y ése es el embrión de la República Planetaria que los ángeles estamos ayudando a fundar –asegura Alexander.

-          Pero, eso de apoyar a un bando ¿no es entrar en la guerra de la República contra el Imperio, aquel viejo cuento?

-          No apoyamos ningún sectarismo ni ninguna guerra. La República Planetaria crece a medida que los países se salen de la guerra. Es la promesa de paz y de belleza haciéndose verdad. Nosotros la alimentamos cada vez que ayudamos a los pueblos, para que descubran cómo dar fin a las dominaciones y así acabar con el imperio.

-          ¿Y cómo vamos a hacer para deslindar el país, nos salimos de la Onu, nos quedamos o qué? –preguntó Katiusca.

-          Si nos salimos, todo seguirá igual. Pero ése es un hermoso escenario para decir la verdad y atraer con ella. Si nos quedamos, podremos dar ejemplo, mostrar el cielo y hacerlo crecer –respondió Alex.

-          Pero las cosas no pueden seguir como hasta ahora. Algo serio tiene que ocurrir ahí –dijo Marcela.

-          Ya tenemos el dispositivo que inventamos hace rato: llamar públicamente cada cosa por su nombre, denunciar cada mentira y, ante cada alcahuetería o extorsión,  suscitar una rápida votación que cuente las fuerzas del cielo y diga cuánto han crecido –dijo Alejandro.

-          Muy bueno, para comenzar, pero, ¿y para terminar?  -inquirió Kati.

-          Hay que cumplir con precisión el cambio al nuevo paradigma: entrenar al personal en acción sin enemigos, más allá de las sectas. ¡A los altos consejeros que entreguen informes parcializados hay que sancionarlos rudamente o expulsarlos! –aconsejó Alexander.

-          Muy conveniente. Mete ahí a los Cascos Azules, de mi parte –dijo Piro.

-          ¿Y a la prensa internacional? –dictaminó Katiusca-. De parte mía, que se haga una ley para que los cien principales periódicos del mundo publiquen en primera página lo que las fuerzas de la República Planetaria decidan.

-          Esos medios son del imperio, no obedecerán –adivinó Marcela.

-          Al principio no, son jaurías rabiosas, pero, ahora que saben para donde vamos, las fuerzas públicas de sus países poco a poco las irán amaestrando –dijo Katiusca.

-          Y hay que llamar Cielo muy claramente a los que se vayan saliendo del imperio, para señalar la naturaleza diabólica de los facciosos en decadencia –decidió Alex.

-          ¿Y qué quiere decir exactamente salirse del imperio? –quiso establecer Piro.

-          Es lo que construimos principalmente, no en la ONU, sino en cada país y específicamente en cada Barrio Feliz, empoderando a la gente. Un país se sale del infierno en la medida en que todos sus barrios se liberan de las dominaciones mutuas.

-          Pero ¿cómo vamos a hacer para que todos los países se pongan en esa onda de liberar sus barrios de toda dominación? –se impacientó Marcela.

-          Ya nosotros empezamos. En proporción al éxito que tengamos aquí, la estrategia se hará viral. Por supuesto, para ir más rápido, hay que llamar a China y a Rusia para que muestren sus Zonas Especiales de Desarrollo Paradisíaco.

-          Esa sería una buena publicidad para respaldar la diplomacia de paz –dedujo Katy.

-          Sólo son libres del imperio, e integrantes de la República Verdadera, los que tengan al menos un barrio feliz, y una política de estado que los difunda ilimitadamente.

-          ¡Tiempo! Te queda el último segmento. Echa para afuera todo lo que tienes ahí y cambiamos de tema.

-          En resumen, para nada valen rabietas ni venganzas. La verdad no ofende ni debe ser temida. Pero, eso sí, cuando el cielo crezca hasta un 75% de las naciones, entonces expulsaremos a los bandidos imperiales, hasta que agarren mínimo –concluyó Alexander.

-          Hasta que sus pueblos saquen del gobierno a las élites satánicas que nos han estado dirigiendo al cataclismo otra vez –apuntaló Piro.

-          Muy bien. Ya basta de ésa. Vamos con la otra música –dijo Marcela.

-          ¡Nos vamos con nuestra otra música a la siguiente parte del programa! –anunció Katiusca, y trataron de seducir a la gente con melodías confeccionadas desde la banda inversa  del mundo. “Utopía Ahora!, fue la canción escogida y la acompañaron con “Profecía”, que suscitó un gran revuelo de llamadas.

 

Entonces Piro dijo que había contactado a su antigua compañera de la Universidad, a la parecida a una diosa, y que habían concertado una cita abajo, en un cafetín del centro comercial en que estaba la emisora.

-          Nos veremos esta tarde.

-          Marcela lo ve con fijeza, pero él no lo nota. Alex hizo un chiste. Katiusca se dedicó a animar.

-          “¿Ni una punta, ni insinuaciones? ¿Ni indirectas ni piropos? ¿Lo prometes?” –recuerda Marcela que le exigió a Piro, como requisito para aguantarlo a su lado. Y ahora comprueba que él ha cumplido con precisión y cabalidad. ¿Rectitud, desamor olímpico?

 

Epílogo

 

Juan Germán está revisando la serie de carteleras que muestran la parrilla de la futura programación de “Transparencia Tv”, el próximo nuevo canal de la Oposición Noble.  Salvo contadas excepciones, todos los programas están ya rodando en el formato de la radio.

“La República Avanza y Gana”: programa de concursos en vivo. Trae invitados de los barrios que desean liberarse, quienes conforman equipos y responden preguntas que evidencian las habilidades y destrezas ya adquiridas, y que deberán exhibir en su gesta de liberación vecinal.

“El rincón del sectario”: versión televisiva del correspondiente programa de radio.

“La Trova Mutante”: programa que invita a los aedas emergentes y promueve sus composiciones, confeccionadas desde la ética del fin del sufrimiento.

“Poder de los Barrios”: Programa que difunde las soluciones que los barrios han aplicado, en problemas específicos que parecían insolubles, y festeja a los héroes locales que han hecho posible tales triunfos.

“Empresarios Cósmicos”: programa que promueve y difunde, busca y encamina la labor de los emprendedores empeñados en atravesar la barrera de la estructura, y dirigen proyectos en que desmontan la dominación laboral minuto a minuto.

-          Asitawanda, Asitawanda –murmura Piro-. Llevo tres días con ese nombre en la cabeza.

-          ¿Otra diosa mitológica? –exclama Katiusca-. ¡No me digas que te has vuelto a enamorar!

-          Es un nombre de hombre –aclara Piro.

-          ¿Estás enredándote con un tipo? –bromea Alexander.

-          Es el último de los reyes hititas. Un imperio que duró varios siglos. Una vez tomaron Babilonia, pero la soltaron al poco tiempo. Eran bastante lights: no obligaban a sus súbditos a cambiarse de religión, los dejaban administrarse por su cuenta con tal y pagaran sus tributos…

-          ¿Y por qué te llama la atención el tipo? –hurga Alex para oírlo.

-          Fue el último de una dinastía, y me pregunto cómo será el último de los gobernantes gringomanos.

-          ¡Amigos, otra vez el temita! –protesta Marcela, pero asiente-. ¡Date, Piro, como todo un Alexander! Pero sean breves y divertidos.

-          ¿Justo en qué momento aceptan que van a tirar la toalla y ya no van a joder más? No más presidentes asesinados, ni narcos colocados en honorables puestos principales –se pregunta Piro en voz alta.

-          ¡Eso depende de la gente que los soporta! –vociferó Katiusca.

-          Adentro, en la metrópolis y afuera, en los alrededores. Depende de que los súbditos un buen día no soporten más el gueto informativo –dijo suavemente Alexander.

-          Los primeros romanos un día dijeron, ¡Hasta aquí!, y sacudieron a los reyes etruscos que los habían tenido sometidos, y fundaron su efímera República –elucubró Marcela.

-          El Asitawanda gringomano tendrá que tener bolas. Exponerse a que su helicóptero se precipite misteriosamente en el vacío –deduce Piro.

-          ¡Antes de eso tendría, por lo menos, que haber denunciado con pelos y señales el poder detrás del poder! –declaró Katiusca.

-          Bueno. ¡Hasta aquí la sección de política internacional! Vamos a varios anuncios publicitarios de la emisora –cambió de tema Piro y sonó una grabación.

-          ¿Ya tienes listo tu programa de radio o televisión? ¿Qué estás esperando? ¡Hazte productor independiente de la Nueva Sociedad!

-          ¡Nunca un país estuvo en tan buenas manos! ¡Las tuyas: tú decides! ¡Has que el futuro llegue de una buena vez así no sea para siempre! ¡Ven a crear la Red Transparente de radio y Tv!

 

“La entrevista”: Programa especializado en indagar a tiempo en la ética del funcionario invitado, lanzándole preguntas típicas: ¿Cuál fue la última vez que trataron de sobornarte? ¿Nos cuentas una historia con un caso de corrupción cercano que hayas vivido? ¿Cuánto tiempo tienes con tu último carro, o, cuántos carros nuevos tienes? ¿Y sobre la última casa que compraste, qué dices de tal rumor?

 

“Crítica al día”: Programa de críticas justas y soluciones exitosas, ya implementadas en el ámbito nacional o internacional.

 

“Telenovelas de procesos”: donde, historia tras historia de tres meses cada una, sabrosamente, se desmenuzan las dinámicas íntimas de las comunidades, con lúdica ganancia de aprendizajes sobre el instrumental de la liberación barrio por barrio.

 

 “Reflexiones para el salto”: programa de discusiones productivas sobre: lo que parece que sí, pero no rompe con el pasado; lo que promete, pero no cumple; lo estructural, Vs lo coyuntural.

 

“Reconciliados hoy”: Programa que muestra en vivo a los héroes -de dos en dos, uno de cada bando-, que superaron la disociación psicótica, sus vivencias, sus vicisitudes y las estrategias que recomiendan para vencer el flagelo.

 

“El Festín de los Martes”: emulación del programa de Diosdado, concebida en el nuevo paradigma. Es un maratónico de tv que, durante cinco horas –de siete a doce de la noche- mantiene a la gente contenta, viendo, participando, riendo y enterándose de datos importantes, al día, de la dinámica revolucionaria no sectaria: del necesario ascenso de la mayoría de la población al nivel de opositora noble, ciudadana verdadera, trabajadora feliz por cuenta propia y líder poeta sabia maga. 

 

 

Juan Germán continúa recorriendo con la mirada el panorama futuro cercano de la comunicación alternativa y preludiando sus propios pasos en este universo que escogió para habitar. Los del Cuarteto continúan subiendo la mañana.

 

-          El entrenamiento subliminal que recibe la gente masivamente, es para la sumisión. Y no es desde los medios nada más, es desde cada persona e institución: si eres vecino, entregas tu espacio a cualquiera, llámese cacique, banda malandra, jefe o azote, caudillo o pandilla política –dice Piro.

-          O al encargado del condominio, que como nadie le dice nada, se cree el rey absoluto –agrega Alexander.

-          Es lo que hay: gobiernas tu casa, encerrado en ella, pero afuera gobierna todo tipo de mafias sin pedirte permiso –los apoyó Katiusca.

-          A menudo pidiéndote vacuna. ¿Quién va a cambiar esa costumbre? –solicitó Marcela, no a Alexander, sino al público.

-          ¿Quién va a lograr que la gente común herede el poder que hoy tienen los factores anárquicos, y que los hoy sometidos terminen gobernando sabiamente sus espacios? –repreguntó Piro.

-          Con los políticos no cuentes –predijo Alexander.

-          ¡Ésta es otra tarea para, “Súper humana”! ¿Estás lista para asumir tu nuevo papel de ciudadana? –le preguntó  Katiusca a Marcela a ver qué salía.

-          Yo sí. Pero todos sabemos que la mayoría, al principio, se va a reír del sendero del Tao. Solo los privilegiados precuraremos desde el principio este Edén de la Tierra –respondió Lita.

-          Pero esos cuantos privilegiados estamos despertando al mundo entero. ¡Estamos poniendo de moda dar risa por mear fuera del perol! –dijo Piro.

-          ¡Nosotros estamos aquí, y estaremos por el tiempo que nos quede, para que se vaya sabiendo que la Nueva Sociedad ya existe! –dijo Katiusca.

-          ¡Y que los políticos están afuera de ella! –insistió Alexander.

-          Atrasados. Lejísimo, con todo y su buena intención. –dijo Marcela.

-          Cuando la tienen –volvió a la carga Alex.

-          “Pronto sabrás quién es el verdadero revolucionario”, dijo Bob Marley –recordó Piro.

-          Le faltó decir que los líderes no se forman en universidades, sino en los Barrios de Prueba –dijo Marcela-.

-          Pero no importa, lo estamos diciendo nosotros.

-          Ellos no madurarán por su cuenta. De nada servirá que los empujemos para que hagan lo que queremos.

-          Tampoco bastará que nos burlemos de su bajo nivel de ejecución ni que los pongamos en evidencia –dijo Katiusca.

-          Pero hay un antídoto: el poder personal en cada ciudadano. Tenemos que hacer el trabajo nosotros mismos. En vez de sumisos que delegan su potencia, tenemos que ser Súper humanos, que construyen contundentemente los barrios sanos, las canciones que lleven el fuego sagrado y los demás prodigios capaces de llevarnos hasta la puerta de la Nueva Sociedad.

-          ¡No, no, no! ¡No vas a estar estorbando en la puerta! ¡Hay que entrar e instalarse cómodamente a vivir aquí!

-          ¡Tenemos que emerger como una poderosa Oposición Noble!

-          ¿Pudieran aclararme una duda? ¿Qué es lo que ustedes llaman Oposición Noble? –preguntó un auditor lejano.

-          ¡Claro, cariño! ¡La que construye esos portentos contundentes! –dijo Katiusca.

-          ¡Una que no hunda el barco! –dijo Marcela.

-          Como la hundieron los partidos de antes, y como pudieran hundirla los de ahora, si los dejamos. –dijo Alexander.

-          Una que no entregue el país –volvió Marcela.

-          Una que señale las fallas, como le corresponde a la oposición, pero que no lo haga para serrucharle el piso al gobierno nacional –que es serrucharle las patas al país-, y que en vez de inventar errores y ocultar aciertos, evolucione hacia la conciencia superior y construya alternativas pertinentes, en los campos en que el gobierno no haya dado pie con bola –dijo Piro.

-          Una amorosa, que, en vez de dividir, una al país –dijo Katiusca.

-          Y, para que sea en verdad una solución, la Oposición Noble tenemos que asumirla todos. Los que están en el gobierno y los que no. Los que pertenecen a partidos y los que no. Cada cual debe ser un opositor y, a la vez, un aliado defensor del gobierno: un ser completo y pleno, capaz de apoyar lo bueno y de ver las fallas y corregirlas a tiempo: las dos funciones en cada individuo. Ese es el nuevo paradigma de la comunión –concluyó Alex.

-          Como se ve, la cosa ya no es como antes, que entre todos podían arruinar al país –dijo Piro. 

 

Después del programa, Piro bajó a verse con su nueva pretendida y Marcela explota en llanto frente a Katiusca y Alex, quien sabe la causa, pero prefiere dejarle el caso a Katy.

-          ¿Por qué no lo aceptaste desde el principio? –pregunta Katiusca.

-          ¿Cómo iba yo a estar recalando con todo loco que se presentara ante mí haciendo lindezas, atraído por mi risa erótica? Ya había tenido dos fracasos. El primero duró apenas media hora después de concretar el noviazgo. Nuestra primera pirueta sexual fue un efímero desastre y, tras esa seducción definitiva y su desencanto, ya no hubo más nada qué hacer. El segundo subsistió dos años de arduos entrenamientos de cama. Lo de arduo es porque todo se redujo a minuciosas gimnasias que no servían para acercarnos ni un milímetro más, sino para distanciarnos poco a poco. Entonces, cuando se presentó él, me dije No caeré de nuevo: Veré primero lo que trae. Yo no soy como tú, que eres valiente y vas a ver qué hay y haces y deshaces. Me educaron las monjas. Espero que vengan por mí.

-          No. Tú atrapas con tu risa loca y luego esperas que la presa caiga, pero ése no es el tema. ¿Lo quieres o no lo quieres?: decídete.

