Regularidades
Podemos jugar a ver cómo ciertas
regularidades se repiten: en la pandemia, la ejecutoria médica ha sido
excelente, los protocolos, la provisión de camas, la dotación de medicinas pese
al bloqueo, todo eso ha sido de primera, donde falla el desempeño es en el
manejo comunitario, en la solución de la transmisión comunitaria del virus
(porque allí haría falta trabajar en el cambio de mentalidad, que los
burócratas aplazan o no osan emprender). Ocurre igual en la construcción de
urbanismos, excelente la parte técnica, los edificios bonitos y los muebles y
la esperanza de mejora, pero falla la adecuación emocional y espiritual, el
perfeccionamiento de la relación humana, la calidad de esa relación. Igual en
la escuela, buena dotación material, canaimitas, comida, paseos en las
vacaciones, pero no se da fin a los sometimientos y las peleas de la vida
dividida, no hay solución técnica de conflictos ni acceso a la belleza
existencial. Y así con todo, los amparados por Negra Hipólita reciben cobijo,
pero no aprenden a deshacer las dominaciones al interior de los refugios, con
lo cual terminan generándose nuevos excluidos. Resumido y en un plano general: lo
intentas, entregas el alma, pero, después de varias décadas, caes derribado por
la historia. Ésa es la suerte de la burocracia revolucionaria. Lo ideal sería que,
una vez conocida la ruta obligada de los acontecimientos, en Venezuela, cuando se
agote la revolución cansada, la gente tenga construida una alternativa sensata,
no surgida del odio ni de la locura, sino de la inteligencia unida a la
belleza, que aproveche todo lo bueno realizado, todo lo soñado y no hecho, todo
lo deseable: una Oposición Noble capaz de dirigir el tramo que falta para
edificar la Nueva Sociedad.
***
Sería bueno hacer una
encuesta en el Psuv preguntando por qué cayó la Urss, para ver cuantos dicen “¨Porque
no se cambió la relación humana”, porque no hubo cambio mental. Te dirán que, por el ataque imperial, los
malvados funcionarios, la guerra fría, el debilitamiento por la invasión nazi
frente a la ausencia de daños sufridos por Usa en su terreno, La ausencia de
ayuda del capital internacional, pero ninguno te dirá “Porque no hubo un
esfuerzo sobre humano para crear zonas de desarrollo paradisíaco” (no había
forma de hacerlo, tendría alguien que haber descubierto antes la Ciencia de Uno
y su Tecnología de la Mutación). No irán a la causa estructural. Los burócratas
nunca van a la estructura.
Burócrata es el que se
dedica al área superficial, al aspecto aparente de lo que se le exige.
Definamos al burócrata,
respecto a la revolución. Primero, la definición escueta: es un ciudadano
dividido asumiendo alguna responsabilidad frente a su país. Ahora, glosemos lo
dicho: No sabe que hay un mundo dividido, caracterizado por la sumisión y la rebeldía
ciega, conciencia intermedia, sectarismo y guerra –ni sabe que su trabajo es
sacar a la gente de ese estado de sumisión en que sigue, adora, se cohesiona
por culto a alguien, cree que su conciencia es la única verdad (aunque ve un
seis y queda en lucha contra los que ven un nueve), se doblega, agradece y
rinde pleitesía (como los antiguos vasallos), por temor al desamparo o
intentando una forma primitiva de cohesión soxial. Tampoco sabe que hay otro
mundo posible fabricable mediante la unificación sistemática, que existen
herramientas precisas para construirlo y que esa gestión es realmente el amor –no
el declamado, el imaginado y nunca concretado, sino uno ejecutable, vivible con
cada paso cierto. Sueña con el mundo diferente, pero no tiene herramientas para
construirlo. Entrega recursos que van a enriquecer a los ricos. No sabe que se
puede ser preciso y exacto en el cambio social. No tiene ciencia ni método. Entonces
tira flechas y a veces las pega, pero no garantiza el triunfo. Nunca va a la
estructura, la desconoce –vive sin la comprensión de la misma- o le da flojera
esforzarse hasta esa comprensión profunda de su realidad. Se queda en la
superficie. Atiende, entonces, preferentemente la coyuntura. Sabiendo que
pregona un ideal inalcanzable, que hay una distancia insalvable entre el ideal
y la cotidianidad. En la medida en que se cansa de arar en el mar, avanza su
confusión, hace sin ganas, no se involucra del alma. Hace a medias, dividido,
contradiciéndose, Se conforma con la apariencia. No tiene tiempo para otra cosa
que simular y fingir, se le hace muy difícil o inalcanzable dedicarse a algo
más serio. Se golpea contra la historia, que a la larga lo derriba sin falta.
***
Pesquisa
policial
Habría que investigar si hay gente infectando
subrepticia y expresamente a los ciudadanos. Porque es extraño que Coche, la
parroquia más penetrada por los fascistas durante 2017, sea la más azotada
ahora por la peste viral. Por otro lado, esto recalca la necesidad de vivir en
circuitos seguros, entre conocidos que posean el control territorial a favor de
todos, y de sofisticados niveles de comunicación interpersonal. Amén de una red
comercial exclusiva de los barrios, donde se haga fácil cumplir las normas,
garantizar democráticamente los controles, difundir el uso del Petro.
Y una de las cosas que
quedarán es que al acercársenos alguien insistiremos en preguntarnos qué nos
trae. Antes éramos más inocentes, confiábamos. El mundo era otro. Ahora
desconfiamos. Pero eso concuerda con lo que debe ser: el otro –cada persona que
no ha mutado- es en realidad una fuente de males, primero para sí misma: teme,
culpa, se duele, teje males y los difunde. Si aparentemente no lo parece, es
nuestra ilusión, nuestro amor instantáneo gratuito quien dicta una visión,
vemos la punta del iceberg, Saberlo es mejor que ignorarlo. Y ver al otro
completo –su división, su caos y su capacidad desintegradora- es la base para
ponernos en la operación de sacar al otro de ese valle de lágrimas. Saber lo
que hay es mejor que caer en las trampas de la ilusión y el desengaño. Quizá la
pandemia deje la enseñanza de que es mejor andar despiertos viendo de frente lo
cruel del mundo, y saber redimirlo, para no andar engañado y caendo en el
desengaño y terminar diciendo que la vida es una basura y repartiendo tortazos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario