Libro IV Las bandas balcanizadoras
Capítulo
1:
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La incrustación, en el centro de Caracas, de paramilitares maniobrando para quedarse
y retarnos a una guerra larga, es quizá el rasgo más notable de la tragedia
burocrática –dice Alexander en medio del programa.
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Pero la respuesta gubernamental sigue siendo esquivar una acción estructural en
los barrios: ¡es el colmo! ¡Esa falta de seriedad potencia la negligencia al
infinito! –exclama Katiusca algo alarmada.
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Se niegan a considerar los barrios experimentales como una opción, pero ésa es
su naturaleza. Cuando manifiesta esa esencia superficial e inmadura, el
gobierno está actuando fiel a sus principios– agregó Piro muy calmado.
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Lo más grave es que, con ese tipo de gestión superficial, negligente,
incompleta, es posible que estén ayudando a construir, sin necesidad, quiero
decir, pudiendo evitarlo, una guerra muy fea -calificó Marcela-. Una guerra,
sumamente cruel, de al menos veinte años.
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Bueno, en Siria les metieron terroristas de la misma forma que aquí, y fueron
diez años de guerra severa y les faltan cinco, según dijo Al Zebayar –acota
Piro-, ¡pero ellos tuvieron la ayuda militar de Rusia, en el sitio, y nosotros
no podemos contar con tanto, creo! Sin embargo, esa posible metida de pata no
los hace cambiar de dirección.
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Hay que repetirlo: Existe la posibilidad de que nuestro gobierno, por su
costumbre de abordar los problemas por encimita, esté ayudando a meternos en
una guerra larga, pero esa metida de pata no convence a nuestros
revolucionarios novatos de que ¡tienen que pararse en seco y considerar un
proyecto de fundar Barrios de Prueba, con un formato experimental diseñado
específicamente para resolver de raíz el problema del poder popular! –recalcó Aruyani.
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Un proyecto evaluable, que obedezca a una meta estratégica precisa y a un
método perfeccionable, que dé herramientas para que el pueblo construya
libremente su destino –dijo Katiusca-. Una respuesta idónea, exacta,
espectacular y feliz al problema de la democratización del liderazgo.
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Una respuesta total y contundente, definitiva –concluyó Alex.
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Una respuesta estructural. Ése es el tema de hoy, “La acción paramilitar Vs
la acción burocrática revolucionaria”.
Ya regresamos. Manden sus mensajes, sus saludos, sus recomendaciones, sus
chistes, no queremos llanto, queja ni lamento: ¡Disfruten esta canción de la
Trova Feliz! –se despidió Piro por un ratico.
Después
del interludio de canciones, propagandas, identificación del canal y otros
distractores refrescantes, los del
cuarteto vuelven al ring radioeléctrico.
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Los revolucionarios novatos consideran que lo normal es que la gente viva en
barrios sin poder –se empecinan en repetir que tener poder es recibir recursos,
como en la base de misiones de la Cota, y nombrar consejos comunales sectarios,
de los que creen que organizar a la gente es ponerla a hacer cola. Se contentan
con que sus instituciones les den suficientes votos-, y les dejan el poder a
los paracos.
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No, no, no. Eso no quedó claro –se impacientó Aruyani exigente-. ¡Explica eso
de que el gobierno les deja el poder a los paracos! No creo que hayas sido
suficientemente expresivo.
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Los paracos están ahí, porque en los barrios manda quien quiera mandar, y el
paramilitarismo insiste más que el gobierno revolucionario. ¿Un ejemplo?: en
estos tres últimos años en la Cota, el gobierno se esmeró en gobernar ahí
varios días, cuando sacaron a los bichos la primera vez, unos diez o veinte
días, y cuando los sacaron la segunda vez otros veinte, unos cuarenta, ponle
cien días en total, mientras que los paracos mantuvieron su querencia y su
insistencia el resto de esos tres años: 365 x 3 – 100. El gobierno se conforma
con la superficie, con la apariencia, con lo poquito, y el terrorismo
internacional, con su saco de dólares gratis repartidos a manos llenas entre
los bichitos más necesitados, se conforma con el dominio diario, gobierna todos
los días. ¿Explicado?
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Sí, mi Comandante –aceptó Marcela marcial y mansamente-. Se me ocurre que por
esa vía podríamos llegar a un
sistema donde el paramilitarismo mande tras bastidores –hablo de un futuro que
ojalá nunca llegue-, manejando los votos bajo amenaza, y la debilidad
disfrazada de chavismo los ayude a mantener una apariencia institucional
correcta.
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¡Y, así como ha habido consejos comunales aparentemente chavistas pero en
realidad corruptos, los comenzaría a haber pero amenazados y al servicio del
paramilitarismo –completó Katiusca malignamente-, y el problema quedaría sin
resolver, pero el sistema gubernamental se mantendría satisfecho, obteniendo lo
que le interesa, la apariencia de gobernabilidad y los votos!
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Lo que llamamos revolución burocrática –completó Aruyani.
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Los consejos comunales no saben lo que es el poder popular, porque nadie se lo
ha enseñado, creen que nombrar un consejo comunal que pone a la gente a ser
cliente es organización, o que entregar viviendas es entregar poder….. –comenzó
Piro.
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¡Y cuando los paracos matan a una de las camaradas y la arrastran por la calle con
las motos para amedrentar a todos, esperas dos años para dar una respuesta, y
la das nuevamente en la superficie: llegas, sacas a los matones, entregas regalos
el día del niño, levantas la casa del poder popular que los malandros tumbaron
hace dos años, repites que completaste una liberación del pueblo y te vas –o te
quedas varios meses- sin cambiar el fondo de la relación humana en el lugar!
–lo interrumpió Alexander impunemente.
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¡O con los policías jodiendo a la gente como antes la jodían los malandros, y
con muchos vecinos deseando que los delincuentes vuelvan, porque con ellos se
vivía mejor! –amplió Piro la gráfica.
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¡Eso es más que burocracia, es complicidad con la dominación y se paga caro!
–interrumpió Katiusca-. Si no se supiera lo que está haciendo la internacional
terrorista, okey. ¡Pero se sabe! Apenas se va la Guardia, los maleantes vuelven
y retoman su espacio. ¡Porque es de ellos! Si no es de la gente, quiero decir,
si la gente no sabe ser el poder todos los días, los maleantes sí lo saben. Ser
el poder todos los días no quiere decir que la policía ande por ahí. No, eso es
poder de la policía. Ser el poder todos los días quiere decir que toda la gente
del barrio cambió de mentalidad y no entrega lo que le pertenece, lo que le
corresponde. Y que, en vez de miedo y dispersión, los vecinos tienen organización,
ciencia y método y, apenas llega un primer tipo raro, lo detectan y lo neutralizan,
¡al primero! No esperan que llegue todo el bandón, ni que pasen dos años. ¡Eso
es lo que hay que lograr con el proyecto Barrio Feliz, o Barrio de Pruebas, o
Barrio Experimental, en todos los barrios del país!
De
improviso, un oasis sin palabras cruzadas, sólo la voz de una cantante delicada
y sensual llevándose el alma de todos junto con la de ella por espacios para
muchos desconocidos pero amenamente transitables. Luego del melodioso paseo y
unas propagandas, el cuarteto se lanza de nuevo a la carga.
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Si la gente no sabe ser el poder, los maleantes sí lo saben. Me gustó esa
frase, Gatiusca. Lo resume todo –resumió Piro-. Voy a completarla: Si la gente
sabe ser el poder, los maleantes no caben, no pueden: se regeneran o se van
para otro país.
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Hay algo que no me cuadra –comienza Alex-. Los paracos quedan como los malos y
los culpables, y eso es correcto. Pero quedarse a ver esa parte solamente,
encubre que el gobierno también es responsable de que entren y se organicen
aquí.
- Eso suena interesante ¿Puedes explayarte
un poco? –lo anima Katy la Inquisidora.
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Desde la óptica del gobierno, los paramiliterroristas son los criminales, los
culpables, los malos de la película, los invasores, los que secuestran a la
gente, aunque terminan siendo admirados, por no decir amados, por muchos del
lugar, y eso es verdadero…...
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Es igual a cuando la gente ama a los gringomanos, que te secuestran, te roban, te
amenazan a los presidentes bienintencionados, te usurpan y te chantajean pero, aún
si te das cuenta, prefieres aceptarlo. No les cobras que vapuleen a tus
embajadores, que les dicten lo que tienen que decir y te maten al jefe de
estado si no les obedece, y les agradeces que te dejen comerciar con su moneda
y que te saboteen si tratas de inventarte una mejor -dijo Aruyani.
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Todos viven en ese Estocolmo global. Y digo viven porque yo me salí: prefiero
mi casa en el Edén Terreno –dijo Piro.
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Pero viéndolo desde otra óptica –continuó Alex-, y volviendo al tema: ¿No es el
estado culpable de que entren, no es criminal tener a la gente tan inmadura o
indefensa, tan desprevenida psicológicamente y tan lista para amar a estos
malhechores? ¿Quiénes son los malos, cuando el estado no provee de escrúpulos y
valores a los jóvenes de los barrios, y deja que lleguen los capos con las
manos llenas de dinero fuerte, divisas que no se devalúan –al menos en el corto
plazo-, y les ofrezcan empleo rentable, venganza, matar, violar
-
Eso tiene mucho parecido con lo que hacía Boves entusiasmando a los desclasados
en 1814 para formar su ejército. Visto desde el punto de los casi hambrientos y
llenos de rencor social, los bandidos que llegan a ofrecerles empleo son unos
héroes. Parece que podemos culpar al estado por no ser tan hábil como los forajidos
y por no prevalecer –aceptó Marcela.
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Haz otro paralelo. Allá hacía falta que Bolívar creyera en los negros y
atrajera a Camejo y a Rondón, y en los indios y atrajera a Reyes Vargas. Y que
decretara -aunque fuera sin base social o moral para lograrlo- la libertad de
los esclavos y el reparto de las tierras. Ahora y aquí ¿qué hace falta? Pero no
lo digas. Ya todo el mundo sabe –lapidó Katiusca.
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Todo el mundo menos el gobierno –arremetió Piro nuevamente-. Y menos aún cuando
llega a un barrio, empodera a los delincuentes más poderosos para que sometan a
los menos hábiles, y cree que usar esa estrategia policial malandra se puede
llamar revolución.
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Quiero hacer una advertencia: estamos juzgando, criticando y calificando al
gobierno, a sabiendas de que esas son operaciones inválidas, pero las estamos
utilizando como una licencia poética, para explicar una situación –aclaró
Aruyani solícita.
- El nivel burocrático –y con esto
queremos decir superficial, que no va al fondo ni aporta soluciones en lo
estructural-, es lo que tenemos, es lo mejor que hemos podido construir como
revolución y es increíble: es muchísimo lo construido –aclaró Katy.
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El esfuerzo de nuestros hombres de armas es excepcional, notorio, laudable.
Pero apoya el nivel burocrático de la gestión en conjunto, lo cual no garantiza
la perpetuidad, ni siquiera la mínima continuidad del proceso republicano
–aclaró Alex.
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Ni la felicidad del pueblo, ni el fortalecimiento de sus instituciones. Cuanto
más, la gestión inmadura auspicia el estado policial, o el estado delincuencial
que, en el fondo, es lo mismo: ausencia del poder de la gente –dijo Aruyani.
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El nivel burocrático es de corto aliento –explicó Piro-. Se agota y deja llegar
al enemigo que combatía. Le sirve el triunfo al enemigo. Trabaja para él. La
única forma de que la revolución no trabaje para su enemigo, es que genere su
propio opuesto dialéctico: la revolución de la boca para afuera, tendría que
aprender a superarse a sí misma y convertirse en otra cosa: volverse una
Oposición Noble.
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Es lo que hacemos. Para ir más allá de ese nivel escaso, negligente e inválido,
no nos estamos quedando en la calificación o el juicio, la crítica o la condena,
no decimos: “el gobierno es culpable de no enamorar a los muchachos para el
paraíso”, sino que estamos enamorándolos nosotros mismos: ¡estamos yendo al
fondo del asunto y procurando soluciones profundas! –concluyó Marcela.
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Por otra parte, cuando aceptamos que el gobierno es burocrático, lo hacemos
sinceramente –argumentó Katiusca-. No tenemos problemas con que el gobierno sea
ineficiente, porque tenemos 500 años para corregir todos esos defectos. Los
oligarcas estuvieron cinco siglos metiendo la pata y a veces acertando.
Nosotros también tenemos derecho a poner la torta entre acierto y acierto.
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O a acertar, entre torta y torta –reordenó Piro.
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Ellos, los del gobierno lento, están haciendo lo que pueden y se les agradece
con toda el alma. Pero necesitamos llamar a los que puedan superar ese nivel
burocrático, para hacer algo mejor, en vez de quedarnos en el lamento o caer en
el saboteo. Si no aprendemos de los errores, ¿de qué vamos a aprender? –se
justificó Alex.
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De los aciertos. La emulación y la envidia constructiva también empujan el
carro de la victoria –le dijo Piro.
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Una vez colocadas esas rayitas sobre las eñes, ¡vamos a darnos una pausa y a
refrescarnos la mente con unos anuncios y ya venimos! –dijo Katiusca y eso
hicieron y después regresaron.
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Bueno, volviendo al tema. Cuando agarras a los maleantes y los culpas de todo,
da la impresión de que eres eficiente y de que ya hiciste bien tu trabajo. Esa
apariencia también es el mundo burocrático, el universo de lo superficial y de
lo falso. ¡Porque la realidad es todo lo contrario! Primero, el gobierno es el primero
que falla, y segundo, el trabajo no está hecho –aclaró Alex-. El gobierno falla
cuando deja entrar a los bandidos y cuando los deja apoderarse de esos barrios,
y cuando deja entrar las armas sin darse cuenta, y es el que los deja
instalarse, ¡después de que mataron a una líder ahí y la desmembraron en
público!
-
¡El gobierno es el despistado, el que pareciera que no sabe dónde está parado!
–dijo Piro, para que el párrafo de Alex no resultara tan largo.
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¡El gobierno es el deficiente, el penetrable, el que permite la invasión de los
paramilitares hasta el punto en que estaban, ya listos para desencadenar la
parte más terrible del desastre! Y segundo, el trabajo no está hecho. Con todo
lo esforzado, lo brillante y lo glorioso del desempeño de los cuerpos de
seguridad, el trabajo no está hecho. ¡Porque, lo más seguro es que hayan diez o
veinte enclaves terroristas más, y que estén en vida latente….! Pero, lo peor
no es eso, sino que, dada su naturaleza burocrática –la que le permite culpar
al otro de todo y creer que ya el trabajo está hecho-, el gobierno seguirá
alimentando esa penetración. Y, en ese caso, se cumplirá lo que dijo el
camarada Al Zebayar, que peleó en Siria
-
Fue lo que ocurrió cuando Carvajalino dijo que entrarían por las trochas y no
se hizo nada y entraron. Y es lo que ocurrió el año pasado cuando Al Zebayar
dijo lo de los diez años de guerra más cinco y estamos actuando un año después
–recordó Katy.
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¡No estamos actuando! O, sí: estamos actuando en la superficie, en la piel del
fenómeno, y dejando el problema crecer por debajito –aclaró Yani.
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Para mí que ya estamos en esos diez años, que no son diez sino que serán veinte.
Y no estamos en el año uno. Estamos como en el año tres o cuatro de esa guerra
–asomó Alex.
-
¡Vamos como por el año cinco o seis de esa guerra larguita, aunque apenas
estamos viendo los combates! –lo apoyó Piro.
-
¡Y nosotros, hablo del país, como nos tomamos todo a fiesta, no le estamos
poniendo mucho cuidado a este feo asunto! –intervino Katiusca.
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Pero ya los invasores tomaron medio Apure, medio Amazonas, medio Táchira, medio
Zulia. En Boconó lo que se escucha y lo que se baila es puro vallenato. Sólo
que no nos damos cuenta de la invasión y la apoyamos con nuestra imbecilidad.
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No ofendas. Mejor te queda decir, con nuestra ciudadanía burocrática. Vamos a
inventar un nuevo término, ciudadano burocrático –sugirió Aruyani.
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Ya eso está inventado: Ciudadano Novato encierra todo. Y quiere decir nino, y
tiene femenino, y combina con los otros términos: ninas y ninos, renas y renos,
demonas y demonos. ¡Hay de todo en la viña del señor de las guerras! -casi
gritó Piro.
-
¡Qué te puedo decir! –musitó Aruyani bajando el tono, para decirlo todo sin
agregar palabra.
-
Yo prefiero decir ninico.
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Bueno, pero vamos a cambiar de tema.
Capítulo 2
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Aruyany Irato tumi, Aruyany Irato tumi –recita Piro como un verso. En realidad
lo dice como un mantra y él se está ensalmando, se cura. Invoca un prodigio.
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Irato tumi era el apellido de mis abuelos hace cuatrocientos años, dice
Aruyani. Quería decir Bendición del Cielo, pero los europeos no lo supieron
nunca. Ni siquiera lo preguntaron. Por eso derivó en Totumi, y finalmente, en
las cercanías de las últimas generaciones, se transformó en Totumo, una forma
familiar, la total concesión a la cotidianidad. Yo despreciaba mi nombre
indígena –no el apellido Totumo, que me incitaba a rebelarme y enfrentar las
costumbres- y lo escondí durante todo mi primer período de evolución.
Ella
prefirió llamarse solo Marcela –cosa que solo ahora conocen los televidentes y
radioescuchas-, hasta que, surcados los vericuetos del arcano, conocedora del
universo, un día estuvo dispuesta a manifestar todo su ser. Los que la ven por
tv, reconocen que se parece a la de Al aire, pero es más bajita y más sexi.
Ella dice que ahora tiene fuerza y osadía suficientes para jugar.
-
Por eso me metí, estos días, en esos trámites legales para cambiar el Totumo,
no por Totuma, como un vez me sugirió Piro, sino por Irato tumi, la forma
original, asumiendo totalmente lo que
quiere decir en lengua cuyuní. Y estoy peleando para que, en vez de
Marcela Totumo, me llamen por mi verdadero nombre y me digan Aruyani Irato
Tumi.
¿Te
puedo decir Yani? –le pregunta tímidamente, o ligeramente intimidado,
Alexander.
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¿Aruyani quiere decir Niña de la mañana o Luz de la mañana? –le pregunta Piro
bregando con su mala memoria.
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Tómalo como quieras. Sea como sea, a la larga es la misma belleza que tienes
enfrente –responde, no ella, sino Katiusca.
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Luna de la Mañana –responde Aruyani con un gesto de fingido desdén hacia Piro,
por el olvido, y un sincero guiño de gratitud hacia Katiusca, por el piropo.
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Luna de la Mañana Bendición del Cielo, cómo no amarte. La grandeza de esta raza
americana es proverbial –se destapó Piro-. Genérica. Generacional. Increíble.
Después de los asesinatos en masa contra su gente, los magnicidios, Tamanaco,
Guaicaipuro, la sangre derrochada, la explotación minera en los placeres
perlíferos, entrar al agua obligado, una y otra vez hasta la muerte por
agotamiento, bajo la mirada codiciosa del cazador de hombres y de gemas marinas,
que te esperaba arriba, en su canoa. Después de todo eso, la capacidad para volver
al presente, el perdón infinito mediante, es una alta condecoración que sólo
exhiben los espíritus más nobles. Después de las cacerías en vivo, ya entrado
el siglo XX, y del despojo que continúa todavía en el siglo XXI. Después de
todo eso, la respuesta de nuestro mundo aborigen es sonreírle al mundo,
compartir la vida sin rencores, resolver, entender y sumar en paz para que haya
una Verdadera República, la que no llegó con los colonizadores y se retardó 500
años. Pero están ahí, para el encuentro. Con el alma pura aún. Quizá los de
aquí, como no tenían escritura, guardaron menos memoria de los crímenes
soportados, y les está siendo más fácil estrenar el cielo, esta Tierra de
Gracia. Los del agua. De ahí viene Aruyany Irato Tumi. Si quieres más amor, me
dices. Te amo.
-
Bueno. Ya que Piro comenzó con ese elogio, propongo que cada uno haga una
alabanza de nuestra raza indígena –propuso Marcela aparentando no estar
conmovida.
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Antes se despreciaba esa vertiente cultural, ¡Dispárele, Teniente! ¡Coño, va
con su cría, van nadando! ¡No importa, Teniente, es un indio! ¡Dispárele! Se
les despojaba, con la anuencia de la iglesia, de sus tierras y se los
domesticaba. A Tránsito Amaguaña, india ecuatoriana, la tuvieron de esclava
doméstica hasta comienzos de 1900, a su tía la colgaron de un árbol con un
ternero en la otra punta de la cuerda, porque ella lo descuidó y murió, en una
de las haciendas de los curas. Pablo Neruda narra que su ministro de exteriores
lo mandó ¡Saque esa cara india de la portada de la revista “No somos indios”!,
y la Burlic vino orgullosa a repetir la hazaña de sus antepasados
conquistadores, en pleno siglo XXI. Igual que la Añez vino de vengadora
cristiana a revivir la guerra santa en plena época en que nos estamos alistando
en la paz para entrar al Paraíso. ¿Qué tal? –dijo Katiusca.
La
aplauden todos, los cercanos y los lejanos.
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La patria latinoamericana caribeña se está forjando a partir de hechos
gloriosos e inventos inauditos. Ya no hay chance para omisiones y escondrijos,
pero sí podemos concretar mitos, como el de la Tierra de Gracia, que inició
Colón, el de la eterna juventud y la felicidad imperturbable, todo lo
fantástico, junto a hechos maravillosos ya consumados, como los actos de amar a
todos con el movimiento corporal, la danza, el gesto, el toque del balón en vez
del empujón a un contrario, el respeto al oponente y el juego permanente
–acompaña Alexander a los alabantes.
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Pero no hiciste un elogio de lo aborigen –censuró Aruyani- ¿Cuáles serían las
hazañas, reales, viejas o actuales, sumables como aportes de la vertiente
aborigen a esa perpetua epopeya americana?
-
Bolivia ha distribuido mejor que nadie en 500 años. Su población,
mayoritariamente india, ha recuperado su democracia espectacularmente, y es un
faro para todas las razas que buscan la redención –agrega en su cuenta
Alexander-. Pero también ha sido el único conglomerado humano que expulsó a Mac
Don, porque preferían su comida autóctona, más rica y nutritiva. Para forjar un ideario de todos, una prosapia
nuestra, podemos estar orgulloso de que Tupac Amarú, aunque fuera desmembrado
por los más fuertes caballos, haya vuelto hecho millones a triunfar. No a
vengarse, sino a hacer justicia dejando en ridículo a todos los que han
administrado riquezas fabricando pobres –concluye -. Esa belleza descomunal
sobrepasa toda proeza antigua o moderna. Ése puede ser el origen de un Mito
fundador en la epopeya americana de los nuevos tiempos.
Todos
reverencian con sonidos, exclamaciones, aplausos y risas, la alabanza de
Alexander.
-
¿Puedo repetir? –se esmera Piro en tejer un agregado, en juego con los
postulados de Alexander-. Yo creo que tejer las fábulas también es hacer patria.
Tanto hacer la proeza como tejer la leyenda, todo es fabricar una patria. En nuestro
caso, para la patria latinoamericana, forjar los mitos, estar orgullosos de lo
grande de Ecuador, de Perú, de Bolivia y México, lo viejo y lo nuevo glorioso,
pertenecer, cobijarnos en el aura de la gloria, zambullirnos en el río de
las leyendas, querer relatárselas a
nuestros hijos y que ellos las transmitan, flotar en ese inasible pecho
sentimental que alberga y alimenta el espíritu, todo eso es imprescindible para
enamorar a los muchachos de la práctica ciudadana emergente, y para que no se
los lleven los terroristas.
-
¿Será que la patria es un asunto de tener imaginación? –pregunta Yani.
-
En parte sí. Las dos cosas, hazañas e imaginación, héroes hacedores de hazañas
y contadores de cuentos. Hay que tener ancestros y recuerdos, tíos coberos,
poetas inventores de proezas y ejecutores de prodigios verdaderos, Maratón y
sus relatores verbales. Troya y su Cuentacuentos Homero –dijo Piro.
-
¿Qué les cuentan los zombis gringomanos a sus hijos? –se lanza Alejandro y se
responde-. Las hazañas de la guerra, las mentiras, porque los muertos los puso
la Urss Les cuentan todo el imaginario de Usa, sus películas, miles de filmes
con un sentido de la vida.
-
Hacer patria, para ellos, es relatar que fueron unos héroes de matar a casi
todos los indios, sin aclarar que haberlos despojado fue un crimen. Y sin decir
que los vejaban en colegios que negaban su cultura y que encerraban a sus niños
en colegios extraños y los enterraban en el patio, cuando se morían
tempranamente de tristeza –repite Katiusca.
-
¿Y qué es patria para los súbditos imperiales de aquí?
-
Los subalternos de aquí se alegran con los reflejos del esplendor gringomano:
se enternecen con las canciones y sus mensajes, posiblemente mal traducidos, y
vibran con los filmes, son incontables los momentos vividos siendo reflejo,
destello, truco de cámara –respondió Piro.
-
Es obligatorio reconocer que Usa ha tenido un tremendo éxito en crear un
imaginario deslumbrante, una imagen grandiosa que subyuga multitudes. Verlo, da
una idea de lo que debemos hacer los Ángeles de la Tierra, para atraer a los
muchachos lejos de los paracos súper millonarios –comentó Aruyani.
-
Desde la mente de los subyugados, pertenecer a ese reino portentoso es una
conquista del espíritu –elucubró Katiusca-. Es crecer, quedar abrazado por la
grandeza, protegido. Para los súbditos, ser parte, así sea subalterna, es
encumbrarse.
-
Para esos fascinados, la patria es la misma de los nacidos allá. Son
connacionales, aunque de una manera subalterna y gratuita, sin haber aportado
nada sino la doblegación y el olvido de los propios ancestros, la negación de
lo aborigen, del abolengo negro, de Bolívar y de gente como Artigas –dijo
Aruyani.
-
Para los gringomanos de nacimiento, pertenecer al imperio es elevarse al grado
de querer que todos se les arrodillen. Por eso 70 millones votaron por el Nuevo
Fuhrer –dice Alex-. Ellos están viviendo en el IV Reich. Dando esa pelea.
-
Para nosotros, las glorias pasadas y presentes significan ser alcanzados por un
hálito celestial: liberar, redimir, alegrar, poner a gozar es diferente a
arrodillar, oprimir y subyugar, así sea por las buenas –agrega la Irato tumi.
-
Nuestra Pequeña República nace de la liberación de cada ciudadano, y de su
arribo a la alegría y a la paz con todos, los cercanos y los lejanos –asegura
Alex-. Eso nos da una ventaja terrible: mientras más crezca esta patria
pequeña, más feliz y libre, más sereno, amoroso y seguro será el mundo.
-
A propósito de los Libertadores –coló Katiusca otro tema-, quien liberó a los
oligarcas de américa del sur sí fueron los padres de la patria norteamericana,
como dijo el subalterno mayor. ¡Es la pura verdad! Los gringomanos los ayudaron
a deshacerse de Bolívar y del fantasma de la igualdad, y los dejaron en el
poder por doscientos años: ¡Claro que los liberaron!
Corte,
canciones, anuncios del canal
-
Es hora de confeccionar una escalera al cielo con esta criatura: la patria de
los Ángeles Terrenos. ¿Quién comienza? –propuso Alexander.
-
Es fácil: abajo, los que ni pendiente, algunos no tienen patria, viven en un
bolsillo. En el segundo, los de la patria tramposa, engañados, manipulados,
amando ingenuamente, a veces a distancia, capaces de atacar a terceros para
defender su territorio avasallando, y en ese mismo escalón los que los
manipulan. En el tercero, los que han despertado y tienen conciencia de que, al
menos, hay que respetar a los demás. Esa patria es amplia también,
extraterritorial, y tiende a embellecerse. Y, en lo alto, los que sabemos que
la patria pequeña es el barrio experimental, que tiene que volverse un cielo, para
que sea el embrión de la patria grande, que es el planeta, pero antes es
Latinoamérica y el Caribe, en su viaje a volverse un paraíso –armó la princesa
Aruyani todo el tinglado celestial ella sola.
-
Pero, para llegar ahí, hay que tener conocimiento de que Europa es, en este
campo, robo y saqueo, para no hablar mal de los montes y las culebras –dijo
Piro-, nada sobresaliente en lo espiritual. O, verle todo lo especial y lo
bonito, pero también todo lo choreto y lo horrendo.
-
Ver completo el panorama de lo que ocurre afuera, es bueno para saber que todo
lo horrendo que podamos tener nosotros, la belicosidad de los Caribes, el apego
de los aztecas por la sangre durante sus juegos, no impide todo lo grandioso
que ya somos o que podemos forjar –dice Katiusca.
-
¿Le vamos a decir indios a los aborígenes americanos, o vamos a seguir en ese
peo? –pregunta Alex.
-
Por mí sí. Por amor a la India y a sus cumbres espirituales –respondió Piro-.
Por amor a lo mestizo, a lo moreno y a ese capricho lingüístico de la gente.
-
Ya sabemos que el orgullo patrio puede ser forjado de segunda mano, con relatos
falsos, con la patria de otro, con mentiras y omisiones, como las del imperio
gringomano, que armaron a Hitler –asegura Marcela-, pero eso nunca lo dicen, y
encima hicieron las películas donde le ganan y quedan como héroes…..
-
Cuando los urssos fueron los que pusieron veinticinco millones de testículos
–la complementa Alexander.
-
¿Los ursos o los rusos?
-
Los urssos. Era la Urss, ¿no? Entonces sus valientes ciudadanos eran los
urssos.
-
¿Y cuántos ovarios? –pregunta Katiusca feminista.
-
Bueno, vamos a compartirnos el botín. Si fueron veinticinco millones de
muertos, ponle quince varones, esos son treinta millones de esféricas, y diez
millones de ovarios. ¿Los ovarios se cuentan de a par o de a tres o de a
cuántos? ¡Ahí tienes un montón!
Corte,
propaganda, canciones, Noticias tvt.
-
Los que construyen la patria, al principio siempre son unos pocos. Imagínate a
la Alemania de 1920. Hitler tuvo que bregar duro, pero había consenso y
encontró compinches suficientes. Millones fueron convocados y dispusieron su
vida para el proyecto de emersión, y se logró –comienza Aruyani Irato tumi la
tanda.
-
Lo que comenzó con pocos, pasó a ser el orgullo de muchos, un número
suficiente, el aliento de millones, adentro y afuera. Y si se hubiera
sostenido, como el proyecto otomano, hubiese durado seis siglos. Eso es la
patria, un sueño convertido en construcción por los operadores, que logran su
inserción en la historia –se suma Alexander.
-
Ahora vengámonos a Venezuela. ¿Este proyecto tiene más enemigos que amigos, y qué
futuro, diez años o milenios? –inquiere la princesa.
-
No son tantos los enemigos. Afuera mucha gente quiere que un primer país sea
libre y se ría de los imperios, y eso le crea una gran popularidad
internacional. Que dure, depende de que los líderes manejen bien lo de las
afiliaciones al proyecto, y logren que el universo le dé su visto bueno. Entonces
la historia nos acogerá bien en su seno, para durar por siempre –asegura Piro.
-
En la medida en que ganemos afiliados entre los que ahorita están en contra por
engaño, en la medida en que aprendamos a luchar contra la mentira –eso de que
llevar la policía a hacer guardia y arreglar las canchas es liberar al pueblo,
por ejemplo-, y en que seamos campeones de establecer ciertas verdades y de alentar
la poesía fundadora, ganará el paraíso.
-
Creo que tenemos una ventaja decisiva a la hora de la verdad: nuestra patria
no promete terminar arañando a sus
vecinos cuando crezca. Nuestras uñas serán sólo para lucirlas. Cuando declaramos
espléndidamente la naturaleza edénica de la expedición patriótica de los
Ángeles Terrenos, ayudamos a que todos quieran entrar y a que el embrión crezca
protegiéndose con zonas de paz sucesivamente liberadas, hasta abarcar todo el
planeta –denunció Katiusca su imperialismo de la poesía.
-
¡Más nos vale! – deseó Alex.
-
Queda mucho por hacer: desafiar el destino, despejar la meta final, navegar
apasionadamente manteniendo el rumbo –vaticinó Piro-. Pero lo sobresaliente es
que lo estamos haciendo y que eso nos mantiene entretenidos, en el más grato
presente.
-
Celebremos entonces que estamos arrullando el cielo en su lecho caribeño, que
va madurando la utopía, cada patria chica se hace Latinoamérica y el paraíso florece
hecho realidad en el planeta -decretó la Princesa Iratotumi.
Capítulo 3
Vicky
no quiere recoger los juguetes que tiene regados por toda la sala impidiendo el
libre tránsito. Su mamá la castiga y la
obliga a recoger también su cuarto. Ella lo hace con gran disgusto, llorando.
- Por ahí, aprenderá que quien la ama
puede hacerla llorar. Va rumbo a emparejarse con un golpeador.
-
Bueno, ¡busca tú qué hacer con ella! ¡A mí ya me colmó la paciencia!
-
No te rindas. Tenemos que hacerlo entre todos. Quédate un tiempo de bajo
perfil. Le diré que tú no te vas a salir de esa trampa, para ver si quiere ser
original e irse ella alante. ¿Me das carta blanca?
-
¡Haz lo que quieras! Cuando esté más calmada hablamos.
El
padre, muy contento esa tarde en el parque, le dice, a modo de confesión, y
como echándole un cuento: “Tu mamá te odia –la niña pela los ojos-. Te odia a
la vez que te ama, porque te pareces a su madre, que la maltrataba, y cuando te
odia es que está alucinando, creyendo que eres la vieja.
-
¿Tú crees que esté tan loca así? –pregunta Vicky con un rayo de esperanza.
-
Todos alucinamos casi siempre. Ahora aprenderás a verlo por ti misma. El
problema es que te encerró en su trampa y ahora tú crees que peleando con ella
le ganas. Cuando te niegas a hacer las cosas de la casa por tu cuenta, tú ganas
y te equilibras: ahí la trampa está activa, funciona: le das motivos para
maltratarte y ejercer su ser autoritario y vengativo y vencer a alguien,
supuestamente por el bien de ese alguien. Ahí saca el odio. La ayudas a sacar
su lado sádico.
-
Eso ya lo he visto con mis propios ojos.
-
Y cuando haces las cosas por obligación o por temor al castigo, también activas
la trampa: aprendes a aborrecer las tareas, la familia, la gente, la vida. A
ella. Eso es lo que tenemos que desarmar. Pero es fácil. ¿Ya sabes cómo se
desarma?
- Me imagino que debo entender que
está alucinando y no enredarme con ella sino permanecer despierta: dejarla sola.
No contagiarme su demencia.
- ¡Esa es Vicky, mi hija, carajo! ¡Esa es
la actitud! ¡Ya comenzamos a desarmar la trampa!
Por
supuesto, no era la primera vez que trataban el tema de uno mismo. Ella sabía
algo sobre pasar imágenes y había escuchado varias veces lo de las tareas de
cumplimiento irrevocable, que vienen con uno, bañarse, fregar platos de vez en
cuando, de las cuales es mejor enamorarse, para no sufrir ni hacer sufrir. Pero
ahora intensificaron los ejercicios de apresto para detectar el hacer gustoso,
el aprendizaje divertido, la mejor vida, y a diferenciarla del displacer, el
malestar y la mala vida. Ya la niña tenía, además, una noción bastante nutrida
de lo tóxico, por un tío de la familia, risueño pero irresponsable y francamente
dañado. Hicieron ejercicios de diferenciación entre la dependencia y la
independencia. Finalmente, se dieron entrenamientos para entender qué significa
llevar la contraria.
- ¿Qué es lo que más
disfrutarías aprender?
- Hablar inglés:
conversar con la gente en otros idiomas y entenderlos.
- Di qué es lo bueno de
cuando estás aprendiendo eso que te gusta.
- Es gustoso, como un
juego, tú lo elegiste, no fue que te obligaron, disfrutas plenamente, no hay
miedo ni la idea de un acoso ni de una amenaza.
-
Nombra
una vez que disfrutaste porque aprendiste algo, o porque estabas empezando o
porque ya estabas haciéndolo.
- Cuando aprendí a
patinar. Me costó muchísimo, pero yo quería aprender y había visto a los niños
de la escuela de patinaje que aceleraban en las curvas y se inclinaban para un
lado a propósito, como profesionales, y quería hacerlo yo. Me caí muchas veces,
y ya me parecía que mis patines eran demasiado malos o que mis zapatos eran los
culpables, cuando vi que estaba haciendo las inclinaciones en las curvas y
luciendo la destreza que admiraba y que ¡ya sabía patinar como una campeona!
Ese día fue grandioso para mí. Antes,
durante y después. Todavía soy feliz cuando sé que patino bien. Ahora tú.
- Recuerdo la alegría que
me dio cuando saqué pepitonas del mar la primera vez. Allá les dicen patecabra
y yo me había sumergido dos veces desde el bote y no había llegado al fondo ni
sacado nada. Me lancé la tercera y le di más abajo con las chapaletas hasta que
llegué y agarré unas piedras del fondo y comencé a subir con ellas apurado,
pero había bajado mucho y me parecía que no llegaría arriba nunca, hasta que de
pronto apareció el reflejo del sol allá, lejano, y poco a poco me le fui
acercando hasta que salí a la superficie, feliz de estar donde podía respirar a
mis anchas, y contento de haber sacado lo que mis amigos del mar sacaban con
tanta facilidad y que luego cocinamos en una fogata en la playa. En ese tiempo
yo no sabía nadar.
Duran un rato en eso,
ponen como cinco cada cual.
- Muy bien, lo importante
ahora es saber que todo debe ser hecho ahí, donde uno escoge, aprende y
disfruta. Si uno no está ahí, está perdiendo la vida y tiene que salirse
rápido. Lo único importante es salirse. Rápido.
Vicky recordó la forma
como recogió la cosas de la sala y como arregló su cuarto llorando.
Luego el padre trajo a
casa varias películas, puso ejemplos de artistas que viven en el nivel feliz,
haciendo lo que les da la gana con las formas, los colores, las imágenes,
jugando como niños en su mundo. Conversaron sobre la humanidad, que viene de la
esclavitud obligatoria a la esclavitud consensuada y casi grata, hicieron una
escalera, que fue desde el nivel mínimo a un nivel más alto, máximo, el de la
gente que vive como artista de la vida real. Él le pidió ejemplos hasta que
ella demostró saber que, no sólo existe la libertad de hacer, sino que lo sano
es aspirar al disfrute de una vida en ese nivel artístico y que eso es ser una
princesa.
- ¿Qué es lo que más odias
hacer?
- Bañarme, cepillarme,
fregar platos, recoger los juguetes, hacer las tareas.
- ¿Cómo es eso, qué
caracteriza eso?
- Yo no lo escojo
libremente, quieren obligarme, si no lo hago, tu mujer me castiga.
Entonces volvieron al
delicado tema de las cosas que hay que hacer porque son parte de uno y de la
casa (barrer de vez en cuando, mantener libre de obstáculos los pasos de tráfago
fluido en la casa), y la necesidad de aceptarlas
y aprender a hacerlas feliz. Ella convino.
- Está bien haré un esfuerzo.
- No. Un esfuerzo
significa ir contra tu libertad, y lo que hace falta no es hacer nada en contra
de uno, sino asimilar esas tareas hasta que sean gratas, parte de uno. Hay que
fregar platos, de vez en cuando, y bañarse…. Recuerda qué es llevar la contraria.
- Hacer lo contrario de
lo que te ordenan, a veces lo logras y gozas, a veces no y sufres. Andas
preocupada, haciéndote la loca, sabiendo que en algún momento va a llegar el
verdugo.
- Es tratar de salirte
con la tuya sin entender la trampa: sin ver que el otro alucina, sin recordar que
la alegría verdadera existe, sin aprovechar que sabes pasar imágenes y que
puedes escoger el mejor mundo para vivir.
- Es un intento de escapar
con los ojos cerrados.
- “Llevar la contraria es
un intento de escapar con los ojos cerrados”. ¡Ésa te quedó sobrenatural! –la
festejó su progenitor.
- Da placer a veces,
porque es contra un enemigo que pretendía obligarte, pero es la mitad del goce,
porque existe el goce completo, que es hacer disfrutando. Que yo a veces pierda,
no vale. Eso sería ayudarla a que ella a veces gane.
- Es mejor dejarla por
allá con su locura.
- Tienes razón. Prefiero el
mundo feliz y tener risa para todo el tiempo.
Fueron días de ardua
experimentación. Al final de ese período, una tarde él le pregunta:
- ¿Ya podrías recoger la
sala o fregar platos contenta, aunque tu madre ande por ahí, pero siendo tú
independiente de ella?
Vicky lo mira y él
adivina que está sopesando la palabra independencia.
- Independiente quiere
decir, no hacerlo porque ella quiere que lo hagas, o porque no quiere, sino
porque tú sabes que hace falta y te incorporas a las tareas en armonía,
contenta.
Vicky duda sinceramente, desecha lo
de hacer un esfuerzo, acepta que está dispuesta a probar a ver qué encuentra, y
dice con la cabeza que sí.
-
Bueno, mientras hagas algo, practica a ver las imágenes que te lo impiden y
elimínalas, hasta que quedes unida y feliz.
Entonces ella entró en un
período en que hacía oficio pescando imágenes. Lo importante no era hacer, sino
ver su mundo imaginario y, si las imágenes la separaban de su madre, deshacerlas.
La progenitora se ha mantenido en la retaguardia, viendo de lejos, algo
recelosa, sin mucha fe en la victoria de la expedición, pero sin gritar ni
exasperarse cuando ve el cuarto regado. Y sin decir “¿Qué bicho te picó?”,
cuando la niña friega tres platos que había en el fregadero. Deshaciendo todo
esfuerzo por no explotar.
- Vamos a hacer un
algoritmo: una ruta segura, desde la trampa, hasta el mundo feliz y amigable.
¿Tú comienzas?
- Si. Primero está el
malestar, la cara de mi mamá, o ella rondando, algo que se me olvidó y que no
me gusta hacer. Segundo, elimino la imagen de que debo obedecerle, queda claro
que ella no es mi enemiga: recuerdo que cuando alucina, está enferma, pero la
estamos curando. Tercero, descubro por qué hace falta esa tarea doméstica. No
es hacer lo que ella quiere, son las cosas de la casa. No es obedecerle, es mi
libre escogencia. Me pego directamente con la tarea. ¿Hace falta o no? Si hace
falta, la hago yo sola. Mi mamá no está en mi cabeza. Cuarto: si llega y me
dice ¿Y eso? Le digo Ésta es tu hija,
que se salió de la trampa. Y veo si sigue adentro o si ya se salió también.
Cuando Vicky se curó y
alcanzó su independencia, la madre quedó entre la avalancha amorosa y la pared.
Supo que no podía quedase atrás, hizo su parte para deshacer del todo la jaula
y se esmeró en ver sus alucinaciones de que la niña nunca iba a cambiar, de que
se parece al monstruo que era su abuela, y quedaron amigas. A veces una llamaba
la atención a la otra sobre algún detalle, a veces la otra a la una y así iban,
corrigiéndose mutuamente y avanzando. Una amiguita de Vicky, que sabía cómo se
trataban antes la hija y su madre, le pregunta a la niña qué milagro ocurrió, y
entonces comienza otra historia en que la misma Vicky ayuda a su contemporánea
a independizarse y despertar a su madre, que la odia a ratos porque tiene una
mascota que se le orina las alfombras, y porque es niña y no comprende, pero,
sobre todo, porque no le gusta hacer las tareas y la hace perder horas y horas asesorándola
en esa escabrosa labor.
- Vamos a hacer un
algoritmo –le dice Vicky-: una ruta segura, desde la trampa, hasta el mundo
feliz y amigable.
- La palabra no puede ser
cagar, porque está desprestigiada. Ha sido execrada desde hace demasiado
tiempo. Pero las palabras sustitutas y las frases sinónimas tampoco encajan. Ninguna
cumple la función canónica de definir el hecho con la naturalidad y prestancia
que tiene, orinar, por ejemplo –dijo Piro.
- ¡Pongan por ejemplo,
hacer cocó! Para muchos será fácil decirla, pero muchos otros se van a burlar cuando
la escuchen –se involucró Katy.
- Ir al baño tampoco
sirve. Es un eufemismo. Ir al baño es una cosa, ir a la poceta es otra –agregó
Aruyani.
- ¡Pero nadie dice, Voy a
la poceta! –completó Alex.
- Y no sé cuántos dirán
voy a hacer Popó, pero, a mí me daría pena. Es como querer esconder algo que
huele mal. Y defecar es algo natural, normal como transpirar. Hay que aprender
a definirlo y a nombrarlo con la ausencia de vergüenza que amerita –continuó su
cruzada Piro.
- ¿Cómo dices tú? –le preguntó
Alexander.
- Voy a poner un telegrama –respondió
Piro.
-
Yo digo Voy a depositar. Pero acepto que hay un cierto engorro. Estoy de
acuerdo en que se trata de un asunto que debemos solventar. Hay que llevar esta
situación a una bella puesta en escena. A una zona libre de conflictos. ¡Envíen
sus sugerencias! ¿Qué palabra o expresión podríamos utilizar, para que se
extienda como forma canónica, aceptada por todos?
-
Alguien puede decir que limpió la caca del perro. Pero no se refiere así a su propia
porquería.
Después
de las canciones y los anuncios, leen la lista de las palabras enviadas.
-
De todas las enviadas, me gusta ¡Caquear” ¿Qué tal? Tiene la propiedad etimológica,
pinta o describe el hecho pero sin recordar su mala fama. Refiere el fenómeno, pero
no sus olores ni sus malos antecedentes. Y pudiera ser usada hasta
graciosamente. Tiene un componente lúdico –dijo Katiusca.
-
La podemos bautizar regiamente, legitimarla y ayudar a difundir su uso –dijo
Piro.
-
No es mala idea –por primera vez, no la estás caqueando –dijo Alex.
-
¡Miren a Aruyani, caqueada de la risa!
-
Ése lo que es es un caqueado.
-
Se caqueó todo cuando llegaron los malandros.
-
Me gusta. Tiene propiedad y distinción. Ya tiene hasta como cierto abolengo.
-
Ya vengo. Voy a caquear. ¿Qué tal? –aceptó Katiusca.
-
¡Aprobado! ¡Nueva palabra para la academia del programa! –concluyó la princesa
Irato tumi.
- ¿Qué es lo que más
odias? –le preguntó Vicky a su amiguita Verónica.
- La escuela y las
tareas. Que en la casa me obliguen a hacerlas. A veces a mi mamá se le olvida y
me hago la loca, pero casi siempre tengo que sometérmele.
- Negarte a hacer esas
tareas, o hacerlas mal, te hace sentir libre y ahí gozas, pero es una
apariencia de la libertad. Te acercas a la felicidad y obtienes satisfacción,
pero también es invitar a alguien a pelear, alguien que suele ganarte, que al
final disfruta que tú puedas ser chantajeada, doblegada: ésa no es la libertad.
- Pero al menos no soy
una sometida –se justificó Verónica-. Me atormenta que ella viva encima de mí.
Que yo no tenga vida. Cuando hago las tareas mal, me vengo un poco de ella.
- Eliges y decides, pero
eso no es hacer tus cosas feliz. Hacer feliz es cuando escoges libremente y
disfrutas sin que nadie te obligue.
- Cada vez que le gano una
gozo mucho.
- Ganarle a ella, es
ganar a veces y a veces perder. Lo importante es que salgas de esa cárcel: ella
no te odia, es que sufre. Y si logras salirte de la prisión, podrás ser feliz
de verdad, y podrás ayudarla a que despierte y salga ella también. Y que vivan
felices las dos
- No creo que podamos ser
felices. Es una amargada. Además, ella es la grande, la que debería cambiar y
enseñarme.
- Ella te metió ahí, pero
fue sin culpa. Y no se va a salir. Los grandes no se salen –Vicky recuerda que
su padre sí salió-. No se salen casi nunca. ¿Vale la pena esperar que ella
salga cuando es casi imposible? Eso sería depender de ella para ser feliz, cuando
puedes ser libre.
- ¿En verdad crees que
puedo librarme de ella y de la mala vida que llevamos?
- Ya tú viste como
ocurrió con mi mamá y conmigo. Si entiendes la trampa, puedes quedar libre tú
primero. Y no sólo te liberarás de ella, y ya no te causará dolor, sino que te
harás famosa. Serás una heroína famosa, así como yo lo soy para ti.
- Si no viera que tú lo hiciste, no
lo intentaría.
La
Red Transparente de Televisión está colocando unos segmentos cortísimos con
trozos escogidos de una entrevista que hace poco le hicieran a un par de
viajeros especiales que ahora andan recorriendo gustosamente el país.
-
Esto es lo mejor. Todos tienen que venir –dice él.
-
Todas las niñas aquí son sabias y magas.
-
Todas las negras están divinas.
-
Todas las indias son princesas –se asombra ella.
-
Tienen razón cuando dicen que están fundando la Reina de las Repúblicas
–asevera ella.
-
Yo lo veo más como un reino. No por machismo, sino porque me gustaría decir que
éste es el Nuevo Reino.
-
Entender es ver todo -le aseguró Vicky a Verónica, que pronto asombraría a
todos ante el Secretario General de la Onu-: cuando odias los estudios, dejas
de disfrutar descubriendo, dejas de ver la escuela en lo que tiene de bueno y
aprovechable.
-
¿Y tú crees que en verdad hay algo bueno y aprovechable ahí?
-
¡Claro, disfrutar descubriendo, resolver incógnitas, encontrar los errores del
sistema, corregir a los profesores, ayudarlos a que aprendan, todo un mundo de
aventuras!
-
¿Y por qué yo no lo veía?
-
Estabas en la trampa. Los rebeldes no ven más allá de la trampa, están adentro.
Creías que haciéndolo mal, regañada, a medias, alcanzabas algo bueno. Gastabas
tu tiempo en mala vida, no en descubrir. Pero cuando sales puedes ver un mundo
hermoso: pasarla bien, disfrutar cambiando la escuela, siendo líder, ver las
alucinaciones de tu madre, y hasta ser amiga de ella.
Vicky
ideó una vía adicional para ayudar a Vero a llegar a la lucidez: Si alguien comprende
un caso, y ve lo fácil que es superarlo, sabrá que es sencillo superar otros
similares, se dijo. Y lo puso en práctica usando una escena del patio de
recreos del colegio, donde un muchacho manoteaba la cara de una muchacha y la
empujaba con mediana brusquedad.
–
Ella soporta a un maltratador. ¿En
realidad qué quiere?: ser querida. Pero
se conforma con alguien que “Él me pega, pero es porque me ama”. Se
conforma con todo lo contrario. ¿En que se parece eso a tu pelea casera?
-
Yo quisiera ser libre y feliz todo el tiempo, pero mi mamá no me deja –dijo
Verónica.
-
¡No, tu mamá no! Eso era antes, que culpábamos y nos justificábamos. Ahora eres
libre: la que decide eres tú. Tú te estabas conformando con lo contrario de lo
que querías. ¿Sí o no?
-
Tienes razón. Me parezco a la muchacha que quiere afecto, pero se conforma con
las cachetadas, los jalones bruscos y los zarandeos.
-
Te pongo otro ejemplo: comer picante. La persona quiere ponerle algo diferente a
la vida, y cuando se mide y pone poquito picante, lo logra. Pero cuando no ve
el límite, se habitúa a la picazón, y termina por arruinarse los intestinos y
sufrir a la hora de hacer cocó, pero no lo deja. Ahora pon uno tú.
-
Tomar ron y sufrir la resaca –se anotó Verónica-. Yo he visto en las fiestas
que, con unos pocos tragos, la gente pierde el temor escénico, se alegra y goza
más….
-
¡Está bien! –aceptó Vicky, y recordó para sí: “¡Yo no necesito eso! Si estoy en
una fiesta, con la alegría me basta”-. Y qué más?
-
Bueno, los que no ven bien eso se pasan, buscan más alegría y no sé si la
alcanzan, pero lo que sí consiguen es todo lo contrario, ponen la torta,
terminan armando un berrinche o llorando. Los que más se pasan pierden el
hígado y la vida. Ahora tú.
- Fumar y arruinarse los pulmones, pero no
dejarlo. ¿Qué buscan los que fuman? Respirar hondo y sabroso, pero se conforman
con aire quemado, gastan su dinero y quisieran dejar el vicio pero no pueden. Te
juro que no necesitar eso me hace sentir fuerte, como una heroína. Te toca
–dijo Vicky.
-
Comer de más, deformarte el cuerpo, enfermarte, pero no poder dejarlo. Quieren
un sabor agradable por siempre y el sabor los devora, los pone a comer y comer
hasta que revientan –dijo Verónica.
-
Ganar en el juego es sabroso, pero el jugador enfermo a veces pierde el sueldo
y se endeuda y pierde a su familia, pero no puede dejar de pensar que podría
ganar y sigue arriesgándolo todo a esa manía –sumó Vicky.
-
Yo vi una película educativa, de una iglesia, en que el hombre tenía la manía
de ver películas pornográficas, hasta que la esposa lo amenazó con dejarlo y entonces
él abandonó el hábito y rompió el televisor –confesó Verónica.
-
Los que discuten de algún tema, política o por equipos, fútbol, beisbol. La
persona no convence al otro y se va molesto, diciendo que no lo volverá a
hacer. Pero cuando lo vuelve a ver, empieza de nuevo con la esperanza de
convencerlo y es como un vicio: se enganchan una vez, otra vez…. Te toca –dijo
Vicky.
-
La droga. La persona busca felicidad, pero consigue un daño colateral y de
todas maneras no se sale –mientras Verónica habla, Vicky recuerda a su tío,
feliz e irresponsable-. A menos que lo piense bien y no le haga más caso a la
idea de que va a ser feliz inyectándose. Entonces se sale y consigue la
felicidad por otro camino.
-
¿Recuerdas por qué estamos poniendo estos casos?
-
Si. Para saber que es fácil conformarse con la mitad de lo que quieres, ¡o con
todo lo contrario! Y que es mejor estar pendiente y no renunciar a lo que más
te gusta.
-
¡Esto es: “¡Dime algo que no sepa!”, en la calle con la gente!
Los
del Cuarteto tienen de invitado al conductor del programa “Dime algo que no
sepa”. Están poniendo un video donde el entrevistado, uno del pueblo, habla de
los que no usan tapabocas y recomienda una terapia alternativa:
-
Es un fiasco repetirle a esa gente “Cuídate”. Hay que entender su situación. Hay
gente que odia a su familia, a su esposa, a sus hijos, a su madre, a su suegra y
quieren matarlos, o se odian a sí mismos y quieren matarse. Quizá quieren
asesinar sigilosamente a los seres humanos y están aprovechando el virus.
Entonces hay es que enamorarlos de la vida. Agarrarlos y llevárselos una semana
para una isla donde puedan reconciliarse con la poesía de la existencia,
terapias diversas, comidas energizantes, compañías gratas y al final, cuando
hayan recuperado su amor a la existencia, soltarlos otra vez, y entonces sí van
a querer cuidar a todo el mundo, empezando por sus seres más cercanos. Mientras
tanto, decirles, “Ponte el tapabocas”, es burocracia pura, nadar en la arena.
-
Gracias, compinche. ¡Esto es: “¡Dime algo que no sepa!”, en la calle con la
gente! Volvemos a los estudios de Tvt.
Están
festejando que a Aruyani hoy le entregaron el poder para usar su nuevo nombre.
Es como un regreso de todos al origen, al respeto, a la realidad más diversa,
al tiempo inmemorial.
-
Una de las consecuencias de saber que tenemos 500 años para generar abundancia,
total es aceptar que podemos errar inventando, darnos toda la calma para resolver
los problemas -dice Alexander.
-
Yo sé que tiene toda la lógica del nuevo paradigma –acepta el invitado-, pero
en cada caso me cuesta llegar a esa calma y al acompañamiento amoroso.
-
Un remedio es estar preparado. El estado va a ser ineficiente por años, quizá
por décadas. Pero tenemos el remedio estratégico para cada error, y estamos
actuando en las alternativas –aporta Katiusca-. Eso a mí me tranquiliza.
-
Ésa es una buena clave para no alterar nuestra lealtad hacia el proceso
republicano: el que no comprende se molesta y da la espalda: el que ve con
calma qué es lo que está pasando, puede aprovechar
lo que ocurre, corregirlo y lograr que la República gane –conjetura Piro.
-
Saber que tenemos derecho a los errores, permite llegar a la calma, y ésta trae
la solución adecuada, no desesperada –corrobora Aruyani Irato tumi.
-
Muy sabio y, sobre todo, permite mantener a flote el espíritu y pasarla bien.
¿Ponemos otro video de “¡Dime algo que no sepa!”?
Capítulo 4
-
¿Y qué vas a decir cuando las fuerzas del orden se metan en Petare valiente e
inteligentemente y saquen con toda eficiencia un cargamento similar de armas y
de bandidos y de gente totalmente estocolmada? –prendió la mecha otra vez
Alexander.
-
¿Qué voy a decir? Nada –aceptó el reto Piro-. Que está bien. Pero, que mejor
será cuando se metan con igual éxito en Guarenas y en Guatire, y en Santa
Teresa, y en Hoyo de la Puerta. Y quién sabe dónde más, en Antímano, que ahí
hay otra puerta al barranco. Y en al menos dos barrios de cada ciudad principal
y en el barrio principal de cada ciudad mediana o pequeña. Pero que, mejor que
todo eso sería –y para empezar, sería bueno hacerlo enseguida en cada sitio
recuperado- ejecutar en cada barrio y en cada pueblo el proyecto Barrio
Contento y que, si en un lugar no funciona, tumbar ese barrio. Desaparecerlo
–eso dijo.
-
¡Yo apoyo! -se exaltó Marcela Aruyani-.
Y a la gente mandarla para cuarteles, para que la cuide la policía. Si no se
pueden cuidar solos, que amparen al viejo estado, mientras crecen, ¡pero que no
le echen la culpa a nadie cuando los cuidadores los defrauden, se corrompan y
los roben porque nadie los vigiló, porque nadie se hizo contralor responsable,
ni se volvió ciudadano con poder! –eso, exactamente, dijo.
-
Me gusta –dijo Alex-. Llegas a un sitio y te esmeras principalmente en fundar
un Barrio de la Nueva Sociedad, para que la gente quede auto protegida e inexpugnable
para siempre. Pero también para mostrarlo como paradigma adentro y afuera, como
ejemplo del paraíso, como bandera nacional del Primer País de la Armonía. Pero
al resto, a los vecinos que no quieren o no pueden volverse avanzadores, los
pones en ciudades de ingreso restringido, vigiladas, donde todo paramilitar sea
detectado, no por los mismos vecinos, sino por los sistemas de seguridad, el
ejército y la policía, para garantizar que no lleguen los bichos a apoderarse
del alma de los necesitados y a hacerse adorables a los ojos de esta población,
la más vulnerable psicológicamente.
-
Te apoyo –se sumó Katiusca-, pero con la condición de que estos sitios sean de
duración transitoria. En los barrios tipo gueto se le hace propaganda al
paraíso para que la gente se mude al mundo A Uno, y vas deshaciendo lo que es
menor o inferior en esos sitios. O trasladas a la gente que progresa
psicológicamente al cielo, y vas llenando estos espacios inferiores con gente
atrasada y así vas.
-
Eso suena como un campo de concentración –advirtió Marcela.
-
Sí, pero no uno nazi. Los nazis aterrorizan, obligan, nosotros enamoramos.
Además, el reclutamiento forzoso ocurre todos los días de manera natural, pero
para llenar el infierno –defendió Piro su campo amoroso de concentración y
denigró el confinamiento infernal-: la gente se esfuerza todos los días trabajando
y ahorrando y endeudándose con los bancos y se compra una casa en un barrio más
caro, para progresar. Los ciudadanos se segregan y se promueven según cierto
ideario. Sólo que en ese sistema se enriquece el banco, o te quita la casa si
te atrasas. Y el barrio para donde te mudaste con tanto sacrificio de repente
no era tan bueno, porque la gente vive en terribles conflictos que no veías
porque no sabes ver desde el aire, desde arriba, desde la calma celeste– así defendió
su idea del Edén.
-
En nuestro modelo, lo hacemos desde la belleza del vivir. Es un sistema
paradisíaco de promoción, promueves a los Juan Salvador Gaviota que aprenden a
volar. Y los mandas para el cielo, no para un barrio rico chimbo o fraudulento
–defendió Katiusca.
-
Y los que se quedan varados, para no permanecer con la boca abierta, tienen la
posibilidad de emular a los Trota Cielos –dijo Piro.
-
Es una promoción garantizada. 100% divina –defendió Marcela.
-
Y cuando los tipos no quieran avanzar, ya sabes que es porque prefieren que los
paramilitares los gobiernen. Y entonces, para no seguir gastando dinero en
ellos y en el estado policial que propician, los mandas para un país donde
gobiernen los terroristas. ¡No a juro!, los convences de que allá se vive
mejor. No creo que sea difícil –terminó Piro el esbozo de su plan.
-
Les pasas propagandas de las masacres, de los aserruchamientos y de los votos
comprados o depositados bajo amenaza, para que se vayan por su cuenta.
-
¡Mejor es montarles aquí un barrio malo inventado, con sus ametralladoras bajo
el sobaco, y la gente adorando a los bichos que los secuestraron!
-
¡Pero, pagas todo eso con los impuestos de ellos mismos!
-
Y así, todo el mundo contento.
Publicidad,
música, anuncio de otros programas. Los que están viendo por tv, se pierden de
imaginarlo todo. Los que los perciben por radio, disfrutan generando un mundo
íntimo comunicante, a partir de las palabras, la intención y los sonidos.
-
¡La pregunta de la mañana!: Supongamos que están en 20 ó 30 partes más. La
policía no los ataca, ¿por qué?
Primeras
llamadas: “Por connivencia con el delito: ya compraron alcaldes y generales” “Por
amenazas, por poder malandro”, “Sí los
están atacando, pero calladito, sin revelar detalles, para sorprenderlos”.
Marcela
intercepta a este mensajero divino.