-          Sí –y rompe a llorar de nuevo-. Es tan tierno, tan rápido de mente, tan enamorado. ¡Y esa mujer es tan grande para él, luce tan chiquito a su lado! Pero él es tan capaz de todo…

-          Okey, okey. Te voy a confesar la verdad. Ella está casada y vive con su marido, tiene dos hijos, es evangélica y anda feliz en su estado y condición. Ese encuentro allá abajo es de dos amigos. Fue de dos amigos, porque ya terminó –acaba de ver a Piro que entra buscándolas con la vista, enterado por Alex del estado de Marcela-. Tranquila, que todo va a terminar bien. Díselo todo ahora.  Aquí está.  

Ella se voltea y lo ve. Corre y se abrazan. No para de llorar. El la consuela, su amiga asistió a la cita porque quería catequizarlo. Intentó que él ingresara a su nueva fe. La reunión no significó ningún compromiso sentimental. Ella le fija la mirada húmeda.

-          ¿Y me quieres todavía?

 

Al rato conversan mientras caminan por la avenida.

-          ¿Y por qué te enamoraste de mí?

-          No creas que fue sólo por tu risa. Eres tú. Tienes la intuición y la sabiduría. Sabes para dónde vamos. Por ejemplo, sabes que la paz es el camino. Desde el principio, supe que a tu lado siempre estaría rumbo a mi puerto del Edén. Pero también está esa necesidad tuya de poner cada punto sobre las íes. Yo necesitaba esa precisión ambiciosa. La temporada con los poetas desquiciados me había desequilibrado por completo. Cuando te escogí fue por cosas así. Claro, tu risa fue el primer indicio que me guio hacia este paraíso.

 

A esas horas, en el búnker rojo escuchan el programa radial de Juan Germán, quien se desenvuelve raudamente entre cortinas musicales, altos para identificar la emisora y una que otra canción de la Trova F, escogida por él.

 

-          “El sectario sabotea su propio objetivo. Crea sus enemigos. El capitalismo creo el socialismo y éste creo el fascismo. Se ven como obstáculos a ser derribados y se derriban mutuamente.

Tener un objetivo sectario qué alcanzar, implica fabricar división social y dominación, lo cual pertenece a la vieja sociedad. De modo que el sectario está programado para no ingresar nunca a la Nueva Sociedad.

El auto saboteo también se da cuando el sectario desea que todos se le sumen. Se frustra obligatoriamente. ¡Es imposible reunir a todos si creas enemigos!: ¡Una parte se te unirá, y otra, u otras, te harán la guerra!

El sectarismo implica pelea entre bandos contrarios: las Cruzadas; o peleas en el mismo bando: los cristianos católicos contra los cristianos protestantes y la Guerra de los Treinta años.

El seguidor adoctrinado descubrió algo maravilloso o verdadero que lo lleva a adscribirse a la secta, pero esa verdad lo encadena: la función seguidora consiste en aceptar esa doctrina sin criticarla, copiando y repitiendo sus errores.

Descubrir un escalón superior sería ir en contra de la secta. De modo que el practicante queda imposibilitado de ascender a un nivel superior en la conciencia, lo que define una dominación más dentro de cada bando sectario.

El sectario está incapacitado para pensar con su propia cabeza y trascender la dominación. La conclusión es obvia: los militantes sectarios no son Hombres Nuevos ni Nuevas Creaturas.

En el próximo programa escudriñaremos más este fenómeno en que el seguidor sectario resulta un ser dominado, sin pensamiento propio, que no supera la vieja estructura de la división, y que -sea un seguidor revolucionario o un adoctrinado fascista-, está más preparado para la guerra que para habitar la Nueva Sociedad”.

El inquisidor apaga la grabación y pasea la mirada por los cuestionados. Lo acompañan dos cuadros medios más, enviados por la secretaría política local del partido.

Junto a Juan Germán, están Patricia y dos muchachos que estaban en la reunión en el auditorio de la emisora.

-          Como ustedes pueden ver, compañeritos, en este programa se nos llama secta y se acusa a los chavistas de ser seguidores sin pensamiento propio, seres dominados, en vez de libres, aptos para la guerra, y no para conformar una sociedad diferente. Esto es insoportable. No lo podemos permitir, ¡y menos viniendo de militantes, de gente que pertenece al partido!

Pero, lo peor es que atacan al partido desde una emisora escuálida. Porque, el “Circuito Golpe a Golpe”, de radio, siempre ha sido una organización francamente contra revolucionaria!