-
Aclara eso que dijiste: ¿Cuál de los dos bandos está actuando a la calladita
para sorprender al otro?
-
Entrenan a nuestros jóvenes: les ofrecen una jugosa vida de derroches en medio
de la crisis económica bestial que asedia a todos. Esta tentación mayúscula,
casi imposible de rechazar, debe ser resaltada, para que se vea lo criminal de
no hacer el proyecto Barrio Feliz para ofrecerles un panorama alternativo. La
idea es entrenarlos nosotros. El Estado burgués no puede sacarlos del mundo
delictuoso. ¿Puede la Nueva Sociedad?
-
Estoy totalmente de acuerdo contigo –interrumpe Alex a Katiusca, que está
leyendo los mensajes uno tras otro.
-
¿Y cómo queda la policía después de sacar al Kraki? –lee Katy el último
mensaje.
-
Queda como héroe –le responde Piro-. En perfecta combinación con el estado
burocrático. El estado deja entrar a los delincuentes, se gradúa de
ineficiente, y con ese momento uno, genera la situación en que la policía hace
falta, llega y salva la patria. Tal para cual.
Pero ése es el sistema viejo, que deja un saldo de secuestros, muertos,
violadas, extorsiones, años de vejaciones mientras se incubaba el nicho
delictivo. Y todo el tiempo perdido, en
que nos perdimos de avanzar por el camino de Belén.
-
Y en que tampoco hicimos el trabajo con los jóvenes –los acompaña la Princesa-.
No se les hizo atractivo el heroísmo de la patria, la navegación del cosmos
interior ni la vivencia de la libertad plena, no se les mostró ni una esquina
del universo alterno, del nirvana, de donde sea, que los saque de donde se los
llevan los maleantes a crear desgracias perfectamente evitables.
-
Por el camino alternativo, el que nos corresponde armar a los Ángeles
Guardianes de la Verdadera República, el estado es eficiente: no deja que se instalen
esos núcleos armados, porque los
barrios están férreamente organizados. Sólo entonces no hace falta policía. Y
uno de los saldos es la vivencia feliz en todo el trayecto, por siempre, sin
saltos ni sobresaltos. Y otro saldo es el aprendizaje de los vecinos como
líderes que se perfeccionan y exportan su revolución divina a otros barrios,
países, continentes.
Como final del segmento, pusieron los
últimos compases de una música que había estado sonando bajita y que ahora se
elevó sola, y es una sinfonía de esas que terminan con un gran estruendo, como
un orgasmo virtual sonoro.
Los
del Cuarteto se fueron, pero dejaron una grabación del día que entrevistaron en
el estudio a los viajeros del Reino.
-
Tenemos como tema de hoy unos invitados especiales. Una pareja y un amor de
fábula, que viene de tiempos inmemoriales, pero cuya huella tomaremos en los
años cuarenta del siglo pasado.
Corre
el año 1944. En caracas, todos con paltó
en el centro de la ciudad, con ese calorón, como si estuvieran en Europa en
pleno invierno. Muchos con zapatos por primera vez, apretados y disimulando. Las
mujeres oprimidas en corsets, las piernas en medias de seda y dentro de la
prisión familiar, y en la de los prejuicios, el qué dirán y toda la jauría
virtual urbana, pero calándosela, con una sonrisa de tristeza que no disimula
la vejez prematura. Los hombres, engreídos, creyéndose que mandaban sobre
ellas, y lamentándose de no haberse podido inscribir en la guerra.
Nuestra
pareja, ella tiene 16 y él 17 años. Por una disposición de la Providencia, ya
se acostaron y saben que no podrán resistir la cantidad de convenciones
sociales, trabas familiares, problemas del cruce de razas y las asimetrías
económicas, y toman una afortunadísima decisión:
- Vámonos para un lugar más adelante.
Ponle los años noventa.
- Donde podamos vivir sin restricciones,
más allá de toda novela, este amor.
Y
se van. Es decir, se vienen más cerca de la realidad actual. En los noventa,
todos los panas con cholas hasta en el invierno, como si estuviera haciendo
sol. Y drogados, mientras los otros, los no drogados andan reprimidos, criticando
a los consumidores de canabis y ácido, aunque ellos, los criticadores, son
alcohólicos consuetudinarios desde los ocho años de edad, además de afectos
empedernidos a la chatarra alimentaria y a la basura mediática. Persiguen a los
incursos en adicciones prohibidas, por incomprensión, temerosos de estar
errados en su escogencia y de caer en la tentación que atrapa a sus contrarios.
Esta vez nuestra pareja de desinhibidos libertarios se meten en tumultos que
logran acabar con varias guerras y deshacen más de un decreto segregacionista.
Y vino la persecución y los arrestos y las matanzas subrepticias que recordaban Tatlelolco, por lo que, buscando
alejarse de tanto jaleo, droga y diversión loca, decidieron buscar una edad más
risueña y un lugar más cercano al Edén.
-
¿Qué es lo que más les gusta de este 2021? –les pregunta Katiusca.
-
Coño, que aquí cada quien anda como le da la gana, puedes escoger la pinta que
más te guste y no desentonas. ¡Todas las modas están de moda! ¡Ésta es la
libertad!
-
¿Y por qué, pudiendo escoger cualquier lugar del mundo, vinieron a parar aquí,
a Venezuela?
-
Este es el centro del mundo. Aquí es donde está ocurriendo la historia, así
como una vez fue en la Bastilla, otra en Estalingrado y algún día en la Quinta
Avenida o en Greenvich Village –dice él.
-
Aquí puedes decir lo que quieras del presidente, incluso que lo quieres
asesinar, y no te pasa nada.
-
En Usa te fusilarían de una por eso, y en España te encarcelarían de por vida. Aquí
ni te paran bolas.
-
Aquí, si te encuentran con las manos en la masa, te agarran. Pero después dan
un indulto general y te sueltan
-
Y si desconoces a todas las autoridades y poderes y te proclamas presidente con
el apoyo de todos los países que quieren robarle los recursos al país, no te
encarcelan: te dejan castigado a hacer el ridículo hasta que te consumes de la
vergüenza.
-
Y hasta que tus mismos guaridos te rechazan por ladrón –como sabemos, ella
inventó esa palabra guaridos creyendo que es español legítimo.
-
Esas son las leyes y costumbres más sofisticadas que el ser humano ha
inventado. Esta es la última frontera civilizatoria.
-
Y el lugar más incitante, por el peligro de invasión gringomana. En verdad,
vinimos a practicar aventurerismo extremo.
Capítulo
5
-
Ésa canción que acaban de escuchar, fue el preludio para el programa de esta
mañana. En la sección “¡Los reconciliados de hoy!”, tenemos invitadas
especiales. ¡En vivo con ustedes, Eva y Ana: nuestras reconciliadas!
-
¿Qué fue lo que las trajo a la armonía?
-
Yo diría que la vida, que es sabia y tiene su plan perfecto –dijo Eva.
-
Fue algo maravilloso –dice Ana-. Nunca
hubiese creído que nos acercaríamos, porque, cada vez que ella abría la boca me
provocaba matarla. ¡Me frustraba a morir! Yo siempre me la había imaginado más inteligente,
y, cuando opinaba, de repente no podía creer lo que oía y que la tuvieran tan
adoctrinada los escuálidos! Realmente la odiaba por eso.
-
Discutíamos ciegamente –dice Eva-, hablábamos basadas en rumores, nos
odiábamos, pero, como dice ella, era por la frustración: porque ninguna lograba
convencer a la otra. Y porque cada una quería a la otra más cerca.
-
Es porque todo lo que toca el gobierno se jode -dice Eva, en la puerta de su
casa, ya para entrar, porque quiere cortar la discusión-. En Venezuela hay
crisis hospitalaria desde antes de la pandemia.
- ¡Pero, yo me operé en un CDI de una bola! –la
rebate Ana-. No, no te asombres, es verdad. Me salió una pequeña bola en la
espalda, de comer mantequilla en exceso. Y en otro CDI me operaron de los ojos,
de cataratas, y a mi tía la tuvieron tres meses en coma los médicos cubanos sin
desenchufarla.
-
¡Eso sería al principio! -le discute Eva-. ¡Ve ahora: no aceptan a nadie en un
hospital! ¡No te atienden a nadie, ni hay nada, y si entras te contagian!
-
¿Cómo que no te atienden ni hay nada? -se impacienta la chavista-. ¡A mi
hermano lo tuvieron tres semanas desde que llegó con un ataque de asma, en
plena pandemia, y no le contagiaron nada!
-
¡Pero tus familiares le tenían que llevar la comida! ¿sí o no? –ataca la demócrata
novata.
-
Correcto. Pero es por culpa del bloqueo –defiende la revolucionaria novata-. Tienes
que aceptar que todo hubiera seguido mejorando como hasta el 2012, si no
comienza el bloqueo.
-
Ustedes todo lo quieren justificar con el bloqueo.
-
Ella todo el tiempo estaba soltando sus creencias de ese tiempo –recuerda Ana y
lo comenta en el programa-. Mi frase más común era: “No la soporto”. Según ella, en el país había desplazados,
igual que en Colombia. ¡Me provocaba asesinarla! Se orientaba únicamente con lo
que le mandaban por las redes y por sus prejuicios. Consideraba que los pobres
no sabían gobernar. De ahí partía todo su rechazo a ciegas.
-
Ella de pronto se ponía a hablar de la guerra del agua en Cochabamba y
aseguraba que los indios la habían ganado –cuenta Eva ante las cámaras y los
micrófonos-, y yo no sabía nada de esa vaina y me enfurecía que ella a cada
rato buscara la historia –en realidad lo que me molestaba era que tuviera la
información y yo no le pudiera rebatir nada-. Entonces me veía obligada a
buscar en internet. Yo la despreciaba, quería desaparecerla, pero tenía todas
las ganas de convencerla, y no iba a dejar que me apabullara con datos falsos,
cuando yo podía conseguir la verdad ahí facilito y desmentirla. En lo de
Cochabamba no pude. Ella tenía razón.
-
La primera guerra del agua la ganaron los indios, sin disparar un tiro –comenta
Piro, para arrullar a Aruyani, haciendo el elogio de la gesta aborigen de
liberación en pleno desarrollo.
-
Ella no vivía en el país, sino en un lugar suspendido donde se negaba a censarse,
y a vacunarse, no reconocía al presidente ni los poderes. Reaccionaba
automáticamente rechazando todo lo que fuera el gobierno, la historia o la patria
–cuenta Ana.
-
Ser opositora, para mí, significaba estar en guerra, hundir el barco porque no
había ganado y eso no es democracia. Pero eso lo veo ahora –concluye Eva.
-
Ésa es la etapa de las montoneras –dice Alex.
-
Ahora se llama fascismo –dice Piro.
-
Pero, de tanto darnos golpes y porrazos, discutir sin base, defender vainas
erradas y recibir reveses, aprendimos que había que ser menos voladas.
-
Los encontronazos eran muy fuertes, y dolorosos por el remordimiento y la
resaca. ¡Éramos vecinas, puerta con puerta, teníamos que resolver juntas los
problemas de racionar el agua y cambiar los bombillos que se quemaban!
-
Tácitamente comenzamos a establecer límites, para no repetir los mismos
errores. Nadie nos habló de técnicas ni de ciencia de la integración. Llegamos
solas.
-
Vino una etapa en que aceptábamos fallas de un lado y de otro. Ya no discutíamos
ciegamente, sino que, cuando veíamos la traba, una cedía y lo dejaba para
después de buscar la información.
-
Está bien. Hay quien justifica sus errores, pero, tenemos que establecer puntos
de seriedad –conmina Ana a Eva en el pasillo, frente a ambos apartamentos-.
¿Hubo o no hubo un crecimiento hasta 2012, y, teníamos o no teníamos el mayor
salario de Latinoamérica cuando comenzaron a desbarrancarnos? ¿Ha habido o no
ha habido saboteo, según los testimonios de los mismos funcionarios gringos?
-
Está bien: hubo crecimiento y hay bloqueo –acepta Eva, quien ya buscó en
internet las cifras económicas (en el Financial Times On line) y las declaraciones
de Bolton, Abrahms y del ex embajador con cara de maquinador de maldades-, pero
entonces acéptame tú que Lacava va a ganar es porque tiene a los colectivos de
su parte. ¿Sí o no?
-
¡Claro, está con los productores agropecuarios e industriales –se defiende Ana
con las uñas, porque no conoce bien el tema, pero no quiere perder-, gobierna
con la mafia económica, ese gran colectivo del Estado Carabobo!
- Los amigos nos veían discutiendo y nos
lo decían: ¿Ustedes siguen perdiendo el tiempo? Ninguna va a convencer a la
otra –recuerda Eva en el estudio-. No sabían que ya había ocurrido el cruce de
los tiempos, y que estábamos a punto de construir juntas, conscientemente, una
verdad, un camino transitable y un lugar común adonde llegar.
.-
Estás mal informada, te mandan puro estiércol por ese teléfono, pero tienes
razón “en lo que la tienes” –acepta Ana-: hay corrupción, hay colectivos
malandros, ¡pero no es que todos los chavistas son ladrones ni que todos los
colectivos son dañinos, la orquesta sinfónica es un colectivo!
-
Está bien, aceptado –dice Eva-. Pero tienes que aceptar también que cometen un
error cuando dicen que la Cuarta no era una democracia, ¡porque tu Comandante
ganó con votos, gracias al CNE de la Cuarta! ¡La democracia, entonces, sí
servía para algo! ¡Y también tienen que reconocer que Rómulo es el padre de una
democracia!
-
¡Pero, es que esa democracia excluyó a los comunistas por órdenes del
Departamento de Estado, aunque los comunistas venían actuando con la palabra y
no con las armas! ¡Era una democracia fascista, falsa, de la boca para afuera! –se
defiende atacando la chavista.
-
¡Claro que había sido una democracia defectuosa, que torturaba y desaparecía
personas! Pero eso no se lo podía reconocer yo en ese tiempo –dice Eva en el
estudio-. ¡En ese tiempo ella quería negar todo lo malo de la revolución, y
todo lo bueno de la Cuarta, y yo tenía que ganarle!
-
Eso es lo bueno de haber llegado aquí –acepta Ana-. Allá no nos dábamos cuenta
de que ambos sectores, la democracia novata y los revolucionarios novatos, habíamos
puesto cada cual un escalón para subir a la democracia más incluyente y verdadera.
-
Un día elaboramos juntas una escalera al cielo, y la democracia que persigue
comunistas quedó abajo, pero la participativa, aunque queda encima porque sabe
que el poder no es nada más el día del voto, tampoco queda muy bien parada, mientras
desconoce cómo construir el poder popular y se queda en el papel, por más que
baje recursos, confesó Eva.
-
Claro, mientras no tienen la Ciencia de Uno y el método para integrar, no
concretan la democratización del poder, que es descansarlo en cada persona, a
cada instante de todos los días –dice Katiusca.
-
En cada protagonista –resumió Alexander.
-
Sólo cuando tienes ciencia y método logras construir La Reina de las Naciones
con toda su corte de princesas –dijo Piro.
-
¿Cómo es eso de que esta revolución es chavista? No puede ser chavista. Si es
chavista excluye. Si la revolución es chavista, quiere decir que los otros que
también quieren una república, los republicanos no chavistas, quedan obligados
a inscribirse como seguidores, a la cola de los chavistas, o a ser de la
oposición.
-
Esa vez no logré convencerla –cuenta Eva en el estudio- de que la revolución
tenía que ser ciudadana, republicana, humanista, amplia, para atraer a todos y
sostenerse. Ya yo abogaba por una transformación estructural, pero, para nada se
trataba de una revolución sectaria.
-
Esa exclusión fue lo que llevó a los revolucionarios novatos al fracaso en El
Salvador, en Nicaragua el siglo pasado y quien sabe en cuántos lugares más –Aclara
Aruyani.
-
Quizá de ahí vienen los traspiés en Cuba, en Argentina, en Bielorrusia –dice
Alex.
-
Íbamos avanzando, pero de pronto tropezábamos con sus prejuicios –dice Ana.
-
¡Esas son tu ganas de despreciar hacia abajo! Los pobres sí saben gobernar.
Evo, en Bolivia volteó la tortilla, de 20%, puso al país a recibir el 80% del
ingreso petrolero y fue el país de mayor crecimiento repartido en América
Latina. Millones salieron de la pobreza. Es lo mejor que ha hecho un gobernante
en siglos, y es un indio. Para que veas lo que es la vida. Entonces, quítate el
prejuicio. Los pobres sí pueden hacer algo bueno.
Okey.
Ahora acepta tú una –se lanzó Eva a la contraofensiva.
Okey:
Vale. Acepto que estaba cometiendo un error cuando decía que la revolución es
chavista. Sé que hay errores garrafales –aceptó Ana-; todos los que hay. ¡Pero
no los que les inventen para tumbarlos, sino los que son, y eso es lo más
importante! Lo más importante aquí es ese asunto de que otros inventan cosas
para tumbar al gobierno y que tú caes como una coneja. ¡Ése sí es el problema!
Que te dejes manipular, que te metan en una guerra que mataría millones, y que
tú los estés ayudando. ¡Ese es el verdadero problema y tiene solución.
-
Vamos a ver. Dime tu solución, ya que lo sabes todo –retó Eva.
-
Que estés atenta: Esto es invento, esto no tiene pruebas; esto es cierto, esto
es embuste del gobierno. Las viviendas es verdad. Que ahí no se puede vivir, te
lo acepto. ¡Pero construir es la mitad del trabajo y ellos lo hicieron! ¡Eso
hay que aceptarlo! ¿Lo aceptas? – Sí.
-
¿Y es verdad que es tremendo esfuerzo, y que la oligarquía arrodillada contra
revolucionaria jamás lo hubiera intentado? –interrogó Ana.
-
Es verdad –respondió Eva.
-
Y así íbamos. Hasta que de pronto aparecía algún bache serio en el camino.
-
¿Cómo es eso de que todavía soy chavista? –gritó Ana exasperada, en la puerta
del ascensor-.¡Estoy defendiendo al gobierno, porque están tratando de tumbarlo
y yo sí respondo por este país! ¡Yo quiero fundar aquí una República Verdadera!
¡Yo sí quiero una patria, que no es la patria chavista, y tú me estás
calificando y clasificando con tus recuerdos! ¡Estás alucinando!
-
Ahí tuve que darle la razón –confiesa Eva en el estudio.
-
Yo había cambiado –cuenta Ana- pero Eva me seguía viendo con su imagen del
pasado, y de vez en cuando me decía chavista y eso me encolerizaba. ¿Por qué
ella no me veía?
-
Me daba placer resucitar a la que era contraria para ganarle. Después llegamos
a una etapa en que reconocíamos errores de parte y parte, aunque ya no nos
considerábamos partidarias –cuenta Eva.
-
Ellos le echan la culpa a los demás, al pasado, a los paracos, y no reconocen
que dejaron meter a esa gente en el país en Apure, Amazonas, Táchira, por
ineficiencia –le afirmó Eva a su vecina
en la entrada del edificio.
-
Sí, es verdad. No reconocen –aceptó Ana-. Ahora reconoce algún defecto tuyo sin
que yo te lo diga. Algo que dificulte y altere la vida entre nosotras. Date.
-
Soy fiera. Te creo enemiga todavía, te imagino contraria –admitió Eva-. Me da
miedo estar tan cerca tuyo y por eso te ataco de repente sin razón, para estar
prevenida, y después me arrepiento, pero a los días lo vuelvo a hacer –confesó-.
Ahora tú, reconoce algún defecto sin que yo te lo nombre
-
Un defecto mío: me parcializo por los camaradas y tiendo a no reconocer lo malo
del bando revolucionario –admitió Ana-. Y en el fondo es porque considero que
su deseo de cambiar el mundo los pone por encima de los que quieren volver
atrás sin reconocer ningún error y sin cambiarle nada a Norteamérica. Pero esa
parcialización me lleva a discutir ciego, queriendo convencer. A menudo me
molesta que sean tantos los ciudadanos sombríos. Tengo miedo de que tú seas una.
-
¿Te das cuenta de lo bonito que nos queda todo cuando estamos en calma, haciendo
bien las cosas? –preguntó Eva.
-
Eso era justo lo que estaba pensando ahorita –respondió Ana sonriendo.
-
Es que somos unas tontas, ¿puedo decir tontas?, discutiendo furiosas en vez de
abrazarnos y querernos, que es lo que yo quisiera. Que se acabara la peleadera.
-
Y lo que yo quería también
- ¿Querías, ya no?
- Sí. Si quiero. Me gusta más ahora que estamos
juntas.
- Bueno. Ha sido una hermosa historia –regresa
Katiusca a todos a la realidad del estudio-. ¿Quieren enviar un mensaje para
los escuchas y los televidentes?
-
No dejen que triunfe la separación. Podemos estar todos unidos –dice Ana,
abrazando el hombro de Eva francamente.
-
Cada quien rescate a uno, o a una, después de rescatarse. Los de un lado,
rescaten a uno del otro lado, o a una, y por ahí llegaremos –recomienda Eva.
-
Por ahí seguiremos llegando –la corrige Ana-. Nos seguimos viendo en el cielo.
-
¿Ustedes son gay? –lee Katiusca el mensaje de un televidente.
-
¡No, no somos pareja! Yo tengo mi marido y ella se está divorciando, ¡pero no
por mí, ése es otro peo, de ellos!
--
Di la verdad. Ustedes se aman –la conmina la princesa Irato tumi.
-
Sí. Pero de otra forma. Como tú y Katiusca. Yo soy feliz con mi pareja y ella
tiene sus novios, ahora que se está divorciando. Ella también es feliz por allá,
por su cuenta. ¡Menos mal!
-
Su esposo en mi amigo, y me agradece que la haya ayudado a salir del
sectarismo. Él ya no la soportaba tampoco. Es un opositor noble.
Capítulo
6
Vicky
fue la líder principal de la revolución de los niños prodigio, antes llamados índigo.
En realidad eran hijos de los seres humanos, que cuando no los oprimes,
demuestran que en realidad son hijos de los dioses, y que fueron adoptados por la
República para ser sus hijos, todos geniales libertadores, capaces de aprender unos
con otros, y de contagiarse la sabiduría como un virus. Ellos propagaron como
una bendición el saber sagrado, el saber sobre ellos mismos, que es el saber
sobre la armonía, sobre la paz y la alegría. Por eso fue que Verónica, aquella
niña prodigiosa, sorprendió al Secretario General de la Onu cuando,
espontáneamente, sin saber delante de quién se encontraba, le dijo a la
maestra, Basta de imponerme conocimientos. ¡Si son tan importantes, haz primero
que me interesen! Y por eso aquella otra le dijo a su preceptor, Basta de
imponerme disciplina. Si son tan necesarias, ayúdame a construir las reglas con
el grupo. Pero la cosa no paró allí sino que no se detuvo hasta que todo fue
replanteado para que en todas partes triunfaran, además de la virtud y el honor,
el juego y la risa.
La
princesa Aruyani Iratotumi fue una de esas niñas prodigio. Aunque no conoció a
Vicky en su infancia temprana, vino a fungir como un símbolo de todas las
princesas autóctonas que pululaban por las alamedas de la revolución formando el
cortejo de la Reina Madre, la cual garantizó su permanencia gracias a la
liberación de la energía de esa multitud de niños y adolescentes, de las
mujeres antes semi esclavizadas, ahora avanzadoras, y de haber desatado la
creatividad en las comunidades. En la escalada hacia la regencia del cielo, la
asistió la ventaja de que las innovaciones imprescindibles no las podían exhibir
los países rígidos, anquilosados en costumbres ancianas. Gracias a ello, los países
antes desconocidos pasaron a brillar como soles del amanecer. Por esos días se
cumplió lo anunciado por los profetas cristianos: los antes relegados, los
menos acostumbrados a subyugar a otros, es decir, los últimos, pasaron a ser
los primeros.
De vez en cuando, las emisoras de la Red
Transparente emiten, no trozos de la entrevista grabada tiempo atrás por los
viajeros de siempre, sino sus palabras en vivo, desde cualquier remoto lugar de
la República que la pareja esté visitando:
-
¿Y por qué prefieren estar aquí y no allá, en Europa?
-
Aquí es donde está la gente más valiente. Por allá sólo consigues gente sumisa
o hecha la loca.
-
En Europa no consigues tú quien le oponga el pecho a los gringomanos y diga:
Dispara si quieres, pero no vas a imponerte por la fuerza. Si es por nosotros, los
imperios se acabaron.
-
¡Eso es lo que me sorprende y me gusta de ustedes! –dijo él.
-
¡Son independientes y soberanos: nadie los gobierna desde afuera!
-
Vamos a hablar de las formas de agradecer. Ese es un tema que me pone a pensar.
Quiero que aclaremos algunas cosas al respecto –solicita la Princesa Iratotumi.
-
Bueno. Comienza tú misma. Si no hay objeciones –dice Alex.
-
El Edén es una obra del arte de amar, que es el de reunir a todos. Traer a
todos adonde nos amamos. Pero cuando la gente agradece sumisamente, no está
entrando a ese Edén de que hablamos. Está arrodillada reproduciendo el pasado.
-
Tendrás que motivarme más. ¿Qué es lo que quieres decir? –inquiere Katiusca.
-
Hay un seguirle la pista a las costumbres de sumisión. Si soy un esclavo de la
hacienda y el señor de la casa me da una cobija rota que abriga todavía, se lo
agradezco, porque no se la dio al último esclavo de la plantación, que va a
seguir pasando frío. Pero se lo agradezco con temor, para que no diga que soy
malagradecida. Para que más adelante me dé otra cosa que le sobre. O porque los
demás, cuando reciben, agradecen, y no quiero desentonar. Todo eso significa
cálculo y manejo desde un ser separado. Miedo, copia, calco. Esa forma de dar
las gracias es hacer una reverencia que viene de más lejos aún.
-
Díganme si se parece a cuando los campesinos rusos se acercaban a saludar al
zar –se involucra Piro, ya entusiasmado-, los situaban a 75 verstas y con la
cabeza inclinada, pegada del piso. ¿Por qué había que hacer eso, disminuirse, o
demostrar la disminución, inclinarse y quedarse así, humillado?
-
Porque el Zar tenía miedo –se involucra Katiusca-, asco, tanta gente sucia, si
se les ocurriera una gracia él –heredero de un dios celestial- acabaría mal;
las medidas de distanciamiento, seguridad e higiene hablan de una diferencia de
costumbres entre las dos clases sociales. Igual sentido tiene el antiguo ritual
de nombrar los incontables títulos del rey en las recepciones palaciegas: se
nombra para encumbrar, marcar una diferencia, señalar la separación.
-
¿Qué significa ahora nuestro dar las gracias? –se inmiscuye Alexander-. ¿Por
qué el campesino que recibió las semillas o el financiamiento a tiempo, dice:
“Gracias, señor presidente, por acordarse de nosotros”? ¿Qué hay en el
trasfondo de esas palabras, más allá del acto de compartir el contento por lo
recibido y del gesto de ponderar al benefactor? Que todos lo agradezcan casi
igualito demuestra rigidez, falta de frescura, de creatividad y soltura: una
fórmula agarrada ciegamente del pasado.
-
Esa es la pregunta que me estaba haciendo –retoma su tema la Irato tumi-. Hay
dos extremos en que pudiera oscilar la respuesta. ¿Se arrodilla e inclina la
cabeza en el piso el pueblo mientras agradece una dádiva –teme no ser
merecedor, considera un dios al benefactor y le teme-, o recibe lo que es suyo
y se muestra contento de que el proceso, que somos todos, esté marchando bien o
mejorando los errores del pasado?
-
Más preguntas, más respuestas, al volver. Envíen las suyas, las daremos a
conocer –dice Katiusca y se pierden por un rato en que suenan canciones y otras
voces. Al regreso:
-
En el medio de esos extremos se podrán hallar los diferentes matices. Quizá la
emoción del agradecimiento viene teñida por el temor a no recibir. Me imagino
una rebatiña, donde no estás seguro de que te toque algo -dice Piro-. El
afortunado sabe que pudo quedar afuera, vive en un azar, en una lotería y se
alegra de haberse sacado el premio. Quizá cree que los bienes nacionales no son
de él y que está recibiendo algo que depende de la benevolencia del dueño. Eso
sería bueno que lo averiguaran los líderes, para saber dónde hacer el trabajo
cultural.
-
Quizá, el que recibe y da las gracias, sabe que los bienes nacionales son de
todos, pero aun así, obtener una porción depende de la decisión del
administrador, de un poder extraño y separado, de una casualidad. Quizá dice sus
palabras porque es chavista o quiere parecerlo y los chavistas agradecen así:
quizá piensa que, si no agradece igual a todos, lucirá diferente y será mal visto:
es decir, actúa por conducta mecánica, que es temor estructurado, vieja
sociedad –dice Katiusca.
-
“Un regalo más que le da Ud al estado Miranda”, “Un hombre de buen corazón que
ayuda a su pueblo” –recopiló y trae Aruyani-, son frases que hablan de la importancia del polo que entrega, de la
sumisión del que recibe. Cuando se usan estas frases, ¿está el pueblo
recibiendo lo suyo, o está inclinando la cabeza? Díganme si no estoy siendo muy
susceptible.
-
La indagación es válida. Es importante traer a la conciencia lo que está en el
fondo del agradecimiento, porque nos interesa fundar una sociedad donde todos
seamos iguales. Ninguna otra cosa. No podemos permitirnos mantener los
vestigios del viejo temor. Si, por ejemplo, en esos intercambios, rendimos
pleitesía a una autoridad para reafirmar su valía en medio de quienes la
niegan, estaremos afianzando el autoritarismo, no la conciencia –la apoyó Piro.
-
Si exaltamos las cualidades personales del mandatario (escucha, es sensible, es
dadivoso), estaremos dejando en segundo plano exaltar el proceso (que es
sensible, está pendiente, hace lo que puede). Eso sería aprovechar las entregas
de bienes materiales para construir un culto personal, encumbrar a una persona
con miras a mantenerlo guiando a una cohorte de seguidores: reestablecer la
sempiterna separación estructural, cuando debemos es eliminarla y sustituirla
por un juego de acciones nuevas que signifiquen conciencia, el fin de la
separación y de las subordinaciones -arguyó Alex.
-
No solo el pueblo agradecido, los mismos funcionarios suelen remarcar la acción
del mandatario principal: “Gracias a Ud, señor Presidente”, “Siguiendo los
lineamientos que Ud dio, señor Presidente”. ¿Están creando un culto personal
para que empalme con el culto al Comandante? Porque si lo es, hay que
rectificar. Lo que cabe no es construir, a falta del líder principal, un nuevo
culto, sino aprender a vivir sin el culto personal –estimó Katiusca-. Sembrar
la conciencia, expandirla.
-
Ver al presidente como a un dios que da, o como a un gran benefactor –ojo: la
beneficencia es un mecanismo fallido que deja al pueblo siempre indigente-, es
querer ponerlo en el rango en que estaba el Zar –dijo Piro.
-
Mejor que endiosar a alguien es ver en el Presidente a un ser humano que hace
lo que puede -con la ayuda permanente de un pueblo que está alerta en la
dirección, en la comandancia-, y comete los errores que comete, y a veces no
los reconoce por cuestiones de estado, para no demostrar debilidad ante el
pueblo o ante el enemigo.