-          Esta situación es inaceptable, desde todo punto de vista. Los camaradas tienen que dejar esas actividades, por más bienintencionadas que sean, o aceptar claramente que se pasaron al bando contrario. ¡Y, en tal caso, deben abandonar el partido!

A esa hora, un grupo de producción de la Red Transparente, examina el prototipo envido para un programa llamado “La República Avanza y Gana”. La dinámica es sencilla: acuden tres equipos que provienen de un mismo barrio y que no compiten por recursos escasos, sino que colaboran para construir el conocimiento necesario, sobre todo un método, que les permita agilizar la refundación de su barrio y garantizarla.

Al fondo del escenario, una gran pantalla coloca los cómputos acumulados por cada equipo, producto de la prontitud de sus respuestas y de la calidad de los diagramas elaborados.

-          Abajo se pueden poner los cómputos de cada equipo, pero encima, ocupando todo el centro, hay que colocar el tablero donde se vea el progreso de cada equipo y el panorama general del avance…..

-          Desde el imperio, a través de la República, y hasta el cielo.

-          Correcto. Los colores que ella escogió me parecen adecuados. Eso está perfecto.

 

Primero, -acota Juan Germán a sus inquisidores-, no pertenecemos, al menos, yo, no pertenezco al partido, en el sentido de que no soy una posesión de otro. Milito sí, pero como protagonista. Y como tal tengo el derecho a descubrir todo lo que esté opaco, y a aportar mi cuota de poder personal. Y eso es lo que estoy haciendo desde el programa “El rincón del sectario”.

-          Segundo, ninguno de nosotros está atacando al partido ni a la revolución. Los compañeros y yo, cada cual desde su puesto de combate, estamos esgrimiendo verdades. La verdad no ofende, por el contrario, debe ser una guía para reflexionar y corregir lo errado –dijo Patricia.

-          Tercero –dijo otro de los cuestionados-, el circuito de radio antes nombrado no existe. ¡Nosotros lo estamos transformando en una red de radio y tv al servicio de una Verdadera República! Se trata de una transformación radical. Un foco sembrador de intrigas y confusión cesó, y está naciendo una empresa que pretende acometer, desde la estructura, la unificación nacional, una prioridad, desde el punto de vista que se la vea.

-          Cuarto –dijo el último de los muchachos llamados a capítulo-, no nos vamos a salir del partido. Ya eso está decidido. Cada militante debe desarrollar su capacidad de ser a la vez un apoyo y un crítico capaz de construir alternativas como soluciones, y eso es lo que estamos y lo que seguiremos haciendo.

 

Y así estuvieron, diciendo unos que los otros usaban mal las categorías, y respondiendo los otros que ya habían sido inventadas unas nuevas, y una reciente teoría de las contradicciones íntimas, desconocida para la élite revolucionaria tradicional y atrasada, hasta que los inquisidores decidieron que debían elevar el caso a las instancias superiores, para llegar allí a un veredicto. Esto alegró a los muchachos, ya que se abría la posibilidad de que la alta gerencia del partido se tomara en serio aquellos problemas, que consideraban centrales para la continuidad saludable del proceso social de cambios democratizadores elementales en el país.

 

En el video del prototipo, la animadora revisa la pizarra y aprueba. Uno de los participantes está colocando un dato, de acuerdo a lo que dictaminó su grupo, para completar una “Escalera al cielo”.

-          ¿Y dónde iría uno que sabe que el imperio es asesino, pero lo apoya?  -pregunta la animadora, y los del “A” ganan la ronda y van a colocar al sujeto solicitado en el antiguo escalón tres que ahora queda de cuarto.

-          ¿Y los que saben que la guerra es mala y se salen, pero no tienen herramientas precisas ni activan respuestas específicas para masificar un conocimiento liberador?

Los del equipo B responden satisfactoriamente la incógnita. El diagrama de la pendiente escalonada se modifica ligeramente.

-          Okey. Ahora inserten un escalón entre los demócratas románticos y los libertadores.

-          Los demócratas románticos se pueden dividir en dos sectores –responden de primero los del grupo C-, los que se rinden son los de abajo, los que intentan y buscan guiados por su intuición, son los del escalón intermedio solicitado.

La animadora repasa el resultado final del ejercicio:

-          O sea que nuestra escalera completa del liderazgo, por hoy, es ésta:  escalón 1) los inocentes o caídos de la mata, escalón 2) los sectarios en la pelea, escalón 3) los pacifistas románticos rendidos, escalón 4) los pacifistas románticos que buscan salidas pero no las encuentran, escalón 5) los libertadores, ya dotados de herramientas y método, pero sin éxito público, escalón 6) los que lo tienen en pequeña escala, y, en la cima, los libertadores que tienen éxito en gran escala: el séptimo cielo.

 

Los productores aprueban con los gestos, las sonrisas y las palabras.

-          ¡Me gusta: este programa va!

-          Pero es demasiado rico. Yo haría aquí poco énfasis en las “Escaleras al Cielo”. Pondría aquí los otros ejercicios y diversiones, y reservaría las “Escaleras al Cielo”, para un programa aparte.

-          Correcto. Y buscaremos, entre los aprendices ya entrenados que no tienen un programa asignado todavía, quién quiere encargarse de éste.

 

En el cafetín de la emisora, los cuestionados están comentando y celebrando lo sucedido.

-          Ya funcionamos como un equipo, aunque son tres programas diferentes.

-          Y donde estemos, siempre seremos un equipo con los que nos rodean.

-          Los carajos están asustados.

-          Lo que no saben es que jamás votaremos contra ellos. Ni que cometan los errores que cometan. Jamás dividiremos la revolución. No somos un partido de la oposición, ¡Somos la Oposición Noble, carajo!

-          La oligarquía pasó 500 años gobernando y metiendo la pata. El pueblo también tiene derecho a hacerlo.

-          Tenemos todo el futuro por delante, para ir acompañando a nuestro burrito sabanero.

-          Pero, cuando la gente de los barrios liberados crezca, y la mayoría pueda lanzarse sin poner en peligro el triunfo popular, ¡entonces los del partido tendrán que votar por nosotros! ¡a la cola de nuestros candidatos, como nosotros estamos votando ahora a la cola de los de ellos!

-          Los que entiendan, votarán por nosotros. Los que no, se morirán de tristeza.

-          O se irán con el fascismo, a tratar de tumbarnos.

-          Pero, ya serán muy pocos. Nadie les seguirá la corriente.

-          Ya no serán una corriente. Se habrán secado.

-          Serán un tronco seco

-          No, un río seco, o un charco.

-          Serán la nada, sin cauce ni causa.

-          ¿Los estamos desapareciendo simbólicamente?

-          Sí, pero no nos estamos molestando si no desaparecen de verdad.

-          Ni los estamos esperando en la bajadita.

-          Si no entienden lo que hacemos, buscaremos otro dispositivo más hermoso.

-          Lo decisivo es que no son para uno un obstáculo. Si es por mí, estoy cómodamente instalado aquí, aunque ellos no han cambiado aún. Ni siquiera los estoy esperando.

-          El cielo no espera.

-          En el cielo, ni espero ni temo.

-          ¿Están viendo cómo, desde aquí, se ve a cada quien con su locura? Cada uno con su modelo, tratando de comunicárselo al otro. O de imponérselo.

-          Eso tiene su lado bueno. Cada uno, desde su modelo, va recibiendo sus lecciones, descubriendo que aquí nadie vino a seguir la locura de otro, sino a abrir los ojos.

 

En la terraza del pequeño edificio donde vive Piro, Marcela y él comparten la tarde. Al fondo la montaña azul y verde.

-          ¿Y no te importa que tenga solamente dos brazos?

-          No: así eres perfecta. Te lo juro. Además, cuando la amaba a ella, era para amarte a ti.

-          Yo lo sabía y me sentía adorada de lejos. ¡Hasta que se presentó la gigante! ¿Lo hiciste a propósito, para asustarme?

-          La verdad, no.  Ella quiso ir a la emisora porque conocía la dirección. ¿Cuántas veces soñaste conmigo despierta?

-          Todos los días. En mis sueños, todo lo que hacías era por mí ¡y eso me daba una alegría! Pero es mejor ahora.

-          Nunca un ahora fue mejor.

                                                                                       Fin del libro I

 

                                                                                                  Abril, 2021

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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