-
El trabajo del pueblo es ver al ser humano que hay en el presidente y no
flaquear por nada sino aprender, y sostener el proceso sin pausa, ayudando a
corregir cualquier desvío. Conciencia es capacidad para debatir todo, para
reflexionar sobre cada detalle y aclarar lo que estaba oscuro y no envanecerse
por lo avanzado: saber que vendrán más opacidades y no cansarse de aclarar las
sombras, para despejar la ruta hacia el paraíso –dijo Alex.
-
Conciencia es la luz que nos permite mantenernos en la construcción del
paraíso.
Canciones,
propagandas, anuncios y avances de la programación del canal. Para preparar el
regreso, ponen un video de una mujer que, al momento de blandir por primera vez
las llaves de su casa nueva, dice para todos “¡Gracias al proceso, y vamos a
seguir mejorándolo!”.
-
¡Aplaudo a esta dama! ¡Prefiero su actitud! –dice la Princesa-. Está ubicada en
el plano de la participación, construyendo una belleza distributiva. Si no
estamos ahí, entonces estamos reproduciendo el viejo estado oligárquico, en que
unos tienen y otros no, el ciudadano es el indigente que recibe una limosna y
sigue indigente, el estado es el poderoso que otorga una merced, pero sigue
siendo otro, un diferente.
-
Muy bien dicho –acepta Katiusca-. Lo que importa es saber qué es lo que está en
la mente, porque de eso depende lo que estamos construyendo en la sociedad.
-
Y eso de que el estado es el poderoso, y el que recibe regalos es menos, viene
de la sociedad materialista, que da más importancia al dinero que a la gente, y
que encumbra al que acumuló con éxito y menosprecia al que no logró acopiar
bastante.
-
Ver las cosas así es ser sectarios de la riqueza.
-
Sólo una sociedad que valora más al dinero que a la gente puede establecer que
el que da es grande y se enaltece al dar, mientras el que necesita es pequeño
por no tener y remarca su escaso valor al recibir.
-
Desde el sectarismo contrario, podríamos decir que el mendigo hace un favor al
pedir. Porque en vez de matar o robar, eligió pedir. Decidió a favor de la vida
y la armonía, escogió amar. Entonces el que da debe agradecer al mendigo por
haber escogido estar junto a él, por ser gente y permitirle, al que tiene, ser
gente también. Esa es la conciencia intermedia, parcializada por un polo o por
el otro.
-
Pero lo que hay es otra cosa. Hubo una guerra y muchos quedaron sin nada, pero
ya acabó lo malo y estamos redistribuyendo. No es una persona la que es muy
buena, es un país que pone las cosas en su lugar. Nadie es menos aquí. No hay
que engrandecer a nadie porque redistribuya lo que es de todos.
-
Desde una conciencia superior, el mendigo no es más que el otro, pero tampoco
es menos. Ambos son la vida dividida, la obra del temor y del pensamiento, el
resultado de la contienda –hija ciega del temor- que les arrebata a unos y les
otorga a otros los bienes.
-
Los buenos, los magnánimos, somos todos, que estamos aprendiendo a hacer las
cosas bien. Que estamos corrigiendo la historia.
-
¿Y eso de que uno casi llora preso en la emoción porque ahora tiene y se libra
de la penuria, no es desconfianza de que todo sea tan bello? ¿No es temor,
duda, sospechar que no es verdad y que a él no le corresponde tamaña ventura?
¿O no está diciendo que, como él es pequeño, no merece tanto?
-
Pudiera haber algo de eso. Pero sería parte del shock de la llegada al cielo.
No es fácil chocar con las costumbre. Poco a poco la gente se irá acostumbrando
a la belleza distributiva. Sobre todo cuando aprenda a proporcionarla cada
quien, en sus negocios
-
Es más. El líder también tiene que adecuarse a ese cambio y estar pendiente. Y ver
si el que agradece copia, repite clichés, se empequeñece, se siente incómodo o
está endiosando al administrador y decirlo. Reclamar equidad, invitar al
equilibrio. Epa: no estamos fundando un reino antiguo o medieval, aquí todos
somos ciudadanos.
-
Epa, no eres pequeño porque recibes. Eso que estamos compartiendo siempre fue
de todos. Tú eres tan grande como todos aquí: todos somos gigantes. Tú mereces
lo mejor porque vives aquí. La guerra te jodió pero para eso somos
inteligentes, ya acabó todo aquello. Ahora somos una democracia verdadera.
-
Para que algo deje de estar en la sociedad, tiene primero que ser erradicado de
la psiquis. Y viceversa. Cada quien debe pasar a ser un ciudadano con poder.
Eso es lo que viene, pero implica un tremendo trabajo cultural.
-
Los líderes de la vanguardia deben aclarar las nuevas reglas del juego: esto no
va esto hace falta -se lanza con todo la Iratotumi-. Si un funcionario se
siente inseguro, cuando le rinden pleitesía se sentirá reafirmado, pero se
estará sumiendo en el mismo viejo juego de temores y equilibrios en que estaban
los monarcas.
-
¿Hasta qué punto hay orgullo, vanidad o egocentrismo en el gobernante (el
Alcalde, el Gobernador, el Ministro, el Presidente) cuando asiste a esos
eventos de distribuir bienes? ¿Hasta qué punto son transaciones de bienes
materiales por cumplidos y masajes al ego? –se lanza Katiusca con todo-¿Hasta
qué punto está presente el miedo a no ser reconocido, la necesidad de reafirmar
una autoridad en entredicho? ¿Hasta qué punto hay un rendirse a las costumbres,
un creer que las cosas tienen que ser así, que es obligatorio arrastrar la
división, el malestar, la falta de risa y de cielo?
-Están
muy callados los escuchantes y los televidentes –comenta Piro-. Dígannos algo.
Aquí va la pregunta del día: ¿Qué piensas tú del compartir erguido? ¡Envíanos
las frases que menos te han gustado!
-
El gobierno critica las desviaciones, cuando las ve; con frecuencia los
funcionarios reiteran que son servidores públicos, dispuestos a desprenderse de
las veleidades del ego. Claro, pudieran mantenerse diciéndolo y no haciéndolo.
Pero también podemos deducir que, en la medida en que madura la reflexión sobre
estos puntos, estamos llegando adonde el proceso detecta y rechaza con
precisión lo que es separación o arrodillamiento, y percibe, aplaude y vitaliza
lo que es unión.
-
¡Bravo Katiusca! Para hacer aparecer el otro mundo, el nuevo, hay que negarse a
recibir las gracias protocolares, las gracias mecánicas y temerosas, las
gracias separadas, las gracias arrodilladas. ¡Devolver a los que agradezcan
así, en vez de alentarlos.
- Y ayudar desde cada respuesta a que
el pueblo pase a una actitud gallarda y jovial, en que le dé gracias al proceso
social, que está corrigiendo sus errores y siendo cada día más eficiente.
- Agradecer a la vida, a todos los
que ayudan a que las cosas se pongan en su lugar.
Estaba en un túnel y alguien me sacó.
Se lo agradezco. Pero ¿ese acto alarga el túnel?
-
En la medida en que nos hagamos conscientes de que estamos construyendo el
futuro, escucharemos más a menudo a los funcionarios dando las gracias a la
población por estar ahí, enseñando a todos a recibir erguidos, por tener
enfrente un pueblo con quién realizar bien el trabajo libertador. Una forma de
gobernar obedeciendo es dar gracias por tener delante un pueblo con quien ser
como Midas generosos, que tienen a manos llenas y reparten contentos –dijo
Aruyani Iratotumi.
-
¡Qué bien! –se exaltó Piro, e imitó a los imaginarios funcionarios-: “¡Gracias
por ayudarme a compartir estos bienes que son de todos, no míos!”, podrá decir
amenamente alguno, manifestando que está haciendo su apostolado lo mejor que
puede, aprendiendo a servir, con la ayuda de las críticas.
-
El gesto máximo, en esa dirección, fue aquella decisión de Fidel, cuando dijo
que, tras su muerte, no quería ninguna calle o plaza con su nombre -envió su
parecer un mensajero divino.
-
Bueno. Creo que podemos darlo por saldado: cero pleitesía, cero clases uno
arriba y otro abajo sino todos iguales. Cero desviaciones imperiales. Fin del
ego, el que da no es el funcionario por su bondad, es el proceso que lo puso
ahí, para que despliege esas cualidades –y que no le aceptaría otras, es el
grado de madurez y organización social, que está ayudando a que los bienes
alcancen para todos –dijo Alexander.
Es
la revolución, la República, el pueblo, que se está reconociendo a sí mismo en
sus gobernantes y en sus multitudes.
-
Entre pueblo y gobierno se está tramando un nuevo juego. Es un encuentro y las
palabras pasan a ser lo de menos. Lo importante es que cada protagonista vea lo
que está en el fondo y extirpe lo que separa, lo que disminuye o sobrevalora. Podemos
pasar a otro tema.
-
Vamos a finiquitar lo de agradecer lo bueno que va llegando –quiso Piro sorprender
con una de sus propuestas-. Por un momento, se me ocurrió verlo desde el acto
de agradecer a Dios, los que creen en un Dios, o agradecer a la vida, al
universo. Ese agradecer puede ser arrodillado, temeroso y culpable,
arrepentido, etc, pero también puede significar salir de la mezquina dimensión
personal aislada y adscribirse a lo inconmensurable, darle los créditos a lo
grande, a lo bueno, ser unido con lo Omnipotente, regresar al origen, saber que
somos gracias a todo. ¿Agradecer lo bueno que va trayendo la patria puede ser
un olvido de lo pequeño y una absorción en lo eterno, una comunión con la vida,
con lo divino?
-
Uf –suspira la princesa Iratotumi- Me provoca quedarme en silencio, tras esas
palabras. Pero, seré fuerte y seguiré: Agradecerle al Zar que me recibió o que
me deja vivir sería servilismo. Dotar al estado de cualidades religiosas y
divinas, y verlo como un sucedáneo, derivado o representativo de dios, es
fabricar una diferencia, reconocer mi pequeñez ante el aparto del estado. Ambas
son la relación antigua, la división estructural. Con ese Zar sólo cabe una
respuesta: tumbarlo. Ni agradecerle, ni adorarlo ni rendirle pleitesía.
Reconocer actualmente mi pequeñez ante el Presidente es alargar aquel mundo de
antes, donde el pueblo era un pretexto que llevaba a las élites a prevalecer. A
ese viejo estado también hay que descontinuarlo. Pero sí vale dar gracias a la
vida porque el estado esté cambiando y me reconozca mi derecho a ser yo líder o
lideresa, junto con todos. Agradecerle al universo porque estemos logrando
cambiarlo. Esto es otra cosa, es entrar a la fiesta de la igualdad. Es fundar
el paraíso de los libertadores, entrar a la Verdadera República que estamos
fabricando con cada error corregido y convertido en victoria.
Epílogo
La
princesa Iratotumi respira hondamente y se instala en la cima de su mundo
interior, desde donde percibe, abajo, bastante lejana, su respiración, que
enseguida deja de ser importante. Declina también ocuparse de cada insinuación
que le trae el recuerdo y descansa. No espera, sabe que llegarán muchas
urgencias que desdeñará. El deseo de estar ya desintegrada, la noción de saberse
una soberana, junto a todos los soberanos del planeta, alguna cuenta casera,
cierta tensión remanente en un tobillo. Advierte un color tenue, entre los
lilas pálidos y el rosa del amanecer, que inunda su universo y sabe que este paisaje
también es nada, recuerdo del mundo que habitaba. Ahora se desplaza en el
silencio y sabe que éste es uno más de los movimientos que debe abandonar para
ser conciencia, cuna solícita donde lleguen la sabiduría y el conocimiento que
necesita para cumplir sus labores diarias de destruir imperios, liberar
territorios, abolir la miseria, convencer soñolientos con golpes de audacia.
Descubrir dispositivos para enamorar a los aún envenenados por los odios más diversos.
Queda nadando en el vacío, pero entiende y deja de nadar. Entonces le llegó la
idea de hacer una serie de animación, donde los protagonistas fueran gente de
la ciudad, pero todos tuvieran rostros aborígenes. Sí, aunque ni los japoneses
lo hubieran hecho, ella lo haría. Una serie donde los rostros serían la belleza
de la faz india americana, la dignidad aborigen, sin afeites ni afectaciones
para hacerlas aparecer como occidentales. Rostros autóctonos de la América
original y del Caribe. Serán altivos y de total apostura. Serios. Aparentemente
fríos y arrogantes. Cálidos al sonreír. Precisos
en sus ejecuciones. Y se jugará con su parecido facial con chinos, japoneses y
coreanos, pero no habrá concesiones culturales en cuanto a individuos con el
pelo pintado de amarillo, rojo o marrón claro. Todas las cabelleras negras,
como un símbolo. La mentalidad sí será ecuménica y universal: la estética, estrictamente,
la de los Ángeles Terrenos y su construcción del cielo de la tierra. Ese mismo
día no lo plantearía en el programa. Esperaría a cuando el dibujante y los
diseñadores le mostraran los primeros capítulos. Entonces los entrevistarán. El
nombre sugerido fue: “La Hermandad de la Flecha”, pero ella lo cambió por “La
Hermandad del Arcoíris”, y en el logo, una flecha luminosa va a dar justo en el
blanco del tesoro.
Piro
se despierta y ella lo aborda.
-
Soñé que tú adoptabas el apellido de tu esposa con total orgullo masculino.
-
¡Qué buena idea! Piro Iratotumi. ¡Suena bien, me gusta!
-
Piro no, tonto. Alexis, tu nombre verdadero.
-
Alexis Iratotumi. Suena mejor. ¡Éste me gusta más!
-
Te gusta todo lo mío.
-
Si me apuntas con ese par de bombas disuasivas, no me queda más remedio.
-
No te intimides. A mí también me gusta todo lo tuyo, y ahí, ¡ya me estás
apuntando!, pero no me asusto.
A
esa hora, la red está poniendo la canción de Mochima, que hace tiempo dejó de
ser la más solicitada, pero sigue de primera en el gusto de muchos nostálgicos.
-
Si hay reinas de belleza, soberanas del universo ocupadas de la farándula y de
la beneficencia, operación demostradamente obsoleta, porque no acaba con la
pobreza, si hay divas del cine, súper publicitadas, muchas de ellas
terroristas, asaltantes de patrias venerables, compinches de los corsarios de
alta mar a la hora de robarse los cargamentos de gasolina que vienen para la República,
y si hay reinas de los asaltantes del oro depositado por nosotros en los bancos
del mundo, entonces ¿por qué no podemos establecer un Principado Especial del
Aire y nombrar a Aruyani soberana de esa heredad y princesa matutina de este
programa? –dijo Piro más tarde, en el estudio.
-
Si alguien quiere oponerse, que calle ahora o lo repita para siempre –dijo
Katiusca.
Sólo gente común haciendo pasos complicados,
sofisticados movimientos que parecen aprendidos de un maestro de baile o ceremonias,
y que ellos entrenaron hasta alcanzar este grado de destreza danzante, que se
acompasa perennemente a la armonía. Tal panorama es lo que se observa en el
espectáculo del universo humano. Un grupo de sanadores se propone generar, a
propósito, una avalancha de médicos naturistas: una verdadera invasión contra
los males inducidos por la comida normal, la medicina tradicional y los hábitos
mentales contraídos durante el largo cautiverio. En vez de invitar a los
programas, médicos que den consultas gratis, la Red Transparente popularizó una
serie de programas para dinamizar la reciente incursión médica naturista sobre
la República. El padre de Noelia se calmó antes de explotar colérico y
comprendió que era su hija, que tenía apenas ocho años y sus razones de peso
para desobedecer. Su proeza se inscribió en los anales de los que entienden y vuelcan
el viejo paradigma, o lo hacen patinar.
-
Se impone aplicar un método que extermine a todas las bandas delincuenciales
del país, para impedir que sean puestas al servicio del poder contra revolucionario,
y el método propuesto es el aprendizaje exhaustivo de la población. Que cada
ciudadano se transforme en un pionero que, por su cuenta y riesgo, ingrese su
barrio en una Nueva Sociedad –acometió Alex las labores del día.
-
Cada barrio debe ser asesorado hasta que se vuelva una unidad de acción,
estructurada por una meta común y el heroísmo de patria correspondiente: ¿Estás
preparada para asesorar tu comunidad? –lo secundó Aruyani.
-
¡Te podemos ayudar! –ofreció Piro.
-
¡Para eso estamos aquí! -agregó Katiusca.
-
El proyecto es crear una patria verdadera aquí en Venezuela, que sirva a la paz
y la alegría de Latinoamérica y el mundo –arguyó Alex-. Pero eso no se puede
decretar ni simular: hay que hacer miles de experimentos con los líderes más
capaces, en grupos de más o menos trescientas familias: ¡el doble que los
bravos escogidos para la hazaña de las Queseras del Medio!
-
La meta es erradicar la dominación mutua y el sufrimiento en las comunidades
experimentales. Averiguar cómo producir abundancia para todos. Descubrir las
tácticas específicas, elaborar las herramientas técnicas, evaluar, aprender y
difundir ampliamente lo aprendido –argumentó Piro.
-
Ya llevamos una decena de barrios fundados por este programa. ¿Tu barrio falta?
¿Qué estás esperando? ¡Vente, en la Verdadera República cabemos todos! ¡La
expedición apenas comienza!
-
Todos los vecinos deben ser protagonistas y héroes, los comandantes, los
Bolívar y los Páez. ¡Tú también eres Uno!
-
No es un trabajo burocrático. Es algo serio, científico y artístico, pragmático
y humanista. Terrenal y trascendente. Ya tenemos los primeros parámetros de una
comunidad con poder: ¡ayuda a conseguir los que faltan, y a difundir el
experimento, para que sea replicado y mejorado en todo el país!
-
¡E todos los países!
- En una comunidad forjada en el acero de la
libertad, la gente se conoce, tiene una ética, una forma de vida, una estética,
su propia normalidad, su belleza fabricada en casa irradiando para el mundo.
-
En un Barrio Feliz no se quedan los
paracos: ¡Saben que ahí no pueden gobernar sometiendo! ¡Podrían matar a uno,
pero tendrían que salir corriendo o matar a todos! ¡No ganarían nada! ¡Ni
siquiera se atreven a presentarse en lugares así!
-
Actualmente, cuando ellos llegan a someter, lo logran, porque lo que encuentran
es el caos y un rótulo. ¡No los recibe el poder popular sino un consejo comunal,
si es que lo hay, sólo de nombre: una institución burocrática!
-
Hemos estado en todas partes y preferimos quedarnos aquí –cuentan sus aventuras
en un café de la playa, la pareja de excursionistas extremos-: la gente es
menos perversa, más sociable y sincera. La más dispuesta a ayudarte.
-
Es increíble este grado de empatía instantánea de los venezolanos con los
extranjeros. ¡Quieren sinceramente que seas feliz aquí!
-
¿A qué se dedicará la cúpula lagartija cuando se convenza de que la Verdadera
República no es un patio trasero? –les preguntó la Iratotumi a sus compañeros
de trabajo, para prender otra fiesta.
- Unos se vendrán a ser
Señores de Cielo.
- Algunos se dedicarán a
los viajes exploratorios del espacio exterior.
- Se pondrán a perder el
tiempo en experimentos con monos de remotos planetas, para tener a quien
manipular y dominar.
- Hagamos un elogio de la
Reina de las Naciones –propuso Katiusca.
- ¡Sí va!
-
No es como las otras que siempre han sido nombradas, que con los días envejecen
y se vuelven más maniáticas, como todos los ancianos, y más perversas y más
asesinas, si ya lo eran de jóvenes, si adolecían de esas degeneraciones
ilustres. Sino que cada día se rejuvenece más su ser. La Reina de la Naciones
no tiene límite de embellecimiento, aprende con el tiempo y se perpetúa hasta
el fin de los tiempos. Se eleva por sobre todas las edades para brillar y ayudar
que todos se aprendan el camino, si llevan programado en sus genes el cenit. Rectifica
a cada instante cuando descubre sus defectos, para no dañar a sus ciudadanos. No
acepta súbditos, no crea lacayos, no ordena sátrapas. No impone arrastradurías
vitalicias, ni consulados fantasmas, ni magistraturas piratas, ni interinatos
ficticios, ni oficializa la droga, todo para sacarle provecho pecuniario –dijo
Alexander.
-
La Reina de las Naciones tiene su cortejo de sustentación en los Ángeles
Terrenos. Ellos le garantizan la anuencia celestial y los poderes del universo que
la hacen sabia y amigable. Para dar fin a la xenofobia, estatuye la
programación enigmática, que prescribe amar bien, sin mirar a quien –dijo Piro.
-
Ama primero y averigua después –agregó Katiusca.
-
Nuestra Reina de las Repúblicas y sus princesas no tienen el ego entronizado,
ni ínfulas ni arrebatos deshumanizantes ni otros entorpecientes de la paz
mundial. De ellas jamás esperes tics o mecanismos eternos. Enmendarán la plana
al ver el erro. Se disculparán apenas ofenderte, habrá sido sin culpa, puedes
asegurarlo. Son delicadas con todas las almas, a la altura del amor que
pretenden implantar sobre la faz del planeta.
-
Vamos a trazar la genealogía de Piro –invitó la Princesa Iratotumi.
-
Su primera traza en tierras americanas fue la recua. Todos los capturados
amarrados uno detrás de otro, menos el primero, caminando a un lado del
desfiladero –comienza Piro su propia historia-. Si se desbarrancaba uno, se desbarrancaban
todos. Así aprendieron a avanzar poniendo plenamente su atención en cada paso
que daban, lo que los entrenó para cuidarse entre sí. De esa forma abandonaban
aquella nefasta costumbre practicada en la madre África, de venderse los unos a
los otros al mejor postor, hasta que el traficante ultramarino se trajo a la
mercancía y a los proveedores y negociantes. Gracias a las primeras destrezas
cooperantes, aquellos negros esclavizados pudieron organizar las primeras
comunidades de un mismo interés y un destino común en tierras americanas: ¡instituyeron
la libertad de los cumbes! ¡El primer grito de independencia, doscientos años
antes del ejemplo que Caracas dio! Después de gozar por dos siglos el primer embrión
emancipatorio, los palenques y las rochelas, se sumarían a la vengativa intentona
de tomar el poder encompinchados con Boves, Sangre, Muerte, Violación, Incendio
y Aguardiente Parejo. Hasta que los mantuanos entraron en razón y capitularon prometiendo
aceptarnos en el naciente proyecto de República. Entonces nos vinimos y en ésa
estamos todavía, gracias a la Providencia, avanzando.
-
¡Qué te puedo decir! –pareció que quería evadir Katiusca la tarea, pero la
conminaron con severas voces y tuvo que volver al cabildo-. Está bien. Está
bien. Era jugando. Aquí voy: La promesa era un señuelo y no la cumplieron. Pero
lo importante es que los abuelos de Piro aprendieron que tenían que llegar a la
cima del mundo sin esperar a otro y sin depender de nadie, como lo habían hecho
al escapar de primeros de la ciudadela colonial, donde, como sabemos, no había quien
viviera bien, aunque los mantuanos tardaron más de cien años más antes de darse
cuenta. Piro viene de esa sabiduría ancestral, no sólo de los verdores
africanos y de las rochelas y las matanzas patrias. También del imperioso deseo
de ejercer su esencia sacra y declarar la alegría. Desde la intuición de la
libertad, hasta la aplicación de la magia, del conocimiento infinito, de la voluntad
de ser el poder mediante el espíritu. Es la ambición de la tierra. La sed de
cielo más genuina, febril y auténtica. La cercanía al origen. La seguridad de
que somos el universo, y no una parte despreciable de él. La irreverencia
absoluta contra lo que limita, cercena o difama. La fe en el universo y su
sonrisa permanente. La serena determinación de ejercerlo y expandirlo. La tarea
ecuménica, la victoria desde el primer día de la redención. Por eso su
presencia en esta asonada de los Ángeles Terrenos. Bienvenido, príncipe de los
poetas reales. Mi reverencia ante tu belleza y ante tu bondad.
La
celebran con aplausos, risas, gritos velados por la acústica del estudio.
-
Me toca. Mi hermano Piro –comienza Alexander-. Ya hablaron de tu pasado, de tu
presente y yo hablaría de tu futuro, si no fuera lo mismo. Lo de hermano no es
de gratis ni retórica. A ti te he aguantado lo que hubiera tenido que soportarle
a varios hermanos que no tuve. El mismo día, como caído con un rayo me rompiste
la lámpara favorita de Lily, y te sentaste arriba de mis lentes. Claro, yo te
disculpé. La lámpara, mi esposa la había colocado demasiado baja, guindando de
un cable, y estabas bailando olvidado de todo, como los dioses, y los lentes
los dejé yo en el asiento, quién sabe por qué ataque de olvido, por no decir
otra cosa. Pero sirvió para practicar el perdón instantáneo y saber lo que es
tener hermanos. Tú me has hecho pensar que la raza negra tiene una virtud
sobresaliente que le permite ver más ricamente lo que tenemos alrededor. Una
capacidad especial para la percepción de lo real. Gracias por traer tus genes a
esta región del universo y colaborar con nuestra riqueza combinatoria. Por
tener tanto que ver con nuestra propensión a la felicidad y a la locura
redentora. Gracias, sobre todo, por lo que falta, que espero no sea nada grave.
-
Menos mal que tuviste la buena fortuna de congeniar conmigo –recitó la princesa Iratotumi-, y que te ate tan bien
que no te vas para los lados ni te pongas a enamorar a Lily cuando estamos en
la intimidad de los mejores tragos. Te lo gradezco. Esa no sé si te la
perdonaría. No creo, pero es mejor que no hayamos probado. Y gracias también
por haberte presentado aquel día del primer encuentro del cuarteto, y que anduvieras
tan risueño e inspirado y te empeñaras en quedarte a nuestro lado, dando oportunidad
para que viviéramos todos los hermosos momentos que hemos vivido en este y los
otros programas, que son el centro de mi vida, de mis delirios, de mi razón de
existir, y que siempre me obligan a elevar la calidad del tiempo que me queda
para nosotros. En vista de que ahora me provoca es comenzar a echar para afuera
cómo me gusta la forma en que me trata cuando nos ponemos tiernos, y no quiero
describir detalles, para terminar, solicito unos sinceros aplausos para él y
para “El Cuarteto de la Mañana”, por favor.
El
canal sigue poniendo trocitos de la entrevista que dejaron grabada los dos
viajeros de siempre, antes de irse por todo el país.
-
Lo mágico es ver cómo viene ocurriendo todo lo que vaticinaron los profetas. Parece
que pronto se van a salir de las competencias internacionales y que fundarán
sus propias olimpíadas.
-
¡Esa no me la pierdo! –dice ella.
-
Yo haré el elogio de un ser que convenció, con su verbo de plata, uno a uno, a
los más de 500 líderes principales que, en 1996, ya estaban reunidos para
desatar una guerra insurreccional, a fin de liberar su país de las garras del
imperio gringomano, y los puso en la ruta electoral, victoriosa en 1998, y a
dirigir, en paz, una revolución cívica que está exterminando, por las buenas,
una tras otra, todas las dominaciones internacionales que se lanzan contra ella.
Este es un elogio a quien promovió a escala planetaria las revoluciones
ciudadanas y el ascenso de las grandes mayorías al ejercicio del poder y al
disfrute de sus riquezas naturales, antes expoliadas por los Señores Lagarto. Y
es el elogio del que se alejó pronto, dando oportunidad, a sus adeptos, de
progresar más allá de toda dependencia respecto a un solo líder. Estoy hablando
del mismo que fundó el escalón participativo, un grado por encima del peldaño
representativo, dando a sus émulos y continuadores la oportunidad de ascender
al amplio escenario del paraíso: de ellos depende si abren o no las puertas del
cielo, y pasan. Pero, el elogio es, sobre todo, porque todo este magno servicio
a la gesta de la liberación humana y la Armonía, fue cumplido teniendo en
contra el más brutal ataque de injurias y repudios, infundios y estratagemas,
muchas aún en curso, de la artillería mediática internacional del artero y poderoso
Club Cacaca. Por estos méritos, solicito, pues, el olvido y el perdón de
cualquier acto menor que lo aleje del reconocimiento, y que lo declaremos
miembro honorario permanente de nuestra Legión de los Ángeles Terrenos.
-
Yo apoyo, y convoco a todo el que le conozca otros méritos, para que los envíe
por correo, para consignarlo en el historial respectivo.
-
Yo invito a todos los que siguen su huella, a que dejen de ser seguidores y se
vengan a la Nueva Sociedad, para que, en vez de sólo dar lustre al nombre,
completen la gigantesca hazaña.
-Yo
apoyo todo lo dicho, y celebro que la vida sea tan generosa y nos dé tanto sin
pedirnos nada.
-
Ni permiso.
-
Ni siquiera que le demos las gracias.
- ¿Y al pueblo? Yo quiero reverenciar también
al pueblo que acogió el llamado de la paz y lo ha respetado sin agredir a nadie
nunca, y que, poniendo la otra mejilla, en los pasos de Cristo y los otros
grandes avatares, ha resistido las mayores agresiones sin atacar, y está a punto
de coronarse como Primer País de la Armonía, para lo cual despliega con tesón
sus estrategias de unir el planeta en torno a las fundaciones del paraíso entre
nosotros. Y propongo que cada cual ponga una flor para la guirnalda que
adornará su frente –dijo Katiusca.
- ¿Su frente o sus
hombros? –quiso aclarar Piro.
- ¡Deja que se la ponga donde
más quiera! –dijo Alexander ya motivado-. Ése no es el problema. Vengo yo: Mi
reverencia es a los opositores de abril, que cuando dieron su primer golpe contra
el paraíso naciente y perdieron, no se volvieron locos ni desataron una
mortandad cruel e inútil, sino que se fueron del país, a echar vaina desde las
metrópolis gringomanas, pero conservando intacta la heredad patria, las
posibilidades de seguir adelante por el nuevo camino, y resguardando así su
alma, como una legítima heredera de los más grandes héroes de América.
- Mi reverencia es para la
población que todavía vota por el gobierno revolucionario –dijo Piro-. Y, aunque
está sufriendo la mayor precariedad de servicios, alimentos y medicinas, aprende
a no enfermarse, a sobrevivir con poco, a cultivar, a ser feliz sólo con
alegría, y derrocha espíritu y sabiduría al perseverar en la gesta planetaria anti
imperial, declarando a todas voces que, a pesar de los mil descalabros y
dificultades, la revolución y la república son el sendero de la victoria de la
paz y la armonía para ellos y para el mundo.
- Yo me inclino ante los
que han sabido salir de las trampas del ego, de la matriz mediática, del sueño, de la confusión y el odio y están
llegando, a través del mar de la calma y la serenidad, a las playas de este
nuevo mundo que los acoge feliz de que estemos reunidos, o juntos por vez
primera. Gracias por vivir coronando la mayor gloria que haya alcanzado pueblo
alguno, demostrando la ruta que abandona la prisión virtual, escala al cielo
sin límites y alcanza los más elevados sueños de la especie humana –concluyó la
Princesa Iratotumi.
Julio
2021
Fin del libro Iv
Libro IV Las bandas balcanizadoras
Capítulo
1:
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La incrustación, en el centro de Caracas, de paramilitares maniobrando para quedarse
y retarnos a una guerra larga, es quizá el rasgo más notable de la tragedia
burocrática –dice Alexander en medio del programa.
-
Pero la respuesta gubernamental sigue siendo esquivar una acción estructural en
los barrios: ¡es el colmo! ¡Esa falta de seriedad potencia la negligencia al
infinito! –exclama Katiusca algo alarmada.
-
Se niegan a considerar los barrios experimentales como una opción, pero ésa es
su naturaleza. Cuando manifiesta esa esencia superficial e inmadura, el
gobierno está actuando fiel a sus principios– agregó Piro muy calmado.
-
Lo más grave es que, con ese tipo de gestión superficial, negligente,
incompleta, es posible que estén ayudando a construir, sin necesidad, quiero
decir, pudiendo evitarlo, una guerra muy fea -calificó Marcela-. Una guerra,
sumamente cruel, de al menos veinte años.
-
Bueno, en Siria les metieron terroristas de la misma forma que aquí, y fueron
diez años de guerra severa y les faltan cinco, según dijo Al Zebayar –acota
Piro-, ¡pero ellos tuvieron la ayuda militar de Rusia, en el sitio, y nosotros
no podemos contar con tanto, creo! Sin embargo, esa posible metida de pata no
los hace cambiar de dirección.
-
Hay que repetirlo: Existe la posibilidad de que nuestro gobierno, por su
costumbre de abordar los problemas por encimita, esté ayudando a meternos en
una guerra larga, pero esa metida de pata no convence a nuestros
revolucionarios novatos de que ¡tienen que pararse en seco y considerar un
proyecto de fundar Barrios de Prueba, con un formato experimental diseñado
específicamente para resolver de raíz el problema del poder popular! –recalcó Aruyani.
-
Un proyecto evaluable, que obedezca a una meta estratégica precisa y a un
método perfeccionable, que dé herramientas para que el pueblo construya
libremente su destino –dijo Katiusca-. Una respuesta idónea, exacta,
espectacular y feliz al problema de la democratización del liderazgo.
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Una respuesta total y contundente, definitiva –concluyó Alex.
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Una respuesta estructural. Ése es el tema de hoy, “La acción paramilitar Vs
la acción burocrática revolucionaria”.
Ya regresamos. Manden sus mensajes, sus saludos, sus recomendaciones, sus
chistes, no queremos llanto, queja ni lamento: ¡Disfruten esta canción de la
Trova Feliz! –se despidió Piro por un ratico.
Después
del interludio de canciones, propagandas, identificación del canal y otros
distractores refrescantes, los del
cuarteto vuelven al ring radioeléctrico.
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Los revolucionarios novatos consideran que lo normal es que la gente viva en
barrios sin poder –se empecinan en repetir que tener poder es recibir recursos,
como en la base de misiones de la Cota, y nombrar consejos comunales sectarios,
de los que creen que organizar a la gente es ponerla a hacer cola. Se contentan
con que sus instituciones les den suficientes votos-, y les dejan el poder a
los paracos.
-
No, no, no. Eso no quedó claro –se impacientó Aruyani exigente-. ¡Explica eso
de que el gobierno les deja el poder a los paracos! No creo que hayas sido
suficientemente expresivo.
-
Los paracos están ahí, porque en los barrios manda quien quiera mandar, y el
paramilitarismo insiste más que el gobierno revolucionario. ¿Un ejemplo?: en
estos tres últimos años en la Cota, el gobierno se esmeró en gobernar ahí
varios días, cuando sacaron a los bichos la primera vez, unos diez o veinte
días, y cuando los sacaron la segunda vez otros veinte, unos cuarenta, ponle
cien días en total, mientras que los paracos mantuvieron su querencia y su
insistencia el resto de esos tres años: 365 x 3 – 100. El gobierno se conforma
con la superficie, con la apariencia, con lo poquito, y el terrorismo
internacional, con su saco de dólares gratis repartidos a manos llenas entre
los bichitos más necesitados, se conforma con el dominio diario, gobierna todos
los días. ¿Explicado?
-
Sí, mi Comandante –aceptó Marcela marcial y mansamente-. Se me ocurre que por
esa vía podríamos llegar a un
sistema donde el paramilitarismo mande tras bastidores –hablo de un futuro que
ojalá nunca llegue-, manejando los votos bajo amenaza, y la debilidad
disfrazada de chavismo los ayude a mantener una apariencia institucional
correcta.
-
¡Y, así como ha habido consejos comunales aparentemente chavistas pero en
realidad corruptos, los comenzaría a haber pero amenazados y al servicio del
paramilitarismo –completó Katiusca malignamente-, y el problema quedaría sin
resolver, pero el sistema gubernamental se mantendría satisfecho, obteniendo lo
que le interesa, la apariencia de gobernabilidad y los votos!
-
Lo que llamamos revolución burocrática –completó Aruyani.
-
Los consejos comunales no saben lo que es el poder popular, porque nadie se lo
ha enseñado, creen que nombrar un consejo comunal que pone a la gente a ser
cliente es organización, o que entregar viviendas es entregar poder….. –comenzó
Piro.
-
¡Y cuando los paracos matan a una de las camaradas y la arrastran por la calle con
las motos para amedrentar a todos, esperas dos años para dar una respuesta, y
la das nuevamente en la superficie: llegas, sacas a los matones, entregas regalos
el día del niño, levantas la casa del poder popular que los malandros tumbaron
hace dos años, repites que completaste una liberación del pueblo y te vas –o te
quedas varios meses- sin cambiar el fondo de la relación humana en el lugar!
–lo interrumpió Alexander impunemente.
-
¡O con los policías jodiendo a la gente como antes la jodían los malandros, y
con muchos vecinos deseando que los delincuentes vuelvan, porque con ellos se
vivía mejor! –amplió Piro la gráfica.
-
¡Eso es más que burocracia, es complicidad con la dominación y se paga caro!
–interrumpió Katiusca-. Si no se supiera lo que está haciendo la internacional
terrorista, okey. ¡Pero se sabe! Apenas se va la Guardia, los maleantes vuelven
y retoman su espacio. ¡Porque es de ellos! Si no es de la gente, quiero decir,
si la gente no sabe ser el poder todos los días, los maleantes sí lo saben. Ser
el poder todos los días no quiere decir que la policía ande por ahí. No, eso es
poder de la policía. Ser el poder todos los días quiere decir que toda la gente
del barrio cambió de mentalidad y no entrega lo que le pertenece, lo que le
corresponde. Y que, en vez de miedo y dispersión, los vecinos tienen organización,
ciencia y método y, apenas llega un primer tipo raro, lo detectan y lo neutralizan,
¡al primero! No esperan que llegue todo el bandón, ni que pasen dos años. ¡Eso
es lo que hay que lograr con el proyecto Barrio Feliz, o Barrio de Pruebas, o
Barrio Experimental, en todos los barrios del país!
De
improviso, un oasis sin palabras cruzadas, sólo la voz de una cantante delicada
y sensual llevándose el alma de todos junto con la de ella por espacios para
muchos desconocidos pero amenamente transitables. Luego del melodioso paseo y
unas propagandas, el cuarteto se lanza de nuevo a la carga.
-
Si la gente no sabe ser el poder, los maleantes sí lo saben. Me gustó esa
frase, Gatiusca. Lo resume todo –resumió Piro-. Voy a completarla: Si la gente
sabe ser el poder, los maleantes no caben, no pueden: se regeneran o se van
para otro país.
-
Hay algo que no me cuadra –comienza Alex-. Los paracos quedan como los malos y
los culpables, y eso es correcto. Pero quedarse a ver esa parte solamente,
encubre que el gobierno también es responsable de que entren y se organicen
aquí.
- Eso suena interesante ¿Puedes explayarte
un poco? –lo anima Katy la Inquisidora.
-
Desde la óptica del gobierno, los paramiliterroristas son los criminales, los
culpables, los malos de la película, los invasores, los que secuestran a la
gente, aunque terminan siendo admirados, por no decir amados, por muchos del
lugar, y eso es verdadero…...
-
Es igual a cuando la gente ama a los gringomanos, que te secuestran, te roban, te
amenazan a los presidentes bienintencionados, te usurpan y te chantajean pero, aún
si te das cuenta, prefieres aceptarlo. No les cobras que vapuleen a tus
embajadores, que les dicten lo que tienen que decir y te maten al jefe de
estado si no les obedece, y les agradeces que te dejen comerciar con su moneda
y que te saboteen si tratas de inventarte una mejor -dijo Aruyani.
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Todos viven en ese Estocolmo global. Y digo viven porque yo me salí: prefiero
mi casa en el Edén Terreno –dijo Piro.
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Pero viéndolo desde otra óptica –continuó Alex-, y volviendo al tema: ¿No es el
estado culpable de que entren, no es criminal tener a la gente tan inmadura o
indefensa, tan desprevenida psicológicamente y tan lista para amar a estos
malhechores? ¿Quiénes son los malos, cuando el estado no provee de escrúpulos y
valores a los jóvenes de los barrios, y deja que lleguen los capos con las
manos llenas de dinero fuerte, divisas que no se devalúan –al menos en el corto
plazo-, y les ofrezcan empleo rentable, venganza, matar, violar
-
Eso tiene mucho parecido con lo que hacía Boves entusiasmando a los desclasados
en 1814 para formar su ejército. Visto desde el punto de los casi hambrientos y
llenos de rencor social, los bandidos que llegan a ofrecerles empleo son unos
héroes. Parece que podemos culpar al estado por no ser tan hábil como los forajidos
y por no prevalecer –aceptó Marcela.
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Haz otro paralelo. Allá hacía falta que Bolívar creyera en los negros y
atrajera a Camejo y a Rondón, y en los indios y atrajera a Reyes Vargas. Y que
decretara -aunque fuera sin base social o moral para lograrlo- la libertad de
los esclavos y el reparto de las tierras. Ahora y aquí ¿qué hace falta? Pero no
lo digas. Ya todo el mundo sabe –lapidó Katiusca.
-
Todo el mundo menos el gobierno –arremetió Piro nuevamente-. Y menos aún cuando
llega a un barrio, empodera a los delincuentes más poderosos para que sometan a
los menos hábiles, y cree que usar esa estrategia policial malandra se puede
llamar revolución.
-
Quiero hacer una advertencia: estamos juzgando, criticando y calificando al
gobierno, a sabiendas de que esas son operaciones inválidas, pero las estamos
utilizando como una licencia poética, para explicar una situación –aclaró
Aruyani solícita.
- El nivel burocrático –y con esto
queremos decir superficial, que no va al fondo ni aporta soluciones en lo
estructural-, es lo que tenemos, es lo mejor que hemos podido construir como
revolución y es increíble: es muchísimo lo construido –aclaró Katy.
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El esfuerzo de nuestros hombres de armas es excepcional, notorio, laudable.
Pero apoya el nivel burocrático de la gestión en conjunto, lo cual no garantiza
la perpetuidad, ni siquiera la mínima continuidad del proceso republicano
–aclaró Alex.
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Ni la felicidad del pueblo, ni el fortalecimiento de sus instituciones. Cuanto
más, la gestión inmadura auspicia el estado policial, o el estado delincuencial
que, en el fondo, es lo mismo: ausencia del poder de la gente –dijo Aruyani.
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El nivel burocrático es de corto aliento –explicó Piro-. Se agota y deja llegar
al enemigo que combatía. Le sirve el triunfo al enemigo. Trabaja para él. La
única forma de que la revolución no trabaje para su enemigo, es que genere su
propio opuesto dialéctico: la revolución de la boca para afuera, tendría que
aprender a superarse a sí misma y convertirse en otra cosa: volverse una
Oposición Noble.
-
Es lo que hacemos. Para ir más allá de ese nivel escaso, negligente e inválido,
no nos estamos quedando en la calificación o el juicio, la crítica o la condena,
no decimos: “el gobierno es culpable de no enamorar a los muchachos para el
paraíso”, sino que estamos enamorándolos nosotros mismos: ¡estamos yendo al
fondo del asunto y procurando soluciones profundas! –concluyó Marcela.
-
Por otra parte, cuando aceptamos que el gobierno es burocrático, lo hacemos
sinceramente –argumentó Katiusca-. No tenemos problemas con que el gobierno sea
ineficiente, porque tenemos 500 años para corregir todos esos defectos. Los
oligarcas estuvieron cinco siglos metiendo la pata y a veces acertando.
Nosotros también tenemos derecho a poner la torta entre acierto y acierto.
-
O a acertar, entre torta y torta –reordenó Piro.
-
Ellos, los del gobierno lento, están haciendo lo que pueden y se les agradece
con toda el alma. Pero necesitamos llamar a los que puedan superar ese nivel
burocrático, para hacer algo mejor, en vez de quedarnos en el lamento o caer en
el saboteo. Si no aprendemos de los errores, ¿de qué vamos a aprender? –se
justificó Alex.
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De los aciertos. La emulación y la envidia constructiva también empujan el
carro de la victoria –le dijo Piro.
-
Una vez colocadas esas rayitas sobre las eñes, ¡vamos a darnos una pausa y a
refrescarnos la mente con unos anuncios y ya venimos! –dijo Katiusca y eso
hicieron y después regresaron.
-
Bueno, volviendo al tema. Cuando agarras a los maleantes y los culpas de todo,
da la impresión de que eres eficiente y de que ya hiciste bien tu trabajo. Esa
apariencia también es el mundo burocrático, el universo de lo superficial y de
lo falso. ¡Porque la realidad es todo lo contrario! Primero, el gobierno es el primero
que falla, y segundo, el trabajo no está hecho –aclaró Alex-. El gobierno falla
cuando deja entrar a los bandidos y cuando los deja apoderarse de esos barrios,
y cuando deja entrar las armas sin darse cuenta, y es el que los deja
instalarse, ¡después de que mataron a una líder ahí y la desmembraron en
público!
-
¡El gobierno es el despistado, el que pareciera que no sabe dónde está parado!
–dijo Piro, para que el párrafo de Alex no resultara tan largo.
-
¡El gobierno es el deficiente, el penetrable, el que permite la invasión de los
paramilitares hasta el punto en que estaban, ya listos para desencadenar la
parte más terrible del desastre! Y segundo, el trabajo no está hecho. Con todo
lo esforzado, lo brillante y lo glorioso del desempeño de los cuerpos de
seguridad, el trabajo no está hecho. ¡Porque, lo más seguro es que hayan diez o
veinte enclaves terroristas más, y que estén en vida latente….! Pero, lo peor
no es eso, sino que, dada su naturaleza burocrática –la que le permite culpar
al otro de todo y creer que ya el trabajo está hecho-, el gobierno seguirá
alimentando esa penetración. Y, en ese caso, se cumplirá lo que dijo el
camarada Al Zebayar, que peleó en Siria
-
Fue lo que ocurrió cuando Carvajalino dijo que entrarían por las trochas y no
se hizo nada y entraron. Y es lo que ocurrió el año pasado cuando Al Zebayar
dijo lo de los diez años de guerra más cinco y estamos actuando un año después
–recordó Katy.
-
¡No estamos actuando! O, sí: estamos actuando en la superficie, en la piel del
fenómeno, y dejando el problema crecer por debajito –aclaró Yani.
-
Para mí que ya estamos en esos diez años, que no son diez sino que serán veinte.
Y no estamos en el año uno. Estamos como en el año tres o cuatro de esa guerra
–asomó Alex.
-
¡Vamos como por el año cinco o seis de esa guerra larguita, aunque apenas
estamos viendo los combates! –lo apoyó Piro.
-
¡Y nosotros, hablo del país, como nos tomamos todo a fiesta, no le estamos
poniendo mucho cuidado a este feo asunto! –intervino Katiusca.
-
Pero ya los invasores tomaron medio Apure, medio Amazonas, medio Táchira, medio
Zulia. En Boconó lo que se escucha y lo que se baila es puro vallenato. Sólo
que no nos damos cuenta de la invasión y la apoyamos con nuestra imbecilidad.
-
No ofendas. Mejor te queda decir, con nuestra ciudadanía burocrática. Vamos a
inventar un nuevo término, ciudadano burocrático –sugirió Aruyani.
-
Ya eso está inventado: Ciudadano Novato encierra todo. Y quiere decir nino, y
tiene femenino, y combina con los otros términos: ninas y ninos, renas y renos,
demonas y demonos. ¡Hay de todo en la viña del señor de las guerras! -casi
gritó Piro.
-
¡Qué te puedo decir! –musitó Aruyani bajando el tono, para decirlo todo sin
agregar palabra.
-
Yo prefiero decir ninico.
-
Bueno, pero vamos a cambiar de tema.
Capítulo 2
-
Aruyany Irato tumi, Aruyany Irato tumi –recita Piro como un verso. En realidad
lo dice como un mantra y él se está ensalmando, se cura. Invoca un prodigio.
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Irato tumi era el apellido de mis abuelos hace cuatrocientos años, dice
Aruyani. Quería decir Bendición del Cielo, pero los europeos no lo supieron
nunca. Ni siquiera lo preguntaron. Por eso derivó en Totumi, y finalmente, en
las cercanías de las últimas generaciones, se transformó en Totumo, una forma
familiar, la total concesión a la cotidianidad. Yo despreciaba mi nombre
indígena –no el apellido Totumo, que me incitaba a rebelarme y enfrentar las
costumbres- y lo escondí durante todo mi primer período de evolución.
Ella
prefirió llamarse solo Marcela –cosa que solo ahora conocen los televidentes y
radioescuchas-, hasta que, surcados los vericuetos del arcano, conocedora del
universo, un día estuvo dispuesta a manifestar todo su ser. Los que la ven por
tv, reconocen que se parece a la de Al aire, pero es más bajita y más sexi.
Ella dice que ahora tiene fuerza y osadía suficientes para jugar.
-
Por eso me metí, estos días, en esos trámites legales para cambiar el Totumo,
no por Totuma, como un vez me sugirió Piro, sino por Irato tumi, la forma
original, asumiendo totalmente lo que
quiere decir en lengua cuyuní. Y estoy peleando para que, en vez de
Marcela Totumo, me llamen por mi verdadero nombre y me digan Aruyani Irato
Tumi.
¿Te
puedo decir Yani? –le pregunta tímidamente, o ligeramente intimidado,
Alexander.
-
¿Aruyani quiere decir Niña de la mañana o Luz de la mañana? –le pregunta Piro
bregando con su mala memoria.
-
Tómalo como quieras. Sea como sea, a la larga es la misma belleza que tienes
enfrente –responde, no ella, sino Katiusca.
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Luna de la Mañana –responde Aruyani con un gesto de fingido desdén hacia Piro,
por el olvido, y un sincero guiño de gratitud hacia Katiusca, por el piropo.
-
Luna de la Mañana Bendición del Cielo, cómo no amarte. La grandeza de esta raza
americana es proverbial –se destapó Piro-. Genérica. Generacional. Increíble.
Después de los asesinatos en masa contra su gente, los magnicidios, Tamanaco,
Guaicaipuro, la sangre derrochada, la explotación minera en los placeres
perlíferos, entrar al agua obligado, una y otra vez hasta la muerte por
agotamiento, bajo la mirada codiciosa del cazador de hombres y de gemas marinas,
que te esperaba arriba, en su canoa. Después de todo eso, la capacidad para volver
al presente, el perdón infinito mediante, es una alta condecoración que sólo
exhiben los espíritus más nobles. Después de las cacerías en vivo, ya entrado
el siglo XX, y del despojo que continúa todavía en el siglo XXI. Después de
todo eso, la respuesta de nuestro mundo aborigen es sonreírle al mundo,
compartir la vida sin rencores, resolver, entender y sumar en paz para que haya
una Verdadera República, la que no llegó con los colonizadores y se retardó 500
años. Pero están ahí, para el encuentro. Con el alma pura aún. Quizá los de
aquí, como no tenían escritura, guardaron menos memoria de los crímenes
soportados, y les está siendo más fácil estrenar el cielo, esta Tierra de
Gracia. Los del agua. De ahí viene Aruyany Irato Tumi. Si quieres más amor, me
dices. Te amo.
-
Bueno. Ya que Piro comenzó con ese elogio, propongo que cada uno haga una
alabanza de nuestra raza indígena –propuso Marcela aparentando no estar
conmovida.
-
Antes se despreciaba esa vertiente cultural, ¡Dispárele, Teniente! ¡Coño, va
con su cría, van nadando! ¡No importa, Teniente, es un indio! ¡Dispárele! Se
les despojaba, con la anuencia de la iglesia, de sus tierras y se los
domesticaba. A Tránsito Amaguaña, india ecuatoriana, la tuvieron de esclava
doméstica hasta comienzos de 1900, a su tía la colgaron de un árbol con un
ternero en la otra punta de la cuerda, porque ella lo descuidó y murió, en una
de las haciendas de los curas. Pablo Neruda narra que su ministro de exteriores
lo mandó ¡Saque esa cara india de la portada de la revista “No somos indios”!,
y la Burlic vino orgullosa a repetir la hazaña de sus antepasados
conquistadores, en pleno siglo XXI. Igual que la Añez vino de vengadora
cristiana a revivir la guerra santa en plena época en que nos estamos alistando
en la paz para entrar al Paraíso. ¿Qué tal? –dijo Katiusca.
La
aplauden todos, los cercanos y los lejanos.
-
La patria latinoamericana caribeña se está forjando a partir de hechos
gloriosos e inventos inauditos. Ya no hay chance para omisiones y escondrijos,
pero sí podemos concretar mitos, como el de la Tierra de Gracia, que inició
Colón, el de la eterna juventud y la felicidad imperturbable, todo lo
fantástico, junto a hechos maravillosos ya consumados, como los actos de amar a
todos con el movimiento corporal, la danza, el gesto, el toque del balón en vez
del empujón a un contrario, el respeto al oponente y el juego permanente
–acompaña Alexander a los alabantes.
-
Pero no hiciste un elogio de lo aborigen –censuró Aruyani- ¿Cuáles serían las
hazañas, reales, viejas o actuales, sumables como aportes de la vertiente
aborigen a esa perpetua epopeya americana?
-
Bolivia ha distribuido mejor que nadie en 500 años. Su población,
mayoritariamente india, ha recuperado su democracia espectacularmente, y es un
faro para todas las razas que buscan la redención –agrega en su cuenta
Alexander-. Pero también ha sido el único conglomerado humano que expulsó a Mac
Don, porque preferían su comida autóctona, más rica y nutritiva. Para forjar un ideario de todos, una prosapia
nuestra, podemos estar orgulloso de que Tupac Amarú, aunque fuera desmembrado
por los más fuertes caballos, haya vuelto hecho millones a triunfar. No a
vengarse, sino a hacer justicia dejando en ridículo a todos los que han
administrado riquezas fabricando pobres –concluye -. Esa belleza descomunal
sobrepasa toda proeza antigua o moderna. Ése puede ser el origen de un Mito
fundador en la epopeya americana de los nuevos tiempos.
Todos
reverencian con sonidos, exclamaciones, aplausos y risas, la alabanza de
Alexander.
-
¿Puedo repetir? –se esmera Piro en tejer un agregado, en juego con los
postulados de Alexander-. Yo creo que tejer las fábulas también es hacer patria.
Tanto hacer la proeza como tejer la leyenda, todo es fabricar una patria. En nuestro
caso, para la patria latinoamericana, forjar los mitos, estar orgullosos de lo
grande de Ecuador, de Perú, de Bolivia y México, lo viejo y lo nuevo glorioso,
pertenecer, cobijarnos en el aura de la gloria, zambullirnos en el río de
las leyendas, querer relatárselas a
nuestros hijos y que ellos las transmitan, flotar en ese inasible pecho
sentimental que alberga y alimenta el espíritu, todo eso es imprescindible para
enamorar a los muchachos de la práctica ciudadana emergente, y para que no se
los lleven los terroristas.
-
¿Será que la patria es un asunto de tener imaginación? –pregunta Yani.
-
En parte sí. Las dos cosas, hazañas e imaginación, héroes hacedores de hazañas
y contadores de cuentos. Hay que tener ancestros y recuerdos, tíos coberos,
poetas inventores de proezas y ejecutores de prodigios verdaderos, Maratón y
sus relatores verbales. Troya y su Cuentacuentos Homero –dijo Piro.
-
¿Qué les cuentan los zombis gringomanos a sus hijos? –se lanza Alejandro y se
responde-. Las hazañas de la guerra, las mentiras, porque los muertos los puso
la Urss Les cuentan todo el imaginario de Usa, sus películas, miles de filmes
con un sentido de la vida.
-
Hacer patria, para ellos, es relatar que fueron unos héroes de matar a casi
todos los indios, sin aclarar que haberlos despojado fue un crimen. Y sin decir
que los vejaban en colegios que negaban su cultura y que encerraban a sus niños
en colegios extraños y los enterraban en el patio, cuando se morían
tempranamente de tristeza –repite Katiusca.
-
¿Y qué es patria para los súbditos imperiales de aquí?
-
Los subalternos de aquí se alegran con los reflejos del esplendor gringomano:
se enternecen con las canciones y sus mensajes, posiblemente mal traducidos, y
vibran con los filmes, son incontables los momentos vividos siendo reflejo,
destello, truco de cámara –respondió Piro.
-
Es obligatorio reconocer que Usa ha tenido un tremendo éxito en crear un
imaginario deslumbrante, una imagen grandiosa que subyuga multitudes. Verlo, da
una idea de lo que debemos hacer los Ángeles de la Tierra, para atraer a los
muchachos lejos de los paracos súper millonarios –comentó Aruyani.
-
Desde la mente de los subyugados, pertenecer a ese reino portentoso es una
conquista del espíritu –elucubró Katiusca-. Es crecer, quedar abrazado por la
grandeza, protegido. Para los súbditos, ser parte, así sea subalterna, es
encumbrarse.
-
Para esos fascinados, la patria es la misma de los nacidos allá. Son
connacionales, aunque de una manera subalterna y gratuita, sin haber aportado
nada sino la doblegación y el olvido de los propios ancestros, la negación de
lo aborigen, del abolengo negro, de Bolívar y de gente como Artigas –dijo
Aruyani.
-
Para los gringomanos de nacimiento, pertenecer al imperio es elevarse al grado
de querer que todos se les arrodillen. Por eso 70 millones votaron por el Nuevo
Fuhrer –dice Alex-. Ellos están viviendo en el IV Reich. Dando esa pelea.
-
Para nosotros, las glorias pasadas y presentes significan ser alcanzados por un
hálito celestial: liberar, redimir, alegrar, poner a gozar es diferente a
arrodillar, oprimir y subyugar, así sea por las buenas –agrega la Irato tumi.
-
Nuestra Pequeña República nace de la liberación de cada ciudadano, y de su
arribo a la alegría y a la paz con todos, los cercanos y los lejanos –asegura
Alex-. Eso nos da una ventaja terrible: mientras más crezca esta patria
pequeña, más feliz y libre, más sereno, amoroso y seguro será el mundo.
-
A propósito de los Libertadores –coló Katiusca otro tema-, quien liberó a los
oligarcas de américa del sur sí fueron los padres de la patria norteamericana,
como dijo el subalterno mayor. ¡Es la pura verdad! Los gringomanos los ayudaron
a deshacerse de Bolívar y del fantasma de la igualdad, y los dejaron en el
poder por doscientos años: ¡Claro que los liberaron!
Corte,
canciones, anuncios del canal
-
Es hora de confeccionar una escalera al cielo con esta criatura: la patria de
los Ángeles Terrenos. ¿Quién comienza? –propuso Alexander.
-
Es fácil: abajo, los que ni pendiente, algunos no tienen patria, viven en un
bolsillo. En el segundo, los de la patria tramposa, engañados, manipulados,
amando ingenuamente, a veces a distancia, capaces de atacar a terceros para
defender su territorio avasallando, y en ese mismo escalón los que los
manipulan. En el tercero, los que han despertado y tienen conciencia de que, al
menos, hay que respetar a los demás. Esa patria es amplia también,
extraterritorial, y tiende a embellecerse. Y, en lo alto, los que sabemos que
la patria pequeña es el barrio experimental, que tiene que volverse un cielo, para
que sea el embrión de la patria grande, que es el planeta, pero antes es
Latinoamérica y el Caribe, en su viaje a volverse un paraíso –armó la princesa
Aruyani todo el tinglado celestial ella sola.
-
Pero, para llegar ahí, hay que tener conocimiento de que Europa es, en este
campo, robo y saqueo, para no hablar mal de los montes y las culebras –dijo
Piro-, nada sobresaliente en lo espiritual. O, verle todo lo especial y lo
bonito, pero también todo lo choreto y lo horrendo.
-
Ver completo el panorama de lo que ocurre afuera, es bueno para saber que todo
lo horrendo que podamos tener nosotros, la belicosidad de los Caribes, el apego
de los aztecas por la sangre durante sus juegos, no impide todo lo grandioso
que ya somos o que podemos forjar –dice Katiusca.
-
¿Le vamos a decir indios a los aborígenes americanos, o vamos a seguir en ese
peo? –pregunta Alex.
-
Por mí sí. Por amor a la India y a sus cumbres espirituales –respondió Piro-.
Por amor a lo mestizo, a lo moreno y a ese capricho lingüístico de la gente.
-
Ya sabemos que el orgullo patrio puede ser forjado de segunda mano, con relatos
falsos, con la patria de otro, con mentiras y omisiones, como las del imperio
gringomano, que armaron a Hitler –asegura Marcela-, pero eso nunca lo dicen, y
encima hicieron las películas donde le ganan y quedan como héroes…..
-
Cuando los urssos fueron los que pusieron veinticinco millones de testículos
–la complementa Alexander.
-
¿Los ursos o los rusos?
-
Los urssos. Era la Urss, ¿no? Entonces sus valientes ciudadanos eran los
urssos.
-
¿Y cuántos ovarios? –pregunta Katiusca feminista.
-
Bueno, vamos a compartirnos el botín. Si fueron veinticinco millones de
muertos, ponle quince varones, esos son treinta millones de esféricas, y diez
millones de ovarios. ¿Los ovarios se cuentan de a par o de a tres o de a
cuántos? ¡Ahí tienes un montón!
Corte,
propaganda, canciones, Noticias tvt.
-
Los que construyen la patria, al principio siempre son unos pocos. Imagínate a
la Alemania de 1920. Hitler tuvo que bregar duro, pero había consenso y
encontró compinches suficientes. Millones fueron convocados y dispusieron su
vida para el proyecto de emersión, y se logró –comienza Aruyani Irato tumi la
tanda.
-
Lo que comenzó con pocos, pasó a ser el orgullo de muchos, un número
suficiente, el aliento de millones, adentro y afuera. Y si se hubiera
sostenido, como el proyecto otomano, hubiese durado seis siglos. Eso es la
patria, un sueño convertido en construcción por los operadores, que logran su
inserción en la historia –se suma Alexander.
-
Ahora vengámonos a Venezuela. ¿Este proyecto tiene más enemigos que amigos, y qué
futuro, diez años o milenios? –inquiere la princesa.
-
No son tantos los enemigos. Afuera mucha gente quiere que un primer país sea
libre y se ría de los imperios, y eso le crea una gran popularidad
internacional. Que dure, depende de que los líderes manejen bien lo de las
afiliaciones al proyecto, y logren que el universo le dé su visto bueno. Entonces
la historia nos acogerá bien en su seno, para durar por siempre –asegura Piro.
-
En la medida en que ganemos afiliados entre los que ahorita están en contra por
engaño, en la medida en que aprendamos a luchar contra la mentira –eso de que
llevar la policía a hacer guardia y arreglar las canchas es liberar al pueblo,
por ejemplo-, y en que seamos campeones de establecer ciertas verdades y de alentar
la poesía fundadora, ganará el paraíso.
-
Creo que tenemos una ventaja decisiva a la hora de la verdad: nuestra patria
no promete terminar arañando a sus
vecinos cuando crezca. Nuestras uñas serán sólo para lucirlas. Cuando declaramos
espléndidamente la naturaleza edénica de la expedición patriótica de los
Ángeles Terrenos, ayudamos a que todos quieran entrar y a que el embrión crezca
protegiéndose con zonas de paz sucesivamente liberadas, hasta abarcar todo el
planeta –denunció Katiusca su imperialismo de la poesía.
-
¡Más nos vale! – deseó Alex.
-
Queda mucho por hacer: desafiar el destino, despejar la meta final, navegar
apasionadamente manteniendo el rumbo –vaticinó Piro-. Pero lo sobresaliente es
que lo estamos haciendo y que eso nos mantiene entretenidos, en el más grato
presente.
-
Celebremos entonces que estamos arrullando el cielo en su lecho caribeño, que
va madurando la utopía, cada patria chica se hace Latinoamérica y el paraíso florece
hecho realidad en el planeta -decretó la Princesa Iratotumi.
Capítulo 3
Vicky
no quiere recoger los juguetes que tiene regados por toda la sala impidiendo el
libre tránsito. Su mamá la castiga y la
obliga a recoger también su cuarto. Ella lo hace con gran disgusto, llorando.
- Por ahí, aprenderá que quien la ama
puede hacerla llorar. Va rumbo a emparejarse con un golpeador.
-
Bueno, ¡busca tú qué hacer con ella! ¡A mí ya me colmó la paciencia!
-
No te rindas. Tenemos que hacerlo entre todos. Quédate un tiempo de bajo
perfil. Le diré que tú no te vas a salir de esa trampa, para ver si quiere ser
original e irse ella alante. ¿Me das carta blanca?
-
¡Haz lo que quieras! Cuando esté más calmada hablamos.
El
padre, muy contento esa tarde en el parque, le dice, a modo de confesión, y
como echándole un cuento: “Tu mamá te odia –la niña pela los ojos-. Te odia a
la vez que te ama, porque te pareces a su madre, que la maltrataba, y cuando te
odia es que está alucinando, creyendo que eres la vieja.
-
¿Tú crees que esté tan loca así? –pregunta Vicky con un rayo de esperanza.
-
Todos alucinamos casi siempre. Ahora aprenderás a verlo por ti misma. El
problema es que te encerró en su trampa y ahora tú crees que peleando con ella
le ganas. Cuando te niegas a hacer las cosas de la casa por tu cuenta, tú ganas
y te equilibras: ahí la trampa está activa, funciona: le das motivos para
maltratarte y ejercer su ser autoritario y vengativo y vencer a alguien,
supuestamente por el bien de ese alguien. Ahí saca el odio. La ayudas a sacar
su lado sádico.
-
Eso ya lo he visto con mis propios ojos.
-
Y cuando haces las cosas por obligación o por temor al castigo, también activas
la trampa: aprendes a aborrecer las tareas, la familia, la gente, la vida. A
ella. Eso es lo que tenemos que desarmar. Pero es fácil. ¿Ya sabes cómo se
desarma?
- Me imagino que debo entender que
está alucinando y no enredarme con ella sino permanecer despierta: dejarla sola.
No contagiarme su demencia.
- ¡Esa es Vicky, mi hija, carajo! ¡Esa es
la actitud! ¡Ya comenzamos a desarmar la trampa!
Por
supuesto, no era la primera vez que trataban el tema de uno mismo. Ella sabía
algo sobre pasar imágenes y había escuchado varias veces lo de las tareas de
cumplimiento irrevocable, que vienen con uno, bañarse, fregar platos de vez en
cuando, de las cuales es mejor enamorarse, para no sufrir ni hacer sufrir. Pero
ahora intensificaron los ejercicios de apresto para detectar el hacer gustoso,
el aprendizaje divertido, la mejor vida, y a diferenciarla del displacer, el
malestar y la mala vida. Ya la niña tenía, además, una noción bastante nutrida
de lo tóxico, por un tío de la familia, risueño pero irresponsable y francamente
dañado. Hicieron ejercicios de diferenciación entre la dependencia y la
independencia. Finalmente, se dieron entrenamientos para entender qué significa
llevar la contraria.
- ¿Qué es lo que más
disfrutarías aprender?
- Hablar inglés:
conversar con la gente en otros idiomas y entenderlos.
- Di qué es lo bueno de
cuando estás aprendiendo eso que te gusta.
- Es gustoso, como un
juego, tú lo elegiste, no fue que te obligaron, disfrutas plenamente, no hay
miedo ni la idea de un acoso ni de una amenaza.
-
Nombra
una vez que disfrutaste porque aprendiste algo, o porque estabas empezando o
porque ya estabas haciéndolo.
- Cuando aprendí a
patinar. Me costó muchísimo, pero yo quería aprender y había visto a los niños
de la escuela de patinaje que aceleraban en las curvas y se inclinaban para un
lado a propósito, como profesionales, y quería hacerlo yo. Me caí muchas veces,
y ya me parecía que mis patines eran demasiado malos o que mis zapatos eran los
culpables, cuando vi que estaba haciendo las inclinaciones en las curvas y
luciendo la destreza que admiraba y que ¡ya sabía patinar como una campeona!
Ese día fue grandioso para mí. Antes,
durante y después. Todavía soy feliz cuando sé que patino bien. Ahora tú.
- Recuerdo la alegría que
me dio cuando saqué pepitonas del mar la primera vez. Allá les dicen patecabra
y yo me había sumergido dos veces desde el bote y no había llegado al fondo ni
sacado nada. Me lancé la tercera y le di más abajo con las chapaletas hasta que
llegué y agarré unas piedras del fondo y comencé a subir con ellas apurado,
pero había bajado mucho y me parecía que no llegaría arriba nunca, hasta que de
pronto apareció el reflejo del sol allá, lejano, y poco a poco me le fui
acercando hasta que salí a la superficie, feliz de estar donde podía respirar a
mis anchas, y contento de haber sacado lo que mis amigos del mar sacaban con
tanta facilidad y que luego cocinamos en una fogata en la playa. En ese tiempo
yo no sabía nadar.
Duran un rato en eso,
ponen como cinco cada cual.
- Muy bien, lo importante
ahora es saber que todo debe ser hecho ahí, donde uno escoge, aprende y
disfruta. Si uno no está ahí, está perdiendo la vida y tiene que salirse
rápido. Lo único importante es salirse. Rápido.
Vicky recordó la forma
como recogió la cosas de la sala y como arregló su cuarto llorando.
Luego el padre trajo a
casa varias películas, puso ejemplos de artistas que viven en el nivel feliz,
haciendo lo que les da la gana con las formas, los colores, las imágenes,
jugando como niños en su mundo. Conversaron sobre la humanidad, que viene de la
esclavitud obligatoria a la esclavitud consensuada y casi grata, hicieron una
escalera, que fue desde el nivel mínimo a un nivel más alto, máximo, el de la
gente que vive como artista de la vida real. Él le pidió ejemplos hasta que
ella demostró saber que, no sólo existe la libertad de hacer, sino que lo sano
es aspirar al disfrute de una vida en ese nivel artístico y que eso es ser una
princesa.
- ¿Qué es lo que más odias
hacer?
- Bañarme, cepillarme,
fregar platos, recoger los juguetes, hacer las tareas.
- ¿Cómo es eso, qué
caracteriza eso?
- Yo no lo escojo
libremente, quieren obligarme, si no lo hago, tu mujer me castiga.
Entonces volvieron al
delicado tema de las cosas que hay que hacer porque son parte de uno y de la
casa (barrer de vez en cuando, mantener libre de obstáculos los pasos de tráfago
fluido en la casa), y la necesidad de aceptarlas
y aprender a hacerlas feliz. Ella convino.
- Está bien haré un esfuerzo.
- No. Un esfuerzo
significa ir contra tu libertad, y lo que hace falta no es hacer nada en contra
de uno, sino asimilar esas tareas hasta que sean gratas, parte de uno. Hay que
fregar platos, de vez en cuando, y bañarse…. Recuerda qué es llevar la contraria.
- Hacer lo contrario de
lo que te ordenan, a veces lo logras y gozas, a veces no y sufres. Andas
preocupada, haciéndote la loca, sabiendo que en algún momento va a llegar el
verdugo.
- Es tratar de salirte
con la tuya sin entender la trampa: sin ver que el otro alucina, sin recordar que
la alegría verdadera existe, sin aprovechar que sabes pasar imágenes y que
puedes escoger el mejor mundo para vivir.
- Es un intento de escapar
con los ojos cerrados.
- “Llevar la contraria es
un intento de escapar con los ojos cerrados”. ¡Ésa te quedó sobrenatural! –la
festejó su progenitor.
- Da placer a veces,
porque es contra un enemigo que pretendía obligarte, pero es la mitad del goce,
porque existe el goce completo, que es hacer disfrutando. Que yo a veces pierda,
no vale. Eso sería ayudarla a que ella a veces gane.
- Es mejor dejarla por
allá con su locura.
- Tienes razón. Prefiero el
mundo feliz y tener risa para todo el tiempo.
Fueron días de ardua
experimentación. Al final de ese período, una tarde él le pregunta:
- ¿Ya podrías recoger la
sala o fregar platos contenta, aunque tu madre ande por ahí, pero siendo tú
independiente de ella?
Vicky lo mira y él
adivina que está sopesando la palabra independencia.
- Independiente quiere
decir, no hacerlo porque ella quiere que lo hagas, o porque no quiere, sino
porque tú sabes que hace falta y te incorporas a las tareas en armonía,
contenta.
Vicky duda sinceramente, desecha lo
de hacer un esfuerzo, acepta que está dispuesta a probar a ver qué encuentra, y
dice con la cabeza que sí.
-
Bueno, mientras hagas algo, practica a ver las imágenes que te lo impiden y
elimínalas, hasta que quedes unida y feliz.
Entonces ella entró en un
período en que hacía oficio pescando imágenes. Lo importante no era hacer, sino
ver su mundo imaginario y, si las imágenes la separaban de su madre, deshacerlas.
La progenitora se ha mantenido en la retaguardia, viendo de lejos, algo
recelosa, sin mucha fe en la victoria de la expedición, pero sin gritar ni
exasperarse cuando ve el cuarto regado. Y sin decir “¿Qué bicho te picó?”,
cuando la niña friega tres platos que había en el fregadero. Deshaciendo todo
esfuerzo por no explotar.
- Vamos a hacer un
algoritmo: una ruta segura, desde la trampa, hasta el mundo feliz y amigable.
¿Tú comienzas?
- Si. Primero está el
malestar, la cara de mi mamá, o ella rondando, algo que se me olvidó y que no
me gusta hacer. Segundo, elimino la imagen de que debo obedecerle, queda claro
que ella no es mi enemiga: recuerdo que cuando alucina, está enferma, pero la
estamos curando. Tercero, descubro por qué hace falta esa tarea doméstica. No
es hacer lo que ella quiere, son las cosas de la casa. No es obedecerle, es mi
libre escogencia. Me pego directamente con la tarea. ¿Hace falta o no? Si hace
falta, la hago yo sola. Mi mamá no está en mi cabeza. Cuarto: si llega y me
dice ¿Y eso? Le digo Ésta es tu hija,
que se salió de la trampa. Y veo si sigue adentro o si ya se salió también.
Cuando Vicky se curó y
alcanzó su independencia, la madre quedó entre la avalancha amorosa y la pared.
Supo que no podía quedase atrás, hizo su parte para deshacer del todo la jaula
y se esmeró en ver sus alucinaciones de que la niña nunca iba a cambiar, de que
se parece al monstruo que era su abuela, y quedaron amigas. A veces una llamaba
la atención a la otra sobre algún detalle, a veces la otra a la una y así iban,
corrigiéndose mutuamente y avanzando. Una amiguita de Vicky, que sabía cómo se
trataban antes la hija y su madre, le pregunta a la niña qué milagro ocurrió, y
entonces comienza otra historia en que la misma Vicky ayuda a su contemporánea
a independizarse y despertar a su madre, que la odia a ratos porque tiene una
mascota que se le orina las alfombras, y porque es niña y no comprende, pero,
sobre todo, porque no le gusta hacer las tareas y la hace perder horas y horas asesorándola
en esa escabrosa labor.
- Vamos a hacer un
algoritmo –le dice Vicky-: una ruta segura, desde la trampa, hasta el mundo
feliz y amigable.
- La palabra no puede ser
cagar, porque está desprestigiada. Ha sido execrada desde hace demasiado
tiempo. Pero las palabras sustitutas y las frases sinónimas tampoco encajan. Ninguna
cumple la función canónica de definir el hecho con la naturalidad y prestancia
que tiene, orinar, por ejemplo –dijo Piro.
- ¡Pongan por ejemplo,
hacer cocó! Para muchos será fácil decirla, pero muchos otros se van a burlar cuando
la escuchen –se involucró Katy.
- Ir al baño tampoco
sirve. Es un eufemismo. Ir al baño es una cosa, ir a la poceta es otra –agregó
Aruyani.
- ¡Pero nadie dice, Voy a
la poceta! –completó Alex.
- Y no sé cuántos dirán
voy a hacer Popó, pero, a mí me daría pena. Es como querer esconder algo que
huele mal. Y defecar es algo natural, normal como transpirar. Hay que aprender
a definirlo y a nombrarlo con la ausencia de vergüenza que amerita –continuó su
cruzada Piro.
- ¿Cómo dices tú? –le preguntó
Alexander.
- Voy a poner un telegrama –respondió
Piro.
-
Yo digo Voy a depositar. Pero acepto que hay un cierto engorro. Estoy de
acuerdo en que se trata de un asunto que debemos solventar. Hay que llevar esta
situación a una bella puesta en escena. A una zona libre de conflictos. ¡Envíen
sus sugerencias! ¿Qué palabra o expresión podríamos utilizar, para que se
extienda como forma canónica, aceptada por todos?
-
Alguien puede decir que limpió la caca del perro. Pero no se refiere así a su propia
porquería.
Después
de las canciones y los anuncios, leen la lista de las palabras enviadas.
-
De todas las enviadas, me gusta ¡Caquear” ¿Qué tal? Tiene la propiedad etimológica,
pinta o describe el hecho pero sin recordar su mala fama. Refiere el fenómeno, pero
no sus olores ni sus malos antecedentes. Y pudiera ser usada hasta
graciosamente. Tiene un componente lúdico –dijo Katiusca.
-
La podemos bautizar regiamente, legitimarla y ayudar a difundir su uso –dijo
Piro.
-
No es mala idea –por primera vez, no la estás caqueando –dijo Alex.
-
¡Miren a Aruyani, caqueada de la risa!
-
Ése lo que es es un caqueado.
-
Se caqueó todo cuando llegaron los malandros.
-
Me gusta. Tiene propiedad y distinción. Ya tiene hasta como cierto abolengo.
-
Ya vengo. Voy a caquear. ¿Qué tal? –aceptó Katiusca.
-
¡Aprobado! ¡Nueva palabra para la academia del programa! –concluyó la princesa
Irato tumi.
- ¿Qué es lo que más
odias? –le preguntó Vicky a su amiguita Verónica.
- La escuela y las
tareas. Que en la casa me obliguen a hacerlas. A veces a mi mamá se le olvida y
me hago la loca, pero casi siempre tengo que sometérmele.
- Negarte a hacer esas
tareas, o hacerlas mal, te hace sentir libre y ahí gozas, pero es una
apariencia de la libertad. Te acercas a la felicidad y obtienes satisfacción,
pero también es invitar a alguien a pelear, alguien que suele ganarte, que al
final disfruta que tú puedas ser chantajeada, doblegada: ésa no es la libertad.
- Pero al menos no soy
una sometida –se justificó Verónica-. Me atormenta que ella viva encima de mí.
Que yo no tenga vida. Cuando hago las tareas mal, me vengo un poco de ella.
- Eliges y decides, pero
eso no es hacer tus cosas feliz. Hacer feliz es cuando escoges libremente y
disfrutas sin que nadie te obligue.
- Cada vez que le gano una
gozo mucho.
- Ganarle a ella, es
ganar a veces y a veces perder. Lo importante es que salgas de esa cárcel: ella
no te odia, es que sufre. Y si logras salirte de la prisión, podrás ser feliz
de verdad, y podrás ayudarla a que despierte y salga ella también. Y que vivan
felices las dos
- No creo que podamos ser
felices. Es una amargada. Además, ella es la grande, la que debería cambiar y
enseñarme.
- Ella te metió ahí, pero
fue sin culpa. Y no se va a salir. Los grandes no se salen –Vicky recuerda que
su padre sí salió-. No se salen casi nunca. ¿Vale la pena esperar que ella
salga cuando es casi imposible? Eso sería depender de ella para ser feliz, cuando
puedes ser libre.
- ¿En verdad crees que
puedo librarme de ella y de la mala vida que llevamos?
- Ya tú viste como
ocurrió con mi mamá y conmigo. Si entiendes la trampa, puedes quedar libre tú
primero. Y no sólo te liberarás de ella, y ya no te causará dolor, sino que te
harás famosa. Serás una heroína famosa, así como yo lo soy para ti.
- Si no viera que tú lo hiciste, no
lo intentaría.
La
Red Transparente de Televisión está colocando unos segmentos cortísimos con
trozos escogidos de una entrevista que hace poco le hicieran a un par de
viajeros especiales que ahora andan recorriendo gustosamente el país.
-
Esto es lo mejor. Todos tienen que venir –dice él.
-
Todas las niñas aquí son sabias y magas.
-
Todas las negras están divinas.
-
Todas las indias son princesas –se asombra ella.
-
Tienen razón cuando dicen que están fundando la Reina de las Repúblicas
–asevera ella.
-
Yo lo veo más como un reino. No por machismo, sino porque me gustaría decir que
éste es el Nuevo Reino.
-
Entender es ver todo -le aseguró Vicky a Verónica, que pronto asombraría a
todos ante el Secretario General de la Onu-: cuando odias los estudios, dejas
de disfrutar descubriendo, dejas de ver la escuela en lo que tiene de bueno y
aprovechable.
-
¿Y tú crees que en verdad hay algo bueno y aprovechable ahí?
-
¡Claro, disfrutar descubriendo, resolver incógnitas, encontrar los errores del
sistema, corregir a los profesores, ayudarlos a que aprendan, todo un mundo de
aventuras!
-
¿Y por qué yo no lo veía?
-
Estabas en la trampa. Los rebeldes no ven más allá de la trampa, están adentro.
Creías que haciéndolo mal, regañada, a medias, alcanzabas algo bueno. Gastabas
tu tiempo en mala vida, no en descubrir. Pero cuando sales puedes ver un mundo
hermoso: pasarla bien, disfrutar cambiando la escuela, siendo líder, ver las
alucinaciones de tu madre, y hasta ser amiga de ella.
Vicky
ideó una vía adicional para ayudar a Vero a llegar a la lucidez: Si alguien comprende
un caso, y ve lo fácil que es superarlo, sabrá que es sencillo superar otros
similares, se dijo. Y lo puso en práctica usando una escena del patio de
recreos del colegio, donde un muchacho manoteaba la cara de una muchacha y la
empujaba con mediana brusquedad.
–
Ella soporta a un maltratador. ¿En
realidad qué quiere?: ser querida. Pero
se conforma con alguien que “Él me pega, pero es porque me ama”. Se
conforma con todo lo contrario. ¿En que se parece eso a tu pelea casera?
-
Yo quisiera ser libre y feliz todo el tiempo, pero mi mamá no me deja –dijo
Verónica.
-
¡No, tu mamá no! Eso era antes, que culpábamos y nos justificábamos. Ahora eres
libre: la que decide eres tú. Tú te estabas conformando con lo contrario de lo
que querías. ¿Sí o no?
-
Tienes razón. Me parezco a la muchacha que quiere afecto, pero se conforma con
las cachetadas, los jalones bruscos y los zarandeos.
-
Te pongo otro ejemplo: comer picante. La persona quiere ponerle algo diferente a
la vida, y cuando se mide y pone poquito picante, lo logra. Pero cuando no ve
el límite, se habitúa a la picazón, y termina por arruinarse los intestinos y
sufrir a la hora de hacer cocó, pero no lo deja. Ahora pon uno tú.
-
Tomar ron y sufrir la resaca –se anotó Verónica-. Yo he visto en las fiestas
que, con unos pocos tragos, la gente pierde el temor escénico, se alegra y goza
más….
-
¡Está bien! –aceptó Vicky, y recordó para sí: “¡Yo no necesito eso! Si estoy en
una fiesta, con la alegría me basta”-. Y qué más?
-
Bueno, los que no ven bien eso se pasan, buscan más alegría y no sé si la
alcanzan, pero lo que sí consiguen es todo lo contrario, ponen la torta,
terminan armando un berrinche o llorando. Los que más se pasan pierden el
hígado y la vida. Ahora tú.
- Fumar y arruinarse los pulmones, pero no
dejarlo. ¿Qué buscan los que fuman? Respirar hondo y sabroso, pero se conforman
con aire quemado, gastan su dinero y quisieran dejar el vicio pero no pueden. Te
juro que no necesitar eso me hace sentir fuerte, como una heroína. Te toca
–dijo Vicky.
-
Comer de más, deformarte el cuerpo, enfermarte, pero no poder dejarlo. Quieren
un sabor agradable por siempre y el sabor los devora, los pone a comer y comer
hasta que revientan –dijo Verónica.
-
Ganar en el juego es sabroso, pero el jugador enfermo a veces pierde el sueldo
y se endeuda y pierde a su familia, pero no puede dejar de pensar que podría
ganar y sigue arriesgándolo todo a esa manía –sumó Vicky.
-
Yo vi una película educativa, de una iglesia, en que el hombre tenía la manía
de ver películas pornográficas, hasta que la esposa lo amenazó con dejarlo y entonces
él abandonó el hábito y rompió el televisor –confesó Verónica.
-
Los que discuten de algún tema, política o por equipos, fútbol, beisbol. La
persona no convence al otro y se va molesto, diciendo que no lo volverá a
hacer. Pero cuando lo vuelve a ver, empieza de nuevo con la esperanza de
convencerlo y es como un vicio: se enganchan una vez, otra vez…. Te toca –dijo
Vicky.
-
La droga. La persona busca felicidad, pero consigue un daño colateral y de
todas maneras no se sale –mientras Verónica habla, Vicky recuerda a su tío,
feliz e irresponsable-. A menos que lo piense bien y no le haga más caso a la
idea de que va a ser feliz inyectándose. Entonces se sale y consigue la
felicidad por otro camino.
-
¿Recuerdas por qué estamos poniendo estos casos?
-
Si. Para saber que es fácil conformarse con la mitad de lo que quieres, ¡o con
todo lo contrario! Y que es mejor estar pendiente y no renunciar a lo que más
te gusta.
-
¡Esto es: “¡Dime algo que no sepa!”, en la calle con la gente!
Los
del Cuarteto tienen de invitado al conductor del programa “Dime algo que no
sepa”. Están poniendo un video donde el entrevistado, uno del pueblo, habla de
los que no usan tapabocas y recomienda una terapia alternativa:
-
Es un fiasco repetirle a esa gente “Cuídate”. Hay que entender su situación. Hay
gente que odia a su familia, a su esposa, a sus hijos, a su madre, a su suegra y
quieren matarlos, o se odian a sí mismos y quieren matarse. Quizá quieren
asesinar sigilosamente a los seres humanos y están aprovechando el virus.
Entonces hay es que enamorarlos de la vida. Agarrarlos y llevárselos una semana
para una isla donde puedan reconciliarse con la poesía de la existencia,
terapias diversas, comidas energizantes, compañías gratas y al final, cuando
hayan recuperado su amor a la existencia, soltarlos otra vez, y entonces sí van
a querer cuidar a todo el mundo, empezando por sus seres más cercanos. Mientras
tanto, decirles, “Ponte el tapabocas”, es burocracia pura, nadar en la arena.
-
Gracias, compinche. ¡Esto es: “¡Dime algo que no sepa!”, en la calle con la
gente! Volvemos a los estudios de Tvt.
Están
festejando que a Aruyani hoy le entregaron el poder para usar su nuevo nombre.
Es como un regreso de todos al origen, al respeto, a la realidad más diversa,
al tiempo inmemorial.
-
Una de las consecuencias de saber que tenemos 500 años para generar abundancia,
total es aceptar que podemos errar inventando, darnos toda la calma para resolver
los problemas -dice Alexander.
-
Yo sé que tiene toda la lógica del nuevo paradigma –acepta el invitado-, pero
en cada caso me cuesta llegar a esa calma y al acompañamiento amoroso.
-
Un remedio es estar preparado. El estado va a ser ineficiente por años, quizá
por décadas. Pero tenemos el remedio estratégico para cada error, y estamos
actuando en las alternativas –aporta Katiusca-. Eso a mí me tranquiliza.
-
Ésa es una buena clave para no alterar nuestra lealtad hacia el proceso
republicano: el que no comprende se molesta y da la espalda: el que ve con
calma qué es lo que está pasando, puede aprovechar
lo que ocurre, corregirlo y lograr que la República gane –conjetura Piro.
-
Saber que tenemos derecho a los errores, permite llegar a la calma, y ésta trae
la solución adecuada, no desesperada –corrobora Aruyani Irato tumi.
-
Muy sabio y, sobre todo, permite mantener a flote el espíritu y pasarla bien.
¿Ponemos otro video de “¡Dime algo que no sepa!”?
Capítulo 4
-
¿Y qué vas a decir cuando las fuerzas del orden se metan en Petare valiente e
inteligentemente y saquen con toda eficiencia un cargamento similar de armas y
de bandidos y de gente totalmente estocolmada? –prendió la mecha otra vez
Alexander.
-
¿Qué voy a decir? Nada –aceptó el reto Piro-. Que está bien. Pero, que mejor
será cuando se metan con igual éxito en Guarenas y en Guatire, y en Santa
Teresa, y en Hoyo de la Puerta. Y quién sabe dónde más, en Antímano, que ahí
hay otra puerta al barranco. Y en al menos dos barrios de cada ciudad principal
y en el barrio principal de cada ciudad mediana o pequeña. Pero que, mejor que
todo eso sería –y para empezar, sería bueno hacerlo enseguida en cada sitio
recuperado- ejecutar en cada barrio y en cada pueblo el proyecto Barrio
Contento y que, si en un lugar no funciona, tumbar ese barrio. Desaparecerlo
–eso dijo.
-
¡Yo apoyo! -se exaltó Marcela Aruyani-.
Y a la gente mandarla para cuarteles, para que la cuide la policía. Si no se
pueden cuidar solos, que amparen al viejo estado, mientras crecen, ¡pero que no
le echen la culpa a nadie cuando los cuidadores los defrauden, se corrompan y
los roben porque nadie los vigiló, porque nadie se hizo contralor responsable,
ni se volvió ciudadano con poder! –eso, exactamente, dijo.
-
Me gusta –dijo Alex-. Llegas a un sitio y te esmeras principalmente en fundar
un Barrio de la Nueva Sociedad, para que la gente quede auto protegida e inexpugnable
para siempre. Pero también para mostrarlo como paradigma adentro y afuera, como
ejemplo del paraíso, como bandera nacional del Primer País de la Armonía. Pero
al resto, a los vecinos que no quieren o no pueden volverse avanzadores, los
pones en ciudades de ingreso restringido, vigiladas, donde todo paramilitar sea
detectado, no por los mismos vecinos, sino por los sistemas de seguridad, el
ejército y la policía, para garantizar que no lleguen los bichos a apoderarse
del alma de los necesitados y a hacerse adorables a los ojos de esta población,
la más vulnerable psicológicamente.
-
Te apoyo –se sumó Katiusca-, pero con la condición de que estos sitios sean de
duración transitoria. En los barrios tipo gueto se le hace propaganda al
paraíso para que la gente se mude al mundo A Uno, y vas deshaciendo lo que es
menor o inferior en esos sitios. O trasladas a la gente que progresa
psicológicamente al cielo, y vas llenando estos espacios inferiores con gente
atrasada y así vas.
-
Eso suena como un campo de concentración –advirtió Marcela.
-
Sí, pero no uno nazi. Los nazis aterrorizan, obligan, nosotros enamoramos.
Además, el reclutamiento forzoso ocurre todos los días de manera natural, pero
para llenar el infierno –defendió Piro su campo amoroso de concentración y
denigró el confinamiento infernal-: la gente se esfuerza todos los días trabajando
y ahorrando y endeudándose con los bancos y se compra una casa en un barrio más
caro, para progresar. Los ciudadanos se segregan y se promueven según cierto
ideario. Sólo que en ese sistema se enriquece el banco, o te quita la casa si
te atrasas. Y el barrio para donde te mudaste con tanto sacrificio de repente
no era tan bueno, porque la gente vive en terribles conflictos que no veías
porque no sabes ver desde el aire, desde arriba, desde la calma celeste– así defendió
su idea del Edén.
-
En nuestro modelo, lo hacemos desde la belleza del vivir. Es un sistema
paradisíaco de promoción, promueves a los Juan Salvador Gaviota que aprenden a
volar. Y los mandas para el cielo, no para un barrio rico chimbo o fraudulento
–defendió Katiusca.
-
Y los que se quedan varados, para no permanecer con la boca abierta, tienen la
posibilidad de emular a los Trota Cielos –dijo Piro.
-
Es una promoción garantizada. 100% divina –defendió Marcela.
-
Y cuando los tipos no quieran avanzar, ya sabes que es porque prefieren que los
paramilitares los gobiernen. Y entonces, para no seguir gastando dinero en
ellos y en el estado policial que propician, los mandas para un país donde
gobiernen los terroristas. ¡No a juro!, los convences de que allá se vive
mejor. No creo que sea difícil –terminó Piro el esbozo de su plan.
-
Les pasas propagandas de las masacres, de los aserruchamientos y de los votos
comprados o depositados bajo amenaza, para que se vayan por su cuenta.
-
¡Mejor es montarles aquí un barrio malo inventado, con sus ametralladoras bajo
el sobaco, y la gente adorando a los bichos que los secuestraron!
-
¡Pero, pagas todo eso con los impuestos de ellos mismos!
-
Y así, todo el mundo contento.
Publicidad,
música, anuncio de otros programas. Los que están viendo por tv, se pierden de
imaginarlo todo. Los que los perciben por radio, disfrutan generando un mundo
íntimo comunicante, a partir de las palabras, la intención y los sonidos.
-
¡La pregunta de la mañana!: Supongamos que están en 20 ó 30 partes más. La
policía no los ataca, ¿por qué?
Primeras
llamadas: “Por connivencia con el delito: ya compraron alcaldes y generales” “Por
amenazas, por poder malandro”, “Sí los
están atacando, pero calladito, sin revelar detalles, para sorprenderlos”.
Marcela
intercepta a este mensajero divino.
-
Aclara eso que dijiste: ¿Cuál de los dos bandos está actuando a la calladita
para sorprender al otro?
-
Entrenan a nuestros jóvenes: les ofrecen una jugosa vida de derroches en medio
de la crisis económica bestial que asedia a todos. Esta tentación mayúscula,
casi imposible de rechazar, debe ser resaltada, para que se vea lo criminal de
no hacer el proyecto Barrio Feliz para ofrecerles un panorama alternativo. La
idea es entrenarlos nosotros. El Estado burgués no puede sacarlos del mundo
delictuoso. ¿Puede la Nueva Sociedad?
-
Estoy totalmente de acuerdo contigo –interrumpe Alex a Katiusca, que está
leyendo los mensajes uno tras otro.
-
¿Y cómo queda la policía después de sacar al Kraki? –lee Katy el último
mensaje.
-
Queda como héroe –le responde Piro-. En perfecta combinación con el estado
burocrático. El estado deja entrar a los delincuentes, se gradúa de
ineficiente, y con ese momento uno, genera la situación en que la policía hace
falta, llega y salva la patria. Tal para cual.
Pero ése es el sistema viejo, que deja un saldo de secuestros, muertos,
violadas, extorsiones, años de vejaciones mientras se incubaba el nicho
delictivo. Y todo el tiempo perdido, en
que nos perdimos de avanzar por el camino de Belén.
-
Y en que tampoco hicimos el trabajo con los jóvenes –los acompaña la Princesa-.
No se les hizo atractivo el heroísmo de la patria, la navegación del cosmos
interior ni la vivencia de la libertad plena, no se les mostró ni una esquina
del universo alterno, del nirvana, de donde sea, que los saque de donde se los
llevan los maleantes a crear desgracias perfectamente evitables.
-
Por el camino alternativo, el que nos corresponde armar a los Ángeles
Guardianes de la Verdadera República, el estado es eficiente: no deja que se instalen
esos núcleos armados, porque los
barrios están férreamente organizados. Sólo entonces no hace falta policía. Y
uno de los saldos es la vivencia feliz en todo el trayecto, por siempre, sin
saltos ni sobresaltos. Y otro saldo es el aprendizaje de los vecinos como
líderes que se perfeccionan y exportan su revolución divina a otros barrios,
países, continentes.
Como final del segmento, pusieron los
últimos compases de una música que había estado sonando bajita y que ahora se
elevó sola, y es una sinfonía de esas que terminan con un gran estruendo, como
un orgasmo virtual sonoro.
Los
del Cuarteto se fueron, pero dejaron una grabación del día que entrevistaron en
el estudio a los viajeros del Reino.
-
Tenemos como tema de hoy unos invitados especiales. Una pareja y un amor de
fábula, que viene de tiempos inmemoriales, pero cuya huella tomaremos en los
años cuarenta del siglo pasado.
Corre
el año 1944. En caracas, todos con paltó
en el centro de la ciudad, con ese calorón, como si estuvieran en Europa en
pleno invierno. Muchos con zapatos por primera vez, apretados y disimulando. Las
mujeres oprimidas en corsets, las piernas en medias de seda y dentro de la
prisión familiar, y en la de los prejuicios, el qué dirán y toda la jauría
virtual urbana, pero calándosela, con una sonrisa de tristeza que no disimula
la vejez prematura. Los hombres, engreídos, creyéndose que mandaban sobre
ellas, y lamentándose de no haberse podido inscribir en la guerra.
Nuestra
pareja, ella tiene 16 y él 17 años. Por una disposición de la Providencia, ya
se acostaron y saben que no podrán resistir la cantidad de convenciones
sociales, trabas familiares, problemas del cruce de razas y las asimetrías
económicas, y toman una afortunadísima decisión:
- Vámonos para un lugar más adelante.
Ponle los años noventa.
- Donde podamos vivir sin restricciones,
más allá de toda novela, este amor.
Y
se van. Es decir, se vienen más cerca de la realidad actual. En los noventa,
todos los panas con cholas hasta en el invierno, como si estuviera haciendo
sol. Y drogados, mientras los otros, los no drogados andan reprimidos, criticando
a los consumidores de canabis y ácido, aunque ellos, los criticadores, son
alcohólicos consuetudinarios desde los ocho años de edad, además de afectos
empedernidos a la chatarra alimentaria y a la basura mediática. Persiguen a los
incursos en adicciones prohibidas, por incomprensión, temerosos de estar
errados en su escogencia y de caer en la tentación que atrapa a sus contrarios.
Esta vez nuestra pareja de desinhibidos libertarios se meten en tumultos que
logran acabar con varias guerras y deshacen más de un decreto segregacionista.
Y vino la persecución y los arrestos y las matanzas subrepticias que recordaban Tatlelolco, por lo que, buscando
alejarse de tanto jaleo, droga y diversión loca, decidieron buscar una edad más
risueña y un lugar más cercano al Edén.
-
¿Qué es lo que más les gusta de este 2021? –les pregunta Katiusca.
-
Coño, que aquí cada quien anda como le da la gana, puedes escoger la pinta que
más te guste y no desentonas. ¡Todas las modas están de moda! ¡Ésta es la
libertad!
-
¿Y por qué, pudiendo escoger cualquier lugar del mundo, vinieron a parar aquí,
a Venezuela?
-
Este es el centro del mundo. Aquí es donde está ocurriendo la historia, así
como una vez fue en la Bastilla, otra en Estalingrado y algún día en la Quinta
Avenida o en Greenvich Village –dice él.
-
Aquí puedes decir lo que quieras del presidente, incluso que lo quieres
asesinar, y no te pasa nada.
-
En Usa te fusilarían de una por eso, y en España te encarcelarían de por vida. Aquí
ni te paran bolas.
-
Aquí, si te encuentran con las manos en la masa, te agarran. Pero después dan
un indulto general y te sueltan
-
Y si desconoces a todas las autoridades y poderes y te proclamas presidente con
el apoyo de todos los países que quieren robarle los recursos al país, no te
encarcelan: te dejan castigado a hacer el ridículo hasta que te consumes de la
vergüenza.
-
Y hasta que tus mismos guaridos te rechazan por ladrón –como sabemos, ella
inventó esa palabra guaridos creyendo que es español legítimo.
-
Esas son las leyes y costumbres más sofisticadas que el ser humano ha
inventado. Esta es la última frontera civilizatoria.
-
Y el lugar más incitante, por el peligro de invasión gringomana. En verdad,
vinimos a practicar aventurerismo extremo.
Capítulo
5
-
Ésa canción que acaban de escuchar, fue el preludio para el programa de esta
mañana. En la sección “¡Los reconciliados de hoy!”, tenemos invitadas
especiales. ¡En vivo con ustedes, Eva y Ana: nuestras reconciliadas!
-
¿Qué fue lo que las trajo a la armonía?
-
Yo diría que la vida, que es sabia y tiene su plan perfecto –dijo Eva.
-
Fue algo maravilloso –dice Ana-. Nunca
hubiese creído que nos acercaríamos, porque, cada vez que ella abría la boca me
provocaba matarla. ¡Me frustraba a morir! Yo siempre me la había imaginado más inteligente,
y, cuando opinaba, de repente no podía creer lo que oía y que la tuvieran tan
adoctrinada los escuálidos! Realmente la odiaba por eso.
-
Discutíamos ciegamente –dice Eva-, hablábamos basadas en rumores, nos
odiábamos, pero, como dice ella, era por la frustración: porque ninguna lograba
convencer a la otra. Y porque cada una quería a la otra más cerca.
-
Es porque todo lo que toca el gobierno se jode -dice Eva, en la puerta de su
casa, ya para entrar, porque quiere cortar la discusión-. En Venezuela hay
crisis hospitalaria desde antes de la pandemia.
- ¡Pero, yo me operé en un CDI de una bola! –la
rebate Ana-. No, no te asombres, es verdad. Me salió una pequeña bola en la
espalda, de comer mantequilla en exceso. Y en otro CDI me operaron de los ojos,
de cataratas, y a mi tía la tuvieron tres meses en coma los médicos cubanos sin
desenchufarla.
-
¡Eso sería al principio! -le discute Eva-. ¡Ve ahora: no aceptan a nadie en un
hospital! ¡No te atienden a nadie, ni hay nada, y si entras te contagian!
-
¿Cómo que no te atienden ni hay nada? -se impacienta la chavista-. ¡A mi
hermano lo tuvieron tres semanas desde que llegó con un ataque de asma, en
plena pandemia, y no le contagiaron nada!
-
¡Pero tus familiares le tenían que llevar la comida! ¿sí o no? –ataca la demócrata
novata.
-
Correcto. Pero es por culpa del bloqueo –defiende la revolucionaria novata-. Tienes
que aceptar que todo hubiera seguido mejorando como hasta el 2012, si no
comienza el bloqueo.
-
Ustedes todo lo quieren justificar con el bloqueo.
-
Ella todo el tiempo estaba soltando sus creencias de ese tiempo –recuerda Ana y
lo comenta en el programa-. Mi frase más común era: “No la soporto”. Según ella, en el país había desplazados,
igual que en Colombia. ¡Me provocaba asesinarla! Se orientaba únicamente con lo
que le mandaban por las redes y por sus prejuicios. Consideraba que los pobres
no sabían gobernar. De ahí partía todo su rechazo a ciegas.
-
Ella de pronto se ponía a hablar de la guerra del agua en Cochabamba y
aseguraba que los indios la habían ganado –cuenta Eva ante las cámaras y los
micrófonos-, y yo no sabía nada de esa vaina y me enfurecía que ella a cada
rato buscara la historia –en realidad lo que me molestaba era que tuviera la
información y yo no le pudiera rebatir nada-. Entonces me veía obligada a
buscar en internet. Yo la despreciaba, quería desaparecerla, pero tenía todas
las ganas de convencerla, y no iba a dejar que me apabullara con datos falsos,
cuando yo podía conseguir la verdad ahí facilito y desmentirla. En lo de
Cochabamba no pude. Ella tenía razón.
-
La primera guerra del agua la ganaron los indios, sin disparar un tiro –comenta
Piro, para arrullar a Aruyani, haciendo el elogio de la gesta aborigen de
liberación en pleno desarrollo.
-
Ella no vivía en el país, sino en un lugar suspendido donde se negaba a censarse,
y a vacunarse, no reconocía al presidente ni los poderes. Reaccionaba
automáticamente rechazando todo lo que fuera el gobierno, la historia o la patria
–cuenta Ana.
-
Ser opositora, para mí, significaba estar en guerra, hundir el barco porque no
había ganado y eso no es democracia. Pero eso lo veo ahora –concluye Eva.
-
Ésa es la etapa de las montoneras –dice Alex.
-
Ahora se llama fascismo –dice Piro.
-
Pero, de tanto darnos golpes y porrazos, discutir sin base, defender vainas
erradas y recibir reveses, aprendimos que había que ser menos voladas.
-
Los encontronazos eran muy fuertes, y dolorosos por el remordimiento y la
resaca. ¡Éramos vecinas, puerta con puerta, teníamos que resolver juntas los
problemas de racionar el agua y cambiar los bombillos que se quemaban!
-
Tácitamente comenzamos a establecer límites, para no repetir los mismos
errores. Nadie nos habló de técnicas ni de ciencia de la integración. Llegamos
solas.
-
Vino una etapa en que aceptábamos fallas de un lado y de otro. Ya no discutíamos
ciegamente, sino que, cuando veíamos la traba, una cedía y lo dejaba para
después de buscar la información.
-
Está bien. Hay quien justifica sus errores, pero, tenemos que establecer puntos
de seriedad –conmina Ana a Eva en el pasillo, frente a ambos apartamentos-.
¿Hubo o no hubo un crecimiento hasta 2012, y, teníamos o no teníamos el mayor
salario de Latinoamérica cuando comenzaron a desbarrancarnos? ¿Ha habido o no
ha habido saboteo, según los testimonios de los mismos funcionarios gringos?
-
Está bien: hubo crecimiento y hay bloqueo –acepta Eva, quien ya buscó en
internet las cifras económicas (en el Financial Times On line) y las declaraciones
de Bolton, Abrahms y del ex embajador con cara de maquinador de maldades-, pero
entonces acéptame tú que Lacava va a ganar es porque tiene a los colectivos de
su parte. ¿Sí o no?
-
¡Claro, está con los productores agropecuarios e industriales –se defiende Ana
con las uñas, porque no conoce bien el tema, pero no quiere perder-, gobierna
con la mafia económica, ese gran colectivo del Estado Carabobo!
- Los amigos nos veían discutiendo y nos
lo decían: ¿Ustedes siguen perdiendo el tiempo? Ninguna va a convencer a la
otra –recuerda Eva en el estudio-. No sabían que ya había ocurrido el cruce de
los tiempos, y que estábamos a punto de construir juntas, conscientemente, una
verdad, un camino transitable y un lugar común adonde llegar.
.-
Estás mal informada, te mandan puro estiércol por ese teléfono, pero tienes
razón “en lo que la tienes” –acepta Ana-: hay corrupción, hay colectivos
malandros, ¡pero no es que todos los chavistas son ladrones ni que todos los
colectivos son dañinos, la orquesta sinfónica es un colectivo!
-
Está bien, aceptado –dice Eva-. Pero tienes que aceptar también que cometen un
error cuando dicen que la Cuarta no era una democracia, ¡porque tu Comandante
ganó con votos, gracias al CNE de la Cuarta! ¡La democracia, entonces, sí
servía para algo! ¡Y también tienen que reconocer que Rómulo es el padre de una
democracia!
-
¡Pero, es que esa democracia excluyó a los comunistas por órdenes del
Departamento de Estado, aunque los comunistas venían actuando con la palabra y
no con las armas! ¡Era una democracia fascista, falsa, de la boca para afuera! –se
defiende atacando la chavista.
-
¡Claro que había sido una democracia defectuosa, que torturaba y desaparecía
personas! Pero eso no se lo podía reconocer yo en ese tiempo –dice Eva en el
estudio-. ¡En ese tiempo ella quería negar todo lo malo de la revolución, y
todo lo bueno de la Cuarta, y yo tenía que ganarle!
-
Eso es lo bueno de haber llegado aquí –acepta Ana-. Allá no nos dábamos cuenta
de que ambos sectores, la democracia novata y los revolucionarios novatos, habíamos
puesto cada cual un escalón para subir a la democracia más incluyente y verdadera.
-
Un día elaboramos juntas una escalera al cielo, y la democracia que persigue
comunistas quedó abajo, pero la participativa, aunque queda encima porque sabe
que el poder no es nada más el día del voto, tampoco queda muy bien parada, mientras
desconoce cómo construir el poder popular y se queda en el papel, por más que
baje recursos, confesó Eva.
-
Claro, mientras no tienen la Ciencia de Uno y el método para integrar, no
concretan la democratización del poder, que es descansarlo en cada persona, a
cada instante de todos los días –dice Katiusca.
-
En cada protagonista –resumió Alexander.
-
Sólo cuando tienes ciencia y método logras construir La Reina de las Naciones
con toda su corte de princesas –dijo Piro.
-
¿Cómo es eso de que esta revolución es chavista? No puede ser chavista. Si es
chavista excluye. Si la revolución es chavista, quiere decir que los otros que
también quieren una república, los republicanos no chavistas, quedan obligados
a inscribirse como seguidores, a la cola de los chavistas, o a ser de la
oposición.
-
Esa vez no logré convencerla –cuenta Eva en el estudio- de que la revolución
tenía que ser ciudadana, republicana, humanista, amplia, para atraer a todos y
sostenerse. Ya yo abogaba por una transformación estructural, pero, para nada se
trataba de una revolución sectaria.
-
Esa exclusión fue lo que llevó a los revolucionarios novatos al fracaso en El
Salvador, en Nicaragua el siglo pasado y quien sabe en cuántos lugares más –Aclara
Aruyani.
-
Quizá de ahí vienen los traspiés en Cuba, en Argentina, en Bielorrusia –dice
Alex.
-
Íbamos avanzando, pero de pronto tropezábamos con sus prejuicios –dice Ana.
-
¡Esas son tu ganas de despreciar hacia abajo! Los pobres sí saben gobernar.
Evo, en Bolivia volteó la tortilla, de 20%, puso al país a recibir el 80% del
ingreso petrolero y fue el país de mayor crecimiento repartido en América
Latina. Millones salieron de la pobreza. Es lo mejor que ha hecho un gobernante
en siglos, y es un indio. Para que veas lo que es la vida. Entonces, quítate el
prejuicio. Los pobres sí pueden hacer algo bueno.
Okey.
Ahora acepta tú una –se lanzó Eva a la contraofensiva.
Okey:
Vale. Acepto que estaba cometiendo un error cuando decía que la revolución es
chavista. Sé que hay errores garrafales –aceptó Ana-; todos los que hay. ¡Pero
no los que les inventen para tumbarlos, sino los que son, y eso es lo más
importante! Lo más importante aquí es ese asunto de que otros inventan cosas
para tumbar al gobierno y que tú caes como una coneja. ¡Ése sí es el problema!
Que te dejes manipular, que te metan en una guerra que mataría millones, y que
tú los estés ayudando. ¡Ese es el verdadero problema y tiene solución.
-
Vamos a ver. Dime tu solución, ya que lo sabes todo –retó Eva.
-
Que estés atenta: Esto es invento, esto no tiene pruebas; esto es cierto, esto
es embuste del gobierno. Las viviendas es verdad. Que ahí no se puede vivir, te
lo acepto. ¡Pero construir es la mitad del trabajo y ellos lo hicieron! ¡Eso
hay que aceptarlo! ¿Lo aceptas? – Sí.
-
¿Y es verdad que es tremendo esfuerzo, y que la oligarquía arrodillada contra
revolucionaria jamás lo hubiera intentado? –interrogó Ana.
-
Es verdad –respondió Eva.
-
Y así íbamos. Hasta que de pronto aparecía algún bache serio en el camino.
-
¿Cómo es eso de que todavía soy chavista? –gritó Ana exasperada, en la puerta
del ascensor-.¡Estoy defendiendo al gobierno, porque están tratando de tumbarlo
y yo sí respondo por este país! ¡Yo quiero fundar aquí una República Verdadera!
¡Yo sí quiero una patria, que no es la patria chavista, y tú me estás
calificando y clasificando con tus recuerdos! ¡Estás alucinando!
-
Ahí tuve que darle la razón –confiesa Eva en el estudio.
-
Yo había cambiado –cuenta Ana- pero Eva me seguía viendo con su imagen del
pasado, y de vez en cuando me decía chavista y eso me encolerizaba. ¿Por qué
ella no me veía?
-
Me daba placer resucitar a la que era contraria para ganarle. Después llegamos
a una etapa en que reconocíamos errores de parte y parte, aunque ya no nos
considerábamos partidarias –cuenta Eva.
-
Ellos le echan la culpa a los demás, al pasado, a los paracos, y no reconocen
que dejaron meter a esa gente en el país en Apure, Amazonas, Táchira, por
ineficiencia –le afirmó Eva a su vecina
en la entrada del edificio.
-
Sí, es verdad. No reconocen –aceptó Ana-. Ahora reconoce algún defecto tuyo sin
que yo te lo diga. Algo que dificulte y altere la vida entre nosotras. Date.
-
Soy fiera. Te creo enemiga todavía, te imagino contraria –admitió Eva-. Me da
miedo estar tan cerca tuyo y por eso te ataco de repente sin razón, para estar
prevenida, y después me arrepiento, pero a los días lo vuelvo a hacer –confesó-.
Ahora tú, reconoce algún defecto sin que yo te lo nombre
-
Un defecto mío: me parcializo por los camaradas y tiendo a no reconocer lo malo
del bando revolucionario –admitió Ana-. Y en el fondo es porque considero que
su deseo de cambiar el mundo los pone por encima de los que quieren volver
atrás sin reconocer ningún error y sin cambiarle nada a Norteamérica. Pero esa
parcialización me lleva a discutir ciego, queriendo convencer. A menudo me
molesta que sean tantos los ciudadanos sombríos. Tengo miedo de que tú seas una.
-
¿Te das cuenta de lo bonito que nos queda todo cuando estamos en calma, haciendo
bien las cosas? –preguntó Eva.
-
Eso era justo lo que estaba pensando ahorita –respondió Ana sonriendo.
-
Es que somos unas tontas, ¿puedo decir tontas?, discutiendo furiosas en vez de
abrazarnos y querernos, que es lo que yo quisiera. Que se acabara la peleadera.
-
Y lo que yo quería también
- ¿Querías, ya no?
- Sí. Si quiero. Me gusta más ahora que estamos
juntas.
- Bueno. Ha sido una hermosa historia –regresa
Katiusca a todos a la realidad del estudio-. ¿Quieren enviar un mensaje para
los escuchas y los televidentes?
-
No dejen que triunfe la separación. Podemos estar todos unidos –dice Ana,
abrazando el hombro de Eva francamente.
-
Cada quien rescate a uno, o a una, después de rescatarse. Los de un lado,
rescaten a uno del otro lado, o a una, y por ahí llegaremos –recomienda Eva.
-
Por ahí seguiremos llegando –la corrige Ana-. Nos seguimos viendo en el cielo.
-
¿Ustedes son gay? –lee Katiusca el mensaje de un televidente.
-
¡No, no somos pareja! Yo tengo mi marido y ella se está divorciando, ¡pero no
por mí, ése es otro peo, de ellos!
--
Di la verdad. Ustedes se aman –la conmina la princesa Irato tumi.
-
Sí. Pero de otra forma. Como tú y Katiusca. Yo soy feliz con mi pareja y ella
tiene sus novios, ahora que se está divorciando. Ella también es feliz por allá,
por su cuenta. ¡Menos mal!
-
Su esposo en mi amigo, y me agradece que la haya ayudado a salir del
sectarismo. Él ya no la soportaba tampoco. Es un opositor noble.
Capítulo
6
Vicky
fue la líder principal de la revolución de los niños prodigio, antes llamados índigo.
En realidad eran hijos de los seres humanos, que cuando no los oprimes,
demuestran que en realidad son hijos de los dioses, y que fueron adoptados por la
República para ser sus hijos, todos geniales libertadores, capaces de aprender unos
con otros, y de contagiarse la sabiduría como un virus. Ellos propagaron como
una bendición el saber sagrado, el saber sobre ellos mismos, que es el saber
sobre la armonía, sobre la paz y la alegría. Por eso fue que Verónica, aquella
niña prodigiosa, sorprendió al Secretario General de la Onu cuando,
espontáneamente, sin saber delante de quién se encontraba, le dijo a la
maestra, Basta de imponerme conocimientos. ¡Si son tan importantes, haz primero
que me interesen! Y por eso aquella otra le dijo a su preceptor, Basta de
imponerme disciplina. Si son tan necesarias, ayúdame a construir las reglas con
el grupo. Pero la cosa no paró allí sino que no se detuvo hasta que todo fue
replanteado para que en todas partes triunfaran, además de la virtud y el honor,
el juego y la risa.
La
princesa Aruyani Iratotumi fue una de esas niñas prodigio. Aunque no conoció a
Vicky en su infancia temprana, vino a fungir como un símbolo de todas las
princesas autóctonas que pululaban por las alamedas de la revolución formando el
cortejo de la Reina Madre, la cual garantizó su permanencia gracias a la
liberación de la energía de esa multitud de niños y adolescentes, de las
mujeres antes semi esclavizadas, ahora avanzadoras, y de haber desatado la
creatividad en las comunidades. En la escalada hacia la regencia del cielo, la
asistió la ventaja de que las innovaciones imprescindibles no las podían exhibir
los países rígidos, anquilosados en costumbres ancianas. Gracias a ello, los países
antes desconocidos pasaron a brillar como soles del amanecer. Por esos días se
cumplió lo anunciado por los profetas cristianos: los antes relegados, los
menos acostumbrados a subyugar a otros, es decir, los últimos, pasaron a ser
los primeros.
De vez en cuando, las emisoras de la Red
Transparente emiten, no trozos de la entrevista grabada tiempo atrás por los
viajeros de siempre, sino sus palabras en vivo, desde cualquier remoto lugar de
la República que la pareja esté visitando:
-
¿Y por qué prefieren estar aquí y no allá, en Europa?
-
Aquí es donde está la gente más valiente. Por allá sólo consigues gente sumisa
o hecha la loca.
-
En Europa no consigues tú quien le oponga el pecho a los gringomanos y diga:
Dispara si quieres, pero no vas a imponerte por la fuerza. Si es por nosotros, los
imperios se acabaron.
-
¡Eso es lo que me sorprende y me gusta de ustedes! –dijo él.
-
¡Son independientes y soberanos: nadie los gobierna desde afuera!
-
Vamos a hablar de las formas de agradecer. Ese es un tema que me pone a pensar.
Quiero que aclaremos algunas cosas al respecto –solicita la Princesa Iratotumi.
-
Bueno. Comienza tú misma. Si no hay objeciones –dice Alex.
-
El Edén es una obra del arte de amar, que es el de reunir a todos. Traer a
todos adonde nos amamos. Pero cuando la gente agradece sumisamente, no está
entrando a ese Edén de que hablamos. Está arrodillada reproduciendo el pasado.
-
Tendrás que motivarme más. ¿Qué es lo que quieres decir? –inquiere Katiusca.
-
Hay un seguirle la pista a las costumbres de sumisión. Si soy un esclavo de la
hacienda y el señor de la casa me da una cobija rota que abriga todavía, se lo
agradezco, porque no se la dio al último esclavo de la plantación, que va a
seguir pasando frío. Pero se lo agradezco con temor, para que no diga que soy
malagradecida. Para que más adelante me dé otra cosa que le sobre. O porque los
demás, cuando reciben, agradecen, y no quiero desentonar. Todo eso significa
cálculo y manejo desde un ser separado. Miedo, copia, calco. Esa forma de dar
las gracias es hacer una reverencia que viene de más lejos aún.
-
Díganme si se parece a cuando los campesinos rusos se acercaban a saludar al
zar –se involucra Piro, ya entusiasmado-, los situaban a 75 verstas y con la
cabeza inclinada, pegada del piso. ¿Por qué había que hacer eso, disminuirse, o
demostrar la disminución, inclinarse y quedarse así, humillado?
-
Porque el Zar tenía miedo –se involucra Katiusca-, asco, tanta gente sucia, si
se les ocurriera una gracia él –heredero de un dios celestial- acabaría mal;
las medidas de distanciamiento, seguridad e higiene hablan de una diferencia de
costumbres entre las dos clases sociales. Igual sentido tiene el antiguo ritual
de nombrar los incontables títulos del rey en las recepciones palaciegas: se
nombra para encumbrar, marcar una diferencia, señalar la separación.
-
¿Qué significa ahora nuestro dar las gracias? –se inmiscuye Alexander-. ¿Por
qué el campesino que recibió las semillas o el financiamiento a tiempo, dice:
“Gracias, señor presidente, por acordarse de nosotros”? ¿Qué hay en el
trasfondo de esas palabras, más allá del acto de compartir el contento por lo
recibido y del gesto de ponderar al benefactor? Que todos lo agradezcan casi
igualito demuestra rigidez, falta de frescura, de creatividad y soltura: una
fórmula agarrada ciegamente del pasado.
-
Esa es la pregunta que me estaba haciendo –retoma su tema la Irato tumi-. Hay
dos extremos en que pudiera oscilar la respuesta. ¿Se arrodilla e inclina la
cabeza en el piso el pueblo mientras agradece una dádiva –teme no ser
merecedor, considera un dios al benefactor y le teme-, o recibe lo que es suyo
y se muestra contento de que el proceso, que somos todos, esté marchando bien o
mejorando los errores del pasado?
-
Más preguntas, más respuestas, al volver. Envíen las suyas, las daremos a
conocer –dice Katiusca y se pierden por un rato en que suenan canciones y otras
voces. Al regreso:
-
En el medio de esos extremos se podrán hallar los diferentes matices. Quizá la
emoción del agradecimiento viene teñida por el temor a no recibir. Me imagino
una rebatiña, donde no estás seguro de que te toque algo -dice Piro-. El
afortunado sabe que pudo quedar afuera, vive en un azar, en una lotería y se
alegra de haberse sacado el premio. Quizá cree que los bienes nacionales no son
de él y que está recibiendo algo que depende de la benevolencia del dueño. Eso
sería bueno que lo averiguaran los líderes, para saber dónde hacer el trabajo
cultural.
-
Quizá, el que recibe y da las gracias, sabe que los bienes nacionales son de
todos, pero aun así, obtener una porción depende de la decisión del
administrador, de un poder extraño y separado, de una casualidad. Quizá dice sus
palabras porque es chavista o quiere parecerlo y los chavistas agradecen así:
quizá piensa que, si no agradece igual a todos, lucirá diferente y será mal visto:
es decir, actúa por conducta mecánica, que es temor estructurado, vieja
sociedad –dice Katiusca.
-
“Un regalo más que le da Ud al estado Miranda”, “Un hombre de buen corazón que
ayuda a su pueblo” –recopiló y trae Aruyani-, son frases que hablan de la importancia del polo que entrega, de la
sumisión del que recibe. Cuando se usan estas frases, ¿está el pueblo
recibiendo lo suyo, o está inclinando la cabeza? Díganme si no estoy siendo muy
susceptible.
-
La indagación es válida. Es importante traer a la conciencia lo que está en el
fondo del agradecimiento, porque nos interesa fundar una sociedad donde todos
seamos iguales. Ninguna otra cosa. No podemos permitirnos mantener los
vestigios del viejo temor. Si, por ejemplo, en esos intercambios, rendimos
pleitesía a una autoridad para reafirmar su valía en medio de quienes la
niegan, estaremos afianzando el autoritarismo, no la conciencia –la apoyó Piro.
-
Si exaltamos las cualidades personales del mandatario (escucha, es sensible, es
dadivoso), estaremos dejando en segundo plano exaltar el proceso (que es
sensible, está pendiente, hace lo que puede). Eso sería aprovechar las entregas
de bienes materiales para construir un culto personal, encumbrar a una persona
con miras a mantenerlo guiando a una cohorte de seguidores: reestablecer la
sempiterna separación estructural, cuando debemos es eliminarla y sustituirla
por un juego de acciones nuevas que signifiquen conciencia, el fin de la
separación y de las subordinaciones -arguyó Alex.
-
No solo el pueblo agradecido, los mismos funcionarios suelen remarcar la acción
del mandatario principal: “Gracias a Ud, señor Presidente”, “Siguiendo los
lineamientos que Ud dio, señor Presidente”. ¿Están creando un culto personal
para que empalme con el culto al Comandante? Porque si lo es, hay que
rectificar. Lo que cabe no es construir, a falta del líder principal, un nuevo
culto, sino aprender a vivir sin el culto personal –estimó Katiusca-. Sembrar
la conciencia, expandirla.
-
Ver al presidente como a un dios que da, o como a un gran benefactor –ojo: la
beneficencia es un mecanismo fallido que deja al pueblo siempre indigente-, es
querer ponerlo en el rango en que estaba el Zar –dijo Piro.
-
Mejor que endiosar a alguien es ver en el Presidente a un ser humano que hace
lo que puede -con la ayuda permanente de un pueblo que está alerta en la
dirección, en la comandancia-, y comete los errores que comete, y a veces no
los reconoce por cuestiones de estado, para no demostrar debilidad ante el
pueblo o ante el enemigo.
-
El trabajo del pueblo es ver al ser humano que hay en el presidente y no
flaquear por nada sino aprender, y sostener el proceso sin pausa, ayudando a
corregir cualquier desvío. Conciencia es capacidad para debatir todo, para
reflexionar sobre cada detalle y aclarar lo que estaba oscuro y no envanecerse
por lo avanzado: saber que vendrán más opacidades y no cansarse de aclarar las
sombras, para despejar la ruta hacia el paraíso –dijo Alex.
-
Conciencia es la luz que nos permite mantenernos en la construcción del
paraíso.
Canciones,
propagandas, anuncios y avances de la programación del canal. Para preparar el
regreso, ponen un video de una mujer que, al momento de blandir por primera vez
las llaves de su casa nueva, dice para todos “¡Gracias al proceso, y vamos a
seguir mejorándolo!”.
-
¡Aplaudo a esta dama! ¡Prefiero su actitud! –dice la Princesa-. Está ubicada en
el plano de la participación, construyendo una belleza distributiva. Si no
estamos ahí, entonces estamos reproduciendo el viejo estado oligárquico, en que
unos tienen y otros no, el ciudadano es el indigente que recibe una limosna y
sigue indigente, el estado es el poderoso que otorga una merced, pero sigue
siendo otro, un diferente.
-
Muy bien dicho –acepta Katiusca-. Lo que importa es saber qué es lo que está en
la mente, porque de eso depende lo que estamos construyendo en la sociedad.
-
Y eso de que el estado es el poderoso, y el que recibe regalos es menos, viene
de la sociedad materialista, que da más importancia al dinero que a la gente, y
que encumbra al que acumuló con éxito y menosprecia al que no logró acopiar
bastante.
-
Ver las cosas así es ser sectarios de la riqueza.
-
Sólo una sociedad que valora más al dinero que a la gente puede establecer que
el que da es grande y se enaltece al dar, mientras el que necesita es pequeño
por no tener y remarca su escaso valor al recibir.
-
Desde el sectarismo contrario, podríamos decir que el mendigo hace un favor al
pedir. Porque en vez de matar o robar, eligió pedir. Decidió a favor de la vida
y la armonía, escogió amar. Entonces el que da debe agradecer al mendigo por
haber escogido estar junto a él, por ser gente y permitirle, al que tiene, ser
gente también. Esa es la conciencia intermedia, parcializada por un polo o por
el otro.
-
Pero lo que hay es otra cosa. Hubo una guerra y muchos quedaron sin nada, pero
ya acabó lo malo y estamos redistribuyendo. No es una persona la que es muy
buena, es un país que pone las cosas en su lugar. Nadie es menos aquí. No hay
que engrandecer a nadie porque redistribuya lo que es de todos.
-
Desde una conciencia superior, el mendigo no es más que el otro, pero tampoco
es menos. Ambos son la vida dividida, la obra del temor y del pensamiento, el
resultado de la contienda –hija ciega del temor- que les arrebata a unos y les
otorga a otros los bienes.
-
Los buenos, los magnánimos, somos todos, que estamos aprendiendo a hacer las
cosas bien. Que estamos corrigiendo la historia.
-
¿Y eso de que uno casi llora preso en la emoción porque ahora tiene y se libra
de la penuria, no es desconfianza de que todo sea tan bello? ¿No es temor,
duda, sospechar que no es verdad y que a él no le corresponde tamaña ventura?
¿O no está diciendo que, como él es pequeño, no merece tanto?
-
Pudiera haber algo de eso. Pero sería parte del shock de la llegada al cielo.
No es fácil chocar con las costumbre. Poco a poco la gente se irá acostumbrando
a la belleza distributiva. Sobre todo cuando aprenda a proporcionarla cada
quien, en sus negocios
-
Es más. El líder también tiene que adecuarse a ese cambio y estar pendiente. Y ver
si el que agradece copia, repite clichés, se empequeñece, se siente incómodo o
está endiosando al administrador y decirlo. Reclamar equidad, invitar al
equilibrio. Epa: no estamos fundando un reino antiguo o medieval, aquí todos
somos ciudadanos.
-
Epa, no eres pequeño porque recibes. Eso que estamos compartiendo siempre fue
de todos. Tú eres tan grande como todos aquí: todos somos gigantes. Tú mereces
lo mejor porque vives aquí. La guerra te jodió pero para eso somos
inteligentes, ya acabó todo aquello. Ahora somos una democracia verdadera.
-
Para que algo deje de estar en la sociedad, tiene primero que ser erradicado de
la psiquis. Y viceversa. Cada quien debe pasar a ser un ciudadano con poder.
Eso es lo que viene, pero implica un tremendo trabajo cultural.
-
Los líderes de la vanguardia deben aclarar las nuevas reglas del juego: esto no
va esto hace falta -se lanza con todo la Iratotumi-. Si un funcionario se
siente inseguro, cuando le rinden pleitesía se sentirá reafirmado, pero se
estará sumiendo en el mismo viejo juego de temores y equilibrios en que estaban
los monarcas.
-
¿Hasta qué punto hay orgullo, vanidad o egocentrismo en el gobernante (el
Alcalde, el Gobernador, el Ministro, el Presidente) cuando asiste a esos
eventos de distribuir bienes? ¿Hasta qué punto son transaciones de bienes
materiales por cumplidos y masajes al ego? –se lanza Katiusca con todo-¿Hasta
qué punto está presente el miedo a no ser reconocido, la necesidad de reafirmar
una autoridad en entredicho? ¿Hasta qué punto hay un rendirse a las costumbres,
un creer que las cosas tienen que ser así, que es obligatorio arrastrar la
división, el malestar, la falta de risa y de cielo?
-Están
muy callados los escuchantes y los televidentes –comenta Piro-. Dígannos algo.
Aquí va la pregunta del día: ¿Qué piensas tú del compartir erguido? ¡Envíanos
las frases que menos te han gustado!
-
El gobierno critica las desviaciones, cuando las ve; con frecuencia los
funcionarios reiteran que son servidores públicos, dispuestos a desprenderse de
las veleidades del ego. Claro, pudieran mantenerse diciéndolo y no haciéndolo.
Pero también podemos deducir que, en la medida en que madura la reflexión sobre
estos puntos, estamos llegando adonde el proceso detecta y rechaza con
precisión lo que es separación o arrodillamiento, y percibe, aplaude y vitaliza
lo que es unión.
-
¡Bravo Katiusca! Para hacer aparecer el otro mundo, el nuevo, hay que negarse a
recibir las gracias protocolares, las gracias mecánicas y temerosas, las
gracias separadas, las gracias arrodilladas. ¡Devolver a los que agradezcan
así, en vez de alentarlos.
- Y ayudar desde cada respuesta a que
el pueblo pase a una actitud gallarda y jovial, en que le dé gracias al proceso
social, que está corrigiendo sus errores y siendo cada día más eficiente.
- Agradecer a la vida, a todos los
que ayudan a que las cosas se pongan en su lugar.
Estaba en un túnel y alguien me sacó.
Se lo agradezco. Pero ¿ese acto alarga el túnel?
-
En la medida en que nos hagamos conscientes de que estamos construyendo el
futuro, escucharemos más a menudo a los funcionarios dando las gracias a la
población por estar ahí, enseñando a todos a recibir erguidos, por tener
enfrente un pueblo con quién realizar bien el trabajo libertador. Una forma de
gobernar obedeciendo es dar gracias por tener delante un pueblo con quien ser
como Midas generosos, que tienen a manos llenas y reparten contentos –dijo
Aruyani Iratotumi.
-
¡Qué bien! –se exaltó Piro, e imitó a los imaginarios funcionarios-: “¡Gracias
por ayudarme a compartir estos bienes que son de todos, no míos!”, podrá decir
amenamente alguno, manifestando que está haciendo su apostolado lo mejor que
puede, aprendiendo a servir, con la ayuda de las críticas.
-
El gesto máximo, en esa dirección, fue aquella decisión de Fidel, cuando dijo
que, tras su muerte, no quería ninguna calle o plaza con su nombre -envió su
parecer un mensajero divino.
-
Bueno. Creo que podemos darlo por saldado: cero pleitesía, cero clases uno
arriba y otro abajo sino todos iguales. Cero desviaciones imperiales. Fin del
ego, el que da no es el funcionario por su bondad, es el proceso que lo puso
ahí, para que despliege esas cualidades –y que no le aceptaría otras, es el
grado de madurez y organización social, que está ayudando a que los bienes
alcancen para todos –dijo Alexander.
Es
la revolución, la República, el pueblo, que se está reconociendo a sí mismo en
sus gobernantes y en sus multitudes.
-
Entre pueblo y gobierno se está tramando un nuevo juego. Es un encuentro y las
palabras pasan a ser lo de menos. Lo importante es que cada protagonista vea lo
que está en el fondo y extirpe lo que separa, lo que disminuye o sobrevalora. Podemos
pasar a otro tema.
-
Vamos a finiquitar lo de agradecer lo bueno que va llegando –quiso Piro sorprender
con una de sus propuestas-. Por un momento, se me ocurrió verlo desde el acto
de agradecer a Dios, los que creen en un Dios, o agradecer a la vida, al
universo. Ese agradecer puede ser arrodillado, temeroso y culpable,
arrepentido, etc, pero también puede significar salir de la mezquina dimensión
personal aislada y adscribirse a lo inconmensurable, darle los créditos a lo
grande, a lo bueno, ser unido con lo Omnipotente, regresar al origen, saber que
somos gracias a todo. ¿Agradecer lo bueno que va trayendo la patria puede ser
un olvido de lo pequeño y una absorción en lo eterno, una comunión con la vida,
con lo divino?
-
Uf –suspira la princesa Iratotumi- Me provoca quedarme en silencio, tras esas
palabras. Pero, seré fuerte y seguiré: Agradecerle al Zar que me recibió o que
me deja vivir sería servilismo. Dotar al estado de cualidades religiosas y
divinas, y verlo como un sucedáneo, derivado o representativo de dios, es
fabricar una diferencia, reconocer mi pequeñez ante el aparto del estado. Ambas
son la relación antigua, la división estructural. Con ese Zar sólo cabe una
respuesta: tumbarlo. Ni agradecerle, ni adorarlo ni rendirle pleitesía.
Reconocer actualmente mi pequeñez ante el Presidente es alargar aquel mundo de
antes, donde el pueblo era un pretexto que llevaba a las élites a prevalecer. A
ese viejo estado también hay que descontinuarlo. Pero sí vale dar gracias a la
vida porque el estado esté cambiando y me reconozca mi derecho a ser yo líder o
lideresa, junto con todos. Agradecerle al universo porque estemos logrando
cambiarlo. Esto es otra cosa, es entrar a la fiesta de la igualdad. Es fundar
el paraíso de los libertadores, entrar a la Verdadera República que estamos
fabricando con cada error corregido y convertido en victoria.
Epílogo
La
princesa Iratotumi respira hondamente y se instala en la cima de su mundo
interior, desde donde percibe, abajo, bastante lejana, su respiración, que
enseguida deja de ser importante. Declina también ocuparse de cada insinuación
que le trae el recuerdo y descansa. No espera, sabe que llegarán muchas
urgencias que desdeñará. El deseo de estar ya desintegrada, la noción de saberse
una soberana, junto a todos los soberanos del planeta, alguna cuenta casera,
cierta tensión remanente en un tobillo. Advierte un color tenue, entre los
lilas pálidos y el rosa del amanecer, que inunda su universo y sabe que este paisaje
también es nada, recuerdo del mundo que habitaba. Ahora se desplaza en el
silencio y sabe que éste es uno más de los movimientos que debe abandonar para
ser conciencia, cuna solícita donde lleguen la sabiduría y el conocimiento que
necesita para cumplir sus labores diarias de destruir imperios, liberar
territorios, abolir la miseria, convencer soñolientos con golpes de audacia.
Descubrir dispositivos para enamorar a los aún envenenados por los odios más diversos.
Queda nadando en el vacío, pero entiende y deja de nadar. Entonces le llegó la
idea de hacer una serie de animación, donde los protagonistas fueran gente de
la ciudad, pero todos tuvieran rostros aborígenes. Sí, aunque ni los japoneses
lo hubieran hecho, ella lo haría. Una serie donde los rostros serían la belleza
de la faz india americana, la dignidad aborigen, sin afeites ni afectaciones
para hacerlas aparecer como occidentales. Rostros autóctonos de la América
original y del Caribe. Serán altivos y de total apostura. Serios. Aparentemente
fríos y arrogantes. Cálidos al sonreír. Precisos
en sus ejecuciones. Y se jugará con su parecido facial con chinos, japoneses y
coreanos, pero no habrá concesiones culturales en cuanto a individuos con el
pelo pintado de amarillo, rojo o marrón claro. Todas las cabelleras negras,
como un símbolo. La mentalidad sí será ecuménica y universal: la estética, estrictamente,
la de los Ángeles Terrenos y su construcción del cielo de la tierra. Ese mismo
día no lo plantearía en el programa. Esperaría a cuando el dibujante y los
diseñadores le mostraran los primeros capítulos. Entonces los entrevistarán. El
nombre sugerido fue: “La Hermandad de la Flecha”, pero ella lo cambió por “La
Hermandad del Arcoíris”, y en el logo, una flecha luminosa va a dar justo en el
blanco del tesoro.
Piro
se despierta y ella lo aborda.
-
Soñé que tú adoptabas el apellido de tu esposa con total orgullo masculino.
-
¡Qué buena idea! Piro Iratotumi. ¡Suena bien, me gusta!
-
Piro no, tonto. Alexis, tu nombre verdadero.
-
Alexis Iratotumi. Suena mejor. ¡Éste me gusta más!
-
Te gusta todo lo mío.
-
Si me apuntas con ese par de bombas disuasivas, no me queda más remedio.
-
No te intimides. A mí también me gusta todo lo tuyo, y ahí, ¡ya me estás
apuntando!, pero no me asusto.
A
esa hora, la red está poniendo la canción de Mochima, que hace tiempo dejó de
ser la más solicitada, pero sigue de primera en el gusto de muchos nostálgicos.
-
Si hay reinas de belleza, soberanas del universo ocupadas de la farándula y de
la beneficencia, operación demostradamente obsoleta, porque no acaba con la
pobreza, si hay divas del cine, súper publicitadas, muchas de ellas
terroristas, asaltantes de patrias venerables, compinches de los corsarios de
alta mar a la hora de robarse los cargamentos de gasolina que vienen para la República,
y si hay reinas de los asaltantes del oro depositado por nosotros en los bancos
del mundo, entonces ¿por qué no podemos establecer un Principado Especial del
Aire y nombrar a Aruyani soberana de esa heredad y princesa matutina de este
programa? –dijo Piro más tarde, en el estudio.
-
Si alguien quiere oponerse, que calle ahora o lo repita para siempre –dijo
Katiusca.
Sólo gente común haciendo pasos complicados,
sofisticados movimientos que parecen aprendidos de un maestro de baile o ceremonias,
y que ellos entrenaron hasta alcanzar este grado de destreza danzante, que se
acompasa perennemente a la armonía. Tal panorama es lo que se observa en el
espectáculo del universo humano. Un grupo de sanadores se propone generar, a
propósito, una avalancha de médicos naturistas: una verdadera invasión contra
los males inducidos por la comida normal, la medicina tradicional y los hábitos
mentales contraídos durante el largo cautiverio. En vez de invitar a los
programas, médicos que den consultas gratis, la Red Transparente popularizó una
serie de programas para dinamizar la reciente incursión médica naturista sobre
la República. El padre de Noelia se calmó antes de explotar colérico y
comprendió que era su hija, que tenía apenas ocho años y sus razones de peso
para desobedecer. Su proeza se inscribió en los anales de los que entienden y vuelcan
el viejo paradigma, o lo hacen patinar.
-
Se impone aplicar un método que extermine a todas las bandas delincuenciales
del país, para impedir que sean puestas al servicio del poder contra revolucionario,
y el método propuesto es el aprendizaje exhaustivo de la población. Que cada
ciudadano se transforme en un pionero que, por su cuenta y riesgo, ingrese su
barrio en una Nueva Sociedad –acometió Alex las labores del día.
-
Cada barrio debe ser asesorado hasta que se vuelva una unidad de acción,
estructurada por una meta común y el heroísmo de patria correspondiente: ¿Estás
preparada para asesorar tu comunidad? –lo secundó Aruyani.
-
¡Te podemos ayudar! –ofreció Piro.
-
¡Para eso estamos aquí! -agregó Katiusca.
-
El proyecto es crear una patria verdadera aquí en Venezuela, que sirva a la paz
y la alegría de Latinoamérica y el mundo –arguyó Alex-. Pero eso no se puede
decretar ni simular: hay que hacer miles de experimentos con los líderes más
capaces, en grupos de más o menos trescientas familias: ¡el doble que los
bravos escogidos para la hazaña de las Queseras del Medio!
-
La meta es erradicar la dominación mutua y el sufrimiento en las comunidades
experimentales. Averiguar cómo producir abundancia para todos. Descubrir las
tácticas específicas, elaborar las herramientas técnicas, evaluar, aprender y
difundir ampliamente lo aprendido –argumentó Piro.
-
Ya llevamos una decena de barrios fundados por este programa. ¿Tu barrio falta?
¿Qué estás esperando? ¡Vente, en la Verdadera República cabemos todos! ¡La
expedición apenas comienza!
-
Todos los vecinos deben ser protagonistas y héroes, los comandantes, los
Bolívar y los Páez. ¡Tú también eres Uno!
-
No es un trabajo burocrático. Es algo serio, científico y artístico, pragmático
y humanista. Terrenal y trascendente. Ya tenemos los primeros parámetros de una
comunidad con poder: ¡ayuda a conseguir los que faltan, y a difundir el
experimento, para que sea replicado y mejorado en todo el país!
-
¡E todos los países!
- En una comunidad forjada en el acero de la
libertad, la gente se conoce, tiene una ética, una forma de vida, una estética,
su propia normalidad, su belleza fabricada en casa irradiando para el mundo.
-
En un Barrio Feliz no se quedan los
paracos: ¡Saben que ahí no pueden gobernar sometiendo! ¡Podrían matar a uno,
pero tendrían que salir corriendo o matar a todos! ¡No ganarían nada! ¡Ni
siquiera se atreven a presentarse en lugares así!
-
Actualmente, cuando ellos llegan a someter, lo logran, porque lo que encuentran
es el caos y un rótulo. ¡No los recibe el poder popular sino un consejo comunal,
si es que lo hay, sólo de nombre: una institución burocrática!
-
Hemos estado en todas partes y preferimos quedarnos aquí –cuentan sus aventuras
en un café de la playa, la pareja de excursionistas extremos-: la gente es
menos perversa, más sociable y sincera. La más dispuesta a ayudarte.
-
Es increíble este grado de empatía instantánea de los venezolanos con los
extranjeros. ¡Quieren sinceramente que seas feliz aquí!
-
¿A qué se dedicará la cúpula lagartija cuando se convenza de que la Verdadera
República no es un patio trasero? –les preguntó la Iratotumi a sus compañeros
de trabajo, para prender otra fiesta.
- Unos se vendrán a ser
Señores de Cielo.
- Algunos se dedicarán a
los viajes exploratorios del espacio exterior.
- Se pondrán a perder el
tiempo en experimentos con monos de remotos planetas, para tener a quien
manipular y dominar.
- Hagamos un elogio de la
Reina de las Naciones –propuso Katiusca.
- ¡Sí va!
-
No es como las otras que siempre han sido nombradas, que con los días envejecen
y se vuelven más maniáticas, como todos los ancianos, y más perversas y más
asesinas, si ya lo eran de jóvenes, si adolecían de esas degeneraciones
ilustres. Sino que cada día se rejuvenece más su ser. La Reina de la Naciones
no tiene límite de embellecimiento, aprende con el tiempo y se perpetúa hasta
el fin de los tiempos. Se eleva por sobre todas las edades para brillar y ayudar
que todos se aprendan el camino, si llevan programado en sus genes el cenit. Rectifica
a cada instante cuando descubre sus defectos, para no dañar a sus ciudadanos. No
acepta súbditos, no crea lacayos, no ordena sátrapas. No impone arrastradurías
vitalicias, ni consulados fantasmas, ni magistraturas piratas, ni interinatos
ficticios, ni oficializa la droga, todo para sacarle provecho pecuniario –dijo
Alexander.
-
La Reina de las Naciones tiene su cortejo de sustentación en los Ángeles
Terrenos. Ellos le garantizan la anuencia celestial y los poderes del universo que
la hacen sabia y amigable. Para dar fin a la xenofobia, estatuye la
programación enigmática, que prescribe amar bien, sin mirar a quien –dijo Piro.
-
Ama primero y averigua después –agregó Katiusca.
-
Nuestra Reina de las Repúblicas y sus princesas no tienen el ego entronizado,
ni ínfulas ni arrebatos deshumanizantes ni otros entorpecientes de la paz
mundial. De ellas jamás esperes tics o mecanismos eternos. Enmendarán la plana
al ver el erro. Se disculparán apenas ofenderte, habrá sido sin culpa, puedes
asegurarlo. Son delicadas con todas las almas, a la altura del amor que
pretenden implantar sobre la faz del planeta.
-
Vamos a trazar la genealogía de Piro –invitó la Princesa Iratotumi.
-
Su primera traza en tierras americanas fue la recua. Todos los capturados
amarrados uno detrás de otro, menos el primero, caminando a un lado del
desfiladero –comienza Piro su propia historia-. Si se desbarrancaba uno, se desbarrancaban
todos. Así aprendieron a avanzar poniendo plenamente su atención en cada paso
que daban, lo que los entrenó para cuidarse entre sí. De esa forma abandonaban
aquella nefasta costumbre practicada en la madre África, de venderse los unos a
los otros al mejor postor, hasta que el traficante ultramarino se trajo a la
mercancía y a los proveedores y negociantes. Gracias a las primeras destrezas
cooperantes, aquellos negros esclavizados pudieron organizar las primeras
comunidades de un mismo interés y un destino común en tierras americanas: ¡instituyeron
la libertad de los cumbes! ¡El primer grito de independencia, doscientos años
antes del ejemplo que Caracas dio! Después de gozar por dos siglos el primer embrión
emancipatorio, los palenques y las rochelas, se sumarían a la vengativa intentona
de tomar el poder encompinchados con Boves, Sangre, Muerte, Violación, Incendio
y Aguardiente Parejo. Hasta que los mantuanos entraron en razón y capitularon prometiendo
aceptarnos en el naciente proyecto de República. Entonces nos vinimos y en ésa
estamos todavía, gracias a la Providencia, avanzando.
-
¡Qué te puedo decir! –pareció que quería evadir Katiusca la tarea, pero la
conminaron con severas voces y tuvo que volver al cabildo-. Está bien. Está
bien. Era jugando. Aquí voy: La promesa era un señuelo y no la cumplieron. Pero
lo importante es que los abuelos de Piro aprendieron que tenían que llegar a la
cima del mundo sin esperar a otro y sin depender de nadie, como lo habían hecho
al escapar de primeros de la ciudadela colonial, donde, como sabemos, no había quien
viviera bien, aunque los mantuanos tardaron más de cien años más antes de darse
cuenta. Piro viene de esa sabiduría ancestral, no sólo de los verdores
africanos y de las rochelas y las matanzas patrias. También del imperioso deseo
de ejercer su esencia sacra y declarar la alegría. Desde la intuición de la
libertad, hasta la aplicación de la magia, del conocimiento infinito, de la voluntad
de ser el poder mediante el espíritu. Es la ambición de la tierra. La sed de
cielo más genuina, febril y auténtica. La cercanía al origen. La seguridad de
que somos el universo, y no una parte despreciable de él. La irreverencia
absoluta contra lo que limita, cercena o difama. La fe en el universo y su
sonrisa permanente. La serena determinación de ejercerlo y expandirlo. La tarea
ecuménica, la victoria desde el primer día de la redención. Por eso su
presencia en esta asonada de los Ángeles Terrenos. Bienvenido, príncipe de los
poetas reales. Mi reverencia ante tu belleza y ante tu bondad.
La
celebran con aplausos, risas, gritos velados por la acústica del estudio.
-
Me toca. Mi hermano Piro –comienza Alexander-. Ya hablaron de tu pasado, de tu
presente y yo hablaría de tu futuro, si no fuera lo mismo. Lo de hermano no es
de gratis ni retórica. A ti te he aguantado lo que hubiera tenido que soportarle
a varios hermanos que no tuve. El mismo día, como caído con un rayo me rompiste
la lámpara favorita de Lily, y te sentaste arriba de mis lentes. Claro, yo te
disculpé. La lámpara, mi esposa la había colocado demasiado baja, guindando de
un cable, y estabas bailando olvidado de todo, como los dioses, y los lentes
los dejé yo en el asiento, quién sabe por qué ataque de olvido, por no decir
otra cosa. Pero sirvió para practicar el perdón instantáneo y saber lo que es
tener hermanos. Tú me has hecho pensar que la raza negra tiene una virtud
sobresaliente que le permite ver más ricamente lo que tenemos alrededor. Una
capacidad especial para la percepción de lo real. Gracias por traer tus genes a
esta región del universo y colaborar con nuestra riqueza combinatoria. Por
tener tanto que ver con nuestra propensión a la felicidad y a la locura
redentora. Gracias, sobre todo, por lo que falta, que espero no sea nada grave.
-
Menos mal que tuviste la buena fortuna de congeniar conmigo –recitó la princesa Iratotumi-, y que te ate tan bien
que no te vas para los lados ni te pongas a enamorar a Lily cuando estamos en
la intimidad de los mejores tragos. Te lo gradezco. Esa no sé si te la
perdonaría. No creo, pero es mejor que no hayamos probado. Y gracias también
por haberte presentado aquel día del primer encuentro del cuarteto, y que anduvieras
tan risueño e inspirado y te empeñaras en quedarte a nuestro lado, dando oportunidad
para que viviéramos todos los hermosos momentos que hemos vivido en este y los
otros programas, que son el centro de mi vida, de mis delirios, de mi razón de
existir, y que siempre me obligan a elevar la calidad del tiempo que me queda
para nosotros. En vista de que ahora me provoca es comenzar a echar para afuera
cómo me gusta la forma en que me trata cuando nos ponemos tiernos, y no quiero
describir detalles, para terminar, solicito unos sinceros aplausos para él y
para “El Cuarteto de la Mañana”, por favor.
El
canal sigue poniendo trocitos de la entrevista que dejaron grabada los dos
viajeros de siempre, antes de irse por todo el país.
-
Lo mágico es ver cómo viene ocurriendo todo lo que vaticinaron los profetas. Parece
que pronto se van a salir de las competencias internacionales y que fundarán
sus propias olimpíadas.
-
¡Esa no me la pierdo! –dice ella.
-
Yo haré el elogio de un ser que convenció, con su verbo de plata, uno a uno, a
los más de 500 líderes principales que, en 1996, ya estaban reunidos para
desatar una guerra insurreccional, a fin de liberar su país de las garras del
imperio gringomano, y los puso en la ruta electoral, victoriosa en 1998, y a
dirigir, en paz, una revolución cívica que está exterminando, por las buenas,
una tras otra, todas las dominaciones internacionales que se lanzan contra ella.
Este es un elogio a quien promovió a escala planetaria las revoluciones
ciudadanas y el ascenso de las grandes mayorías al ejercicio del poder y al
disfrute de sus riquezas naturales, antes expoliadas por los Señores Lagarto. Y
es el elogio del que se alejó pronto, dando oportunidad, a sus adeptos, de
progresar más allá de toda dependencia respecto a un solo líder. Estoy hablando
del mismo que fundó el escalón participativo, un grado por encima del peldaño
representativo, dando a sus émulos y continuadores la oportunidad de ascender
al amplio escenario del paraíso: de ellos depende si abren o no las puertas del
cielo, y pasan. Pero, el elogio es, sobre todo, porque todo este magno servicio
a la gesta de la liberación humana y la Armonía, fue cumplido teniendo en
contra el más brutal ataque de injurias y repudios, infundios y estratagemas,
muchas aún en curso, de la artillería mediática internacional del artero y poderoso
Club Cacaca. Por estos méritos, solicito, pues, el olvido y el perdón de
cualquier acto menor que lo aleje del reconocimiento, y que lo declaremos
miembro honorario permanente de nuestra Legión de los Ángeles Terrenos.
-
Yo apoyo, y convoco a todo el que le conozca otros méritos, para que los envíe
por correo, para consignarlo en el historial respectivo.
-
Yo invito a todos los que siguen su huella, a que dejen de ser seguidores y se
vengan a la Nueva Sociedad, para que, en vez de sólo dar lustre al nombre,
completen la gigantesca hazaña.
-Yo
apoyo todo lo dicho, y celebro que la vida sea tan generosa y nos dé tanto sin
pedirnos nada.
-
Ni permiso.
-
Ni siquiera que le demos las gracias.
- ¿Y al pueblo? Yo quiero reverenciar también
al pueblo que acogió el llamado de la paz y lo ha respetado sin agredir a nadie
nunca, y que, poniendo la otra mejilla, en los pasos de Cristo y los otros
grandes avatares, ha resistido las mayores agresiones sin atacar, y está a punto
de coronarse como Primer País de la Armonía, para lo cual despliega con tesón
sus estrategias de unir el planeta en torno a las fundaciones del paraíso entre
nosotros. Y propongo que cada cual ponga una flor para la guirnalda que
adornará su frente –dijo Katiusca.
- ¿Su frente o sus
hombros? –quiso aclarar Piro.
- ¡Deja que se la ponga donde
más quiera! –dijo Alexander ya motivado-. Ése no es el problema. Vengo yo: Mi
reverencia es a los opositores de abril, que cuando dieron su primer golpe contra
el paraíso naciente y perdieron, no se volvieron locos ni desataron una
mortandad cruel e inútil, sino que se fueron del país, a echar vaina desde las
metrópolis gringomanas, pero conservando intacta la heredad patria, las
posibilidades de seguir adelante por el nuevo camino, y resguardando así su
alma, como una legítima heredera de los más grandes héroes de América.
- Mi reverencia es para la
población que todavía vota por el gobierno revolucionario –dijo Piro-. Y, aunque
está sufriendo la mayor precariedad de servicios, alimentos y medicinas, aprende
a no enfermarse, a sobrevivir con poco, a cultivar, a ser feliz sólo con
alegría, y derrocha espíritu y sabiduría al perseverar en la gesta planetaria anti
imperial, declarando a todas voces que, a pesar de los mil descalabros y
dificultades, la revolución y la república son el sendero de la victoria de la
paz y la armonía para ellos y para el mundo.
- Yo me inclino ante los
que han sabido salir de las trampas del ego, de la matriz mediática, del sueño, de la confusión y el odio y están
llegando, a través del mar de la calma y la serenidad, a las playas de este
nuevo mundo que los acoge feliz de que estemos reunidos, o juntos por vez
primera. Gracias por vivir coronando la mayor gloria que haya alcanzado pueblo
alguno, demostrando la ruta que abandona la prisión virtual, escala al cielo
sin límites y alcanza los más elevados sueños de la especie humana –concluyó la
Princesa Iratotumi.
Julio
2021
Fin
del libro IV
I
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